Que tipo de palabras utiliza Miguel Hernández para expresar su dolor


Miguel Hernández, gran poeta español, fue un hombre de familia humilde, que se vio obligado a trabajar desde temprana edad. Nacíó en Orihuela en 1910 donde ya participaba activamente en las tertulias literarias que se realizaban en el pueblo, donde conocíó a Ramón Sijé.

En el año

1930, Miguel Hernández publicó sus poesías en revistas como El pueblo de Orihuela o El día de Alicante. Además, realizó un viaje a Madrid en el que colaboró con algunos de los autores más importantes de la literatura española, como Garcilaso, Góngora, etc. Cuando volvíó, desarrolló su obra Perito en Luna, donde deja entrever la influencia de su infancia y de los recientes autores conocidos en la capital española. Trabajó como redactor en el diccionario taurino El Cossío y en Misiones pedagógicas, colaboró con varias de las revistas poéticas españolas más importantes, y escribíó varias de sus obras, como Identidad de tu sombra,  Silbo vulnerado o su obra más conocida y famosa, El rayo que no cesa. En los años de la Guerra Civil el autor escribíó obras como El enemigo acecha o El silencio del pueblo, y finalizó Cancionero y romancero de ausencias. Miguel fue un activo en la Guerra Civil española, y fue retenido al intentar salir del país cuando ésta acabó. Por ello se le condenó a pena de muerte, pero fallecíó en 1492 en la prisión de Alicante debido a la enfermedad de la tuberculosis antes de ser sentenciado. 
La tortura interior del sujeto llena de presentimientos amenazadores pone de manifiesto en el poeta, el concepto de “la vida” como un morir continuo y violento. En este sentido, la Elegía a Ramón Sijé forma parte de una obra unitiva de carácter sentimental amoroso, El rayo que no cesa, publicada el 23 de Enero de 1936, en la que Miguel Hernández expresa en primera persona gramatical y lírica su propia vivencia amorosa a través de sonetos dentro de una obra formada por 29 poemas y un Soneto final, que guarda una estrecha relación con el arquetipo del Canzoniere de Petrarca a las influencias de Rubén Darío, generación del 27, Béquer, … Con un tono frustrado, anhelante y ligeramente optimista en el final.
Miguel Hernández se lamenta de la muerte de su gran amigo, afirma que éste murió joven. Se ve que esta muerte fue de forma repentina y le causó un gran dolor, pues en la quinta estrofa dice que su situación anímica no puede ser peor y se ve más inclinado a la muerte que a vivir. En la sexta estrofa afirma que está solo, nadie le recuerda o le hace caso, le ayuda en la tristeza o le consuela. Hernández no se rinde y quiere volver a enterrar a Sijé bajo las ramas de un almendro cerca del huerto. Promete desenterrarlo, darle un último beso de «adiós». También jura pasear el cuerpo del fallecido por el huerto dirigíéndose al lugar de la nueva sepultura, bajo las ramas de un almendro. 
La primera parte es la llamada de meditación, en la que Hernández reflexiona y recuerda los tiempos pasados con su gran amigo. Esta meditación comprende los cuatro primeros tercetos, donde hay una tristeza profunda pero resignada; se conmueve al pensar que el cuerpo de su amigo va a volver a ser polvo, pero como algo positivo.


Aparece como una idea muy propia de quien, como él, ha vivido en un medio agrario y entiende la vida y la muerte como un ciclo continuo. A partir octavo, el dolor se va intensificando, es un dolor inmenso e, inconsolable (“duele hasta el aliento”). Se rebela y no quiere aceptarlo (“no perdono a la tierra ni a la nada”), con una rabia irracional (“quiero escarbar la tierra con los dientes”) y con la intención de conseguir lo imposible, resucitarlo (“regresarte”).
La segunda parte es el “lamento de los supervivientes”. Es donde Miguel Hernández se expresa con más emotividad ya que nos habla de su propio sentimiento ante la pérdida de un ser querido. Habla en primera persona de la pena que siente. Desde la quinta estrofa hasta la onceava. La tercera y última parte es la de “alabanza”, en la que el autor elogia al fallecido y destaca sutilmente algunas cualidades de este. Hernández quiere que vuelva y dice que hará todo lo posible para enterrar a su gran amigo bajo un almendro de huerto en el que pasaron gran parte de su infancia, como se ve en las biografías. En general el poema expresa la desesperación y agonía por la pérdida, la añoranza de esos momentos que pasó con él. También transmite sufrimiento, dolor, tristeza, amistad, muerte, soledad, ira, desesperación angustia, lamento.
Miguel Hernández no perdona, posee rabia, por ello desea venganza, “en mis manos levanto una tormenta”, y se rebela contra todo, por medio de hipérboles “por doler me duele hasta el aliento; siento más tu muerte que mi vida”. Incluso refleja que desearía desenterrar a su amigo con sus propios dientes para poder traerlo nuevamente a la vida.
Es común de las elegías la crítica hacia la muerte, mediante metáforas “manotazo duro, golpe herlado…”, A partir del duodécimo terceto, el poema cambia de tono y pasa de usar el presente como tiempo verbal a usar el futuro. En esta segunda parte, la actitud del autor es más relajada y dulcificada. Ahora desea que el alma de Ramón Sijé vuelva a la vida. Este cambio se refleja en el vocabulario, como apreciamos en los sustantivos “flores, alma, pájaros…”, en los adjetivos “altos, angelicales, enamorados…” y en los verbos “volverás, alegrarás…”  La estructura métrica del poema es la del terceto encadenado, formado por 15 estrofas de 3 versos endecasílabos cada uno, y presentando una rima de arte mayor, consonante y esquema ABA, de manera que el segundo verso de cada terceto se convierte en la base de la rima siguiente BCB y así sucesivamente. Cabe destacar que la última estrofa está formada por un serventesio, de esquema OPOP, lo que aporta al poema que ningún verso quede libre o sin rima.
Esta obra es abundante y rica en cuanto a rimas. Sin duda alguna la hipérbole es uno de los recursos más usados y destacados de este poema, y con este recurso, el autor expresa el dolor que siente ante la muerte de su amigo. Ese dolor se convierte a veces en rabia, como podemos apreciar en la aliteración de la letra -r- que se da en la estrofa número diez. La idea de la muerte de una persona joven se presenta mediante el uso de la personificación »temprano levantó la muerte el vuelo» en la estrofa seis. En la última parte del texto, la actitud del poeta se vuelve más esperanzada. 


