Vigas de hierro a la vista casa tassel


COMENTARIO CASA TASSEL


La Casa Tassel es una de las obras más completas de la historia del arte y la primera construcción globalizada del continente europeo.  Creada a finales del Siglo XIX – 1892 y 1893- por Víctor Horta es una de las primeras y mejores manifestaciones del estilo modernista.
Víctor Horta fue un arquitecto belga, impulsor del movimiento modernista. Su formación comienza en Francia en la Academia de Bellas Artes, posteriormente se traslada a Bélgica donde termina sus estudios y comienza a trabajar como dibujante para Alphonse Balat, de quién aprendíó las líneas del clasicismo que después combinará con las formas más modernistas en sus propias obras. La casa fue encargada por un profesor de la universidad de Bruselas colega de Horta, Emile Tassel. Optó por utilizar un sistema de soportes a base estructuras de hierro que permitiera eliminar al máximo los paramentos y organizar el espacio más libremente. El arquitecto modernista dividíó la vivienda en tres niveles diferentes: el primero de ellos más bajo se organiza en torno a una gran escalera y al vestíbulo de entrada con espacios amplios y bien iluminados; el segundo en el piso superior presenta una escalera secundaria y zona de jardines. La fachada también es modernista, y en ella se reflejan los tres pisos en los que se divide el interior de la vivienda. En ella destaca sobremanera la utilización de la bow-window en líneas curvas. Empleó el hierro colado en la construcción de la Maison Tassel no sólo con fines constructivos sino también decorativos, éstos adquieren en su obra un gran peso y sobre ellos recae la atención del espectador.En lo ornamental el artista se basó en alusiones a motivos vegetales; la naturaleza no está plasmada en la casa Tassel como una réplica sino que las líneas y formas sugieren las formas naturales. Horta se preocupó hasta el más mínimo detalle de la construcción y decoración de su obra, de hecho él mismo fue quien diseñó el mobiliario. Así la Casa Tassel surge como resultado de una época, de un país que muestra el progreso económico de la burguésía, sus fuertes tradiciones artesanales y la amplia industrialización desarrollada en aquella época. El edificio fue nombrado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 2000.

COMENTARIO CASA MILÁ


La Casa Milá también conocida como La Pedrera es obra del arquitecto modernista Antonio Gaudí (1852-1926) entre 1905 y 1910. La obra situada en la esquina que une el Paseo de Gracia y la calle Provenza, fue encargada por el empresario industrial Pere Milá i Cam. El emplazamiento escogido había sido ocupado anteriormente por el chalet de otra importante familia, los trabajos de demolición comenzaron en 1905 y la nueva construcción en 1906. El edificio debía servir como residencia de la familia Milá y alquiler de viviendas para otras familias mientras, la zona inferior se destinaría a distintos locales comerciales. El edificio consta de seis plantas de altura dispuestas en torno a dos patios interiores uno circular y otro ovalado, el proyecto de Gaudí se completaba con un sótano, un desván y una azotea. En realidad el edificio Milá son dos construcciones bien diferenciadas, cada una en torno a uno de los patios, que presentan una sola fachada y entrada. La novedad de la construcción reside en un complejo sistema de apoyo basado en grandes columnas de ladrillo o piedra y un entramado de malla metálica, así las paredes pierden su valor sustentante y constructivo. Gracias a esta liberación del paramento las paredes de la fachada pueden tomar formas ondulantes que imitan el oleaje marino y son más decorativas que funcionales. La fachada es realizada en piedra calcárea de canteras cercanas, mientras la parte superior está revestida de azulejos blanquecinos que evocan las cumbres nevadas de las montañas. Los balcones realizados en hierro forjado simulan plantas enredaderas que fueron realizados por los hermanos Badia i Miarnau. En La Pedrera Gaudí siguió con su propia concepción del Modernismo, la evocación a la naturaleza y los animales se traducen en una conjunción de líneas rectas y ondulantes. Gran importancia adquiere el simbolismo religioso en esta construcción, Gaudí remató la parte superior de la fachada con inscripciones del Ángelus. En el interior diversos artistas intervinieron en su decoración además Gaudí diseñó el espacio interior de manera fluida para permitir la comunicación entre los distintos pisos y plantas. La Casa Milá es uno de los mejores ejemplos de la obra naturalista de Gaudí, en ella se produce una perfecta conjunción entre elementos naturales, religiosos y catalanes tratados con el estilo modernista que Gaudí trabajó de manera muy personal.

