La deshumanización del arte de José Ortega y Gasset
Conceptos fundamentales de La deshumanización del arte
1. Ortega dice que el «arte nuevo» (las vanguardias como el cubismo o el surrealismo) no es para todo el mundo. A diferencia del arte antiguo, que a todos les gustaba porque contaba historias emocionantes, el arte moderno divide a la gente en dos grupos: una minoría que lo entiende y una mayoría que no. Quienes no lo entienden se enfadan porque se sienten «menos inteligentes», y por eso el arte nuevo es impopular por naturaleza.
2. La mayoría de la gente busca en el arte cosas que les hagan llorar o reír, como si fuera la vida real. Ortega llama a esto «injerencia de lo humano». Sin embargo, el artista moderno quiere hacer «arte artístico»: un arte que no trate de sentimientos cotidianos, sino de colores, formas e ideas puras. Es un arte que se limpia de lo humano para ser solo arte.
3. Para explicar cómo debemos mirar el arte, Ortega pone el ejemplo de un jardín visto a través de un cristal:
- Si miras el jardín, no ves el cristal (arte tradicional).
- Si miras el cristal y sus manchas, dejas de ver el jardín (arte nuevo). El arte moderno nos pide que miremos el «cristal» (la obra en sí), no lo que hay detrás (la realidad).
4. Deshumanizar significa quitarle al arte lo que tiene de «humano» o «vivo». Ortega da el ejemplo de un hombre que se está muriendo:
- Su mujer sufre mucho porque está cerca de él emocionalmente.
- El pintor, en cambio, se pone a una distancia espiritual: no siente pena, solo mira cómo cae la luz sobre el cuerpo o los colores de la habitación. Esa mirada fría y distante es la que crea el arte deshumanizado.
5. Herramientas del artista: Metáfora e Ironía
- La Metáfora: Es la herramienta principal. Sirve para cambiar una cosa real por otra inventada. Así, el objeto real desaparece y solo queda la invención del artista.
- Infrarrealismo: Darle mucha importancia a cosas pequeñas (como un botón o un insecto) para romper con lo que habitualmente consideramos «importante».
- Ironía y Juego: El artista moderno no se toma en serio. Sabe que lo que hace es una broma o un juego. El arte ya no es algo sagrado o serio (como lo era antes), sino una actividad divertida y sin importancia política o social (intrascendencia).
6. Los artistas jóvenes sienten rechazo por el arte del siglo pasado (que era muy realista). Por eso, intentan hacer todo lo contrario: si antes se pintaban cuerpos reales, ahora se pintan figuras geométricas. Es una forma de «romper con los viejos ídolos».
En conclusión, la deshumanización es el intento de los artistas modernos por separar el arte de la vida real, eliminando los sentimientos fáciles para crear algo puro, inteligente y divertido que solo una minoría puede entender.
El magisterio de Ortega: su influencia en los escritores de la Edad de Plata y sus reflexiones sobre las mujeres y la cultura
1. El magisterio de Ortega: Influencia en la Edad de Plata (Luis de Llera)
Ortega y Gasset no fue solo un filósofo, sino el «maestro» de toda una generación de escritores y artistas en España (la Generación del 14 y del 27). Su influencia se resume en estos puntos:
- El paso del Modernismo a la Modernidad: Ortega ayudó a los escritores a dejar atrás el estilo recargado y sentimental del siglo XIX (el Modernismo) para pasar a un arte más intelectual, claro y racional.
- La «Centralidad de Ortega»: A través de su revista, la Revista de Occidente, Ortega conectó a los escritores españoles con lo que se estaba haciendo en el resto de Europa. Fue el puente que trajo las nuevas ideas filosóficas y artísticas a España.
- Guía de los Vanguardistas: Muchos poetas (como los de la Generación del 27) leyeron La deshumanización del arte como un manual. Aprendieron de él que el arte debía ser un «juego» y que la metáfora era la herramienta principal para crear mundos nuevos. Aunque algunos artistas luego se alejaron de su frialdad, Ortega fue quien puso las bases teóricas de lo que debía ser un «artista moderno».
2. Reflexiones sobre las mujeres y la cultura (Isabel Navas)
El artículo de Isabel Navas analiza una parte más crítica y polémica de Ortega: su visión de lo femenino.
