El bienio conservador y el frente popular


LA SEGUNDA REPÚBLICA


Las elecciones y el gobierno provisional


El 12 de Abril de 1931 se celebraron elecciones municipales en España, mediante sufragio universal masculino y las candidaturas republicano
Socialistas triunfaron en las grandes ciudades, en las capitales de provincia y en la mayor parte de los núcleos industriales. Por ello, aunque el número de concejales monárquicos era levemente superior, se hizo evidente que una buena parte del electorado había apostado por un cambio de signo. El 14 de Abril, el rey Alfonso XIII decidíó renunciar a la potestad real y ese mismo día abandonó el país, partiendo hacia el exilio. En Madrid, los representantes de los partidos firmantes del Pacto de San Sebastián constituyeron un gobierno provisional que proclamó oficialmente la Segunda República española. Los miembros de ese gobierno representaban a las principales fuerzas de la conjunción republicano-socialista. Al margen de la coalición quedaba la derecha monárquica, los nacionalistas vascos y el obrerismo más radical (comunistas y anarquistas). El gobierno provisional convocó inmediatamente elecciones a Cortes constituyentes para el día 28 de Junio. Dichas elecciones tuvieron una alta participación (70,14%). La victoria fue para la coalición republicano-socialista.

La constitucón de 1931

Las Cortes nombraron inmediatamente una comisión encargada de elaborar un proyecto de constitución, que fue aprobado en Diciembre de 1931, después de intensos debates. La Constitución de 1931 fue muy avanzada para su tiempo. Tenía un marcado carácter democrático y progresista y establecía que todos los poderes emanan del pueblo. También incluía una amplia declaración de derechos y libertades y manifestaba una preocupación por los temas sociales. Garantizaba la igualdad absoluta ante la ley, la educación y la no discriminación por razón de origen, sexo o riqueza. Establecía el voto desde los 23 años y, por primera vez, concedía el voto a las mujeres. Además hacía una clara afirmación de la laicidad del estado, al no declarar ninguna religión como oficial. La aprobación de los artículos religiosos de la Constitución provocó la dimisión de los sectores católicos del gobierno, por lo cual Manuel Azaña sustituyó en la jefatura del gobierno a Niceto Alcalá Zamora, y éste pasó a ser presidente de la República Las reformas del bienio de izquierdas (1931-1933)
Entre Diciembre de 1931 y Septiembre de 1933, el gobierno presidido por Manuel Azaña e integrado mayoritariamente por republicanos de izquierda y socialistas impulsó un programa de reformas, ya iniciadas en el periodo constituyente, con el objetivo de modernizar y democratizar la sociedad española. Uno de los primeros objetivos de la república fue limitar la influencia de la Iglesia y secularizar la sociedad española. Estas intenciones se plasmaron en la Constitución, que estipuló la no confesionalidad del estado, la libertad de cultos y la supresión del presupuesto de culto y clero. También se permitieron el divorcio y el matrimonio civil y se secularizaron los cementerios. Además, el temor a la influencia que las órdenes religiosas ejercían especialmente en la educación llevó al gobierno a prohibirles dedicarse a la enseñanza. El enfrentamiento más grave se produjo con los jesuitas, debido a la existencia de un cuarto voto de obediencia al Papa profesado por esta orden. Acusados de depender de un poder extranjero, la Compañía de Jesús fue disuelta, y sus bienes, nacionalizados. Una buena parte de los sectores católicos percibíó la nueva legislación como una agresión al catolicismo. El resurgimiento de los viejos movimientos populares anticlericales, que entre los días 11 y 12 de Mayo de 1931 incendiaron conventos y edificios religiosos en varias ciudades El gobierno republicano estaba convencido de que el ejército necesitaba una profunda transformación. Azaña impulsó una reforma que pretendía crear un ejército profesional y democrático. Para ello se creyó necesario reducir los efectivos militares, asegurar su obediencia al poder civil y terminar con la tradicional intervención del ejército en la vida política. Con esta finalidad se promulgó la Ley de Retiro de la Oficialidad (1931), que establecía que todos los oficiales en activo debían prometer su adhesión a la República, pero se les daba la posibilidad de retirarse con el sueldo íntegro si así lo deseaban. Más de la mitad de la oficialidad aceptó la oferta. Pero la reforma fue recibida por algunos sectores, sobre todo por los llamados africanistas, como una agresión a la tradición militar y al poder del ejército. La reforma de la agricultura fue el proyecto de mayor envergadura iniciado por la república. Se pretendía poner fin al predominio del latifundio existente en buena parte del centro y sur de España y mejorar las condiciones de vida de los campesinos pobres (jornaleros). Una serie de primeros decretos fijaron la jornada laboral de ocho horas en el campo y determinaron el establecimiento de salarios mínimos y la obligación de los propietarios de poner en cultivo las tierras aptas para ello. Pero la verdadera reforma consistía en la elaboración de una Ley de Reforma Agraria, la cual permitiría la expropiación sin indemnización de las tierras de una parte de la nobleza, mientras las cultivadas deficientemente, las arrendadas sistemáticamente o las que, pudiendo ser regadas no lo eran, se podrían expropiar indemnizando a sus propietarios. Los resultados iniciales de la reforma agraria fueron escasos porque se expropiaron muchas menos hectáreas y se asentaron muchos menos campesinos de los La configuración de un Estado que permitiera a las regiones con sentimientos nacionalistas tener una organización propia y acceder a la autonomía era una cuestión pendiente en la vida política española. La Constitución ofrecíó un marco legal para que Cataluña pudiera tener su Estatuto de Autonomía que fue aprobado en Septiembre de 1932. Las primeras elecciones legislativas al parlamento catalán dieron la victoria a Esquerra Republicana de Catalunya y Francesc Maciá fue elegido presidente de la Generalitat. En el País Vasco, ya iniciada la guerra, se aprobó un estatuto, siendo elegido como primer lendakari José Antonio Aguirre, líder del Partido Nacionalista Vasco. Otra reforma importante, de gran trascendencia popular y a la que se dedicaron muchos recursos, fue la de la enseñanza. El centro de su actividad fue, sobre todo, la enseñanza primaria, creándose 10000 escuelas y 7000 plazas para maestros, mientras el presupuesto de educación se incrementó en un 50%. Se intentó acabar con la hegemonía de la enseñanza religiosa y se adoptó un modelo de escuela mixta, laica, obligatoria y gratuita. Con el apoyo de numerosos intelectuales y artistas, se promovieron campañas culturales destinadas a los sectores más humildes. Las llamadas Misiones Pedagógicas llevaban a las zonas rurales bibliotecas, coros, conferencias, cines y grupos de teatro como La Barraca, organizado por El socialista Francisco Largo Caballero inició, desde el Ministerio de Trabajo, una serie de reformas para mejorar las condiciones laborales. Se aprobó la Ley de Contratos de Trabajo, que regulaba la negociación colectiva, y la Ley de Jurados Mixtos, con el poder de arbitraje vinculante en el caso de desacuerdo. Se establecíó también la semana laboral de 40 horas y se estimuló el aumento de los salarios.


