1. Ideologías políticas–
Realistas Estaba formado por clero, nobles y alta burguésía. Querían monarquía constitucional y estamentos sociales, y que gobernara el hermano de Fernando.-Liberales moderados Formado por burgueses industriales, aristócratas, comerciantes, militares… Querían soberanía entre el rey y las Cortes y apoyaban el sufragio censitario.-Liberales progresistas Formado por la pequeña burguésía, artesanos y militares con menos poder. Defendían las milicias nacionales y un sufragio censitario menos restrictivo que los moderados.-Demócratas Formado por sectores radicales progresistas influenciados por el krautismo. Defiendes los derechos individuales y el sufragio universal masculino.-Uníón Liberales Formado por moderados y progresistas impulsados por O’Donell. Querían renovar la política española.
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. La Regencia de María Cristina (1833-1840)
Tras la muerte de Fernando VII, su hija Isabel heredó el trono con 3 años. Por esto, su madre, María Cristina de Borbón, asumíó la regencia y buscó el apoyo de los liberales moderados, ya que los absolutistas apoyaban a Carlos María Isidro (hermano de Fernando VII), quienes, junto con Carlos, comenzaron la Primera Guerra Carlista (1833-1840).
El primer presidente durante su regencia fue Francisco Cea Bermúdez, quien llevó a cabo en 1833 reformas administrativas como la división del Estado en 15 regiones y 49 provincias, ejecutadas por Francisco Javier de Burgos.Pero el liberalismo consideraba las políticas de Cea Bermúdez propias del despotismo ilustrado e insuficientes para construir un Estado liberal.
En Enero de 1833, Francisco Martínez de la Rosa sustituyó a Cea Bermúdez y adoptó una serie de decisiones como disolver la jurisdicción gremial para favorecer la libertad de fabricación y comercio, suprimir todos los conventos en los que hubiera algún fraile que pudiera apoyar a los carlistas y conceder amnistías a los liberales exiliados por huir del absolutismo.En 1834 se promulgó el Estatuto Real, una ley que hacía de Constitución, pero no estaba redactada por representantes de la nacíón, sino que era una carta otorgada por la monarquía, que se reservaba atribuciones políticas como la capacidad de convocar, suspender y disolver las Cortes. Estas estaban formadas por 2 cámaras:
· Próceres → formada por altos cargos eclesiásticos, aristócratas y latifundistas nombrados por la Corona y con carácter vitalicio.
· Procuradores → formada por representantes elegidos mediante sufragio censitario muy restrictivo.
A partir de Julio de 1834 se hizo evidente la inestabilidad política debido a los problemas económicos y militares por la guerra carlista, a la epidemia de cólera, que derivó en una reacción antieclesiástica, ya que entre las clases populares se difundíó el rumor de que los frailes habían envenenado el agua, y a las revueltas sangrientas que se produjeron en Cataluña, que en ocasiones adoptaban un carácter ludita. Tras esto, Martínez de la Rosa dimitíó en 1835 presionado por los liberales progresistas.
Lo sustituyó José María Queipo de Llano (conde de Toreno), quien no pudo sofocar las protestas del liberalismo progresista.
En Septiembre de 1835, Toreno dimitíó y el liberalismo progresista alcanzó el poder con Juan Álvarez Mendizábal, quien adoptó formas de gobierno prácticamente dictatoriales y llevó a cabo unas reformas que buscaban acabar con el Antiguo Régimen y consolidar el Estado liberal: creó diputaciones provinciales, reorganizó las milicias nacionales y suprimíó la Mesta.
