Forma jurídica


Del consumo al trabajo

Como ya hemos visto ha habido un cambio de sociedad pasando de la sociedad de productores a la sociedad de consumidores. Este paso implicó múltiples y profundos cambios, siendo el primero en la identidad social, así en la sociedad de productores moldeaban a la gente para un comportamiento rutinario y monótono limitando o eliminando toda posibilidad de elección por tanto su principal carácterística es la rigidez, sin embargo en la sociedad de consumidores se caracteriza por la elección permanente, por la fugacidad y provisionalidad siendo su principal carácterística la flexibilidad. Respecto también a la identidad, en la premodernidad de productores se adquiría a través de mecanismos de adscripción, es decir, a través del nacimiento siendo inamovible y por otro lado en la modernidad en cambio se adquiría a través de mecanismos adquisitivos, es decir, a través de la riqueza y la ocupación. Inicialmente el trabajo aparecíó como la herramienta principal para encarar la construcción del destino. Esto lleva a identidades plurales, nuestra identidad en función del trabajo, pero también a otros elementos, esta construcción habrá de ser regular y coherente, pasando por etapas claramente definidas. Por lo tanto los cambios son la flexibilidad y estabilidad.

Para Bauman se produce una distinción en la esfera de la producción y del consumo. Si la producción es un trabajo colectivo donde hay una división de tareas entre individuos, se produce una cooperación y la coordinación. El consumismo es lo antitético, el consumo es una actividad individual y por lo tanto solitaria, se cumple saciando y despertando el deseo, aliviándolo y provocándolo: el deseo siempre es una sensación privada. En este contexto lo importante es la libertad de elección que nos ubica en una posición de la estructura social así que cuanta mayor sea la libertad de elección y sobre todo, cuanto más se la pueda ejercer sin restricciones, mayor será el lugar que se ocupa en la escala.

Cada individuo valorará el trabajo de forma diferente. Según Watson podemos distinguir 2 tipos de significados. Por un lado hay trabajaos que tienen significado instrumental y otros con significado expresivo.
En los primeros los trabajadores obtienen satisfacciones extrínsecas porque son trabajos que no ofrecen valores por si mismo, sino que la satisfacción del individuo se produce fuera del trabajo. En los segundos los trabajadores obtienen satisfacciones intrínsecas, es decir, hay realización personal, ofrece desafíos y en cambio los primeros son solo un medio para un fin determinado como es el sueldo.

Otro asunto importante para Bauman es el paso de la ética del trabajo al ética del consumo, los consumidores deben ser guiados por intereses estéticos, por normas éticas. Ahora se valora por criterios estéticos, es decir, que el trabajo nos guste de esta forma el trabajo se va a juzgar según su capacidad de generar experiencias placenteras.

El valor estético se ha transformado en un poderoso factor de estratificación para nuestra sociedad de consumo. Al proceso de la dualización social se añade otro componente entre aquellos individuos que acceden al empleo. El trabajo se ha elevado a la categoría de entreteniendo superior, por tanto el trabajo como vocación se ha convertido en un privilegio, aunque implica también riesgos enormes ya que la vocación puede ser muchas cosas pero lo que no es, es un proyecto de vida o una estrategia para siempre.

Flonda habla de clase creativa, la cual sus propiedades proceden de su capacidad creativa, son intangibles porque están en sus cabezas. La creatividad es la capacidad de crear nuevas formas significativas y ahora es la fuente decisiva de la ventaja competitiva. Es el hecho de tener ideas y depende de la conectividad de las redes entre las que se desenvuelven los creativos por lo que el capital social es fundamental siendo también clave la tolerancia.
Hay una teoría sobre las clases creativas que se denomina teoría de las 3 T en la que hay tres pilares fundamentales: la tecnología, la tolerancia y el talento.
La tecnología se mide calculando el ID sobre el PIB, mirando el número de patentes por millón de habitantes y el gasto en alta tecnología. El talento se mide atreves del % de ocupaciones creativas (se dividen en núcleo supercreativo: científicos, ingenieros, profes de la uní, poetas, escritores, artistas, diseñadores, arquitectos y líderes de pensamiento de la sociedad moderna y profesiones creativos: sector alta tecnología, servicios financieros profesiones legales y sanitarias y gestor de empresas) por el ICH y el ITC (número de muestigadores y cada 1000); y por último la tolerancia en EEUU, bohemios, extranjeros y homosexuales. En Europa se miden las actividades hacia las minorías, la autoexpresión y la racionalización y secularización de los valores.

Las conclusiones son que más que de la tolerancia hay que hablar de la heterogeneidad social. Las sociedades generan heterogeneidades débiles y la creatividad requiere heterogeneidades fuertes. Hay que construir espacios lisos frente a los espacios estriados.

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