Saturno devorando a su hijo: La Obra Maestra de Francisco de Goya
Estudio Estético
Saturno devorando a su hijo es una obra pictórica realizada entre 1820 y 1823 aproximadamente por Francisco de Goya. La técnica utilizada por Goya es óleo sobre pared, traspasada más tarde a lienzo para su exposición en el Museo del Prado, que es donde se encuentra hoy en día. Esta obra pertenece a una serie conocida como «Pinturas Negras«, la cual está formada por catorce escenas y se llaman así por la utilización en ellas de pigmentos de tonos oscuros y por los temas tratados. Goya realizó esta serie de pinturas para que decorasen dos habitaciones de la Quinta del Sordo (una casa de campo situada a las afueras de Madrid donde el artista vivió durante sus últimos años en España, antes de su exilio).
Francisco de Goya fue la figura principal en la pintura española durante el período 1785-1820. Fue un gran pintor europeo influenciado por el Barroco español. La Revolución Francesa (1789-95) destrozó la paz del siglo XVIII y condujo a una serie de catástrofes continentales cuando los ejércitos de Napoleón invadieron España. Mientras tanto, España misma estaba gobernada por una monarquía absoluta.
Iconografía
Goya pinta al dios con una terrorífica mirada de locura en su rostro. Está masticando una masa informe, la del cuerpo lleno de sangre de su hijo, al que agarra con fuerza incrustando sus dedos en la carne. En esta obra pictórica, Saturno surge de la oscuridad contrastando su tensión en las piernas, el cuerpo y el rostro con el cuerpo inmóvil de su hijo, cuya anatomía es la de una persona adulta, con una marcada diferencia entre los tonos claros de su cuerpo y el rojo de la sangre.
Saturno presenta una gran expresividad, como por ejemplo, los ojos desorbitados y la boca muy abierta. La pintura tuvo originalmente como soporte la pared (pinturas negras) para después, a finales del siglo XIX, ser trasladada al óleo. En cuanto al color, destaca el color sobre el dibujo; lo podemos apreciar en una gama de blancos y negros, aunque un poco rota por el ocre de las carnaciones y el blanco y el rojo de la carne viva del hijo. Podemos percibir que la pincelada es rápida, enérgica y a base de manchas. El tratamiento de las figuras es naturalista con una expresión muy exagerada y deformada.
Es una imagen muy violenta y oscura, en la que los contrastes lumínicos son creados por manchas de color gruesas y, como ya es habitual en Goya, se adelanta unos cuantos años a la historia del arte, haciendo directamente arte contemporáneo.
Iconología
La obra se puede ver desde diferentes puntos de vista. En una vertiente histórico-política, quizás Goya puede estar hablándonos de unos tiempos oscuros en España (Absolutismo, Trienio Liberal, Década Ominosa…) en los que no faltaron los desórdenes sociales, la agitación y la represión política. Quizás Saturno represente al monarca Fernando VII devorando a su pueblo, o quizás sea el pueblo devorándose a sí mismo, su futuro. Otra interpretación sería la representación de los horrores de una enfermedad, el saturnismo (intoxicación por plomo) que sufría Goya y que acabó por dejarle sordo. Saturno era el plomo para los alquimistas.
Formas únicas de continuidad en el espacio: El Dinamismo de Umberto Boccioni
Estudio Estético
Formas únicas de continuidad en el espacio se trata de una escultura de bulto redondo de bronce, realizada por Umberto Boccioni en 1913. Pertenece a la época del Futurismo y actualmente se encuentra en el MoMA de Nueva York. Boccioni realizó la escultura original en yeso en 1913 y fue expuesta en Italia poco después. Más tarde se realizaron diferentes copias en bronce, las cuales son parte de las colecciones de varios museos alrededor del mundo.
Boccioni nunca llegó a ver su obra fundida, pero pensó que esta escultura debía realizarse en metal, ya que solo de esta forma se podrían revelar los juegos de luz. Boccioni es el mejor exponente del Futurismo. Desarrolló los elementos clave del movimiento como las líneas-fuerza, la compenetración de planos, la simultaneidad y la expansión de los cuerpos en diversas superficies.
Iconografía
Se trata de la representación de una figura la cual se parece la mitad a un ser humano y la otra mitad a una máquina. Boccioni mezcla ambas cosas para representar lo que se percibe en la sociedad de la época. La escultura carece de brazos y rostro, pero por la gran zancada producida por la amplitud de separación de sus piernas, casi nos hace no darnos cuenta de ello; genera así una gran sensación de tensión que está provocada intencionadamente.
Lo que transmite esta escultura al observarla es una sensación de velocidad, una característica innovadora de este movimiento, la cual se convirtió en su mayor seña de identidad. La idea de movimiento se obtiene con una multiplicidad de planos simultáneos, herencia del cubismo. Esta superposición de formas busca engañar a la mente y conseguir que asocie la sensación de movimiento ante un objeto que no deja de ser estático, lo que tiene como consecuencia ampliar el espacio y ángulo de visión de la escultura. Su composición es abierta, ya que admite diferentes puntos de vista.
Los permanentes contrastes de luces y sombras originados por los cruces que se crean al ocurrir los choques entre líneas curvas y aristas hacen más grande la sensación de continuidad y movimiento en un espacio que se acaba fundiendo con la escultura.
Iconología
Actualmente, esta es la obra escultórica más célebre del Futurismo y se ha convertido en un ícono de las vanguardias de los primeros años del siglo XX, no faltando nunca en cualquier reseña artística. Muchos artistas de épocas posteriores desarrollaron su escultura con base en los caminos abiertos por esta obra. El Futurismo fue un movimiento de vanguardia que surgió en París alrededor de 1910 y sus principales exponentes eran todos de origen italiano.
