Lorca y Pedro salinas


Con este nombre se denomina a una serie de Poetas que, asimilando la rica tradición literaria española e imbuídos por las Nuevas corrientes de vanguardia, llegó a ser la más brillante promoción de la Literatura española del Siglo XX. Fue un grupo compacto y variado al mismo Tiempo, al que la situación política del país disgregó y que jamás volvería a Encontrarse. La poderosa individualidad de sus componentes permitíó que en los Años que siguieron a la Guerra Civil produjeran sus mejores obras.

Este grupo de poetas que se escalonan desde Salinas (1891) hasta Altolaguirre (1905), ha recibido varios nombres. Desde el De “Generación de la dictadura”, el más desafortunado, pasando por “Generación De la Revista de Occidente”, “Generación de la amistad “, “Generación de los poetas profesores”, “Generación Del 25”, hasta la que parece la más Aceptada de “Generación del 27”. Este nombre se debe a la fecha en que se Reunieron por primera vez con motivo de la celebración del tricentenario de la muerte de Góngora.
Esta celebración podría Haber tenido un doble significado:

● Por un lado tomar a Góngora  como modelo de lo que debe ser el poeta, y de lo que debe ser la poesía como reencuentro total con el estilo Barroco.

● Por otro, se hizo manifiesto el rechazo a La tradición académica y estética del Siglo XIX y el Modernismo.

Por tanto el centenario supuso, pues, el Definitivo descubrimiento del Barroco y de una literatura que tuvo su base en la libertad de la imaginación, del Ingenio y en la supremacía de la metáfora.

Los componentes del grupo del 27 se Consideran deudores de Ortega y Gasset, que fue para ellos el filósofo; de Ramón Gómez de la Serna, que fue el vanguardista; y de Juan Ramón Jiménez, el Poeta por excelencia. Ortega influyó en ellos por sus ideas y también por la Labor editorial que desarrolló en la Revista De Occidente. Ramón Goméz de la Serna puso a los jóvenes al día en las Novedades extranjeras de la creación literaria. A su tertulia vanguardista del Café Pombo acudían estos jóvenes escritores, que veían en Ramón una actitud Nueva, independiente y creadora. Juan Ramón Jiménez fue para ellos el creador Por antonomasia al dar con una poesía pura, desnuda, perfecta y simple.

La Generación puede definirse, en líneas Generales, como liberal, progresista y universitaria. Un gran porcentaje de sus Componentes son andaluces, aunque Madrid y la Residencia de Estudiantes se Conviertan en sus lugares de encuentro. Fueron hombres que rindieron culto a la Amistad. Por encima de ideas políticas y estéticas, pueden considerarse como un Grupo de amigos.

La primera lista de los componentes del grupo fue publicada en el mismo 1927 por Melchor Fernández Almagro en el número 1 de la revista Verso y Prosa. Allí Figuraron junto con varios prosistas los ocho poetas principales: Pedro Salinas, Jorge Guillen, Gerardo Diego, Vicente Aleixandre, Federico García Lorca, Dámaso Alonso, Luis Cernuda y Rafael Alberti. A esta lista habría que añadir A Manuel Altolaguirre, a Emilio Prados y a Manuel Domenchina.

CarácterÍSTICAS LITERARIAS DE LA GENERACIÓN DEL 27

La generación del 27 coincide con Nuestra vanguardia. Estos escritores adaptan o crean los “ismos” en España. La Presencia de la tradición  fue uno de los Elementos que configuraron la poesía del 27. El influjo de los cancioneros de Los siglos XV y XVI, así como la vuelta a los clásicos propiciada, por el Redescubrimiento de Góngora y de otros poetas del Siglo de Oro, fueron únicos En la literatura europea del Siglo XX.

Al terminar la Guerra Civil, Tanto los ideales de poesía pura como los de poesía revolucionaria se Contemplaron desde una perspectiva diferente: la del exilio.

