Panorama del teatro español de posguerra
El panorama teatral de posguerra fue bastante pobre. Las innovaciones más interesantes anteriores a la guerra, como las de Valle-Inclán y Federico García Lorca, desaparecen. El exilio también aparta de los escenarios a otros dramaturgos. Los condicionamientos comerciales e ideológicos que se daban ya antes de la guerra persisten ahora más acentuados: las compañías teatrales siguen dependiendo de unos empresarios que se someten a las preferencias del público burgués, y la censura del régimen franquista agrava notablemente las limitaciones ideológicas que ya existían.
La comedia burguesa y de salón
La comedia burguesa sigue la línea del teatro tradicional de Jacinto Benavente: son obras amables que defienden los valores tradicionales con una suave crítica de las costumbres burguesas. Son las llamadas “comedias de salón”. Entre los autores de esta tendencia se encuentra José María Pemán. Sus obras La Casa y Callados como muertos destacan por el cuidado de la expresión y el ingenio en la construcción de las escenas.
Renovación del teatro cómico
Dentro del teatro cómico, destacan principalmente dos autores:
- Enrique Jardiel Poncela: Ante una realidad que no era de su agrado, eligió el camino de la evasión. Su producción se caracteriza por la incorporación de lo inverosímil en su concepción del teatro, con ingredientes de locura y misterio. En cierto sentido, ha sido considerado como precursor del teatro del absurdo en su vertiente humorística. Todas sus obras (Eloísa está debajo de un almendro, Cuatro corazones con freno y marcha atrás, Los ladrones somos gente honrada) se caracterizan por el ingenio de sus planteamientos inverosímiles y por un diálogo lleno de efectos irónicos.
- Miguel Mihura: Propugna la distorsión de la realidad por medio de la imaginación y la fantasía poética. El humor de Mihura es producto de la asociación inverosímil de elementos, de la exageración y de la distorsión de la causalidad lógica. Su obra más lograda es Tres sombreros de copa, en la que plantea su obsesión vital: el choque entre el individuo y la sociedad y el descontento ante un mundo dominado por las convenciones. El resto de sus obras buscan un teatro más comercial.
El teatro de testimonio y realismo social
Junto al público burgués, aparece un público nuevo —juvenil y universitario sobre todo— que pide otro teatro. La censura se relaja levemente y tolera algunos enfoques críticos. Ambas cosas coinciden cuando en el conjunto de la literatura se pone de moda el “realismo social”. El teatro de testimonio social tiene como pioneros a Buero Vallejo y a Alfonso Sastre. Estos autores representan el intento de crear un teatro comprometido con los problemas de la España en que vivían. Sus obras giran en torno al tema de la injusticia social y de la alienación.
Antonio Buero Vallejo
En lugar de etapas, en Buero Vallejo podemos hablar de distintos enfoques, pues toda su obra gira en torno a un mismo planteamiento: el compromiso ético. Sus enfoques principales son:
1. Enfoque existencial y social
Formado por una serie de obras cuyo tema central lo constituye la realidad contemporánea. La acción se sitúa en un tiempo real y un espacio escénico que reproduce lugares concretos. Los hechos, además, se suceden en orden cronológico. Pertenecen a este grupo obras como Historia de una escalera, En la ardiente oscuridad y El tragaluz. Buero utiliza un concepto de realismo más amplio que el que triunfaba en los años cincuenta: introduce algunos elementos innovadores como, por ejemplo, la búsqueda de lugares insólitos —una escalera, la azotea de una casa, un sótano— en los que desarrolla la acción.
2. Enfoque de reflexión histórica
A menudo, Buero Vallejo escribe obras con tema aparentemente histórico en las que se sirve del pasado para reflexionar sobre el presente; de esta forma consigue burlar la censura y llegar al público. Este recurso, utilizado después por muchos autores, se denominó posibilismo. Pertenecen a este período: Un soñador para el pueblo (sobre la figura de Esquilache), Las Meninas (protagonizada por Velázquez) y El concierto de San Ovidio. El autor aborda en ellas el tema de España y el destino del pueblo en una sociedad injusta.
3. Enfoque subjetivista y efectos de inmersión
Caracterizado por la utilización de un punto de vista subjetivo, también llamado “efecto de inmersión”. La acción llega al espectador a través de la visión subjetiva de uno de los personajes, que además padece alguna limitación física o psíquica. El espectador no ve la realidad, sino la versión que de ella tiene el protagonista. Ejemplos destacados:
- En El sueño de la razón, centrada en la figura de Goya, Buero retoma el tema histórico y hace vivir al público la sordera del célebre pintor.
- En La llegada de los dioses, el espectador ve en el escenario las alucinaciones de Julio, que es ciego.
- En La Fundación, el público cree con Tomás (mentalmente trastornado) que una celda en la que están varios condenados a muerte es una lujosa fundación.
Características generales de su obra
Su teatro está marcado por el compromiso del autor ante los temas humanos más universales, ya sean de tipo existencial o social. Buero ve los deseos de los hombres y sus frustraciones, las mentiras que se inventan para soportar su infelicidad, y los obstáculos que la sociedad o la existencia misma les ponen para impedir su realización plena. En relación con la técnica teatral, la inmersión supone la identificación del espectador con los personajes llevada a su máxima expresión. Es una técnica opuesta a la de Bertolt Brecht, defensor del distanciamiento, con el que pretendía convertir al espectador en un observador separado emocionalmente de la obra.
Alfonso Sastre y el teatro de denuncia
Alfonso Sastre fue el primer defensor del teatro social en su ensayo Drama y sociedad, en el que se hace eco de la teoría del filósofo Jean-Paul Sartre sobre la literatura comprometida. Así, afirma que la principal función de la literatura en el mundo injusto en que vive el escritor es “denunciar la injusticia”.
Su primera obra, Escuadra hacia la muerte, marca un hito por su hondura existencial. Fue estrenada en 1953 y prohibida tras solo tres representaciones, pues su tema era inaceptable para la censura: un grupo de soldados que, durante una supuesta Tercera Guerra Mundial, se rebelan y matan al cabo que se empeñaba en hacerles cumplir una absurda misión suicida.
En la línea del teatro de denuncia social destacan La mordaza, La taberna fantástica y La cornada, todas ellas con la vida de las clases desfavorecidas como telón de fondo. Siguiendo la influencia de Brecht, escribió La sangre y la ceniza, sobre el proceso inquisitorial de Miguel Servet.
Resumen del teatro español posterior a 1936
El teatro español posterior a 1936 se define por sus tendencias variadas, rasgos principales marcados por el contexto político, y autores y obras significativas que lograron evolucionar desde la evasión hasta el compromiso social más profundo.