Los problemas de la coalición republicano-socialista


La lentitud de las reformas emprendidas provocó el desencanto y la impaciencia de los trabajadores teniendo en cuenta que el paro era muy alto y la actitud de la patronal y de los propietarios agrícolas, contrarios a cualquier negociación. La conflictividad social alcanzó su punto álgido a partir de 1933, cuando a los intentos revolucionarios de la CNT se sumaron los sectores más radicales del socialismo (UGT) encabezados por Largo Caballero. Las huelgas,insurrecciones y ocupaciones de tierras fueron en aumento y la represión de las mismas solía ser cruenta y en algunas ocasiones provocaba la muerte de campesinos, como en el suceso de Las reformas republicanas y la conflictividad social disgustaron a las élites económicas, sociales e ideológicas (Iglesia, grandes propietarios de tierras, organizaciones patronales, etc). El centro-derecha se reestructuró alrededor del Partido Radical de Lerroux. La CEDA, surgida en 1933, contó rápidamente con un buen número de afiliados y con un líder indiscutible: José María Gil Robles. Asimismo, Renovación Española (José Calvo Sotelo), la Comunión Tradicionalista (carlistas) y muy especialmente los grupos fascistas de las JONS y Falange, realizaron una intensa actividad de agitación contra lo que ellos consideraban el avance del marxismo y el peligro de una revolución bolchevique. En este contexto, algunos sectores del ejército pretendieron aprovechar el descontento generado entre los grupos más conservadores de la sociedad. El general Sanjurjo protagonizó un Golpe de Estado (Agosto de 1932) con la pretensión de forzar el viraje de la República a la derecha, pero fracasó. En 1933 se creó la Uníón Militar Española UME) como una organización clandestina de militares derechistas y antirreformistas, que tendría una activa participación en el Golpe de Estado de El bienio conservador (1933-1935)
En el otoño de 1933 ya eran evidentes la crisis de la coalición republicano-socialista y el desgaste del gobierno. El jefe del gobierno, Manuel Azaña dimitíó y el presidente de la República, Alcalá Zamora, disolvíó las Cortes y convocó elecciones para Noviembre. En estas elecciones por primera vez votaron las mujeres. Hubo una alta abstención y la izquierda se presentó a los comicios desunida, mientras que la derecha se presentó unida. El resultado fue la victoria de los partidos de centro-derecha, lo cual inauguró dos años de gobierno conservador. Dos fuerzas políticas obtuvieron los mejores resultados: el Partido Radical de Lerroux y la CEDA de Gil Robles. Alcalá Zamora confió la formación de gobierno al Partido Radical, presidido por Lerroux, el cual inició su mandato paralizando buena parte del proyecto reformista anterior. En el campo frenó la reforma agraria y también intentó contrarrestar la reforma religiosa aprobando un presupuesto de culto y clero. Ante esto el sector radical del PSOE y los anarquistas declararon una guerra abierta contra el nuevo gobierno, frente a lo cual la CEDA endurecíó su posición y reclamó una acción más contundente en materia de orden público, exigiendo participar directamente en el gobierno. Lerroux accedíó a estas peticiones y el 5 de Octubre de 1934 otorgó tres carteras ministeriales a la CEDA. La izquierda interpretó la entrada de la CEDA en el gobierno como una deriva hacia el fascismo. Al día siguiente de la formación del nuevo gobierno, por iniciativa de la UGT y con escasa participación de la CNT, se produjeron huelgas y manifestaciones en algunas grandes ciudades para defender las reformas sociales, amenazadas por la acción del nuevo gobierno, siendo los acontecimientos especialmente graves en Asturias y Cataluña. En Asturias, los mineros protagonizaron una revolución social, fruto del acuerdo previo entre anarquistas, socialistas y comunistas. El gobierno envió desde África a la legión al mando del general Franco para reprimir el levantamiento. La resistencia se prolongó durante 10 días, pero finalmente fue derrotada. La represión fue durísima: más de 1000 mineros muertos y unos 5000 detenidos. Las consecuencias de la revolución de Octubre fueron notables. La CEDA aumentó su influencia en el gobierno y se mostró partidaria de aplicar las condenas con rigor y de proceder a una reorientación más dura de la política del gobierno. Una fuerte crisis de gobierno estalló en el otoño de 1935. El Partido Radical se vio afectado por una serie de escándalos de corrupción y se hizo imprescindible un relevo en el poder. Ante esto Alcalá Zamora decidíó convocar nuevas elecciones para Febrero de 1936.

El triunfo del frente popular

Para presentarse a las elecciones, los partidos de izquierda (republicanos, socialistas y comunistas) se agruparon en el Frente Popular, una coalición electoral basada en un programa común que defendía la concesión de una amnistía para los encarcelados por la revolución de Octubre de 1934, la reintegración en cargos y puestos de trabajo para los represaliados por razones políticas y la aplicación de la legislación reformista suspendida por la coalición radical- cedista. La CNT no participó en el pacto, pero esta vez no pidió la abstención, lo que de hecho significaba el apoyo al Frente Popular. Los partidos de derecha formaron distintas coaliciones, constituidas por la CEDA, los monárquicos y los tradicionalistas (Bloque Nacional) y en algunas provincias se incluyó a los radicales y a la Lliga Catalana. Pero las derechas no lograron confeccionar una candidatura única para toda España ni redactar un programa electoral consensuado. La victoria fue para el Frente Popular con el 48% de los votos. De acuerdo con lo firmado en el programa de dicha coalición, el nuevo gobierno quedó formado solo por republicanos (Izquierda Republicana y Uníón Republicana). Manuel Azaña fue nombrado presidente de la república, con gran oposición de la derecha y de buena parte del ejército, y Casares Quiroga fue nombrado jefe de gobierno. El nuevo gobierno puso en marcha el programa pactado en la coalición electoral. Se decretó una amnistía (fueron excarcelados unos 30000 presos políticos) y se restablecíó el Estatuto de Autonomía de Cataluña. También reanudó el proceso reformista interrumpido en 1933 y presentó un proyecto para la devolución de los bienes comunales a los municipios y la reanudación de los asentamientos de los campesinos. Esperanzados con las nuevas perspectivas de cambio, los partidos de izquierda y los sindicatos se lanzaron a una movilización popular. La nueva situación fue recibida por las derechas con absoluto rechazo: muchos propietarios de tierras se opusieron a las medidas del gobierno; algunos empresarios industriales cerraron fábricas y expatriaron capitales y la Iglesia volvíó a lanzar campañas contra la República. Utilizando la dialéctica de los puños y las pistolas, en palabras de José Antonio Primo de Rivera, grupos de falangistas formaron patrullas armadas que iniciaron acciones violentas contra los líderes izquierdistas, respondidas del mismo modo por los militantes más radicales de la izquierda. La creación de un clima de violencia era una estrategia que favorecía a los grupos decididos a organizar un Golpe de Estado militar contra la República. Se organiza una conspiración militar al frente de la cual se sitúa el general Emilio Mola, verdadero jefe del Golpe de Estado hasta Julio de 1936. Dicha conspiración contaba con el apoyo de las fuerzas políticas de la derecha (sectores monárquicos, carlistas, cedistas, falangistas, etc). También se establecieron contactos con la Italia fascista y la Alemania nazi. El 14 de Julio se produjo en Madrid el asesinato, a mano de un grupo de izquierdistas, del dirigente monárquico Calvo Sotelo en respuesta al asesinato del teniente Castillo, que colaboraba con las milicias de izquierda. Su muerte aceleró los planes golpistas y la sublevación se inició en Marruecos el 17 de Julio dando origen a una Guerra Civil que se prolongaría durante tres años.