En la poesía de la Generación del 27 aparecen los grandes temas de la cultura occidental. Destacan tres grandes Bloques:

La ciudad

Los poetas de la Generación del 27 insisten en el tema De la ciudad, la comodidad de los nuevos tiempos, los nuevos inventos y los Transportes. Para los escritores del 27, ciudad significa “progreso”. El modelo fue Nueva York, mientras que para lo social Fue Moscú.

La naturaleza y el amor

Predomina una naturaleza cercana a la Ciudad. Los poetas del 27 son contemporáneos del mundo cotidiano. En su Madurez, tendieron a ver la naturaleza ligada a su propia visión del mundo.

Tan intensa como la naturaleza, Aparece la visión de la naturaleza humana. Abundan los poemas amorosos en los Que el paraíso se encierra en una habitación donde triunfa el ser humano, Desnudo y elemental.

El  compromiso

Los poetas de La Generación del 27 estaban comprometidos con su tiempo, con el arte. Antes de 1936 muchos de ellos evitaron escribir poesía social y política. Durante la Guerra Civil los poetas del 27 se unen con escritores mayores que ellos, como Antonio Machado, y más jóvenes, como Miguel Hernández, y forman la base de un Cancionero y romancero de guerra. Después de la guerra muchos de estos Escritores abandonaron su actitud de poetas directamente combativos, como Luis Cernuda o Emilio Prados; otros como Alberti desde el exilio, alternaron la Poesía política con la personal; y algunos que no habían abordado el compromiso Social y político lo hicieron entonces, ya sea desde dentro, como Dámaso Alonso, ya desde el exilio, como Jorge Guillén.

La preocupación religiosa fue escasa en el grupo, exceptuando a Gerardo Diego. Dámaso Alonso escribíó poesía preocupada por lo transcendente dentro de La tradición cristiana. De forma agnóstica y a veces anticristiana se Preocuparon por el final del hombre Emilio Prados y Luis Cernuda.

En cuanto a la métrica, los poetas del 27 no Utilizaron tantos metros y formas como los ROMánticos y los modernistas, pero Su uso estuvo más ligado a  los Contenidos. El conocimiento y la valoración de los clásicos los llevó a la Autenticidad, el cuidado y la espontaneidad. El soneto como forma culta, así Como el romance y el villancico, como formas populares, fueron muy empleados.

No obstante la gran innovación Del grupo fue el verso libre. A través de él, descubrieron al lector las Posibilidades y la riqueza expresiva de un mundo métrico nuevo que, al no estar Sujeto a medida, respondía bien a las carácterísticas del mundo moderno. También cultivaron el verso blanco y el versículo. 

NÓ MINA DE AUTORES

Pedro SALINAS

El tema central de su poesía es El tema del amor. Es uno de los grandes poetas amorosos de la literatura Española. Es como Garcilaso en el XVI, Bécquer en el XIX o Aleixandre en el XX. Se ha dicho que ésta es una “lírica del vocativo”, el poeta no sólo canta a la Amada, sino para ella y por ella (La voz A ti debida).

Más, ese “tú”, a la vez que Plenamente personal, es, antes que el correlato del yo, la creación de éste, su Conciencia o concepto, el necesario término relativo de la actividad mental del Amante. Poesía, pues del “tú”, pero también del yo: idealismo y relativismo Poéticos, visión subjetiva de las cosas en “mí”, en mi sujeto pensante. Ese “tú” Es un “tú” real, de carne y hueso, de cuerpo y alma, pero su realidad física Nos escapa, porque queda abstraída en la pura señal del pronombre:

Para vivir no quiero

 islas, palacios, torres.

¡Qué alegría más alta:

  vivir en los pronombres!

