De la Autocracia Zarista a la Unión Soviética: Un Recorrido Histórico


1. La Rusia de los zares

1.1. Características generales del régimen

A comienzos del siglo XX, Rusia era un imperio atrasado en comparación con las potencias europeas, con profundas desigualdades sociales y económicas. Sus principales características eran:

  • Autocracia y represión: El zar concentraba todos los poderes y gobernaba sin limitaciones, reprimiendo duramente cualquier protesta. La policía secreta (Ojrana) controlaba a los opositores.
  • Estructura social desigual: La mayoría de la población eran campesinos pobres sometidos a un sistema de servidumbre hasta 1861 y con escasas mejoras tras la abolición. La aristocracia y la Iglesia ortodoxa concentraban el poder y la riqueza.
  • Atraso industrial: Aunque en ciudades como San Petersburgo y Moscú comenzaba la industrialización, la economía seguía dependiendo mayoritariamente de la agricultura. Los obreros industriales trabajaban en condiciones de explotación.

1.2. La oposición al zarismo

El régimen zarista enfrentó una fuerte oposición que se puede agrupar en cuatro corrientes ideológicas principales:

  • Liberalismo: Buscaban modernizar Rusia siguiendo el modelo occidental y acabar con la autocracia del zar. Tenían el apoyo de la burguesía y parte de la aristocracia reformista. En 1905 crearon el Partido Constitucional Demócrata (kadetes).
  • Populismo (narodnikismo): Consideraba que el campesinado era la base de la revolución y defendía un sistema socialista agrario basado en la comunidad rural tradicional. Sobre sus bases se fundó el Partido de los Socialistas Revolucionarios (eseristas).
  • Anarquismo: Rechazaban cualquier forma de gobierno y defendían la abolición del Estado y la propiedad privada. Recurrieron a atentados y acciones violentas, entre las que destaca el asesinato del zar Alejandro II.
  • Marxismo: Consideraban que la revolución debía ser liderada por la clase obrera para establecer un sistema comunista. Se dividieron en dos facciones dentro del Partido Obrero Socialdemócrata Ruso (POSDR): mencheviques (reformistas) y bolcheviques (revolucionarios).

2. La caída del zarismo en Rusia

2.1. La revolución de 1905

La derrota del ejército zarista en la guerra ruso-japonesa frenó los intentos de Nicolás II de expandir su imperio por Asia y sumió al país en una profunda crisis. El atraso económico y el descontento por la derrota incitaron las protestas.

La revolución de 1905 se desencadenó el 9 de enero, cuando las masas populares se dirigieron al Palacio de Invierno en San Petersburgo, residencia del zar, para hacerle llegar sus peticiones de reformas políticas y sociales. La respuesta de las autoridades fue una violenta represión, en lo que se conoce como domingo sangriento.

La oleada de disturbios duró varios meses, en los cuales los campesinos y obreros se organizaron en soviets (consejos o asambleas populares). Nicolás II se vio obligado a hacer algunas concesiones, recogidas en el Manifiesto de Octubre, que incluían libertades civiles y la elección por sufragio universal de la Duma. Rusia parecía convertirse en una monarquía parlamentaria, pero el zar incumplió pronto sus compromisos y volvió a gobernar de forma absolutista.

2.2. La revolución de febrero de 1917

Tras la revolución de 1905, el zarismo intentó restablecer su control mediante reformas. Nicolás II nombró a Piotr Stolypin (1906-1911), quien intentó modernizar el país con una reforma agraria para crear una clase media de pequeños propietarios agrícolas (kulaks). Sus medidas fueron frenadas tras su asesinato por los eseristas.

En 1914, Rusia entró en la Primera Guerra Mundial. Las derrotas militares y el desabastecimiento crearon un gran malestar. La revolución de 1917 comenzó tras la manifestación del 23 de febrero en San Petersburgo bajo el lema “paz y pan”. El 27 de febrero se creó un Gobierno Provisional, presidido por el príncipe Lvov y con Kerensky como figura destacada. El zar fue obligado a abdicar, pero surgió un poder paralelo: los soviets, que pronto se inclinaron hacia los bolcheviques.

3. La consolidación revolucionaria

3.1. La revolución de octubre de 1917

La inestabilidad política continuó bajo el Gobierno Provisional debido a su decisión de seguir en la guerra. Lenin, líder de los bolcheviques, regresó del exilio y presentó las Tesis de abril, exigiendo la retirada de la guerra, la redistribución de la tierra y el poder para los soviets.

En octubre, los bolcheviques lanzaron la segunda fase de la revolución. En la noche del 24 de octubre, los soviets tomaron puntos estratégicos y el 25 asaltaron el Palacio de Invierno. El nuevo gobierno negoció la salida de la guerra (Tratado de Brest-Litovsk) y decretó el reparto de tierras.

3.2. La guerra civil y el «comunismo de guerra»

A comienzos de 1918, el país quedó dividido entre el Ejército Blanco (contrarrevolucionarios apoyados por potencias extranjeras) y el Ejército Rojo (bolcheviques). La guerra civil duró hasta 1923, con victoria bolchevique gracias a la organización de Trotsky.

Para abastecer el frente, se adoptó el «comunismo de guerra»: nacionalización de la industria, colectivización del campo y requisas de grano. Lenin sustituyó el modelo liberal por la dictadura del proletariado, centralizando el poder en el Partido Comunista.

4. La construcción de la Unión Soviética

En 1922 se fundó oficialmente la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), un Estado federal con sistema de partido único (PCUS) y economía planificada.

4.1. La NEP

En 1921 se estableció la Nueva Política Económica (NEP) para reconstruir la economía, permitiendo cierta propiedad privada y libre comercio interior. Esto provocó el crecimiento económico pero también tensiones internas por el resurgimiento de los kulaks.

4.2. La Constitución de 1924

La primera Constitución de la URSS proclamó derechos revolucionarios como el acceso a la educación, sanidad y la igualdad legal entre hombres y mujeres, convirtiendo a la URSS en pionera en la garantía de igualdad de género.

4.3. La URSS y el internacionalismo

Lenin creó en 1919 la Tercera Internacional (Komintern) para extender la revolución mundial y fomentar la creación de partidos comunistas en otros países.

4.4. Una nueva clase dirigente

El poder pasó a manos de una élite de origen humilde (obreros, campesinos, soldados). Con el tiempo, esta nueva clase dirigente desarrolló privilegios, alejándose de las condiciones de vida del pueblo.

5. La Unión Soviética bajo el liderazgo de Stalin

5.1. La muerte de Lenin y la lucha por la sucesión

Tras la muerte de Lenin en 1924, se desató una rivalidad entre Stalin y Trotsky. Stalin, como secretario general, consolidó su poder y marginó a Trotsky.

5.2. El socialismo en un solo país

Stalin impulsó la industrialización acelerada mediante los planes quinquenales y la colectivización forzosa de tierras, transformando a la URSS en una potencia industrial y tecnológica.

5.3. Las purgas y el mito anti-Stalin

Las purgas de los años 30 son un tema polémico. Mientras la visión tradicional las atribuye a la paranoia de Stalin, historiadores como E. H. Carr y Grover Furr sugieren que fueron respuestas a conspiraciones reales en un contexto de hostilidad internacional.

5.4. La muerte de Stalin y el revisionismo

Tras la muerte de Stalin en 1953, Jrushchov inició el revisionismo en el XX Congreso del Partido (1956). Según algunos autores, este proceso de burocratización y alejamiento de los principios revolucionarios fue una de las causas de la futura disolución de la URSS en 1991.

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