LA Guerra Civil (1936-1939)



El estallido de la Guerra Civil (principio causas y consecuencias) La Guerra Civil constituyó el hecho más relevante y trágico de la historia de España en el Siglo XX. En ella se concentraron muchos problemas que la sociedad español contemporánea arrastraba desde el inicio de las revoluciones liberales del Siglo XIX. El 17 de Julio de 1936, en Melilla, el coronel Yagüe, jefe militar de la legión, se alzó en armas contra la República. Entre el 18 y el 19 de Julio, la mayoría de las guarniciones militares del resto d España se unieron al Golpe de Estado, junto a sectores civiles de falangistas y carlista (requetés). Después, el general Franco se dirigíó hacia la Península al frente del ejército de África. El gobierno tardó en reaccionar y en dos días los sublevados se hicieron fuertes. El 19 de Julio, ante el clamor popular contra los rebeldes, Casares Quiroga fue sustituido como jefe de gobierno por José Giral, quien decidíó entregar armas a las milicias de los sindicatos y partidos del Frente Popular (anarquistas, republicanos, socialistas, comunistas…). Parte del ejército y de las fuerzas de seguridad se mantuvieron fieles al gobierno, sofocando el levantamiento en buena parte de España. La sublevación triunfó prácticamente en toda la España interior, en Galicia, la Andalucía del Guadalquivir y las zonas agrarias donde predominaban la gran propiedad o los pequeños propietarios muy conservadores. Por el contrario, fracasó donde las fuerzas obreras y de izquierda tenían mayor peso (País Vasco, Cataluña, Asturias, Andalucía…). En Madrid, Barcelona y Valencia, el alzamiento fracasó después de días de lucha callejera. Por el contrario, los sublevados triunfaron en Sevilla y Zaragoza. Los sublevados habían previsto que el pronunciamiento militar les permitiría apoderarse de los órganos de gobierno. Pero al cabo de una semana la evidencia de que el golpe militar no había triunfado originó la división del país en dos bandos que iban enfrentarse en una cruenta Guerra Civil. El bando de los sublevados estaba constituido po militares conservadores, monárquicos de derechas, grupos católicos, falangistas tradicionalistas (carlistas) y por todos los que se habían opuesto a las reformas de la República. Estaban apoyados e inspirados por el fascismo y se definían como nacionales (por su defensa de la unidad de España) y católicos. Los leales a la República estaban constituidos por las clases más populares: obreros y empleados urbanos, pequeña burguésía, campesinado sin tierras, clases medias vinculadas a los partidos republicanos, sectores de la burguésía ilustrada y un nutrido grupo de intelectuales y artistas. En su mayoría estaban afiliados o influidos por las organizaciones socialistas, comunistas y anarcosindicalistas, y eran definidos por la derecha como rojos. (final cusas y consecuencias) (inicio internacionalización) La Guerra Civil española tuvo una gran repercusión internacional. Fue vista como una confrontación entre las fuerzas democráticas, y en parte revolucionarias (socialistas o comunistas), y los regíMenes fascistas (Alemania e Italia). (seguir causas y consecuencias) La existencia del Comité de No Intervención no impidió que los dos bandos recibiesen ayuda exterior. El gobierno de la República tuvo que comprar armas y productos energéticos donde y como pudo. Decidíó enviar a la Uníón Soviética en 1936, las reservas de oro del Banco de España para hacer frente al pago de las armas compradas por la República a aquel país. En el bando republicano, las Brigadas Internacionales prestaron una gran ayuda en tropas a la República. Entre los brigadistas había voluntarios procedentes de Europa y América, que en su mayoría eran de ideología progresista o de izquierdas. Los sublevados fueron los más favorecidos por el apoyo extranjero. La ayuda alemana fue la más importante tanto numérica como tácticamente. Con sus tropas combatieron contingentes de voluntarios portugueses, irlandeses y de otras nacionalidades, en muchos casos afines al fascismo o de ideología católico-conservadora. (final internacionalización)
La zona republicana: la revolución contenida (gobierno republicano durante la guerra) Para atajar la sublevación, el gobierno republicano de José Giral tomó la decisión de entregar armas a las milicias de los partidos y sindicatos. El poder del Estado sufríó un desplome casi total y fue sustituido por organismos revolucionarios dispuestos a imponer un nuevo orden De ese modo surgieron consejos, comités y juntas que se ocupaban de organizar las columnas de voluntarios para el frente, del orden público, de la economía… El elemento más significativo de la revolución social fue la colectivización de gran parte de la propiedad industrial y agraria. Unos decretos dieron cobertura legal a las incautaciones de industrias y tierras efectuadas por los organismos populares. Se intervinieron las cuentas corrientes y los depósitos bancarios, y en el campo, las expropiaciones de fincas. En los primeros meses de la guerra se desencadenó en la zona republicana una respuesta popular espontánea contra todo lo que pudiera tener relación con los facciosos. La Iglesia, la burguésía, los propietarios y las clases acomodadas fueron objeto de una persecución, que se escapó del control del poder republicano. Tuvieron lugar asesinatos, paseos, detenciones ilegales en las checas, saqueos e incendios de iglesias y conventos, y requisas de bienes y propiedades particulares. Hubo incidentes graves como los asesinatos de presos políticos de derechas en las cárceles Modelo de Barcelona y de Madrid, estos últimos ejecutados en Paracuellos del Jarama mientras eran trasladados a Valencia. También fueron asesinado políticos como Melquíade Álvarez y José Antonio Primo de Rivera. Las fuerzas republicanas eran conscientes de l necesidad de establecer un pacto que permitiera la unidad antifascista y la formación de u gobierno capaz de aunar esfuerzos para ganar la guerra. Francisco Largo Caballero, secretario general de la UGT, formó un gobierno formado por republicanos, socialistas y, por vez primera, comunistas, entrando en el gabinete cuatro ministros anarcosindicalistas. U sector, formado por los republicanos, los comunistas y parte de los socialistas, era partidario de poner orden en la retaguardia y reconstruir un Estado fuerte concentrado en el esfuerzo bélico para ganar prestigio y apoyo internacionales. Otro sector, compuesto por los anarquistas y los comunistas del POUM, insistía en afianzar las transformaciones revolucionarias y resistirse a integrar sus milicias en el ejército regular. El conflicto acabó con más de 200 muertos, la derrota de los anarquistas y poumistas y una fuerte crisis de gobierno. Largo Caballero dimitíó y el presidente de la República, Manuel Azaña, encargó la formación de un nuevo gobierno al socialista Juan Negrín, que intentó buscar una salida negociada de la guerra. Propuso el programa de los Trece Puntos, en los que propónía el cese de la lucha armada, la permanencia de la República y la apertura de un proceso de elecciones democráticas. El bando franquista no aceptó entrar en ningún tipo de negociación y Franco hizo saber públicamente que sólo aceptaría una rendición sin condiciones. Negrín insistía en la necesidad de la resistencia militar, con la esperanza de que el inicio del previsible conflicto en Europa entre las potencias democráticas y las fascistas aligerara la presencia alemana e italiana en España; y se acuñó el lema ¡Resistir es vencer!.