COMENTARIO PERSISTENCIA DE LA MEMORIA


Nos encontramos ante una imagen de la Persistencia de la Memoria, óleo realizado por Dalí en 1931 y que se adscribe al movimiento vanguardista del Surrealismo. Una de las vanguardias más representativas del Siglo XX es el Surrealismo, que nace en 1924 a partir del «Manifiesto Surrealista» escrito por el dramaturgo André Bretón, donde se defiende la omnipotencia de los sueños y de la imaginación. En su concepción plástica, el Surrealismo se divide en dos corrientes, así encontramos un Surrealismo Abstracto, donde el autor inventa un universo simbólico, como podría ser el arte de Miró, y un Surrealismo Figurativo, donde lo carácterístico son escenas figurativas donde sorprenden las delirantes u oníricas asociaciones de los objetos. A esta última corriente, sería a la que pertenecíó Dalí. En la imagen aparece representado lo que parece un paisaje onírico, con espacios dilatados, en los que los elementos se disponen de forma caprichosa. En un primer plano aparece lo que podría ser un cajón o mesa de madera, sobre ella dos relojes y una rama de un árbol sin hojas. Uno de los relojes se muestra con una textura mórbida y sobre el que se encuentra una mosca. El reloj más pequeños se encuentra cubierto de hormigas. Sobre las ramas de lo que parece el árbol aparece otro reloj de masa mórbida o blando. En el centro del óleo encontramos lo que parece una cara aunque de formas raras. La extraña figura parece dormir sobre la arena y sobre ella se encuentra otro reloj blando. Todos estos elementos se disponen sobre un paisaje que parece ser una playa donde cielo y mar se confunden. La técnica que utiliza Dalí es bastante precisa. Destaca su dibujo de dotes académicas y de líneas puras. Todos los objetos aparecen representados con gran detalle aunque no se correspondan con la realidad. Dalí utiliza tonos cálidos en primer plano que contrastan con los más fríos y luminosos del segundo plano. La luz tiene un papel importante y contribuye a transmitir al espectador una atmósfera bien onírica o bien delirante. También existe un contraste luz-sombra entre el plano del fondo y el primer plano.
En su composición domina la horizontalidad que se aprecia en las líneas de la playa, y de los diferentes elementos, siendo únicamente interrumpida por el árbol del primer plano. Por otro lado, la figura central con sus formas ondulantes y sinuosas parecen dar un ritmo lento a la obra. Así es como Dalí, a la hora de trabajar, suspende conscientemente el control de la razón, y comienzan a aparecer imágenes del subconsciente que se basan en sueños, obsesiones o delirios. La Persistencia de la Memoria, es una de las obras más representativas del conocido como Surrealismo Figurativo.

COMENTARIO EL CARNAVAL DEL ARLEQUÍN


El carnaval del arlequín fue pintado por Joan Miró en 1924-1925 y supone el inicio de su etapa plenamente surrealista. En él nos encontramos con un lenguaje poético de signos que sugieren ensoñación, ingenuidad, fantasía y ambigüedad. Sobre los dibujos preparatorios de esta pintura, el propio Miró dijo: «no es que pintara lo que veía en sueños, como decían entonces Bretón y los suyos, sino que el hambre me provocaba una manera de tránsito parecido al que experimentaban los orientales». Aparecen representados una serie de elementos que se van a repetir posteriormente en otras obras, como las escaleras, que pueden servir tanto para reflejar la huida como la ascensión, o los insectos, el gato, la esfera oscura (el globo terráqueo), etc. Entre sus formas mezcla miniaturas de objetos reales, como una guitara o un dado, con signos inventados; las notaciones musicales en un pentagrama corresponden al lenguaje de la guitarra junto a la que aparecen. Los objetos que se distribuyen por el espacio dan sensación de flotar al no estar colocados en una superficie; las figuras alargadas, gusanos y amebas resbalan y flotan en un espacio irreal entre objetos y animales; la habitación, sin embargo, presenta un suelo y una pared realizados con perfecta perspectiva. Una ventana abierta al exterior nos muestra un paisaje. Aparecen multitud de objetos, pero ya se empieza a sistematizar el lenguaje carácterístico de Miró. Las formas son el resultado de un proceso de transformación que las lleva a parecer abstractas, aunque el pintor siempre parte de figuras concretas de la naturaleza. Esos signos (la escalera, los pájaros, el sol, las estrellas…) se irán definiendo y simplificando a lo largo de su vida hasta convertirse en verdaderos ideogramas. Todo está lleno de vida en movimiento. La técnica es verdaderamente miniaturista y meticulosa y casa perfectamente con el ambiente festivo que debe acompañar al carnaval. Los colores que aparecen en esta obra son fundamentalmente primarios: azul, amarillo y rojo, además de blanco y negro. Precisamente son los colores los que nos mueven a través de las diferentes figuras del cuadro.

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