LA PRIMERA GUERRA CARLISTA (1833-1840)-Caracterizada por las guerrilas y las 150.000 víctimas-El carlismo cogíó poder en el norte, aunque tenían 2 cuerpos que actuaban independientes.-En 1839 Morot (carlista) y Espartero (lisabelino) llegaron al Acuerdo de Vergara, el cual supuso que los carlistas dejaran de atacar a cambio de mantener los fueros vascos y navarros. Durante su reinado los moderados le apoyaban y el primer presidente de gobierno que tuvo fue Francisco Cea Bermúdez (el mismo que tenía Fernando) e hizo reformas administrativas como la división en regiones y provincias, ejecutadas por Francisco Javier de Burgos. A los progresistas no les parecía bien esta medida y el liberal Francisco Martínez de la Rosa fue el nuevo presidente de gobierno, Él quitó los gremios para favorecer la libertad comercial, quitó todos los conventos masculinos que se habían unido a Carlos y líberó a los liberales exiliados para que pudieran huir del absolutismo. En 1834 se declaró el Estatuto Real (menos liberal que una Constitución), una carta otorgada por la monarquía que regulaba la organización de las Cortes, sus funciones y sus relaciones con el rey. Tenía dos cámaras:- Los Próceres: formada por altos cargos eclesiásticos, aristócratas y latifundistas elegidos por la Corona.- Los Procuradores: formada por representantes elegidos mediante un sufragio muy restringido. Pero hubo un momento de inestabilidad política causada por los problemas económicos y la guerra carlista. Además, aparecíó el cólera y esto desembocó en una rebeldía eclesiástica, donde se quemaron numerosos conventos ya que había rumores de que los frailes habían envenenado el agua. Aquí empezó el movimiento obrero y por tanto, las revueltas luditas. Por todo esto, Martínez de la Rosa dimitíó en 1835. José María Queipo de Llano lo sustituyó, pero no pudo impedir las protestas progresistas. Él también dimitíó y el liberalismo progresista puso al poder a Juan Álvarez Mendizábal como jefe ejecutivo. Adoptó formas de gobierno dictatoriales, comenzó con las desamortizaciones e hizo reformas para acabar con el Antiguo Régimen.
DESAMORTIZACIONES DE Mendizábal
Consistíó en poner a la venta bienes de la iglesia y tierras públicas. Los objetivos eran:-Conseguir una reforma agraria para que apareciese una nueva capa social que generar e invirtiera dinero.-Recaudar dinero para corregir el vacío de Hacienda y así pagar a las tropas en la guerra carlista. Pero no se logró ningún objetivo porque la deuda seguía aumentando, No obstante, las propiedades subastadas fueron compradas por las clases ricas, las cuales presionaban cada vez más a los campesinos que no tenían acceso a sus tierras. María Cristina vio excesivas estas medidas y en 1836 se destruyeron las desamortizaciones. Puso como presidente de Gobierno al moderado
Francisco Javier de Istúriz. Esto enfadó a los progresistas e hicieron varias revueltas, donde en el Motín militar de la Granja obligaron a María Cristina a aceptar la Constitución del 12 y poner un gobierno progresista encabezado por José María Calatrava y Álvarez Mendizábal como ministro. Pero al final crearon otra constitución, la Constitución de 1837:-Acabó siendo mas moderada que la del 12-Pactaba que la Corona y las Cortes compartirían el poder.-Las cortes estarían formadas por un Congreso y un Senado-Sufragio censitario muy restriongido .-Había derechos.-La nacíón debía mantener el culto católico. En las elecciones ganaron los moderados, donde el gobierno hizo una ley municipal para quitar la independencia de los ayuntamientos. Esta ley no gustó a los progresistas e hicieron mas revueltas y reivindicaciones, lo cual hizo que María Cristina disolviera esta ley y las cortes y le cedíó el poder a Espartero (militar progresista)
La Regencia de Espartero (1840-1843)
El carisma por el cual había alcanzado la regencia empezó a disminuir en
cuanto asumíó el cargo. En la discusión sobre si la regencia era personal o
múltiple se impusieron los partidarios de que el general asumiera el cargo
en solitario (estos fueron los llamados ayacuchos), esto provocó la
enemistad y desconfianza del otro bando.