- La mujer como «ser inferior»: Navas explica que, para Ortega, el hombre representa la razón, la acción y la cultura, mientras que la mujer representa la confusión, la pasividad y el sentimiento. Ortega veía a la mujer como un ser «biológico» más que «intelectual».
- Crítica a la mujer intelectual: Ortega no veía con buenos ojos que las mujeres participaran en la alta cultura o en la política. Para él, una «mujer intelectual» era casi una desviación de su naturaleza. Decía que el lugar de la mujer estaba más relacionado con lo privado y con ser «objeto de deseo» para el hombre, más que creadora de ideas.
- El discurso masculino: Navas señala que el lenguaje de Ortega es profundamente masculino. Incluso cuando habla de literatura, lo hace desde una perspectiva de «hombre que mira», dejando a la mujer fuera del papel de pensadora.
- Contradicción con la Revista de Occidente: Es curioso que, aunque Ortega tenía estas ideas, en su revista publicaron mujeres muy importantes (como Rosa Chacel o María Zambrano). Navas sugiere que Ortega las veía como «excepciones» que confirmaban su regla.
En conclusión, para Ortega, su «magisterio» consistió en enseñar a los hombres de su época a ser modernos e intelectuales. Sin embargo, en cuanto a las mujeres, su postura fue conservadora y excluyente: las veía como seres alejados de la razón y la cultura, cuya función principal no era crear arte, sino inspirar o acompañar al varón. Isabel Navas critica que Ortega «animaliza» a la mujer al basar toda su esencia en el cuerpo y los instintos, negándole la capacidad de pensar con la misma lógica que el hombre.
Ortega y Gasset como teórico y crítico literario
Ortega no escribió un único «libro de teoría», sino que dispersó sus ideas en artículos, prólogos y ensayos. Según el manual, su labor se divide en estos hitos:
1. Primeras obras y crítica periodística
Desde muy joven, Ortega utilizó los periódicos para educar la sensibilidad de los españoles.
- Meditaciones del Quijote (1914): Es su primer libro importante. En él no solo analiza la obra de Cervantes, sino que define qué es una novela y cómo el género depende de la perspectiva y el «contexto» (su famosa frase: «Yo soy yo y mi circunstancia»).
- Artículos en prensa: Escribió muchísimas reseñas y críticas de libros en diarios como El Sol. Su objetivo era elevar el nivel intelectual del país.
2. La etapa de plenitud: La deshumanización del arte
- La deshumanización del arte (1925): Es su obra literaria más influyente. Aquí analiza las vanguardias (el «arte nuevo»). Explica que la literatura moderna ya no busca copiar la realidad ni emocionar de forma fácil, sino que busca ser un juego intelectual y artístico.
- Ideas sobre la novela (1925): Publicado junto al anterior, es fundamental para la crítica. Ortega defiende que la novela tradicional (la de aventuras o la realista de tramas complicadas) está agotada. Propone una novela de «condensación», donde lo importante no es lo que pasa (la trama), sino cómo son los personajes y el ambiente (la descripción).
3. La labor de «maestro» e editor
Revista de Occidente (fundada en 1923): Fue su gran plataforma de crítica literaria. En ella, Ortega hacía de «filtro»: decidía qué autores extranjeros traducir y qué autores jóvenes españoles (como los del 27) merecían atención. A través de sus notas y reseñas en la revista, dirigió el gusto literario de la época.
4. Prólogos y ensayos sobre autores específicos
Ortega utilizó el género del prólogo para desarrollar teoría profunda. Por ejemplo:
- Sus reflexiones sobre la poesía de la condesa de Noailles o el realismo de Proust.
- Su análisis del teatro en obras póstumas como Idea del teatro, donde explica que el teatro es una «metáfora visible» y que no debe ser solo texto leído, sino espectáculo.
5. Evolución hacia la sociología del arte
En sus últimos años, su crítica se volvió más sociológica. Le interesaba entender no solo cómo se escribía, sino cómo leía la gente. Analizó la literatura como un fenómeno de masas y cómo el arte refleja los cambios en la sociedad (como explica en La rebelión de las masas).
En conclusión, Ortega fue un teórico de vanguardia. Sus libros (Meditaciones del Quijote, La deshumanización, Ideas sobre la novela) y su labor en la Revista de Occidente sirvieron para que la literatura española dejara de ser «anticuada» y sentimental, y se convirtiera en una literatura intelectual, moderna y europea. Pasó de analizar la trama de los libros a analizar la forma y el impacto social del arte.
