Tema 12 la segunda república española 1931-1936


Tras la dimisión de Miguel Primo de Rivera, Alfonso XIII encargó la formación de un nuevo
Gobierno. Su objetivo era la vuelta al régimen constitucional, como si nada hubiese ocurrido a partir de 1923. La lentitud y la falta de reformas fueron minando mes a mes el poco prestigio que todavía quedaba. El movimiento republicano experimentó en aquel año un auge y un crecimiento de su popularidad decisivo, al cual se le sumaron los regionalistas catalanes y gallegos. También el movimiento obrero pasó a defenderla, PSOE, UGT y hasta la CNT entre otros. Ante la incapacidad de las fuerzas políticas al frente del país y el aumento de una oposición republicana, el Gobierno acabó dimitiendo y se convocaron elecciones municipales para el 12 de Abril de 1931, en las cuales y pese a que la mayoría de diputados eran monárquicos, la victoria fue para los republicanos, los cuales habían obtenido la mayoría en las ciudades mas importantes. Así pues, fue proclamada la Segunda República (1931-1936).

Se formó un Gobierno provisional presidido por el conservador Alcalá-Zamora. Este pronto convocó elecciones y realizó unas reformas de carácter urgente como una reforma agraria, una reforma laboral y una reforma militar.
Se promovíó una importante legislación educativa y se fundó el Patronato de Misiones Pedagógicas, finalmente se puso en marcha un Estatuto provisional de Autonomía de Cataluña, siendo su primer presidente Fransec Macià.

El ambiente social adquiríó una tensión preocupante, siendo una de las causas más graves el enfrentamiento entre la Iglesia y el nuevo régimen, que desembocó en la quema de conventos. En ese clima se celebraron las elecciones a Cortes, el 28 de Junio, siendo el partido más votado el PSOE con 114 escaños, formándose una coalición con otros partidos republicanos. La constitución de 1931, aprobada el 9 de Diciembre definía una soberanía popular al definir al nuevo Estado como una “República democrática de trabajadores de toda clase social”. Se desarrollaba una extensa declaración de derechos y libertades, se establecía el sufragio universal de mayores de 23 años, incluido el femenino, también se establecía el matrimonio civil, el divorcio y la equiparación de derechos de hijos legítimos e ilegítimos, así como el derecho a la educación. El poder legislativo quedó en una sola cámara, en el Ejecutivo el jefe del Estado sería el presidente de la República, encargado de nombrar al jefe del Gobierno. El poder judicial sería totalmente independiente. Además, se establecía la posibilidad de otorgar estatutos de autonomía. La cuestión religiosa fue de gran importancia, establecíéndose la laicidad del Estado, la expulsión de los jesuitas y la prohibición a las congregaciones de ejercer la educación, la industria y el comercio.

El primer Gobierno de la Segunda República tenía un carácter liberal y estaba encabezado por Manuel Azaña durante el periodo llamado como el bienio reformista (1931-1933). Este gobierno se caracterizó por su ímpetu reformista. Se continuaron las reformas con carácter social como  la reforma de la enseñanza levantándose 6.570 escuelas y contratando hasta 7.000 maestros, si bien la prohibición y cierre de los centros religiosos provocaron un inmenso rechazo. También se continuó con la reforma militar, suprimiendo los tribunales de honor, el Consejo Supremo de Guerra y Marina y cerrando la Academia General Militar de Zaragoza. Se redujeron las plantillas y se recortó el presupuesto pero no fue posible la modernización del material. También hubo una reforma agraria en la cual Se intentó asentar a campesinos sin tierras en fincas expropiadas de los grandes latifundistas, como el duque de Medinaceli. Para ellos se aprobó una Ley de Bases para la Reforma Agraria, creándose un Instituto de Reforma Agraria (IRA). Sin embargo, por diversos motivos su aplicación resultó un rotundo fracaso.

Muchas de estas reformas provocaron la indignación y oposición de un amplio sector de la población y de sectores políticos e incluso de los militares, los cuales intentaron realizar un Golpe de Estado el 10 de Agosto de 1932, la denominada como Sanjurjada, que fue fácilmente sofocada por el Gobierno de Azaña. En Enero de 1933 se produjo la matanza de Casas Viejas, lo que desembocó en la retirada de la confianza del PSOE en el Gobierno. Alcalá-Zamora aceptó la dimisión de Azaña y convocó elecciones en Noviembre de 1933. Celebradas las elecciones se produjo un claro triunfo de las derechas a manos de la agrupación CEDA. Las causas de este triunfo pueden explicarse en que las izquierdas presentaron listas separadas y a la abstención de los anarquistas, los cuales contestaron a la formación del nuevo Gobierno con una insurrección armada liderada por la CNT.


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