El liberalismo progresista tampoco estaba conforme con las formas
expeditivas que usó Espartero para mantener el orden público, se opuso a la
censura de la prensa, a controlar las milicias nacionales y a restringir las
actividades de las sociedades obreras.
El liberalismo moderado se vio apartado de los cargos públicos y empezó a
querer recuperar el poder político por la fuerza. Así, en 1841 se produjo un
pronunciamiento protagonizado por militares moderados pero no
consiguieron derrocar a Espartero.
En Barcelona se opusieron a las medidas económicas librecambistas, las
cuales dañaban los interese de la burguésía industrial. Además, en
Noviembre de 1842, la negativa a pagar unos impuestos para el acceso a la
ciudad provocó una fuerte revuelta. Para pacificarla, Espartero ordenó
bombardear la ciudad desde el castillo de Montjuïc.
Completamente cuestionado y sin apoyos reales, en Julio de 1843, la
conspiración entre los progresistas y moderados lo acabó sustituyendo por
el militar moderado Ramón María Narváez.
Reinado de Isabel II (1844-1868)
1. La Década Moderada (1844-1854)
Cae Espartero y coronan a Isabel II a los 13 años con Narváez a cargo de la jefatura del Ejecutivo, donde se inició un gobierno moderado. En este gobierno no había libertad pública, se restringíó la defensa de la propiedad privada y el sufragio.
LA CONSTITUCIÓN DE 1845 (La mas conservadora de todas)-Esta se presentó como una reforma de la del 37, pero era mucho más conservadora.-Soberanía entre el rey y las Cortes.-Se restringíó la soberanía nacional y el censo electoral.-Solo la Corona podía convocar las Cortes.-Se limitaron derechos de expresión y reuníón.-La nacíón solo podía ser católica
LA ORGANIZACIÓN DEL ESTADO LIBERAL 1. Ley para el control de los ayuntamientos. El monarca podía escoger a los alcaldes de municipios de mas de 2000 personas y el jefe provincial elegía los cargos municipales de pueblos mas pequeños. 2. Ley sobre provincias. Todas las provincias estaban a cargo del poder del Estado excepto Provincias Vascas y Navarra. 3. Reforma fiscal. Se reorganizaron los impuestos y distinguieron entre impuestos directos (renta y patrimonio) e indirectos (IVA). 4. Plan Pidal Fue la reorganización de la enseñanza públicas, que se organizó en primaria y secundaria. La lengua castellana en las escuelas era exclusiva (todo se daba en castellano). 5. Se elaboró un Código Penal hasta 1996 y la Guardia Civil El objetivo era mantener el orden público y eliminar las milicias nacionales. 6. Reconciliación del Estado con la Iglesia Católica. Firmaron el Concordato de 1851, en el cual la Iglesia perdonaba las desamortizaciones a cambio de que el Catolicismo fuera el único en la nacíón. La iglesia se ocupó de la educación. 7. Creación de una red de infraestructuras. Querían fomentar el comercio interior y el desarrollo industrial. El Gobierno de Juan Bravo Murillo creó y reparó caminos e hizo obras hidráulicas para el aprovechamiento del agua. 8. Ley de ferrocarriles y de puertos. Se creó el primer tramo de ferrocarril en España y querían mejorar las
LA CRISIS DEL MODERANTISMO Los progresistas se opusieron a los moderados y querían acceder al poder a través de las urnas, pero no podían porqué el sufragio era muy restringido. En 1850 hubo una crisis económica que hizo que los progresistas dieran un Golpe de Estado bajo el mando de O’Donell y Ros de Olano
El Bienio Progresista (1854-1856)
En 1854 se produjo un levantamiento militar progresista en Vicálvaro, por eso se le llamó la Vicalvarada, aunque al principio no prosperó debido a la oposición de las tropas gubernamentales. Para sumar aliados progresistas se publicó un texto redactado por Cánovas del Castillo y firmado por O’Donnell llamado el Manifiesto del Manzanares, el cual recogía algunas de las reivindicaciones del progresismo como una mayor libertad de imprenta, ampliar la ley electoral o restablecer las milicias nacionales.
