1. La Guerra Civil: Intereses de los grupos políticos
Los grupos oligárquicos temían la revolución democrática emprendida en 1931 y con posibilidades de un desarrollo legal con el triunfo del Frente Popular. Existían cambios esenciales para modernizar España, tales como:
- La reducción de la cúpula de mandos del ejército.
- Redistribución territorial del poder.
- Una legislación más moderna en las relaciones laborales.
- La modificación de la influencia de la Iglesia en la educación.
- Cambiar la estructura de la propiedad agraria.
Todo esto obligó a los partidos republicanos a buscar apoyo en los sindicatos y partidos obreros, pero la radicalización de las posturas de unos y otros llevó a situaciones difíciles de conciliar.
2. El desarrollo del conflicto: Del golpe a la guerra
2.1. Los comienzos
El 17 de julio de 1936, con el inicio de la sublevación en Marruecos, España quedó dividida en dos zonas en apenas un mes. Las guarniciones de África se sublevaron al mando de jefes como Seguí, Yagüe y Bertomeu, siguiendo los enlaces del general Mola hasta que Franco, desde Canarias, se hizo cargo del ejército del sur.
Los rebeldes o golpistas controlaron rápidamente Tetuán, Larache y Ceuta, acabando con la resistencia popular republicana mediante la Legión y los Regulares. Incluso se llegó a fusilar al general Romerales por no unirse al golpe. El jefe del gobierno republicano, Casares Quiroga, dimitió y fue sustituido por Martínez Barrio, quien trató de llegar a un acuerdo con los insurrectos. Mientras tanto, las masas populares lograron el reparto de armas a las milicias, sindicatos y partidos que apoyaban a la República. El 18 de julio de 1936, la rebelión se extendió a la península.
2.1.1. Las zonas controladas por cada bando
Los rebeldes dominaron 175.000 km², sobre todo zonas agrarias que les permitían abastecerse de alimentos como hortalizas y cereales. Entre estas zonas destacaban:
- Galicia: Controlada por los nacionales el día 20 de julio.
- Asturias: Oviedo fue la única plaza inicialmente ocupada por los nacionales, mientras el resto del territorio, incluyendo el País Vasco y Santander, permaneció fiel a la República.
- Islas Baleares: Quedaron bajo control de Goded, excepto Menorca.
- Archipiélago Canario: Controlado por los rebeldes, apoyados por la patronal y los grandes propietarios, organizando una rápida represión.
- Zonas interiores: Castilla la Vieja, León, Navarra, La Rioja y Aragón fueron controladas por los rebeldes (Mola, García Escámez, Cabanellas).
- Andalucía y Extremadura: Estaban bajo control republicano, pero los rebeldes desembarcaron en Cádiz llegando hasta Sevilla, controlada por Queipo de Llano. La represión fue dura, costándole la vida a figuras como Blas Infante y García Lorca.
El gobierno dominó el resto del territorio nacional con el triple de población, 350.000 km² y las zonas más industrializadas: Cataluña, País Vasco, Santander, Levante y Madrid. El pronunciamiento fracasó y se convirtió en una guerra civil de tres años.
3. El desarrollo del conflicto
Tras el paso del Estrecho por parte de las fuerzas de África, utilizando aeronaves italianas y alemanas ante la falta de buques de transporte, el ejército nacional se dividió en dos cuerpos: uno desde el norte mandado por Mola y otro desde el sur mandado por Franco, quien se dirigió a Madrid tras liberar al coronel Moscardó en el Alcázar de Toledo el 28 de septiembre de 1936.
En la zona republicana, las columnas estaban formadas por milicianos poco instruidos, destacando las mandadas por el general Miaja, las anarcosindicalistas y del POUM, y a partir de 1936/37, las organizadas por el PCE (Quinto Regimiento, mandado por Líster y Juan Modesto).
3.1. Madrid como objetivo
Tras la toma de Toledo, se inició la Batalla de Madrid. El ataque nacionalista fracasó ante la resistencia popular bajo la consigna «¡No pasarán!» y la ayuda de las Brigadas Internacionales.
3.2. La guerra en el norte
Los nacionales tomaron Irún, San Sebastián, Bilbao (tras el bombardeo de Guernica el 26 de abril de 1937), Santander y Asturias. A partir de octubre de 1937, el avance nacionalista fue constante.
3.3. La guerra en el este
Destacan las batallas de Belchite, Teruel y la Batalla del Ebro (25 de julio de 1938). Tras el fracaso republicano en el Ebro, los nacionales ocuparon Cataluña. El 2 de abril de 1939 terminó la guerra con la desaparición del ejército republicano.
4. Intervención internacional
A pesar del pacto de No Intervención firmado por Francia, Inglaterra y otros países, la ayuda a los nacionales fue decisiva:
- Alemania: Envió la Legión Cóndor, técnicos y armamento.
- Italia: Aportó aviación y más de 120.000 soldados.
- Portugal: Facilitó el tránsito de suministros para el bando nacional.
5. Evolución política en el conflicto
5.1. Zona republicana
El principal problema fue la falta de dirección política y la dualidad de poderes entre el gobierno y los comités revolucionarios. Tras el gobierno de Giral, Largo Caballero intentó centralizar el mando y crear un ejército popular. Posteriormente, Juan Negrín asumió el poder, robusteciendo la autoridad del Estado hasta la caída de la República en 1939.
5.2. Zona nacional
Franco se consolidó como Jefe de Estado (Caudillo y Generalísimo) y creó un partido único: el Movimiento Nacional. Institucionalizó un gobierno cívico-militar que derogó leyes republicanas, restauró la influencia de la Iglesia y estableció una férrea censura.
