1. Los retos del Imperio Colonial Español
Los retos del imperio colonial español eran Cuba, Puerto Rico, Filipinas y algunas pequeñas islas del Pacífico. Cuba y Puerto Rico basaban su economía en la agricultura de exportación, como la caña de azúcar y el tabaco; estas actividades aportaban importantes beneficios a España. La política proteccionista de España obligaba a las colonias a comprar solo productos que procedían de la metrópolis, como los textiles catalanes, perjudicando a los habitantes de estas islas, que podrían haber comprado en otros mercados productos mejores y más baratos, como por ejemplo en Estados Unidos. Además, esta política económica beneficiaba solo a un reducido número de personas en España. Las colonias eran controladas por la presencia militar y administrativa, aunque en Filipinas nuestra presencia era mucho más reducida y tan solo destacaban algunas órdenes religiosas.
2. El camino hacia la independencia y el conflicto cubano
Desde 1868 comienzan en Cuba los movimientos autonomistas e independentistas; además, existe un proyecto de dominio de Estados Unidos que implicaba la salida de España de este área. Desde 1868 a 1878 se desarrolla la Guerra de los Diez Años, que terminó con la Paz de Zanjón, por la que España se comprometía a conceder a Cuba un autogobierno y abolir la esclavitud. Todos los intentos de reforma chocaron con la oposición de los grandes latifundistas azucareros y la burguesía comercial enriquecidos por sus actividades. Los gobiernos españoles no supieron manejar la situación y esto nos llevó a un nuevo conflicto.
La isla de Cuba se había revalorizado con el desarrollo económico hasta constituir una fuente principal de riqueza para España, pero este mismo hecho contribuyó a dar a los cubanos conciencia de sus posibilidades y animar la ideología independentista. En 1895 estalló el «Grito de Baire», al frente del levantamiento estaban José Martí, Antonio Maceo y Máximo Gómez. Contaban con la ayuda de los Estados Unidos, donde tenían la esperanza de que la independencia de Cuba permitiría al capital norteamericano controlar la rica producción agraria de la isla.
Fue enviado el general Martínez Campos para sofocar la rebelión, pero fracasó con su concepto excesivamente clásico de la guerra. Fue sustituido por el general Weyler, buen conocedor de los problemas de Cuba; así, empleó campos de concentración y dividió la isla en «trochas» o líneas fortificadas para limpiar después las zonas de rebeldes. Las operaciones iban dando resultado, pero muere Cánovas y subió al poder Sagasta, partidario de una política blanda y de acercamiento a los independentistas. Las dudas del Gobierno español y la retirada de Weyler facilitaron la intervención de los Estados Unidos en el conflicto.
3. La intervención de Estados Unidos y el Tratado de París
En febrero de 1898, un acorazado estadounidense llamado Maine, anclado en la bahía de La Habana, hizo explosión y se fue a pique con la mayoría de la tripulación. Los norteamericanos acusaron a España de sabotaje, mientras los españoles afirmaron que fue un fallo interno del buque. Este hecho fue presentado ante la opinión pública mundial como un atentado español y sirvió de excusa para que los Estados Unidos le declararan la guerra a España. Antes intentaron comprarnos la isla, pero el gobierno español se negó y, en abril de 1898, nos declararon oficialmente la guerra.
España no podía oponerse a un país que ya era una gran potencia mundial, pero ni en Europa ni en España se creía fácil la victoria de los Estados Unidos; se reconocía la superioridad de medios del rival, pero se confiaba en compensarla con la experiencia y el valor de los españoles. Los americanos atacaron primero Filipinas y así la escuadra del almirante Montojo fue destrozada en la batalla de Cavite; la resistencia en tierra también fue inútil. En Cuba, los norteamericanos desembarcaron cerca de Santiago y trataron de conquistar la ciudad, bien defendida por los españoles.
Desde España se envió una escuadra mandada por el almirante Cervera que, por falta de combustible, se tuvo que refugiar en la bahía de Santiago. Aquí quedó la escuadra encerrada como en una ratonera, porque la salida era tan estrecha que los buques solo podían salir de uno en uno. El éxito de las operaciones en tierra estaba dudoso y los españoles resistían heroicamente los intentos de ataque enemigo. Entonces llegó una orden de España que obligaba a la salida de la flota; Cervera cumplió las órdenes y los barcos españoles fueron destrozados por la escuadra enemiga. No tenía sentido prolongar la guerra y el gobierno de Sagasta pidió la paz.
La Paz de París se firmó en diciembre de 1898 y significó que España cedió a los Estados Unidos Cuba, Puerto Rico, Filipinas y la isla de Guam. También Cuba consiguió la independencia, pero se mantendrá bajo el control de Estados Unidos hasta 1902. España todavía poseía tres archipiélagos en el Pacífico: las Islas Marianas, Carolinas y Palau, que fueron vendidas a Alemania en 1899.
4. Consecuencias del Desastre y el Regeneracionismo
La derrota provocó una grave crisis social y, así, intelectuales y políticos promovieron una profunda revisión de la situación española. Esta profunda crisis de conciencia nacional se expresará a través de la obra crítica de los escritores de la Generación del 98. La propuesta de mejora y modernización política se llamará Regeneracionismo y su principal representante es Joaquín Costa. Fue a partir de 1902, con Alfonso XIII ya en el trono, cuando se inicia un periodo del regeneracionismo, aunque los intentos de cambiar al país fracasaron.
Otras consecuencias de la derrota del 98 fueron:
- Desde el punto de vista económico: El desastre permitió sanear la Hacienda pública porque ya no había que mantener una guerra y se repatriaron los capitales.
- Desde el punto de vista político: La Restauración se mantuvo como sistema.
- Desde el punto de vista militar: El ejército fue acusado por la opinión pública como el responsable del desastre, pero los militares pensaban que la culpa fue de los políticos y eran partidarios de tener mayor presencia en la política del país.
Vocabulario clave
- Proteccionismo: Doctrina económica opuesta al librecambismo que intenta favorecer la producción nacional frente a la competencia extranjera haciendo pagar impuestos por la importación de productos extranjeros.
- Colonia: Territorio sujeto a la administración de gobierno de otro país, por lo general una potencia llamada metrópolis.
- Metrópolis: Territorio que controla un territorio llamado colonia.
- Latifundio: Extensión de tierra de más de 100 hectáreas que pertenecen a alguien. El latifundio puede ser agrícola o ganadero.
- Regeneracionismo: Movimiento ideológico que tuvo lugar en España a finales del siglo XIX y principios del siglo XX como consecuencia de la pérdida de las colonias en 1898 y cuyo fin era la regeneración total del país mediante reformas sociales, políticas y económicas.
- Restauración: Etapa política de España que se extendió desde finales de 1874 en la que se vuelve a la monarquía.