La zona sublevada: la creación de un estado totalitario (evolución política otro bando) Se creó en Burgos la Junta de Defensa Militar, integrada por militares (Mola, Franco, Queipo de Llano…) y cuya misión era gobernar el territorio ocupado. Sus primeras medidas fueron prohibir la actividad de todos los partidos políticos, suspender la Constitución y decretar la paralización de la reforma agraria. Para dirigir la guerra fue ganando cada vez más adeptos el general Francisco Franco. El 1 de Octubre de 1936 se publicó el decreto que lo nombraba Jefe del gobierno del Estado y Generalísimo de los ejércitos españoles.Inspirándose en el modelo de Estado fascista italiano y alemán, de partido único y con un jefe con plenos poderes, en Abril de 1937, Franco creaba un partido único, Falange Española Tradicionalista y de las JONS, unificando a falangistas y carlistas, y en el que se integrarían todas las demás fuerzas nacionales. Franco sería Jefe Nacional de este partido único concentrando en sus manos otro poder más. Este partido adoptó el uniforme con la camisa azul de Falange y la boina roja de los carlistas y el saludo fascista con el brazo en alto. El Estado abolíó la legislación republicana en materia económica, social y laboral. Se suprimieron las libertades religiosa, política, sindical y de prensa; y los estatutos de autonomía y se restablecíó la pena de muerte. Se respetaba la importante influencia de la Iglesia Católica, que en Julio de 1937 hizo pública una Pastoral Colectiva de los Obispos en apoyo de los sublevados. La construcción del Estado franquista fue acompañada de una violencia extrema que formaba parte de las directrices fijadas por los dirigentes de la sublevación y que comportó la aniquilación de los vencidos en los territorios que se ocupaban. Así ocurríó en la ocupación de Badajoz, Málaga y Granada. La represión tuvo siempre un carácter sistemático, planificado y fue ejercida por el ejército, la Falange o las autoridades políticas contra cualquier sospechoso de simpatizar con las izquierdas. Su intención era imponer un clima de terror que impidiese toda contestación. Una parte de los miles de ejecutados durante la guerra fueron enterrados en fosas comunes sin constancia de su desaparición.
Las operaciones militares (mapa) Desde el momento en que la sublevación se convirtió en Guerra Civil hasta su conclusión treinta y tres meses después, el conflicto atravesó por una serie de etapas. En sus inicios, las grandes batallas tuvieron lugar por el control de Madrid, después se concentraron en el Norte y, finalmente, en la zona mediterránea. Después de cruzar el Estrecho las tropas de África, legionarios y regulares al mando del coronel Yagüe, tenían como objetivo esencial el avance hacia Madrid para tomar la capital, símbolo del poder republicano. En Agosto, las tropas sublevadas, que avanzaban desde el sur, tomaron Badajoz y consiguieron enlazar en una estrecha franja con la zona sublevada del Norte. En Septiembre, Franco decidíó desviarse para ocupar Toledo. Se decretó la movilización general para salvar Madrid. Miles de hombres y mujeres fortificaron los accesos y el interior de la ciudad. Mientras se cavaban zanjas, nacían consignas que se hicieron míticas como No pasarán y Madrid, tumba del fascismo. El 6 de Noviembre, el gobierno republicano se trasladó a Valencia, dejando la plaza en manos de una junta presidida por el general Miaja. Fracasado el intento de entrar en la capital, los sublevados emprendieron dos maniobras para aislar Madrid. Una fue la batalla del Jarama, pero estos fueron detenidos por los republicanos. Otra fue la batalla de Guadalajara, donde las tropas fascistas italianas aliadas de Franco sufrieron una gran derrota. Esta segunda fase de la guerra estuvo caracterizada por la regularización de ambos ejércitos, esspecialmente del republicano, con la creación del nuevo Ejército Popular de la República y la militarización. Franco militarizó también sus cuerpos de voluntarios. Ante las dificultades para tomar Madrid, Franco decidíó concentrar los esfuerzos en la zona norte. Una franja que abarcaba Asturias, Cantabria y el País Vasco había quedado en manos republicanas, pero aislada del resto de la Península; un territorio fundamental por sus recursos mineros, siderúrgicos e industriales. La ciudad vasca de Guernica era arrasada por la aviación nazi, por orden de Franco. Se producía así el primer bombardeo aéreo de la historia sobre la población civil, y Guernica quedaría inmortalizada en la obra de Pablo Picasso como el símbolo de la agresión fascista contra una población desarmada. La República, para aliviar la presión militar en el Norte, desencadenó el ataque a Brunete, cerca de Madrid, y más tarde a Belchite, junto a Zaragoza, pero no consiguió evitar que las tropas de Franco entrasen en Santander y en Asturias. Esto supuso que una zona de primera importancia económica pasase a manos de los sublevados. Asimismo, miles de personas huyeron de la regíón iniciando un verdadero éxodo hacia otras zonas en manos de la República. A finales de 1937, el nuevo ejército republicano desencadenó diversas ofensivas, la más importante tuvo lugar en Teruel, y llevó a su ocupación republicana. Pero el ejército de Franco volvíó a ocupar Teruel, y desencadenó la campaña de Aragón, llegando al Mediterráneo por Castellón. El territorio republicano quedó dividido en dos zonas, una de las cuales era Cataluña, aislada del resto. El avance de las tropas sublevadas quedó detenido cuando el ejército republicano desencadenó un poderoso ataque en la zona del Ebro en Tarragona. A pesar del avance inicial, los republicanos fueron derrotados y quedaron muy debilitados. Franco decidíó emprender definitivamente la ofensiva sobre Cataluña, y en Enero entraba en Barcelona sin resistencia. Una marea de exiliados avanzaba hacia el Norte. Con la caída de Girona se produjo la huida hacia Francia de miles de refugiados, entre ellos todo el gobierno de la República, con el jefe del gobierno, Negrín, y el presidente de la República, Manuel Azaña. En Febrero de 1939 a la República no le quedaba más territorio que la zona centro, que comprendía Madrid, La Mancha y la regíón mediterránea desde el norte de Valencia hasta Almería. El jefe del gobierno republicano, Juan Negrín, había regresado de Francia e hizo un último esfuerzo para reorganizar el ejército y resistir en el territorio republicano. Pero a comienzos de Marzo se produjo en Madrid una sublevación contra el gobierno republicano dirigida por el coronel Segismundo Casado, responsable de la defensa de la capital. Casado había entrado en contacto con el servicio de espionaje franquista para entregar la ciudad y terminar la guerra mediante una negociación con Franco. Sabía que Negrín y los comunistas eran contrarios a una rendición. Casado controló Madrid tras una fuerte lucha con las unidades comunistas. Con el apoyo de algunos socialistas (Besteiro, entre otros) y de parte de la UGT, se creó una Junta de Defensa con el objetivo de negociar con Franco una paz honrosa basada en la generosidad del Caudillo. Franco sólo aceptó una rendición sin condiciones y obligó a entregar las armas. El 28 de Marzo, las tropas de Franco entraron en Madrid sin la menor resistencia. El 1 de Abril Franco firmó en Burgos el último parte de guerra: En el día de hoy, cautivo y desarmado el Ejército Rojo, han alcanzado las tropas nacionales sus últimos objetivos militares. Españoles, la guerra ha terminado.