La realidad material, el universo En torno, visto siempre en función de la amada, iluminado por el amor, pierde Sus atributos contingentes, es sometido a una desrrealización irónica, a la Manipulación ingeniosa de un conceptismo que gusta de la contradicción, del Contraste entre el sí y el no, del juego de las oposiciones: Seguro azar. Lo que el poeta persigue, a Través de lo concreto, de lo anecdótico, de la realidad cotidiana, no es ella Misma, sino otra “más alta”, una “trasrealidad” simbólica. De ahí el frecuente Uso de negaciones y de precisiones de matiz. La lírica de Salinas es una Psicología del amor que en su riqueza recuerda a Proust, y que culmina en una Metafísica poética. EL rasgo externo de esta jubilosa, amorosa influencia es la Sucesión de versos, libres de la construcción estrófica de la rigidez del metro Y la rima, versos generalmente de arte menor, asonantes o blancos que dan a Esta poesía inconfundible flexibilidad.

Jorge GUILLÉN

Toda la poesía de Guillén, hasta 1950 es un Cántico  al cosmos -”El mundo Está bien hecho”- y a la dicha de ser:

     Ser. Nada más. Y basta.

Es la absoluta dicha.

Su optimismo vital recuerda a Walt Whitman. Para Guillén, que no cree en el pecado original, el paraíso Terrenal está en esta vida, que es contemplada no como camino para la otra, Sino como “absoluto presente”. En este universo, ajeno al curso del tiempo, Inmutable, esencial, perfecto, como el de Parménides o el de Leibniz, las Realidades inmediatas son mera representación de lo uno esencial:

     ¡Oh concentración Prodigiosa!

                                                Todas las rosas son la rosa;

Plenaria esencial universal.

 Su poesía es eminentemente objetiva, pero los Objetos, las cosas se nos ofrecen sólo en geométrico escorzo, en puro perfil. Cultiva los metros clásicos -la décima, y menos frecuentemente el soneto-, Pero, sobre todo, la estrofa de cuatro versos heptasílabos con rima asonante. La rigidez métrica, la limitación estrófica frenan la frase, que no es discursiva, Como la de Salinas, sino que se reduce a sus elementos sustantivos. La Abundancia del nombre, en especial el abstracto, y del adjetivo sustantivado -lo uno, lo claro, lo intacto-, la escasez de verbos son el instrumento exacto Del mundo estático, esencial, absoluto que expresan; producen una sintaxis “mínima y justa”, construcción con bloques yuxtapuestos. En 1957, el autor de Cántico, publica el primer volumen de Clamor: Maremágnum, al que siguen… Que van a dar a la mar  y A la Altura de las circunstancias. Los títulos son expresivos del cambio sufrido Por el poeta. De la entusiasmada contemplación del cosmos se pasa al lamento Ante un mundo que ahora es maremágnum, caos, el mundo contemporáneo con su Secuela de angustias y miserias. Del “absoluto presente” nos trasladamos a la “circunstancia” Del tiempo histórico y del tiempo de la vida. Guillén toma dolorosa conciencia De la humana temporalidad, de la muerte, de las imperfecciones de este mundo, Contra las que intenta rebelarse patética, inútilmente, desilusionado de su Inicial optimismo.

GERARDO DIEGO

Sus dos notas sobresalientes son La versatilidad y el virtuosismo, arquitectónico y musical a la vez. Nadie Ofrece tan vario registro de temas, metros, estilos, tendencias. En sus libros  iniciales –El Romancero de la novia, Soria– hay Aún ecos ROMánticos (de Bécquer) y modernistas, con influjos de J. Ramón Jiménez y A. Machado.

ImagenManual de espumas  son audaces muestras de creacionismo, de Poesía deshumanizada. El entusiasmo gongorino de 1927 origina la barroca Fábula de Equis y Zeda y la Antología  Poética en honor de Góngora. Esta antología, la de Poesía española (1932) y la dirección de La revista Carmen  hacen de G. Diego uno De los teóricos y promotores, junto con D. Alonso, de la nueva poesía. Gerardo Diego no tiene rival en el dominio del soneto, con el que alcanza altitud Cimera en Alondra de verdad, quizá su Obra maestra. La técnica y facilidad de este poeta son tales que le permiten Tocar con igual acierto los temas más graves -por ejemplo el religioso: Vía crucis, Versos divinos– y los más ligeros, como el tema de los toros: La suerte o la muerte.

