Características del Barroco literario


1.El pesimismo y el desengaño


El Siglo XVII es una época en la que perviven o resurgen aspectos ideológicos y culturales ligados a la Edad Media. Se revitaliza el deseo de mostrar lo frágil y de mover el espíritu hacia la meditación sobre la muerte Surge una nueva visión del mundo más angustiosa y desolada, aunque acorde con la triste realidad histórica y social que vive el español del Siglo XVII.

Temas:

El desencanto en aspectos políticos y sociales; El desengaño ante las expectativas humanas, ideológicas y culturales creadas por el Renacimiento; El pesimismo y la duda, que solo se pueden combatir con la resignación; la obsesión por el tiempo y por su paso inexorable; La desolación al contemplar las ruinas de antiguas y famosas ciudades, al considerar lo pasajero y transitorio de todas las cosas; Lo vano de nuestra existencia; La vida considerada como un sueño; El sentimiento de una realidad frágil e ilusoria, difícil de distinguit de la apariencia; La idea de la locura del mundo; La conciencia de la decadencia nacional. Esta actitud vital tan desasosegada y llena de zozobra se proyecta sin duda en todo el arte Barroco. Es una época de contrastes y de claroscuros. Por un lado, el hombre vive con amargura los eternos problemas que le acechan. Pero, a la vez, el Siglo XVII es un tiempo también de fiesta y de bullicio.

2.Arte y cultura

El Siglo XVII es un siglo de gran riqueza cultural y de especial floración artística en todos los géneros. El Barroco constituye uno de los momentos más brillantes y creativos de toda la historia del arte español, que conocemos como los «Siglos de Oro». Las formas artísticas y literarias del Barroco distorsionan el equilibrio que había en el siglo anterior, rompen los moldes que sustentaban la estética del Renacimiento, abandonan la contención, la serenidad, el optimismo vital, y reflejan frecuentemente la visión desengañada del mundo propia de la época. En el arte, esa concepción de la vida se traduce a menudo en mayor artificio estético, en exageración, en desproporción y en comicidad grotesca. Sirva como muestra el mundo grecolatino. Así, la mitología y otros temas clásicos son tratados normalmente con seriedad en la lírica, pero, a menudo, pueden estar sujetos también a la sátira, a la burla y a los chistes groseros. No en balde se ha dicho a veces que el arte Barroco es el arte de los contrarios.

3.Conceptismo y culteranismo


-Culteranismo:

Su máximo representante es Luis de Góngora, quien busca crear una lengua poética culta propia. *Tiende a la belleza formal y a la brillantez colorista y sensorial. *Lo consigue gracias a la cuidada elaboración de la lengua y a la profusión de diversos recursos que ya estaban presentes en la literatura del siglo anterior.

-Conceptismo:

Está representado especialmente por Francisco de Quevedo y por Baltasar Gracián. *Tiende a la concisión y a la densidad expresivas, y busca la agudeza y el ingenio. Para ello, utiliza elipsis, paradojas, equívocos, juegos y asociaciones de palabras y conceptos, antítesis, hipérboles. Retruécanos y otras muchas figuras retóricas.

4.La prosa

-La novela bizantína

Siguen, asimismo, escribíéndose algunas obras que podemos entender como derivaciones de la novela bizantina del siglo anterior.

-La novela picaresca. Carácterísticas:

La narración se realiza en 1ª persona, el protagonísta hace un relato de su vida; pero al ser un personaje de ficción, se trata de una falsa autobiografía. *La estructura narrativa es abierta, por cuanto las diversas aventuras o peripecias narradas son independientes entre sí. *Los hechos narrados tienen un carácter realista. *El origen del pícaro es deshonroso e innoble porque sus padres carecen de honra. *El pícaro no suele mejorar su estado ni elevar su condición social. *Sus tretas, hechas a menudo para vivir a costa de otros, suelen acabar mal. Él mismo es con frecuencia la víctima de sus propios actos. *En algunas obras picarescas pueden apreciarse tonos moralizadores.

5.Luis de Góngora

(1561 – 1627) Nace en Córdoba en el seno de una familia ilustre. Cursa estudios en la Universidad de Salamanca y regresa a su ciudad natal, donde desempeña un cargo en la catedral. Hacia los 50 años, se ordena sacerdotalmente y, gracias a la protección del duque de Lerma, se traslada a Madrid como capellán de honor del Rey. Siempre se mostró antipático y altivo con otros literarios. Con algunos de ellos mantuvo agrarias polémicas, especialmente con Quevedo. –

Góngora y la generación del 27

La figura y la poesía de Góngora fueron reivindicados por los poetas de la generación del 27, que vieron en el poeta cordobés a un escritor entregado a la cración lírica, a la perfección del lenguaje poético y al culto a la belleza formal. Su consagración definitiva viene, sobre todo, a partir de los estudios que Dámaso Alonso hace en sus versos.

6.Francisco de Quevedo y Villegas

(1580 – 1645) Nace en Madrid. Tras estudiar en Alcalá y Valladolid, su vida transcurre vinculada a la corte y a la actividad política. Pasa un tiempo en Italia junto al duque de Osuna, quien, al caer en degracia ante el rey, lo arrastra consigo, por lo que será desterrado a su posesión de la Torre de Juan Abad. En sus últimos años, por orden del conde duque de Olivares y sin que se conozca bien la causa, sufre prisión durante un tiempo en la cárcel de San Marcos de León. Era un hombre de vasta cultura y de aguda visión política. A la par que espectador privilegiado, Quevedo tiene clara y dolorosa conciencia del comienzo de la decadencia española.

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