Los efectos de la Guerra


La guerra trastornó la vida cotidiana de la población tanto por las dificultades de supervivencia que conllevó (carestía de alimentos, refugiados…), como por los efectos de los bombardeos, las persecuciones y la violencia polótoca. La muerte comportó miseria ymuerte para miles de personas de uno y otro bando. Esta situación fue especialmente grave en la zona republicana, dado que las grandes áreas agrícolas cerealisticas habían quedado en mano de los sublevados. La desnutrición provocó enfermedades y hasta la muerte. También se produjo una fuerte reducción de la producción industrial, debido a la movilizaqción de la población masculina para ir al frente. Además, y aunque la población femenina, especialmente en zona republicana, se incorpró al mundo laborral, los esfuerzos se dirigieron especialmente a la producción de armamento y avituallamiento militar. Los bombardeos sobre pueblos y ciudades afectaron duramente a la población civil. El govierno republicano no contaba con importantes efectivos aéreos y utilizó sus aviones fundamentalmente para acciones bélicas, al contrario que el bando franquista, que recibía ayuda de los alemanes e italianos y que desde un principio utilizaron la aviación como instrumento de terror y arma de destrucción de casas, fábricas, instalaciones, etc. Con el avance de las tropas franquistas, lños grandes movimientos de refugiados se dieron sobre todo en la zona republicana, donde huían atemorizados de la ocupación franquista y la posterior opresión. Los refugiados republicanos se concentraron especialmente en la zona de Levante y Cataluña. La zona del norte, aislada del resto del territorio republicano sólo pudo huir por mar hacia otros países. Se embarcaron cerca de 13000 republicanos con destino a diversos países europeos y americanos y a la Uníón soviética. Hacia el final de la guerra, población de toda españa y miles de soldados en retirada se concentraron en Cataluña para cruzar la frontera francesa. Gran parte de los refugiados fueron conducidos por gendarmes a campos de concentración improvisados, En pocos meses volvieron a España aproximadamente la mitad de estos refugiados, el resto inició un largo y penoso exilio,EL FRANQUISMO (1 ETAPA 1939-1959)
(política) El resultado de la Guerra Civil fue la consolidación del régimen dictatorial que los sublevados contra la República habían empezado a construir desde Octubre de 1936. El régimen implantado por Franco en España perduró hasta su muerte en 1975. En sus casi cuarenta años de existencia, el franquismo se mantuvo siempre como una férrea dictadura y se caracterizó por la feroz represión de sus opositores, aunque sus instituciones fueron evolucionando y se adaptaron a las diversas coyunturas. El franquismo instituyó un Estado caracterizado por un autoritarismo extremo. Sus rasgos más relevantes fueron: -El totalitarismo. El franquismo nacíó como una dictadura inspirada en el modelo fascista italiano y alemán. Se suprimíó la Constitución de 1931 y, con ella, todas las garantías individuales y colectivas, se clausuró el Parlamento y se prohibieron todos los partidos políticos y los sindicatos. Sólo se permitíó la existencia de un partido único y de un único sindicato oficial. -El caudillismo. Franco, investido con el título de Caudillo de España, era el jefe del Estado y, durante muchos años, también fue el presidente del gobierno. Además era Generalísimo de todos los ejércitos y jefe nacional del partido. -La concepción unitarista y centralista del Estado. El franquismo abolíó los estatutos de autonomía y fomentó la españolización de la población de los territorios influidos por los nacionalismos catalán, vasco y gallego. -La represión de la oposición. Se inició con la persecución de los simpatizantes con la causa republicana y continuó durante todo el franquismo de una manera constante y planificada. -El control de los medios de comunicación, que estaban sujetos a una rígida censura y eran utilizados como un aparato de propaganda fascista. Los tres grandes pilares institucionales de la dictadura de Franco fueron el ejército, el partido único y la Iglesia católica. El ejército fue el más destacado sostén del régimen y participó activamente en el poder, ya que una buena parte de los ministros y los gobernadores civiles eran militares de carrera. L partido único, denominado Falange Española Tradicionalista y de las JONS, se encargó de dotar al régimen de sus bases ideológicas, de controlar los medios de comunicación y de suministrar una buena parte de los cargos de la administración. Para procurar el apoyo social al régimen, el partido constituyó cuatro organizaciones de masas: la juventud, la mujer, los universitarios y patrones y trabajadores. La Iglesia católica tuvo un papel destacado en la legitimación y construcción del régimen franquista, que se definía como un Estado confesional católico. A cambio de este apoyo, la Iglesia obtuvo una financiación pública muy generosa (se reinstauró el presupuesto de culto clero), el control casi total del sistema educativo y el predominio de los valores y la moral católica en el conjunto de la sociedad española. Las diversas actitudes sociales respecto del franquismo se han definido a partir de tres tipologías: el apoyo, la pasividad y el rechazo. Desde sus inicios, la dictadura contó con el apoyo de las élites económicas y sociales (terratenientes, empresarios, financieros…), que recuperaron el poder económico, social y político perdido durante la Segunda República. También contó con la adhesión de los propietarios agrícolas pequeños y medianos del Norte de España, que habían apoyado el alzamiento. El trauma de la guerra convirtió a la clase media en mayoritariamente pasiva y apolítica. Finalmente, una buena parte de los sectores populares se consideraban perdedores de la Guerra Civil y fueron los primeros protagonistas de la oposición al franquismo. Sin embargo, la represión, el miedo y el control policial, junto con el hambe, la miseria y el afán de supervivencia, condujeron a la mayor parte de las clases populares a la pasividad política. La estructura política del Estado franquista se sustentaba en los grupos que habían mostrado su adhesión incondicional al Caudillo y que de una manera u otra integraban el llamado Movimiento Nacional. Sin embargo, dentro del franquismo coexistieron diferentes familias o grupos de influencia. Los primeros en formar parte del Estado franquista fueron los grupos que habían dado apoyo incondicional a la rebelión de 1936: falangistas, carlistas, ultracatólicos y monárquicos alfonsinos. Asimismo tuvieron un cierto reconocimiento los sectores incorporados a la causa franquista durante la guerra, como algunos republicanos radicales. La Iglesia también creó asociaciones o grupos de presión de inspiración católica que gozaron de influencia.


Una represión instutionalizada


Durante la Guerra Civil, los sublevados habían manifestado su voluntad de eliminar a todos aquellos que se habían opuesto a la sublevación militar y a los que calificaban de enemigos de España. El conflicto no comportó el fin de la violencia, sino que se procedíó a la institucionalización de la represión. La primera ley represiva de carácter general fue la Ley de Responsabilidades Políticas (1939), con la que se pretendía la depuración total de las personas que habían colaborado de una u otra forma con la República. En 1940 se añadió la Ley de Represión del Comunismo y la Masonería. El ejército fue el principal brazo ejecutor de la política represiva. La mayoría de las causas fueron juzgadas por tribunales militares en Consejos de guerra, ante las cuales la indefensión de los procesados era casi total. En cuanto a las cifras de la represión franquista, se calcula que las personas ejecutadas por razones políticas fueron aproximadamente 150000. En cuanto a la población reclusa, había en España 280000 presos, de los que 23300 eran mujeres. El hacinamiento en las cárceles y en los campos junto a unas pésimas condiciones higiénicas y alimenticias provocaron una elevada mortalidad entre los presos. Una parte considerable de los condenados, e incluso de los detenidos no procesados, fueron enviados a los Batallones de Trabajadores. Se dedicaban la realización de obras de reconstrucción de carreteras, puentes, líneas ferroviarias y obras hidráulicas. Las medidas represivas contra los vencidos fueron acompañadas de un amplio proceso de confiscación y expolio de su patrimonio. Por una parte, se requisaron las propiedades de la mayoría de exiliados y de los políticos republicanos; por otra, los bienes de todos los partidos, sindicatos, asociaciones y entidades vinculadas a los republicanos fueron confiscados y pasaron en buena parte a engrandecer el patrimonio de las instituciones del régimen. Se llevó a cabo una depuración generalizada de los funcionarios y trabajadores de las administraciones públicas y se presiónó para que se procediera de igual forma en el sector privado.

La estructura del nuevo estado

La dictadura franquista pretendíó dar una imagen de legalidad con la promulgación de una serie de Leyes Fundamentales que ocupaban el lugar de una Constitución inexistente y con la creación de unas Cortes que daban la apariencia de un sistema parlamentario. Ese entramado político fue bautizado como democracia orgánica. L primer rasgo del nuevo Estado fue la concentración de poderes en la persona de Franco, hecho que se mantendría hasta su muerte. Franco era jefe del Estado, del partido y Generalísimo de los tres ejércitos. También era el jefe del gobierno, a la vez que gozaba de poderes excepcionales para promulgar leyes en casos de urgencia. También se establecíó el Fuero del Trabajo, una Ley Fundamental de clara inspiración fascista. N 1945, tras la derrota de las potencias del Eje, el régimen de Franco se vio forzado a promulgar nuevas Leyes Fundamentales que le congraciasen con los aliados. De este modo, se instauró el Fuero de los Españoles, que pretendía aparentar que en la España de Franco también los ciudadanos gozaban de unas ciertas libertades políticas, y la Ley del Referéndum Nacional. La Ley de Sucesión permitíó a Franco designar a su sucesor a título de Rey. El franquismo rechazaba el sistema democrático, basado en la voluntad popular, el sufragio y la separación de poderes. Para la construcción del nuevo Estado se inspiró en el Estado corporativista italiano, que organizaba la participación popular a partir de tres unidades básicas: la familia, el municipio y el sindicato, elementos naturales representativos de la sociedad, y que el régimen consideraba superiores a los partidos políticos, el instrumento de participación ciudadana en los regíMenes democráticos. El sistema fue denominado democracia orgánica, diferenciándolo claramente de la democracia tradicional. La representación popular en las instituciones del Estado se reguló a partir de las Cortes. Todos sus representantes, llamados procuradores, eran designados por el poder. También había procuradores por razón de su cargo, entre otros, los alcaldes de las mayores ciudades, los rectores de las universidades y los representantes de la jerarquía eclesiástica. Estas Cortes franquistas no resultaban elegidas democráticamente. Se trataba tan sólo de un órgano de colaboración con la jefatura del Estado, ya que Franco controlaba el poder legislativo y tenía derecho a vetar las leyes. Otro poder del Estado fueron los Sindicatos Verticales empresarios y trabajadores se integrarían en un mismo sindicato por ramas de producción. El Estado ejercía una férrea tutela sobre la clase obrera y dictaba las condiciones laborales (salarios, duración de la jornada laboral, vacaciones, permisos…), anulando toda posibilidad de negociación colectiva e ilegalizando la huelga. El resultado de esto fueron unas condiciones de trabajo extremas que comportaron el mantenimiento de salarios bajos para los trabajadores y unos amplios beneficios empresariales. La represión sobre las organizaciones y las personas comprometidas con la república provocó el exilio de miles de republicanos hacia Francia, América hispana o la URSS, campos de refugiados. En el exilio continuaron las instituciones de la república. Hubo una división de opositores (diplomacia o lucha). En el interior, la oposición a Franco quedó desaarticulada, aunque poco a poco fuer reorganizándose en unas condiciones de extraña dificultad,