Antonio Machado nacíó en Sevilla en 1875, pasó su juventud en Madrid, y estudió en la Institución Libre de Enseñanza. Después de una estancia en Parra, estuvo durante cinco años en Soria como profesor de francés del Instituto. Allí descubríó y se identificó con el paisaje castellano; allí se casó, y murió, a los dos años, su esposa Leonor. Pasó después a Segovia y, por fin, Madrid. Al ser derrotado el ejército republicano, se trasladó a Francia y murió en Colliure, un pueblecito cercano a la frontera española, en 1939. Campos de Castilla (1912) significa el encuentro con Castilla, con el paisaje de sus tierras altas donde proyectará su estado de ánimo y encontrará la expresión de la realidad nacional e histórica de España.
Modernismo supuso cambio en modos pensar de sociedad occidental. Constituye rechazo a concepción de la vida según positivismo y el Racionalismo, tan alabados por el Realismo y el Naturalismo. Se incluye en este movimiento a la Generación del 98. La figura central dentro del Modernismo de habla hispana fue Rubén Darío. La denominación Generación del 98 alude a un grupo de escritores que, en su juventud, expresaron su profundo desagrado ante la sociedad de la Restauración y proclamaron la necesidad de una regeneración social, cultural y estética. Parten de la actitud crítica y evolucionan hasta centrarse en la reflexión sobre la sociedad española, y, para entender el “alma” de España, se interesan por los orígenes históricos y literarios de Castilla. Al mismo tiempo, reflejan el pesimismo existencial y el subjetivismo carácterístico de la época (crisis del positivismo). El género preferido del grupo es el ensayo, y les preocupa lograr un estilo personal, alejado de la afectación y el casticismo.  Por último, hay que notar la ampliación al paisaje andaluz y los elogios a diversos escritores contemporáneos: Rubén Darío, J.R. Jiménez, Unamuno, Azorín, etc.
A causa de su amor por la tierra de Castilla, el autor encuentra en éste un tema para su poesía, y en el caso concreto de este poema, se centra en la descripción de un olmo, que es una especie de árbol que abunda en el país, el cual se halla en la ribera del río Duero, de manera que consigue crear la imagen de un paisaje en la mente del lector, además de transmitir la pena que da el árbol agonizante, que ya es viejo y será destruido, ya por causas climáticas como por el hombre, pero también trayendo una brizna de esperanza por el hecho de la aparición de unas hojas nuevas. Se trata de una descripción sensible y patética de un viejo olmo, del cual resurge la vida gracias a la primavera.
Este poema se divide en tres partes: La primera llega hasta el verso decimocuarto, en la que hace una descripción general del estado del árbol mediante  el  uso  de  adjetivos  calificativos “viejo, hendido, carcomido…”,  haciendo referencia a la vida “hojas verdes”.  En esta parte, hay una personificación del Duero, “El olmo….Que lame el Duero”, para dar sensación de que está muy cerca del río. En el último verso de esta parte,  se  emplea  una  de  las  figuras  literarias  más repetitivas del poema, el hipérbaton, que en este caso se utiliza para llamar la atención del lector, alterando el orden lógico de la oración “Ejército de hormigas….Arañas”.