Federico GARCÍA Lorca

Es el ejemplo de poeta nato, lo Que no excluye que haya en él mucho de aprendido. Su poesía es, tanto o más Lírica, dramática, en los dos sentidos de esta palabra: en el de trágica y en El de encarnada en personaje que no son mera proyección del yo del autor. Su Instinto de lo popular y lo español (no sólo de lo andaluz) era comparable al De Lope. Lo popular y lo culto, lo antiguo y lo nuevo, lo espontáneo y lo Reflexivo, lo español y lo universal se funden en su obra, si no mejor, más Famosa: el Romancero gitano. Sin ser El único que resucita el romance tradicional, lo cultiva con popularidad Absoluta. Este libro ha logrado entusiasmar tanto al gran público como al Lector entendido. El Poema del cante Jondo, basado en el folklore andaluz es de ambiente similar al del Romancero gitano. Ambos libros hacen de Lorca el intérprete impar de la “Andalucía del llanto”. Canciones  nos ofrece otra faceta de Lorca: la del sabio Recreador de nuestra poesía de cancionero, la ternura y la gracia líricas del Juglar del mundo infantil, de la miniatura refinada. El andalucismo es Subsidiario; lo primordial es el acento popular, la estilización del folklore. Su obra maestra es quizás el Llanto por Ignacio Sánchez Mejías, libro en el que su autor dio la plena medida de sí Mismo y que si se compara con Verte y no Verte, elegía de Alberti al mismo citado torero, permite fallar sin la Menor duda la superioridad de Lorca sobre quien durante algún tiempo fue su Presunto rival. Las cuatro partes del Llanto, Con sus diferentes metros, componen una sinfonía funeral de riqueza y hondura Admirables. Lo de menos es la ocasión para la que se escribíó. Su alcance es Universal. En el Llanto se deja ver La influencia del Surrealismo. Pero donde este influjo es más claro, sin ser Abrumador, pues Lorca tenía el sentido de la medida, es en Poeta en Nueva York, airada protesta contra la civilización Materialista y mecánica de nuestro tiempo, con ecos de denuncia social: los Negros, la violencia de los suburbios,… Lorca es el autor español de su Generación que ha alcanzado mayor resonancia internacional. No es extraño este Triunfo de un poeta que reuníó en síntesis única tan varios y acusados dones.

RAFAEL ALBERTI

Más que Lorca, con quien suele Comparársele por fáciles motivos -andalucismo, vena popular-, Alberti recuerda A Gerardo Diego por el dominio de la técnica, la variedad de facetas, la Fecundidad. En la poesía de Alberti hay que distinguir las siguientes etapas:

La neopopulista: Marinero en tierra, La Amante, El alba del alhelí; Inspirada en nuestro cancionero tradicional y en el folklore andaluz. Breves Canciones donde se conjuntan tradición y modernidad, son quizás el máximo Acierto de Alberti. La neogongorina y vanguardista: Cal y canto; propia del entusiasmo de su generación por el autor de Las

Soledades, de quien hace una paráfrasis. La obra incluye, además, Sonetos, tercetos, romances, cuartetos y algunos poemas que preludian el humor De Yo era un tonto y lo que he visto me Ha hecho dos tontos.

Cal y canto es un libro sin unidad temática ni formal, un ejercicio De virtuosismo Barroco, sin mayores méritos que los técnicos. La surrealista: Sobre los ángeles; el Surrealismo de Alberti para más fruto de una deliberada actitud mimética que de una honda Convicción interior. Los ángeles y demonios de Alberti resultan “literarios”. El verso libre es indeciso, como producto de una nueva experimentación del Poeta.