Apenas había oposición interna, y los que había estaban en la cárcel o no se manifestaban públicamente. 1. El maquis. Pretendían derrocar al régimen mediante la guerrilla. No se resignaban a la derrota. 2. El exilio republicano. Organizado en el Gobierno de la República en el exilio, su objetivo era volver al poder ayudado por las potencias vencedoras del Guerra Mundial. El Presidente era Martínez Barrio. 3. Don Juan: heredero de Alfonso XIII. Con la victoria de las potencias democráticas en la Guerra Mundial comenzó a jugar la carta de la democracia. En el Manifiesto de Lausana (45), presentó a la monarquía como un instrumento para la transición pacífica hacia un régimen constitucional. 4. Anarquistas y comunistas optan por el intento de sublevación armada desde Francia (invasión del valle de Arán). La legislación represiva: Ley de Responsabilidades Políticas, 39: destinada a quienes contribuyeron a entorpecer el triunfo del Movimiento Nacional. Represión legal contra los republicanos. Ley de Represión de la Masonería y el Comunismo.1940 Ley de Bandidaje y Terrorismo.1947. Destinada a terminar con el maquis. Contemplaba la pena de muerte. Hasta Abril de 1948 España estuvo en estado de guerra, es decir, bajo la absoluta jurisdicción militar. (economía)
Autarquía Objetivo: Nacíón económicamente autosuficiente. Mediante el excesivo intervencionismo estatal y desmesurada reglamentación 1. Restricciones al comercio exterior: encarecimiento de productos, escasez de bienes de consumo y materias primas, descenso de la producción industrial. Instituto Español de Moneda Extranjera: Férreo control del comercio exterior. 2. Fomento de la industria: Creación de empresas públicas, nacionalización de sectores indispensables (RENFE, Telefónica), fomento de bienes de equipo, fundación del INI, 41?Iberia, Seat, Endesa,… 1939 Ley de Protección y Fomento de la Industria Nacional y la Ley de Ordenación y Defensa de la Industria Nacional. 3. Control del sector agrario: Los bajos precios oficiales? Descenso de la producción. Servicio Nacional del Trigo y Comisaría Nacional de Abastecimiento y Transporte. Los cultivadores obligados a entregar parte considerable de sus productos a precios fijados. Resultados de la autarquía Enormes restricciones impuestas al comercio exterior. Excesivo intervencionismo estatal y desmesurada reglamentación. El Estado no pudo cumplir el papel de modernizador e impulsor del crecimiento económico. Gran escasez. Implantación de las cartillas de racionamiento. Mercado negro.  


FRANQUISMO (2 ETAPA 1959-1975) (economía)


1957 Febrero nuevo gobierno, política liberalizadora. Falange pierde poder y suben los tecnócratas del Opus Dei: Laureano López Rodó; apoyo de Carrero Blanco. Proyecto tecnocrático: modernizar económica y socialmente el país sin alterar las estructuras autoritarias. Plan de Estabilización de 1959. Actuaciones: Estabilización de la economía (se recortó el gasto público, se propuso una reforma fiscal, etc.) y Liberalización de la economía: disminuyó el intervencionismo del estado, a la vez que se abría la economía al exterior, devaluando la peseta y liberalizando las inversiones extranjeras. Las consecuencias se apreciaron en poco tiempo. España inició un acelerado crecimiento económico. El desarrollo económico. Tres planes de desarrollo desde 1964 a 1975 (cuatrienales) Planificación económica indicativa. 2 actuaciones: Estructurales: solucionar deficiencias de la industria. Y Polos de desarrollo: incentivar la industria y acabar con desequilibrios. Resultado: La planificación no funciónó. Creciente desequilibrio entre las diferentes regiones del país. Sector secundario Rápido crecimiento industrial. Causas: La apertura económica al exterior provocó un verdadero aluvión de inversiones extranjeras que llegaron atraídas por los bajos salarios, mejorando la productividad. También aumentó el consumo.Sectores con mayor crecimiento: industria química, automóvil, naval, energética o siderúrgica. Zonas industriales tradicionales más Madrid y nuevos enclaves (eje gallego, andaluz o mediterráneo). Sector primario Crisis de la agricultura tradicional. El desarrollo industrial desencadenó una intensa emigración de mano de obra campesina hacia las ciudades y hacia Europa. La agricultura se modernizaba: mecanización, intensificación, concentración parcelaria, etc. Pero amplias zonas del interior quedaban desertizadas Sector terciario Rápido crecimiento: Boom turístico. Comercio España alcanzó un súperávit en su balanza de pagos. El tradicional déficit de la balanza comercial se vio compensado por los ingresos procedentes del espectacular desarrollo del turismo, las inversiones extranjeras y las remesas enviadas por los emigrantes en Europa. Limitaciones de la e española Problemas del sector agrario Dependencia del exterior (mapaç)
Crecimiento demográfico Fuerte incremento de la población: Se reducía la tasa de mortalidad, la tasa de natalidad se mantuvo en valores muy altos e incluso aumentó. Masiva emigración rural a las ciudades y a Europa occidental: Francia, Alemania, Suiza, Bélgica y otros países europeos para desempeñar los trabajos que no querían los nativos. El crecimiento demográfico provocó un enorme déficit en vivienda: chabolismo. Las condiciones de vida El enorme desarrollo trasformó la vida cotidiana de los españoles profundamente. El aumento del nivel de vida En los 60 España casi dobló el valor real de su renta nacional: de 613 a 2.178 millones de Pts. Renta per capitá, de 20.234 Pts en 1960 a 145.769 Pts en 1975. Poder adquisitivo comparado con la CE 58,3% en 1960 a 79,2% en 1975. El consumo y el bienestar Incremento del presupuesto familiar. Transformación en la estructura de sus gastos. Bienes duraderos: línea blanca, coche, televisor, etc. Modificaciones en las forma de vida, asimilándose a las europeas Las reformas educativas y sociales 1963 Ley de Bases de la Seguridad Social. Derecho de todos los españoles a la SS 1970 Ley General de Educación. Incrementar la inversión, número de profesores, obligatoriedad, formación profesional, etc Pautas cotidianas cada vez menos religiosas. La nueva estructura social Enriquecimiento generalizado pero fuerte diferenciación social. Tendencia a la concentración de rentas en minoría acomodada La clase obrera. Jornaleros, obreros de industria y servicios. Jornaleros pasan de ser el 23% de la población activan en 1960 a sólo el 6,3% en 1975 . Obreros industria y comercio crecieron hasta ser el 40% de la población activa en 1975. Tendencia a la especialización y la mejora salarial. Las clases medias. Aumento hasta sobrepasar ligeramente a la clase obrera en 1975. Nuevas clases medias, urbanas, profesiones liberales, funcionarios, trabajadores no manuales Las clases altas. 1975 el 6%, círculo de poder económico e influencia Oligarquía terrateniente; grandes empresarios de la industria; Aristocracia financiera Cuerpos de elite de la administración del Estado; mandos superiores del Ejército Oligarquía terrateniente perdíó poder y la Burguésía industrial fue potenciada junto con burocracia. La aristocracia financiera como núcleo hegemónico.

