Documentos Fundamentales de la Historia Contemporánea de España: Del Absolutismo al Estado Liberal


TEXTO 3. EL CONVENIO DE VERGARA

1. Clasificación y tipología

El Convenio de Vergara es un texto histórico-circunstancial que constituye una importante fuente para el estudio del final de la Primera Guerra Carlista. Es de carácter político-militar y se trata de una fuente primaria y objetiva. Como su nombre indica, es un convenio; es decir, un pacto o acuerdo entre las partes beligerantes, ratificado por los dos generales de los ejércitos isabelino y carlista: Don Baldomero Espartero, titulado Duque de la Victoria, y Don Rafael Maroto.

La fecha y el lugar de la firma del documento figuran al pie del mismo: 31 de agosto de 1839, en Vergara (Guipúzcoa). Va dirigido principalmente a los militares y soldados de ambos ejércitos y, en general, a todo el pueblo español. Los autores del texto son los dos generales firmantes:

  • Baldomero Espartero: Uno de los protagonistas del reinado de Isabel II, nació en Ciudad Real en 1795. Marchó a América para reprimir los primeros levantamientos separatistas, regresó a España en 1825 y fue regente durante la minoría de edad de la reina Isabel II tras la renuncia de María Cristina, entre 1841 y 1843. Posteriormente dirigió el país durante el Bienio Progresista (1854-1856), aunque su fama se debe principalmente al triunfo obtenido sobre el general Maroto en la Guerra Carlista.
  • Rafael Maroto: De ascendencia nobiliaria, nació en Lorca (Murcia) en 1783. Se distinguió en la Guerra de la Independencia y en la represión de los movimientos separatistas en Perú. De regreso a España se inclinó por el bando carlista y fue el general encargado de dirigir la fase final de la guerra contra Espartero. Tras la firma del Convenio de Vergara, se incorporó al ejército isabelino con el grado de capitán general y falleció en 1847 durante un viaje privado a Chile.

2. Contexto histórico

Las circunstancias históricas que dieron lugar a este documento se remontan a la Década Ominosa o absolutista (1823-1833), periodo en el que se fue configurando en torno al príncipe Carlos María Isidro un partido que agrupaba a los sectores más absolutistas. El problema sucesorio se agravó cuando, en marzo de 1830, Fernando VII, ante la confirmación del embarazo de su esposa María Cristina, promulgó la Pragmática Sanción, presentada por su padre Carlos IV a las Cortes en 1789, por la que se abolía la Ley Sálica impuesta por Felipe V y que impedía reinar a las mujeres salvo en ausencia total de varones.

Aunque la Pragmática había sido aprobada, no se publicó entonces debido al estallido de la Revolución Francesa y al cierre de las Cortes. Durante los primeros años del reinado de Fernando VII, al no tener descendencia, su hermano Carlos era el heredero al trono, pero la publicación de la Pragmática y el nacimiento de dos hijas, Isabel en 1830 y otra en 1832, redujeron sus posibilidades de reinar. Carlos conspiró contra su hermano aprovechando su enfermedad, lo que le valió el destierro a Portugal. A la muerte de Fernando VII, Carlos envió desde allí el Manifiesto de Abrantes, reclamando sus derechos al trono, lo que dio inicio a la Primera Guerra Carlista.

3. Comentario y pormenores

El texto consta de un breve preámbulo en el que se presentan a los dos protagonistas principales: el Capitán General Don Baldomero Espartero, por parte del bando isabelino, y el Teniente General Don Rafael Maroto, por parte del bando carlista. A continuación, aparecen tres artículos no consecutivos, ya que no se incluye el artículo tercero, aunque su redacción es completa y no existe ninguna acotación expresa. El lenguaje empleado es objetivo y claro, sin términos de especial dificultad.

El carácter militar del documento es evidente y las referencias institucionales se limitan a la Constitución de 1837, a la Reina Isabel II y a su madre, la Reina Regente María Cristina. La idea principal se recoge en el artículo primero y hace referencia al compromiso del Gobierno de conceder y modificar los fueros de los territorios carlistas. Las ideas secundarias aparecen en los otros dos artículos y se refieren al respeto de los empleos, grados y condecoraciones de los mandos carlistas, siempre que jurasen la Constitución y fidelidad al trono, o a la posibilidad de retirarse con el sueldo correspondiente.