Sobre los ángeles incluye un Homenaje el soñador y angélico Bécquer, a quien los poetas de 1927 salvaron, Por su pureza estética, del descrédito en que envolvieron al Romanticismo. A Partir de este momento y a través de Elegía Cívica  -“crisis anarquista y Tránsito de mi pensamiento poético”-, Alberti desemboca en la poesía política, Que cultivará hasta la fecha, aunque con frecuentes retornos a la “poesía Burguesa”. Es lugar común afirmar que la lírica revolucionaria de Alberti no Está al nivel de su producción anterior. Pero también lo es que en esta Dirección Alberti ha escrito bastantes de los mejores poemas que salieron jamás De su pluma.

Juan JOSÉ DOMENCHINA

Su punto de partida está en el Posmodernismo, con influencias de J. Ramón Jiménez. Pero Domechina se parece Más a Ramón Pérez de Ayala con quien comparte la sutileza, el rigor conceptual, La sequedad, la inspiración “literaria”. La tendencia a la ironía amarga y la Sátira, el Barroco rebuscamiento verbal, que llega al colmo en la críptica, Enrevesada expresión de Dédalo, libro Con el que su autor se incorpora a la boga Surrealismo. El talento de Domenchina encuentra su mejor cauce en las formas clásicas del barroquismo Español: la décima, el soneto. Al tema sexual y al de la muerte se une el de la Nostalgia de expatriado:

Exul umbra,

La sombra desterrada,

El extrañado.

Este sentimiento, y una mayor Tersura formal, dan a los citados libros un acento de sinceridad, dignidad Moral, grave estoicismo, por los que Domechina se hace acreedor, en definitiva, Al título de poeta.

DÁMASO ALONSO

Su contribución más importante en El momento formativo del grupo de 1927 fue la revaloración de Góngora. Descubre A sus compañeros de generación el significado artístico del autor de las Soledades. También quien pone a Algunos (Alberti, por ejemplo) sobre la pista de nuestro cancionero Tradicional. Como poeta se le deben los

Poemas puros, poemillas de la ciudad (1921). El mayor Interés de este libro consiste en ofrecernos en embrión los principales rasgos De la obra madura de su autor. La madurez poética de D. Alonso es tardía: no Llega hasta Hijos de la ira (1944), Libro de poesía “desarraigada”, que ha ejercido, por la forma y el contenido, Amplio influjo en las últimas generaciones.

Hijos de la ira es un diálogo del hombre con Dios, o quizás “sin  Dios” en el sentido pascaliano o Agustiniano: el hombre, sin Dios, se siente “miserable”; el hombre no buscaría A Dios si no lo hubiese ya encontrado. El diálogo discurre entre patéticas, Desgarradas imprecaciones y ramalazos de humor grotesco. Sin Dios, este mundo Es un contrasentido, un absurdo, una verdadera alucinación.

Vicente ALEIXANDRE

Bousoño dice de Aleixandre que “hace de la solidaridad Amorosa con el cosmos y el hombre el centro de su actividad literaria”. Este Poeta parte ya de una fórmula surrealista  en Espadas Como labios y en Pasión de la tierra, Que alcanza su plenitud en La destrucción O el amor.

La destrucción o el amor Es un canto total a la naturaleza, a su despliegue de fuerzas y al anhelo por Llegar, a través del amor, quebrantando nuestra radical soledad, a la absoluta Comunión con el universo. El sentido de este libro que podemos calificar de Peligroso y violento, se completa con  el Siguiente: Sombra del paraíso, menos Complicado en la forma, pero idéntico en cuanto al contenido.

