Policleto (siglo V a. C.) · Escuela de Argos · Clasicismo ppleno
Policleto es, junto con Fidias y Mirón, uno de los grandes representantes del clasicismo pleno griego del siglo V a. C. Su aportación más relevante es teórica: escribió el tratado Canon, donde fijó matemáticamente las proporciones ideales del cuerpo humano, tomando la cabeza como módulo (siete veces en la altura total).
Aplicó esta teoría en su escultura más célebre, el Doríforo («portador de lanza»), por lo que también se la conoce como «el Canon», modelo de referencia de la belleza clásica. En el Doríforo introduce además el contrapposto o quiasmo: el peso del cuerpo se reparte de forma desigual entre las piernas, una portante y rígida, otra en reposo y flexionada, lo que hace que cadera y hombros se inclinen en direcciones opuestas. El resultado es una figura natural y en equilibrio dinámico, muy alejada de la rigidez frontal de la escultura arcaica.
Repite estos principios en el Diadúmeno, un atleta atándose la cinta de vencedor.
Fidias (siglo V a. C.) · Atenas, bajo el patrocinio de Pericles · Clasicismo pleno
Fidias es el escultor más importante del clasicismo pleno y máximo representante del llamado estilo sublime: la búsqueda de la belleza ideal, la serenidad y la majestad, alejada de todo gesto excesivo. Trabajó bajo el patrocinio de Pericles y dirigió el programa decorativo del Partenón de Atenas, coordinando las metopas (relieves de luchas mitológicas), el friso de las Panateneas (procesión en honor a Atenea) y las esculturas de los dos frontones.
Fue además maestro de la técnica criselefantina (oro y marfil sobre armazón de madera), con la que realizó dos de sus obras más famosas: la Atenea Partenos, que presidía el interior del Partenón, y el Zeus de Olimpia, imagen colosal del dios entronizado, considerada una de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo.
Praxíteles (siglo IV a. C.) · Clasicismo tardío
Praxíteles abre, junto con Escopas y Lisipo, la segunda gran etapa de la escultura clásica, ya en el siglo IV a. C. Frente a la solemnidad de Policleto, busca la gracia, la elegancia y un aire de sensualidad y cotidianidad. Sus figuras adoptan una postura relajada y ondulante conocida como «curva praxiteliana»: el cuerpo se curva en forma de S, apoyándose a menudo en un elemento externo (un tronco, un pilar), con un modelado más blando y natural que el del clasicismo pleno.
Su obra más célebre es la Afrodita de Cnido, el primer desnudo femenino integral de la escultura griega, algo revolucionario ya que hasta entonces el desnudo se reservaba casi en exclusiva a las figuras masculinas. También son representativas el Hermes con el niño Dioniso, sosteniendo con gesto tierno al pequeño Dioniso, y el Apolo Sauróctono («matador de lagartos»), apoyado indolentemente en un árbol: en ambas se repite ese modelado suave y esa actitud relajada tan suya.
Escopas (siglo IV a. C.) · Clasicismo tardío
Escopas es contemporáneo de Praxíteles, pero su escultura va en dirección casi opuesta. Mientras Praxíteles busca la serenidad, Escopas persigue el patetismo: quiere que sus figuras transmitan emociones intensas, como el dolor, la pasión o el éxtasis. Para ello recurre a rostros muy expresivos, con las cejas contraídas, los ojos hundidos y una mirada cargada de sufrimiento o furor interior, frente a la impasibilidad serena de las esculturas del siglo anterior.
Participó en la decoración del Mausoleo de Halicarnaso, otra de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo, tumba monumental del sátrapa Mausolo, interviniendo en sus relieves narrativos. Se le atribuye también la Ménade danzante, una figura femenina en pleno frenesí báquico, con el cuerpo retorcido y la cabeza echada hacia atrás, que resume bien ese interés por el movimiento violento y la emoción desbordada.
Lisipo (segunda mitad del siglo IV a. C.)
Lisipo fue escultor de corte de Alejandro Magno, lo que le permitió difundir un nuevo canon de proporciones más esbelto, con cabezas más pequeñas en relación con el cuerpo, y una mayor sensación de movimiento y espacio.
Guía para comentar una escultura
1. Identificación
Identifica: escultor, nombre de la obra, fecha y lugar. Indica la tipología: bulto redondo o relieve (alto, medio o bajo); posición (sedente, orante, yacente…); cuerpo entero, busto o cabeza. Explica el tema: describe qué representa la escultura y qué está ocurriendo.
2. Análisis formal
- Materiales: piedra, barro, madera, marfil, bronce…
- Técnica: tallado, fundido, modelado…
- Modelado y textura: superficie lisa o rugosa, blanda o dura, acabada o inacabada.
- Expresión: antinaturalista, naturalista, naturalista idealizada, expresiva o inexpresiva.
- Volumen: indica si es frontal o si está pensada para verse desde varios puntos de vista.
- Movimiento: estatismo y rigidez, movimiento en potencia o dinamismo.
- Composición: abierta o cerrada, y si forma estructuras diagonales, piramidales, geométricas…
- Proporción: indica si existe equilibrio o desequilibrio en las partes del cuerpo.
- Masa: si parece pesada y compacta o ligera e ingrávida.
- Luz: homogénea o contrastada; explica cómo las formas, pliegues o detalles crean juegos de luz y sombra y si aumentan la expresividad o el dramatismo.
- Color: si es policromada o no, qué tipo de policromía utiliza y qué función tiene el color.
3. Análisis estilístico, histórico y contextual
- Estilo: relaciona la obra con su estilo y explica qué características del estilo aparecen en ella.
- Autor: señala los rasgos propios del escultor que aparecen en la obra.
- Función: decorativa, religiosa, mágica, propagandística, funeraria…
- Contexto histórico: relaciona la obra con la época en que se realizó y sus circunstancias históricas.
- Circunstancias concretas: quién la encargó, el papel de los mecenas y para qué se realizó.
- Importancia: indica qué aportó la obra al arte de su época o al arte universal.
Guía para analizar un edificio
1. Identificación de la obra
Identifica: autor, nombre de la obra, fecha, lugar y estilo. Indica la vista representada: exterior, interior, fachada, planta o alzado, y la tipología: religioso, civil, funerario, militar, etc.
2. Descripción del edificio (análisis formal)
- Materiales: piedra, ladrillo, madera, hormigón, cristal…
- Sistema sustentante: muros, columnas, pilares, pilastras, contrafuertes… Indica si predominan los muros o los vanos.
- Sistema cubierto: techo plano, arcos, bóvedas, cúpulas, artesonados…
- Decoración: esculturas, relieves, pinturas, yeserías, molduras… y dónde se encuentra.
- Planta: longitudinal o central, y cómo se distribuyen sus partes.
- Alzado: cómo se organiza el edificio en altura y si predomina la horizontalidad o la verticalidad.
- Espacio interior: si es abierto o cerrado, unitario o dividido, estático o dinámico, monumental o íntimo.
- Luz: cómo entra, dónde hay más luz y dónde hay penumbra.
3. Análisis estilístico e histórico
- Estilo: explica por qué pertenece a ese estilo y qué características presenta.
- Función: explica para qué se construyó y si el edificio es adecuado para esa función.
- Contexto: relaciona la obra con su época y habla de las circunstancias políticas, económicas, sociales y religiosas.