La Primera Guerra Carlista se desarrolló entre 1833 y 1839 con un desarrollo desigual:

  • Primera fase: El general carlista Zumalacárregui obtuvo importantes victorias, como la del valle de las Amézcoas, pero su muerte durante el sitio de Bilbao cambió el signo de la guerra.
  • Fase final: Ni el general Máximo Gómez ni el propio Don Carlos lograron éxitos decisivos, lo que llevó a una situación insostenible que culminó con la firma del Convenio de Vergara.

Esta guerra, que duró siete años, causó alrededor de 200.000 víctimas y consolidó la orientación liberal moderada de la monarquía. Las recomendaciones de Espartero al Gobierno fueron atendidas, ya que el convenio permitió la conservación de los fueros vascos hasta 1876, cuando fueron suprimidos tras la Tercera Guerra Carlista por el gobierno de Cánovas del Castillo.

4. Conclusión

El contenido del texto es claramente conciliador. Más que un acuerdo de paz basado en la imposición del vencedor sobre el vencido, el Convenio de Vergara, conocido también como el Abrazo de Vergara, supuso un pacto de reconciliación entre ambos bandos. Espartero se comprometió a defender la conservación de los fueros carlistas y a respetar los cargos y sueldos de los militares del bando derrotado, permitiendo también la retirada de aquellos que no quisieran jurar la Constitución de 1837 y fidelidad a Isabel II.

A pesar de ello, el acuerdo no satisfizo al pretendiente carlista Carlos María Isidro, que huyó a Francia. El convenio reforzó el protagonismo político del ejército y, en particular, de la figura de Espartero como caudillo militar con gran influencia política. No obstante, el carlismo no desapareció definitivamente, ya que se produjeron una segunda guerra entre 1846 y 1849 y una tercera tras el derrocamiento de Isabel II en 1868. Pese a ello, la derrota carlista favoreció la consolidación progresiva e imparable del régimen liberal en España.


TEXTO 2: EL MANIFIESTO DE LOS PERSAS

1. Clasificación y tipología

El Manifiesto de los Persas es un texto narrativo-circunstancial de carácter político y doctrinal. Se trata de una fuente primaria, directa y de carácter subjetivo. Sus autores son un grupo de diputados absolutistas de las Cortes de Cádiz. El texto está dirigido al rey Fernando VII y le fue presentado en Valencia en abril de 1814, tras su regreso del exilio de Valençay.

Es un texto de carácter privado, ya que se dirige directamente al monarca con la finalidad de establecer las bases ideológicas que legitimen la restauración de la monarquía absolutista. El documento se redactó en 1814, una vez finalizada la Guerra de la Independencia y tras el Tratado de Valençay, por el cual Napoleón devolvía la corona española a Fernando VII. Fue redactado en Madrid, donde se encontraban los diputados de las Cortes de Cádiz y los miembros de la Regencia tras la liberación de la capital y la salida de José I de España.

La mayoría de los diputados esperaban que el rey jurase la Constitución de 1812, pero el manifiesto fue finalmente entregado en Valencia, donde Fernando VII estaba recibiendo el apoyo de los sectores más inmovilistas partidarios de la restauración del Antiguo Régimen. Su finalidad era convencer al monarca para que aboliera la Constitución y restableciera el absolutismo.

2. Contexto histórico

Los antecedentes de este texto se encuentran en las intervenciones de los absolutistas, también llamados serviles, durante las Cortes de Cádiz, liderados por el obispo de Orense. Aunque lograron que el Estado se declarase confesional, no pudieron impedir la aprobación de la soberanía nacional, principio fundamental del liberalismo. En coherencia con sus planteamientos ideológicos, basados en la soberanía de origen divino, los firmantes del Manifiesto propusieron a Fernando VII la abolición de la Constitución de 1812, considerada herética e ilegítima.

Fernando VII regresó de Francia a Valencia, donde se apoyó en generales absolutistas como Elío y, tras recibir el manifiesto, decidió restaurar el absolutismo y derogar toda la legislación de las Cortes de Cádiz. Esta restauración supuso:

  • El regreso pleno al Antiguo Régimen.
  • La restitución de la Inquisición y los señoríos.
  • La derogación de las desamortizaciones.
  • Una dura represión contra los liberales y el primer gran exilio de la España contemporánea (unas 15.000 personas).