Aleixandre no canta al mundo bien hecho de Jorge Guillén, Para él no hay paraíso en la tierra puesto que cree que no hay edén si antes no Se consuma nuestra aniquilación. Canta la nostalgia de un reino paradisíaco que Lo mismo puede ser posterior a la muerte que anterior al nacimiento del hombre.  Aleixandre está lleno de pesimismo y no cree En ninguna “bondad natural” del hombre. Los seres representativos de este poeta Son los animales, como símbolos de vida próxima a la naturaleza, como Encarnaciones de poderío. En los dos libros mencionados hay una gran abundancia De fauna. A pesar de que no rompe la postura que muestra en estos libros, es Necesario mencionar que sí hay un cambio de perspectiva en la siguiente obra Historia del corazón, donde se ve que el Autor evoluciona. Ahora la atención del poeta se centra en el hombre, no ya Como individuo aislado, sino como miembro de lo comunal, como elemento Solidario.

Aleixandre es un maestro del verso libre, forma que maneja Con mucha originalidad en La destrucción O el amor, y que eleva a una belleza “clásica” desde Sombra del paraíso.

En definitiva, escribe una poesía de cerrada perfección, Centrada primero en el cosmos y más tarde en el hombre presenta el gran Misterio universal y el pequeño gran misterio del corazón humano.

Luis CERNUDA

Sevillano como Bécquer, recuerda Al autor de las Rimas en la delicada, Impalpable sensibilidad, la contención expresiva alejada de toda retórica, la Predilección por la “lírica de los nortes”: alemana e inglesa. La obra de Cernuda es, entre todas las de su tiempo, la que menos encaja en la tradición Poética nacional comúnmente aceptada. Poeta fatal, obligado por su “demonio” Interior al cumplimiento de una vocación y a la fidelidad a sí mismo. Rebelde y Puro, expresa su desengaño del mundo, su desdén por la vida y la maldad humana, Su desazón ante la eterna oposición entre “la realidad y el deseo”, en un Lenguaje de ajustada belleza, en un verso libre refrenado, abandonado al Cansancio de la palabra, de apariencia descuidada, pero de honda perfección Interna en su sencillez. Empieza bajo el influjo de Guillén, que abandona en Seguida. Dos libros-

Un río, un amor (1929) y Los Placeres prohibidos  (1931)-señalán Su incorporación al Surrealismo. En los libros escritos en el destierro, Cernuda toca en ocasiones – Lázaro, La Visita de Dios,…- temas cristianos y religiosos.

EMILIO PRADOS

Malagueño, como Altolaguirre, y En compañía del cual fundó y dirigíó la revista y ediciones de Litoral. Prados Sólo recibe un influjo epidérmico de las escuelas de vanguardia: el aire de Juego, el uso de las metáforas. Su obra- Canciones Del farero, Cancionero menor-, es una estilización culta del folklore Andaluz. Esta poesía se relaciona con el primer Alberti en sus motivos Marineros y, con la de Lorca, tanto por el gusto del arabesco y la miniatura Como por la presencia de más hondos temas: el llanto, el sueño, la muerte: El llanto subterráneo, Circuncisión del sueño, Mínima muerte. Los acontecimientos de la Vida española -la guerra, el destierro- ponen en Prados, sobre la gracia Infantil y juvenil de sus primitivas canciones, un acento de humanidad y de Dolor.

Manuel ALTOLAGUIRRE

Los valores de su poesía emanan de la calidad humana de su autor, “ángel” malagueño como lo llamó Aleixandre. Este “benjamín de la generación de 1927” tenía, como Loca, el don de la contagiosa simpatía, de la gracia Infantil. Su obra es aérea, delicada, de aliento ROMántico. De pronto, el niño, El “ángel” que parecía estar en las nubes, nos rompe con un chispazo de Misteriosa intuición de lo humano abismal. Altolaguirre mismo ha confesado que Su poesía “se siente hermana menor de la de Salinas”, reconociendo también el Triunfo de Juan Ramón Jiménez,  Aleixandre,  Cernuda y Prados.

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