La Intrusa: Jorge Luis Borges
Historia
El cuento narra un triángulo amoroso entre los hermanos Eduardo y Cristián, y Juliana, la mujer de la que ambos estaban enamorados. Se pelean por ella, tratándola como un objeto, y llegan a considerar venderla a un prostíbulo. Al descubrir que ambos la visitaban a escondidas, deciden ‘comprarla’ y tenerla nuevamente en su casa. Finalmente, debido a reiterados conflictos, deciden matarla. Tras el crimen, la relación entre ellos vuelve a ser tranquila y sin problemas.
Verosimilitud
Esta historia es verosímil, ya que sus eventos podrían ocurrir en la vida cotidiana. La presencia de una ‘intrusa’ y el trágico desenlace, que representa un feminicidio, son sucesos lamentablemente posibles en nuestro día a día.
Narrador
Utiliza un narrador compilador, es decir, que recopila varias versiones de la historia antes de relatarla. Esto permite que Santiago, el narrador, cuente los hechos con mayor objetividad, manteniendo una postura neutral y distanciada de lo sucedido, lo que a su vez contribuye a la verosimilitud del relato.
Estrategias Narrativas
La circularidad es una estrategia clave: el cuento comienza con dos hermanos que tienen una excelente relación, la cual se deteriora con la llegada de Juliana. Tras decidir matarla, la relación entre ellos vuelve a ser como antes. Además, esta circularidad se anticipa desde el principio, ya que Santiago adelanta que ocurrirá una situación trágica (el asesinato) antes de que la historia principal comience. Ambos aspectos refuerzan la estructura circular del relato.
El Rol de la Mujer
La mujer es representada como un objeto. Esto se evidencia en su sumisión, al permitir que la ‘compren’, la ‘vendan’ y, finalmente, la maten. Además, ciertos fragmentos del texto, donde se la describe o se habla de ella, refuerzan esta cosificación.
Comparación con El Hacha
Una similitud es el uso de la circularidad, que permite que el cuento termine de manera similar a como empezó, con saltos espaciales y temporales (hermanos solos, hermanos con Juliana, hermanos solos). Ambos relatos son verosímiles, ya que narran situaciones que pueden ocurrir en la vida cotidiana. La principal diferencia radica en el narrador: El hacha utiliza un narrador omnisciente, que conoce los pensamientos y sentimientos de todos los personajes, mientras que La intrusa emplea un narrador compilador. Otra diferencia es el rol de la mujer: en El hacha, la mujer es un símbolo de traición, mientras que en La intrusa es la víctima de la violencia.
Comparación con Continuidad de los Parques
Una similitud con Continuidad de los parques es también la circularidad, con saltos espaciales que permiten que la historia termine donde comenzó. Una diferencia es el rol de la mujer: en Continuidad de los parques, la mujer es la traicionera. Otra diferencia es el narrador: en Continuidad de los parques es omnisciente. Finalmente, Continuidad de los parques, a diferencia de La intrusa, es un cuento inverosímil en su conjunto, ya que es imposible que la vida del lector se introduzca en el libro que está leyendo. Sin embargo, si consideramos los relatos por separado (el enmarcado y el enmarcante), ambos son verosímiles.
Casa Tomada: Julio Cortázar
Historia
Irene y su hermano vivían solos en una antigua y espaciosa casa heredada de sus antepasados. Llevaban una vida monótona y tranquila: ella pasaba el tiempo tejiendo y él se ocupaba de la cocina, disfrutando de una rutina sin grandes cambios. Sin embargo, todo comenzó a alterarse cuando empezaron a escuchar ruidos extraños en distintas partes de la casa. Poco a poco fueron abandonando habitaciones, hasta que finalmente decidieron dejar la casa por completo, sin llevarse nada ni ofrecer resistencia, entregándola a lo que él parecía escuchar.
Narrador
El narrador que relata la historia es en primera persona protagonista. Este nos ofrece información directa de la situación y, en este caso, genera una sensación de extrañeza en el lector, ya que el narrador no demuestra sentimientos ni emociones al tener que abandonar su hogar debido a los ruidos que escucha.
Estrategias Narrativas
En este cuento se emplea la descripción detallada de la casa, haciendo referencia al zaguán, el salón, la cocina, las habitaciones, la puerta de roble y la biblioteca, entre otros elementos. Esta descripción es crucial para la historia, ya que la casa es el ambiente principal donde se desarrollan los personajes. El hecho de que la casa sea ‘tomada’ por partes hace que la historia sea progresiva, permitiendo observar las diferentes reacciones de los hermanos a medida que el espacio es ocupado, hasta el punto de que lo abandonan por completo. Además, la casa funciona casi como un personaje, generando en el lector la necesidad de saber qué hay ‘del otro lado’ de la casa.
El Rol de la Mujer
La mujer, Irene, es sumisa al hermano. Su participación en el cuento es pasiva; ella hace lo que el hermano le dice y no sale del hogar, ya que él se encarga de todas las compras. Ella respeta y obedece todas las decisiones que él toma sin ninguna contradicción.
Verosimilitud
Podemos decir que esta historia es verosímil en cuanto a sus elementos, ya que no hay objetos mágicos ni sucesos sobrenaturales explícitos. Sin embargo, resulta absurda por la reacción de los personajes: su pasividad al abandonar la casa sin oponer resistencia es una respuesta ilógica e improbable en la realidad. Esto podría sugerir que el hermano, el narrador, padece algún tipo de enfermedad mental o delirio.
Comparación con La Intrusa
En Casa Tomada, el narrador es en primera persona protagonista, lo que limita nuestra información a su perspectiva. En contraste, en La intrusa, el narrador es compilador, recopilando diferentes versiones para construir su relato, lo que le otorga mayor neutralidad y distanciamiento de los hechos. Una similitud notable es el rol pasivo de la mujer en ambos cuentos: en Casa Tomada, Irene obedece al hermano; en La intrusa, Juliana es sometida por Eduardo y Cristián.
Comparación con Torito
En ambos cuentos, Casa Tomada y Torito, encontramos un narrador protagonista. Sin embargo, en Torito, el narrador se dirige a un vocativo (Ñato), una persona que posibilita el discurso. Una diferencia clave es el nivel de escolarización del narrador: el de Casa Tomada es escolarizado, mientras que el de Torito no lo es, reflejando su origen en un barrio marginal a través del uso de lunfardo, muletillas, barbarismos y vulgarismos, elementos ausentes en Casa Tomada.