Tras esto, varias capitales se sumaron a la revuelta e Isabel II tuvo que crear un Gobierno progresista y nombró a Espartero como jefe de gobierno y O’Donnell ocupó el Ministerio de Guerra.
Una de las primeras medidas del Gobierno fue restaurar la Constitución de 1837 mientras se intentaba redactar una nueva que fuera más progresista. Esta reconocía una soberanía nacional de la cual derivarían todos los poderes públicos, ampliaba los derechos públicos, aceptaba practicar otras religiones siempre que no atentaran contra la fe católica y planteaba una nueva ley que acababa con la designación de alcaldes por parte de la Corona. Esta nueva Constitución debía ser aprobada en 1856, pero no se llegó a aprobar debido a que Isabel II clausuró las Cortes. Por esto se la conoce como la “non nata”.
En este periodo también se produjo la desamortización de Pascual Madoz en Mayo de 1855, la cual fue llamada desamortización total porque afectaba tanto a los bienes civiles como a los religiosos. Sus objetivos eran sanear la Hacienda y obtener capital para el desarrollo del ferrocarril, no tanto distribuir la propiedad de la tierra. Aunque solo pudieron comprarlas aquellos que tenían más dinero y no los campesinos, quienes se molestaron aún más. Esto tampoco estuvo bien visto por los municipios ni por la Iglesia, la cual consideraba que vulneraba el Concordato de 1851.
Por otra parte, mediante la ley de ferrocarriles de 1855 se reforzó la construcción de una red radial de vías férreas con centro en Madrid, mediante subvenciones, concesiones y franquicias para la importación de materiales. Esto provocó un aumento de inversiones extranjeras, sobre todo francesas, que en apenas 5 años (1855-1860) multiplicarían por 3 el número de kilómetros de vías.
La coalición entre Espartero y O’Donnell entró en crisis cuando este se enfrentó contra el ministerio de Gobernación de Patricio Escosura (quien desconfiaba del general). Esto terminó con la dimisión de Espartero en 1856 y se produjo una fuerte protesta de sus partidarios en Madrid, Barcelona y Valencia. Como respuesta, O’Donnell promovíó una feroz represión contra estos y el 14 de Julio encabezó un nuevo pronunciamiento para restaurar el moderantismo.
El bienio moderado (1856-1858)
El pronunciamiento provocó la restauración del mismo régimen que O’Donnell había derrocado unos años antes; ahora su intención era avanzar hacia una apertura ordenada del sistema político. Para esto restauró la Constitución de 1845, aunque añadiéndole un Acta Adicional de 16 artículos en los que restringía el poder de la reina. Esto no gustó a Isabel II, quien le retiró la confianza en 1856 y lo sustituyó por Narváez, el cual eliminó el Acta Adicional.
La medida más importante de su gobierno fue la Ley de Instrucción Pública de 1857, conocida como Ley Moyano, la cual concedía a la Iglesia el derecho de revisar los contenidos de la enseñanza. El Gobierno organizó la enseñanza en tres grados, lo que afectaba tanto a los centros públicos como privados. Además, el Gobierno se encargaba de diseñar los contenidos (los programas educativos y los libros de texto). En Cataluña se produjeron protestas para tener un cierto grado de autonomía en la educación universitaria, pero estas fueron desestimadas. Esta ley permanecíó vigente hasta la Segunda República.
Narváez también tuvo que hacer frente al malestar social y económico, el cual se había manifestado en forma de revueltas campesinas en Andalucía, animadas por el Partido Demócrata. El asalto de cuarteles de la Guardia Civil y la quema de casas de personas pudientes tuvo como respuesta una contundente represión: más de un centenar de personas fueron condenadas a muerte o a trabajos forzados.