La segunda  parte, hasta  el verso veintisiete, en los que el autor quiere dejar constancia del resurgimiento de la vida. Haciendo uso de verbos en el presente subjuntivo. Para ello expresa su deseo de recordar la aparición de las hojas verdes, antes de que el olmo muera “…tu rama verdecida”. En esta parte,  observamos el uso repetido de un adverbio de tiempo “antes”, tratándose de una anáfora, de manera que quiere expresar un deseo o voluntad antes de que ocurra alguna de esas cosas que describe, pero este deseo no es revelado hasta que el poema finaliza. Aunque Antonio Machado habla al olmo en tercera persona, en esta  segunda  parte  se  dirige  directamente  al  árbol, estableciendo un diálogo como si éste pudiera contestarle. En el verso veinticuatro, mediante una metáfora, compara el río y el mar con la vida, el camino y la muerte “Antes que el río hasta la mar te empuje”. 
Por último, en la tercera parte, desde el verso veintiocho hasta el treinta, se apartan del tema concreto del olmo y refleja el deseo o esperanza, de la aparición de una nueva vida mientras otra se va, refiriéndose tal vez a su esposa “hacia la luz y hacia la vida”.
Según la estructura externa, podemos observar que el poema se divide en cinco estrofas, las dos primeras están formadas por cuatro versos, la tercera y la cuarta están formadas por tres versos cada una y la última consta de dieciséis versos, en total 30 versos. Se alternan versos endecasílabos, heptasílabos y también se puede ver la presencia de un verso libre, es decir que la rima será tanto de arte mayor como de arte menor. La rima es consonante y, por tanto, el esquema métrico quedaría de esta forma: 11A, 7b, 11A, 11B; 11C, 11D, 11C, 11D; 11E, 11F, 11E; 11F, 11G, 11G; 11H, 11H, 11I, 11J, 11I, 11J, 7k, 11K, 11L, 11-, 7l, 11M, 11N, 7M, 11N, 11M. La estructura del poema no es ningún tipo de composición regular, aunque se puede ver que las cuatro primeras estrofas forman un soneto; pero, aún así, el poema completo no lo forma. 
Encontramos varias aliteraciones como por ejemplo en el tercer verso, destacando la L, y haciendo un uso de suavidad y de vitalidad a su vez. Por otra parte también usa un hipérbaton en el verso cuarto “algunas hojas verdes le han salido”, cambiando el orden de la oración para resaltar la primavera metafórica y su vitalidad. Adentrándonos en el poema apreciamos que Machado también hace uso de personificaciones como por ejemplo “que lame el Duero” o “Un musgo amarillento le mancha” para dar vida al entorno del árbol. Por otro lado se encuentran algunas metáforas como “ejército de hormigas” o “rojo en el hogar”. Finalmente se puede ver que el autor hace referencia a un tópico literario: «tempus fugit». Se puede ver en el símbolo del camino en el verso 21.
En el Romanticismo, es muy importante el paisaje, en lo que se apoya para poder demostrar sus propios sentimientos y no solo la situación física en la que se encuentra el olmo “roto, podrido…”. Cabe destacar el uso reiterado de símbolos a lo largo de todo el texto: el camino, Antonio Machado, quiere representar mediante el uso de este símbolo el transcurso de la vida “que guardan el camino…”, y cuando vuelve a utilizarlo “al borde de un camino” se está refiriendo al final de su vida.


Podemos concluir con precisión que el poema, entre otras, cumple una función principal: dejar en constancia la importancia literaria de su amigo Ramón Sijé y no dejar que caiga en el olvido. También, y otra vez mediante los expresivos versos, nos queda claro que a Miguel le duele la muerte de su amigo. Además, el poeta escribe con esperanza e ilusión de volver a verlo y al mismo tiempo con arrepentimiento y tristeza.

El agua, al igual que el camino, simboliza el transcurso de la vida pero en este caso, lo mezcla con la muerte, haciendo referencia al mar “el río hasta la mar te empuje”. La rama, en este caso, mediante el color verde de las hojas quiere transmitir la esperanza que sigue manteniendo pese a las circunstancias que le rodean “tu rama verdecida”. Por último, el símbolo que está presente a lo largo de todo el poema es el olmo, mediante el cual se expresa como ya comentamos anteriormente la situación de España o incluso puede tener relación con su mujer Leonor.
Teniendo en cuenta la importancia que Antonio Machado le da a la esperanza, deberíamos adentrarnos un poco más en ello ; la esperanza es lo que nos mantiene vivos, y lo que nos ayuda a confiar en que antes o después alcanzaremos la felicidad que cada uno de nosotros deseamos. Para afrontar la vida con positividad deberíamos aprender a ser personas resilientes. Además, es necesario que debido a las guerras, crisis y otros problemas que día a día estamos viviendo mantengamos la esperanza ya que debemos intentar creer que todo ello se solucionará, viéndolo como algo alcanzable y deseado. En este poema, el autor manifiesta la esperanza, ante la adversidad que le acontece: los problemas del país y la enfermedad de la mujer. Antonio Machado, optimista, no pierde la creencia en la mejora de la situación.

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