La novela contemporánea


LA NOVELA EN EL EXILIO

Algunos escritores, debido a la situación política del país, algunos escritores escriben en el exilio sus
mejores obras. Es el caso de:

Max Aub


Escribe en el exilio su gran ciclo narrativo sobre la Guerra Civil, la serie de los “Campos”:
seis obras sobre la Guerra Civil y el exilio en los campos de concentración en Francia.

Francisco Ayala:


En Diálogo de los muertos (1939) recuerda el final de la Guerra Civil; en Muertes de
perro (1958) trata el tema de la dictadura en una imaginaria república hispanoamericana. De 1982 a 1988
publicó sus memorias con el título Recuerdos y olvidos.

Rosa Chacel:


Memorias de Leticia Valle (1945) sobre el despertar erótico de una adolescente. En sus
obras es constante el motivo de la memoria como una forma de recuperar la propia identidad vital.

Ramón J. Sender:



Réquiem por un campesino español (1953), en la que expone los problemas de
conciencia de un cura que no pudo evitar el asesinato de un campesino republicano. Muy conocida es
también la serie Crónica del alba (1942-1966), compuesta por nueve novelas de sabor autobiográfico.

2.2. LA NARRATIVA DEL INTERIOR

La pérdida de referencias literarias por la muerte de escritores como Unamuno, el exilio y la censura, hace necesario crear una nueva tradición novelística que retoma en parte la narrativa realista de Galdós o Baroja, rompiendo con el Vanguardismo y la experimentación de antes de la guerra.
La novela se puede clasificar dentro de tres tendencias. En todos ellos hay una visión pesimista y existencial de la realidad:

Ideológica


Auspiciada por el régimen, los vencedores son los buenos y los vencidos los malos. Javier
Mariño (1943) de Gonzalo Torrente Ballester.

Realista clásica:


cuentan la vida de la burguésía con sus valores y comportamientos. El argumento es
muy extenso, con una larga sucesión de hechos en un periodo largo de tiempo. Es la llamada novela río.
Mariona Rebull (1943) de Ignacio Agustí.

De humor y fantasía:


se crean mundos imaginarios para evadirse de una realidad demasiado terrible. El
bosque animado (1943) de Wenceslao Fernández Flórez.
Por otro lado, se produce una renovación de la novela con La familia de Pascual Duarte (1944) de Camilo José Cela. Esta obra, con influencias de Quevedo y del Lazarillo, pero con un tono más agrio y directo, inauguró el llamado tremendismo que se caracteriza por mostrar los aspectos más sórdidos de la realidad de una manera cruda. Pascual Duarte vive en un pueblo de Extremadura y solo conoce la violencia como forma de solucionar los problemas que le surgen en la vida. El argumento es truculento, sórdido, violento. Su influencia llega a los años 50 hasta el Realismo social.
Otra obra que renueva la novela en este periodo son Nada (1945) de Carmen Laforet, situada en el ambiente urbano de Barcelona, cuenta la historia de una chica que se traslada a casa de su abuela en Barcelona para estudiar en la universidad.
En conclusión, la novela de la década de los cuarenta se ve totalmente condicionada por las circunstancias de la guerra. Algunos autores muestran una voluntad clara por hacer renacer el panorama literario sobre unos nuevos presupuestos, los cuales terminarían por dejar a un lado a los autores que se seguían resistiendo al cambio.

3. LA NARRATIVA ESPAÑOLA DE LOS 50: EL Realismo SOCIAL

El camino a la narración realista estaba abierto. Cela, Delibes o Carmen Laforet habían abierto una veta que daría mucho de sí. Los temas capitales de estos novelistas son la infructuosidad de todo lo que se emprende, la soledad del individuo en la sociedad y la guerra como recuerdo y sus consecuencias. Salen a la España de los caminos en busca del pueblo perdido. Los protagonistas viven su soledad no de un modo individual, sino social: barrios, círculos, grupos… Destaca un desplazamiento de lo individual a lo colectivo: la sociedad española se convierte en tema narrativo. Esta tendencia, de todos modos, no será general, y por ello se distinguen dos grupos:
El Realismo objetivista (testimonio escueto, sin aparente intervención del autor; el grado extremo será el conductismo: limitarse a registrar la pura conducta externa de individuos o grupos y a recoger sus palabras, sin comentarios ni interpretaciones) El Jarama, de Rafael Sánchez Ferlosio.
El Realismo crítico social, que es una denuncia de desigualdades e injusticias desde posturas dialécticas. La Colmena, Cela.
Principales autores y obras
Camilo José Cela con La Colmena (1951) renueva la novela en este periodo. La obra denuncia la realidad de la sociedad española del momento. El protagonista es colectivo; hay unos trescientos personajes, la mayoría de clase media baja, pequeña burguésía venida a menos, con una situación inestable y un futuro incierto. Se desarrolla en Madrid, en unos días de 1943. Las innovaciones de esta obra serán aprovechadas por los autores de los 60.

Miguel Delibes con El camino (1950)


, también dentro del Realismo crítico. Situada en un ambiente rural de posguerra, con niños como protagonistas, trata temas como la naturaleza, la muerte, el amor y la amistad. Hay también una crítica de costumbres.

Rafael Sánchez Ferlosio con El Jarama (


1955). El narrador intenta pasar desapercibido, sin hacer comentarios o interpretaciones personales.

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