Muchos militares se opusieron a la restauración absolutista mediante pronunciamientos (Espoz y Mina, Porlier o Lacy), que fracasaron hasta que en 1820 el comandante Riego obligó a Fernando VII a jurar la Constitución, dando inicio al Trienio Liberal (1820-1823). Este periodo finalizó con la intervención de los Cien Mil Hijos de San Luis, restaurándose de nuevo el absolutismo durante la Década Ominosa.

3. Comentario y pormenores

El primer párrafo del manifiesto alude a las costumbres de los antiguos persas y compara los seis años de la Guerra de la Independencia con un periodo de anarquía, conectando con las teorías de Hobbes, para quien el absolutismo es un mal necesario que evita el retorno al estado de naturaleza. El segundo párrafo advierte sobre los peligros de la igualdad entre los estamentos, ya que considera que un sistema igualitario conduce a la anarquía al enfrentar los intereses de la nobleza con las aspiraciones del pueblo.

El tercer párrafo vuelve a inspirarse en Hobbes al presentar la monarquía absoluta como un producto de la razón, donde la sumisión a un soberano único garantiza la paz mediante un pacto irreversible. Esta apelación a la razón también conecta con el despotismo ilustrado. El texto legitima además el absolutismo mediante la ley divina, siguiendo el pensamiento de Bossuet. Asimismo, se justifica el poder real por el derecho de conquista, argumento que enlaza con la tradición de golpes de Estado que marcarán el siglo XIX. Finalmente, el manifiesto propone la convocatoria de Cortes tradicionales por estamentos, impidiendo cualquier reforma profunda.

4. Conclusión

El Manifiesto de los Persas es un texto de gran importancia como programa político del absolutismo, una corriente que se identificará posteriormente con el carlismo. Se trata de un texto subjetivo, propio de una ideología conservadora, que recurre a argumentos filosóficos de los siglos XVI y XVII para justificar la monarquía absoluta. Refleja los intereses de las clases privilegiadas del Antiguo Régimen que, temerosas de perder sus derechos ante el avance del liberalismo, reaccionaron para mantener intacta la estructura política tradicional, apoyándose también en sectores populares que veían en los cambios liberales una amenaza a su estabilidad.


TEXTO 4. LA DESAMORTIZACIÓN DE MENDIZÁBAL

1. Clasificación y tipología

Se trata de un texto jurídico de naturaleza económico-social, una fuente directa y primaria que refleja los cambios producidos en el paso de la propiedad colectiva y amortizada de los bienes eclesiásticos a la propiedad privada y desamortizada, principalmente en manos de la nobleza y la burguesía.

El texto se sitúa en el inicio de la España liberal, durante la Regencia de María Cristina de Borbón (minoría de edad de Isabel II). En este momento, los liberales progresistas se encuentran en el poder tras el pronunciamiento de los sargentos de La Granja. El autor es Juan Álvarez de Mendizábal, destacado liberal progresista que fue presidente del gobierno y ministro de Hacienda. El decreto fue publicado el 19 de febrero de 1837. El destinatario formal es la Reina Regente, pero se dirige al conjunto del pueblo español y, específicamente, a las élites económicas con capital para adquirir los bienes.

2. Contexto histórico

El proceso desamortizador se desarrolló bajo la regencia de María Cristina. El estallido de la Primera Guerra Carlista obligó a la regente a buscar el apoyo de los liberales. Tras una grave crisis económica agravada por la guerra, María Cristina llamó a los progresistas encabezados por Mendizábal. A pesar de la oposición de la nobleza y el clero, el levantamiento de La Granja consolidó a los progresistas en el poder, permitiendo que Mendizábal, como ministro de Hacienda, continuara sus reformas. Este proceso se frenó parcialmente en 1837 cuando los moderados ganaron las elecciones.

3. Comentario del texto

En el texto se justifican las medidas desamortizadoras apelando al interés nacional, defendiendo la venta de la «masa de bienes raíces» declarados bienes nacionales. El objetivo prioritario era sanear la Hacienda Pública mediante la amortización de la deuda. Asimismo, se perseguía transformar los bienes de la Iglesia en propiedad privada plena, permitiendo su entrada en el mercado, su capitalización y el aumento de la productividad agrícola.

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