Narváez no se sintió capacitado para dirigir el Ejecutivo en este contexto de incertidumbre política y crisis económica y dimitíó en Octubre de 1857. Tras esto le sucedieron los moderados Francisco Armero y, a partir de Enero de 1858, Francisco Javier Istúriz. Este periodo de inestabilidad gubernamental terminó en Junio de 1858, cuando Isabel II requirió otra vez de los servicios de O’Donnell, el cual regresó al frente del Gobierno para poner en marcha su proyecto de la Uníón Liberal.
El Gobierno de la Uníón Liberal (1858-1868)
El 30 de Junio de 1858, O’Donnell formó un nuevo Gobierno como líder de la Uníón Liberal, la cual nacíó durante el Bienio Progresista y quería unir a los moderados y a los progresistas y garantizar que se respetara el orden público y las libertades públicas e individuales.
La Uníón Liberal (que contaba con José de Posada Herrera en su seno) planteó medidas liberales y conservadoras para conseguir un impulso del desarrollo económico, la descentralización administrativa y buscar prestigio en el ámbito internacional. A pesar de las disputas internas, O’Donnell permanecíó en el poder durante 5 años. Prácticamente agotó su legislatura, lo que hizo que fuera el más largo del reinado isabelino.
En este período se mantuvo la Constitución de 1845, se paralizó la desamortización eclesiástica de 1856 y no se llegó a aprobar una ley de prensa, a pesar de que se tenía su borrador desde Enero de 1859.
La voluntad de regenerar la práctica política por parte de la Uníón Liberal no se llegó a concretar. No se pudo detener la corrupción y hubo supuestos casos dentro del partido. Esto, sumado a la incapacidad de la práctica legislativa en ciertos asuntos, provocó que algunos miembros se desligaran a lo largo de la legislatura. La debilidad de este Gobierno crecíó cuando la burguésía industrial catalana le retiró su apoyo debido a una política arancelaria que consideraba perjudicial para sus intereses económicos.
Las actuaciones más llamativas de este período se dieron en la política exterior. Para generar optimismo, euforia y mantener ocupados a los altos estamentos militares, se realizaron expediciones bélicas alrededor del mundo, como la Guerra de Marruecos (1859-1860), las campañas coloniales en la Cochinchina (1861) y en México (1862), la reincorporación de Santo Domingo (1861-1865) y el envío de una escuadra naval a Chile y Perú en lo que se conocíó como la Guerra del Pacífico (1863-1866).
Pero todo esto tan solo sirvió para alcanzar un prestigio ficticio y aumentar el patriotismo en un país con graves problemas sociales, políticos y económicos, como la crisis financiera de 1866 y la crisis de subsistencia de 1867-1868.
En 1863 la Uníón Liberal ya había perdido toda credibilidad, lo que provocó la caída de O’Donnell. Tras esto hubo varios gobiernos moderados y unionistas muy frágiles, dirigidos por figuras como el marqués de Miraflores, Bravo Murillo, Narváez o incluso O’Donnell (1866). Pero ninguno de estos pudo solventar la crisis económica e institucional que afectaba a los cimientos del régimen monárquico de Isabel II. La estabilidad política también se vio afectada por varios intentos de levantamientos militares y por la radicalización de los liberales progresistas.
Tras las muertes de O’Donnell (1867) y de Narváez (1868), había una sensación de estar ante un cambio político. Con ellos murió una generación de dirigentes y se agotó la monarquía isabelina, afectada por escándalos de corrupción y rumores sobre la vida personal de la reina.
Tras el fracaso de una rebelión en el cuartel madrileño de San Gil, los progresistas y demócratas en el exilio se reunieron en Agosto de 1866 en Ostende (Bélgica) y trazaron una alianza, el llamado Pacto de Ostende, que pretendía acabar con el reinado de Isabel II, formar un nuevo Gobierno provisional y convocar una asamblea constituyente elegida por sufragio universal.