(política)

La dictadura del desarrollo El tremendo desarrollo también sirvió para justificar su existencia: Dictadura de la victoria y dictadura del desarrollo. Desde 1957 tecnócratas del Opus Dei, progresivo aumento en gobiernos de 1962, 65 y 69, pero nunca todo el poder. La estrategia de los tecnócratas Modernización de la administración. Institucionalización del régimen. Cuestión sucesoria. Reformas legislativas: La institucionalización del régimen 1963 Tribunal de Orden Público 1967 Ley de Seguridad Social 1966, Ley de Prensa. 1967, Ley de Libertad Religiosa. 1967, Ley de Representación Familiar. Aumento de miembros de las Cortes y creación de los procuradores familiares (elegidos entre los cabezas de familia y las mujeres casadas). 1967 Ley Orgánica del Estado: Séptima y última de las leyes fundamentales. Separación de cargos y atribuciones del Jefe del Estado y del Presidente del Gobierno. Asentó la institución monárquica. Posibilidad de crear asociaciones políticas, principios del movimient 1969, Ley de Sucesión las Cortes aprobaron que el sucesor a título de rey fuera Juan Carlos. Jura lealtad a Franco y fidelidad a su régimen. Relaciones internacionales 1962, intento de entrar en la CEE. 1970, Acuerdo Preferencial (reducción de aranceles). Proceso de descolonización: Francia en 1956 reconoce la independencia de la parte francesa del protectorado Franco
Español. España sigue sus pasos. 68: independencia de Guinea Ecuatorial. 69: se cede a Marruecos Ifni. Enfrentamientos entre tecnócratas y falangistas (aperturistas). Conflicto público con aperturistas: 1969 Asunto Matesa, Altos cargos del Opus Dei afectados. 1969 Nuevo gobierno con Carrero Blanco vicepresidente: Inmovilismo político y freno a los pequeños avances aperturistas . Política represiva: Consejo de guerra de Burgos. Movimientos sociales: El movimiento obrero: CC.OO., PCE, pasó de las reivindicaciones laborales a la concienciación política antifranquista. Movimiento estudiantil se extendíó. Sectores de la Iglesia Católica. Ejército (Uníón Militar Democrática). Oposición política: PCE PSOE FRAP Democracia Cristiana ERC PNV Crisis de la dictadura La presidencia de Carrero Blanco. Junio de 1973, Carrero Blanco presidente de Gobierno. Representación de las tendencias equilibrada. 20 de Diciembre de 1973 Asesinato de Carrero Blanco El gobierno de Arias Navarro Presentación en las Cortes de un programa de signo aperturist espíritu del 12 de Febrero: Sistema de elecciones de alcaldes. Incompatibilidades para los procuradores Autogobierno sindicatos oficiales Independencia mutua de Estado e Iglesia Creación de asociaciones políticas. El gobierno de Arias Navarro Preparación para la participación en la vida política después de la muerte de Franco.Crisis notable acentuada el 20 Noviembre de 1975 con la muerte de Franco



LA TRANSICIÓN Y DEMOCRACIA


LA TRANSICIÓN POLÍTICA


Antes de adentrarnos específicamente en los eventos más significativos del proceso, resulta pertinente presentar el marco y el carácter general que rodéó este período histórico. Entre los rasgos más peculiares podríamos significar: Se trató de una evolución controlada del Franquismo hacia la Democracia, es decir, no se produjo un ruptura clara entra ambos sistemas. De hecho, el sucesor de Franco como Jefe de Estado, Juan Carlos de Borbón, había sido elegido por el propio Dictador. En definitiva, se pasó de “la ley a la ley” sin reemplazar a quienes ostentaban el poder como consecuencia de la legalidad franquista, convirtiéndose por tanto en un proceso a medio camino entre reforma y ruptura. Se considera un ejemplo de los cambios y la madurez alcanzados por la sociedad española en los años ´70, cuando el Régimen Franquista demostró su inadecuación para gobernar un país industrializado y urbanizado. La evolución fue relativamente pacífica y no conllevó reformas económicas y sociales profundas. Fue fruto de un acuerdo, consenso o pacto ente los dirigentes y políticos más aperturistas del antiguo Estado franquista y la oposición, que facilitó su integración en el sistema renunciando a los aspectos más radicales de su programa. Aunque se basó en pactos entre políticos, respondíó a la presión y movilización popular, que influyó decisivamente para que se produjeran cambios sustanciales. De hecho es bastante compartido que la Transición fue antes social que política. Expuestas las carácterísticas generales del período, debemos analizar sus fases y acontecimientos más relevantes, entre los cuales podemos mencionar: a) EL GOBIERNO DE ARIAS NAVARRO Dos días después de la muerte de Franco se produjo el juramento del príncipe Juan Carlos como rey y seguidamente el entonces presidente de gobierno, Arias Navarro, fue confirmado en su cargo. Sendas figuras habían sido nombradas por el Dictador antes de su muerte y en el caso de Arias Navarro se confiaba en que este continuara un “Franquismo sin Franco”. No obstante, se produjo un enfrentamiento personal entre el presidente del gobierno y el monarca, partidario de una democratización plena. Destacan unas declaraciones de Juan Carlos a Newsweek calificando a Arias Navarro como un “desastre sin paliativos”. En dicho enfrentamiento el rey contó con el apoyo de Torcuato Fernández Miranda (su profesor y consejero y posteriormente presidente de las Cortes Franquistas y del Consejo del Reino) y de Adolfo Suárez (Secretario General del Movimiento en el Gobierno de Arias Navarro). Además, en los meses inmediatamente anteriores y posteriores a la muerte de Franco, se incrementaron de forma considerable la actividad de la oposición y el grado de politización de la vida pública española. Prueba de ello es la creación de un organismo como la Coordinación Democrática, popularmente conocida como la Platajunta, que aunaba a las fuerzas políticas y sindicales contrarias al Régimen. Finalmente toda una serie de problemas de orden público, oleadas huelguísticas y atentados terroristas de ETA y GRAPO forzarán, junto con la presión del monarca, la dimisión de Arias Navarro en Julio de 1976. Según la legislación vigente el nuevo presidente debía ser elegido por el rey entre una terna de candidatos. Torcuato Fernández Miranda y el propio monarca se pusieron de acuerdo para incluir y elegir a su candidato favorito y a la postre presidente del gobierno, Adolfo Suárez.B) EL GOBIERNO DE SUÁREZ La primera etapa de gobierno de Adolfo Suárez (Julio 1976-Junio 1977) presentó las siguientes carácterísticas: A pesar de que muchos lo consideraban un joven político sin muchos méritos, procedente del Franquismo y sin apariencia reformista, su gabinete será determinante para la restauración de la democracia en España. Consiguió la adhesión de los herederos del Régimen Franquista al proceso de reforma. Promovíó en este sentido la Ley para Reforma Política, que establecía unas nuevas Cortes bicamerales que tendrían carácter constituyente. Finalmente fue aprobada en referéndum el 15 de Diciembre de 1976. Logró también la conformidad de la oposición con el proceso de reforma. Para su feliz consecución fue fundamental la legalización del PCE el 9 de Abril de 1977. La formación comunista por su parte renunció al uso de la bandera republicana y se comprometíó a acatar la monarquía. Adquirieron creciente influencia los partidos nacionalistas, sobre todo en Cataluña (Esquerra Republicana, CIU) y País Vasco (PNV, Herri Batasuna). Finalmente, el 15 de Junio de 1977 se celebraron las primeras elecciones democráticas desde 1936, consiguiendo el triunfo la Uníón de Centro Democrático del presidente Suárez (34 % votos), seguida por el PSOE (29 %) y a mucha más distancia por el PCE-PSUC y Alianza Popular (9 % respectivamente). La continuación de los atentados terroristas de los tradicionales ETA y GRAPO, amén de algunos significativos por parte de la extrema derecha, entre los que cabe resaltar la conocida como “matanza de Atocha”, en la que 5 sindicalistas fueron asesinados en un despacho de abogados de derecho laboral. C) EL PERÍODO CONSTITUYENTE Tras las elecciones, la UCD intentó gobernar en solitario estableciendo pactos con otras fuerzas políticas con el objetivo de elaborar una nueva Constitución, construir el Estado de las Autonomías y gestionar una política económica de urgencia para paliar los efectos de la crisis de 1973. Durante esta fase se alcanzaron varios acuerdos fruto del consenso, los cuales permitieron: Firmar los Pactos de la Moncloa, inspirados en el economista Fuentes Quintana, y que involucraban a patronal y sindicatos. Incluían sobre todo medidas económicas cuya aplicación se vio limitada por la segunda crisis mundial del petróleo (1979). Restablecer la Generalitat en Cataluña en la persona de Josep Tarradellas. Aprobar la Constitución de 1978. Coincidiendo con los momentos previos a la promulgación de la nueva Carta Magna, cabría mencionar una primera intentona golpista seria para acabar con la democracia. Es la conocida como operación Galaxia” en 1978 en la que sobresalen los nombres de Antonio Tejero y Ricardo S. De Ynestrillas, quienes apenas fueron condenados a unos meses de prisión


