La crisis de 1898 en España causas y consecuencias


12.7 Guerra colonial y crisis de 1898


En Febrero de 1895 se produjo un levantamiento independentista en Cuba, que se convirtió rápidamente en una insurrección de toda la isla contra la metrópoli. La guerra se debíó a la maduración del movimiento independentista indígena y a errores cometidos por España. Pese a lo dispuesto en la Paz de Zanjón (1878), el Gobierno español fue retrasando la concesión del régimen de autogobierno y eludíó un control real sobre los abusos que los trabajadores indígenas sufrían. Los sucesivos gobiernos se dejaron presionar por los grupos con intereses coloniales, que se opónían a cualquier cambio que pudiese reducir sus beneficios en la isla.

A la frustración acumulada se uníó el respaldo norteamericano a los insurgentes. El apoyo fue primero diplomático, presionando al gobierno español para hacer concesiones de autonomía. Pero en 1891 la crisis económica llevó al gobierno de Cánovas a aprobar una ley de aranceles que prohibía a los cubanos el libre comercio con EEUU. Desde entonces, la actitud norteamericana se hizo más activa con el apoyo material y propagandístico a los insurgentes. Los propios cubanos recibieron esta ley como una vuelta el estatuto de colonia. Aunque finalmente los liberales sacaron

adelante un tímido proyecto de autonomía en 1894, la revuelta terminó estallando en 1895.

La guerra cubana atravesó varias fases. Inicialmente el gobierno liberal inició una política de negociación, que acabó fracasando. Además, en 1896 la situación militar se agravó a sumarse una segunda insurrección colonial en Filipinas.

El nuevo gobierno de Cánovas envió entonces al general Weyler, experto conocedor de Cuba. Recuperó todo el territorio y envió a los insurrectos a las montañas. Dividíó el territorio mediante líneas fortificadas y concentré en auténticos campos de concentración a la población con el fin de evitar su apoyo a los guerrilleros. Comenzó así una feroz guerra de desgaste caracterizada por la superioridad militar española y el dominio del territorio por los guerrilleros, guerra de desgaste caracterizada por la superioridad militar española y el dominio del territorio por los guerrilleros, apoyados por los norteamericanos.

Conforme las bajas fueron aumentando, en España comenzaron a levantarse protestas y a romperse el consenso liberal-conservador sobre la cuestión cubana. En Agosto de 1897, tras el asesinato de Cánovas, Sagasta formó un gobierno e intentó poner en marcha un nuevo proyecto de autonomía más amplio, con Gobierno y Parlamento propios y los mismos derechos que los peninsulares. También sustituyó a Weyler.

Fue en ese momento cuando Estados Unidos decidíó intervenir. El incidente que propició la intervención fue el hundimiento del acorazado estadounidense Maine, anclado en el puerto de La Habana, el día 15 de Febrero de 1898. Estados Unidos atribuyó la responsabilidad a España. En esas condiciones, el gobierno en Washington propuso la compra de la isla por 30 millones. Ante la negativa española, lanzó un ultimátum en el que amenazaba con la guerra si en tres días España no había renunciado a la soberanía. Desde la óptica de los dirigentes políticos y militares el enfrentamiento era inevitable al tratarse de una cuestión de prestigio.

La guerra comenzó en Filipinas. Después de tres años de insurrección independentista, el ejército español había conseguido dominar la situación. Pero en la primavera de 1898 la flota norteamericana se dirigíó a las islas para apoyar a los insurrectos. El desarrollo de las operaciones por rápido y contundente ante la superioridad material y técnica norteamericana. Manila fue conquistada el 14 de Agosto casi sin combate cuando ya se había firmado el armisticio.

En Cuba, la flota española fue derrotada el 3 de Julio. Ese mismo mes las tropas norteamericanas desembarcaron en Guantánamo, en el extremo oriental de la isla,y en Puerto Rico. El 12 de Agosto España tuvo que pedir un armisticio. Por el Tratado de París (10 de Diciembre de 1898), España renunciaba a Cuba, Filipinas, Puerto Rico y la isla de Guam en las Marianas por 20 millones. Consciente el gobierno de la imposibilidad de mantener sus reductos, se dio a Alemania, por el Tratado Hispano-Alemán, el resto de las Marianas, las Carolinas y las Palaos por 15 millones.

Las pérdidas humanas se calculan en torno a los 120.000 muertos, de los cuales la mitad fueron soldados españoles. La mayoría de las bajas se debieron a enfermedades infecciosas. Los perjuicios psicológicos y morales fueron también importantes. Los supervivientes retornaban heridos, pésimamente atendidos, desnutridos y desmoralizados. Las pérdidas materiales no fueron excesivas en la metrópoli, salvo la fuerte subida de los precios de los alimentos y la pérdida de los ingresos coloniales. Pero lo más grave fue el desprestigio militar causado por la dureza de la derrota.

Tras la derrota, a los dirigentes políticos y a los intelectuales les sorprendíó la pasividad con la que la opinión pública reacciónó a la pérdida del Imperio colonial, solo alterada por el dolor y las protestas ante las pérdidas humanas. Entre los que sí analizaron las causas de esta situación destacó una serie entre intelectuales, los llamados regeneracionistas. Para ellos el origen del problema estaba en el aislamiento del cuerpo electoral del país, la corrupción de los partidos del turno y el atraso económico y social que sufría España con respecto a los países europeos más avanzados.

En Marzo de 1899 se formó un gobierno conservador Francisco Silvela, partidario de aplicar reformas en la línea regeneracionista, es decir, una política determinada al bien común y no al beneficio de la oligarquía. Sin embargo, lasdivisiones internas y la c, posición de la oligarquía frenaron el proyecto. En Marzo de 1901 Sagasta volvía a formargobierno. En Mayo de 1902 Alfonso XIII era proclamado rey al cumplir la mayoría de edad.

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