. D) LA CONSOLIDACIÓN DEMOCRÁTICA Y LA CRISIS DE LA UCD Entre 1979-82 tuvo lugar una nueva etapa en la Transición. Aprobada la Constitución se disolvieron las Cortes y se convocaron nuevas elecciones (Marzo 1979). La UCD ganó por segunda vez y volvíó a gobernar en minoría. El panorama político de este período presentó los siguientes rasgos carácterísticos: Se desarrolló el Estado de las Autonomías con la aprobación de estatutos y la celebración de elecciones autonómicas y municipales entre 1979-83. Se llevó a cabo una importante labor legislativa, aprobándose el Estatuto de los Trabajadores (1980) y la Ley del Divorcio (1981). Además España ingresó en la OTAN (1981-82), aunque el PSOE prometíó revisarlo si llegaba al poder. La oposición acometíó reformas como la renuncia a la ideología marxista en el caso del PSOE, liderado por Felipe González, que pasa a constituirse en una especie de centro-izquierda capaz de atraer el voto de la clase media. Por su parte el PCE entró en crisis ante sus constantes disidencias y AP se reforzó con miembros de la UCD. El partido gobernante entró en crisis ante su escisión interna en dos facciones: centro-izquierda (liberales y socialdemócratas) y ala derecha (democristianos y conservadores). La oposición también jugó sus bazas y el PSOE llegó a presentar una moción de censura contra Suárez en Mayo de 1980 que no logrará los apoyos necesarios. Finalmente este dimite en Enero de 1981 y será sucedido por un Calvo Sotelo incapaz de detener la descomposición de la UCD. El intento de un Golpe de Estado el 23 de Febrero de 1981 por parte de algunos sectores del ejército contarios a la evolución política hacia la democracia de España. Dirigidos por el teniente coronel Antonio Tejero llegaron a irrumpir violentamente en el Congreso, aunque la falta de apoyo de los altos mandos militares y del propio monarca frustró la operación. Finalmente en Octubre de 1982 acontece el triunfo electoral del PSOE, lo que para muchos expertos constituye en el punto final de la Transición. Se abre entonces el gobierno del que hasta entonces había sido el principal partido de la oposición, el cual pasará también a la historia por obtener la primera mayoría absoluta de una formación política en la democracia española.

LA CONSTITUCIÓN DE 1978 Y EL ESTADO DE LAS AUTONOMÍAS

LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA El diseño del texto constitucional se fundamentó en la política de consenso entre partidos. En primer lugar, una comisión o ponencia formada por 7 miembros redactó un anteproyecto, que se debatíó en las Cortes entre Mayo y Octubre de 1978. Son los llamados “padres de la Constitución”: Gabriel Cisneros, Pérez Llorca y Herrero de Miñón por parte de la UCD; Manuel Fraga de AP; Peces-Barba del PSOE; Solé Tura del PCE-PSUC y Miquel Roca por parte de CIU. Finalmente fue aprobada en referéndum el 6-12-1978 y promulgada el 29-12-1978, permitiendo la creación del nuevo Estado democrático y el diseño del mapa autonómico español. Inspirada fundamentalmente en la Constitución de 1931, contiene 169 artículos a los que han sabido adaptarse gobiernos de distinto signo político y que establecen: Un régimen político en el que España es reconocida como un Estado democrático, en concreto una monarquía parlamentaria donde la soberanía reside en el pueblo español y la unidad de España es compatible con la pluralidad nacional. La Jefatura del Estado se atribuye al rey, así como la de las Fuerzas Armadas y se privilegia al heredero varón sobre la mujer, tema de vigente actualidad. Se establece una división de poderes donde el ejecutivo queda en manos del Gobierno, el legislativo reside en dos cámaras elegidas por sufragio universal (Congreso de los Diputados para la aprobación de leyes y Senado para refrendarlas) y el judicial a cargo de juzgados y tribunales, situándose en la cúspide el Supremo. Incluye una declaración de derechos y libertades muy avanzada. Aunque establece un estado laico no confesional reconoce una cierta consideración especial hacia la religión tradicionalmente mayoritaria, el catolicismo. .2. EL ESTADO DE LAS AUTONOMÍAS La organización territorial del Estado español está diseñada en la Constitución de 1978 de manera ambigua: puede evolucionar hacia un Estado federal pero también pueden modificarse las competencias transferidas por el Estado a las CCAA. El texto constitucional admite las desigualdades entre las CCAA al distinguir entre nacionalidades o comunidades históricas (Cataluña, País Vasco y Galicia) del resto de las regiones. Como consecuencia, se establecieron dos vías para crear CCAA: la vía rápida (prevista en el art. 151) permitía el acceso directo mediante la aprobación en referéndum de un Estatuto de Autonomía y la vía lenta (recogida en el art. 143) fijaba la asunción de competencias en el plazo 5 años sin precisar referéndum para constituirse en comunidad. Así, entre 1979 y 1983 se llevó a cabo el proceso de creación de las 17 CCAA existentes en la actualidad. Inicialmente en Cataluña y País Vasco (Octubre 1979), seguidas por Galicia (Diciembre 1980) y Andalucía (Octubre 1981). Finalmente surgieron otras 13 (Principado de Asturias, Cantabria, Comunidad Foral de Navarra, La Rioja, Canarias, Castilla-La Mancha, Regíón de Murcia, Comunidad Valenciana, Aragón, Extremadura, Illes Balears, Castilla y León y Comunidad de Madrid) y se constituyeron en 1995 dos ciudades autónomas (Ceuta y Melilla). En la actualidad las distintas CCAA continúan reclamando al Gobierno Central más competencias, siendo temas recurrentes la descentralización de los ingresos, el control del sistema educativo y sanitario y, en casos concretos, el reconocimiento de la consideración de nacíón. Los recientes ejemplos del Plan Ibarretxe y del nuevo Estatuto Catalán, entre otros, son buena prueba de la vigencia de la cuestión autonómica.

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