La sublevación militar de Julio de 1936, causada por la crisis política, social y económica de la Segunda República y la fuerte polarización ideológica, dio origen a la Guerra Civil al fracasar parcialmente el golpe liderado por Mola.
En la zona republicana, el inicio del conflicto provocó una gran inestabilidad política. Tras la dimisión de Casares Quiroga y el fracaso de Martínez Barrios al intentar negociar, José Giral asumíó el gobierno, pero perdíó el control del territorio, surgiendo una situación revolucionaria con protagonismo de sindicatos como la CNT y la UGT. Posteriormente, Largo Caballero (1936-1937) intentó compatibilizar la guerra con la revolución social mediante un gobierno amplio, pero el enfrentamiento entre anarquistas, que defendían la revolución, y comunistas y moderados, que priorizaban la victoria militar, hizo fracasar este equilibrio. La crisis culminó en los Sucesos de Mayo de 1937 en Barcelona, provocando su dimisión. Juan Negrín tomó el poder, apostando por centralizar el Estado y resistir con apoyo comunista y soviético, pero las divisiones internas, junto a la superioridad militar sublevada, llevaron a la derrota en 1939. Durante este periodo destacó la colectivización de tierras e industrias, impulsada por obreros y campesinos, aunque generó conflictos y problemas de coordinación.
En la zona sublevada, la evolución fue más uniforme y centrada en la concentración del poder. Franco fue nombrado Jefe del Estado en 1936 y acumuló progresivamente todo el poder. En 1937 se creó un partido único que unificaba falangistas y carlistas. Se establecíó un régimen autoritario basado en el control del territorio, la represión de la oposición, la supresión de libertades y una intensa propaganda que presentaba la guerra como una cruzada, apoyada por la Iglesia, lo que reforzó el apoyo social al bando sublevado.
El objetivo primero de los militares sublevados era la conquista de Madrid. Con ese fin, las primeras operaciones las dirige Mola, formándose tres columnas pero fueron contenidas por las milicias obreras, que se habían creado en la capital.
Al fracasar Mola, el protagonismo recayó en el Ejército de África al mando de Franco. A comienzos de Agosto, gracias a la ayuda de la aviación alemana e italiana se establecíó un «puente aéreo» para transportar el Ejército de Marruecos a la Península; iniciado el 5 de Agosto, dos días después, Franco estaba en Sevilla. Sus tropas fueron avanzando con el objetivo final de conquistar Madrid. Siguiendo el plan, columnas mandadas por Yagüe. El 11 de Agosto ocupan Mérida; el 14, Badajoz. El 3 de Septiembre ocupan Talavera, nudo estratégico de gran valor, pero entonces Franco decide desviar el avance hacia el Alcázar de Toledo, donde el coronel Moscardó aguanta el asedio republicano.
Liberado el Septiembre, otro éxito para Franco, se daban las condiciones y se impónía la necesidad de designar un mando único en las fuerzas sublevadas. El elegido fue Franco. El 1 de Octubre, en efecto, Franco se convierte en «Jefe del Gobierno del Estado español» y «Generalísimo» de los Ejércitos.
La batalla de Madrid fue un conjunto de acciones durante cinco meses de combate, ciclo al que pertenecen las batallas del Jarama y Guadalajara. La ayuda extranjera jugaba ya su papel -Legión Cóndor alemana, batallones etc, y la República mostraría una capacidad de resistencia insospechada poco antes.
El ataque frontal de las fuerzas de Franco se produciría entre el noroeste y sureste de la capital. El gobierno de la República marchó hacia Valencia creándose la Junta de Defensa de Madrid, presidida por el general Miaja. La batalla comenzó el 7 de Noviembre. La propaganda funciónó eficacísimamente para mantener la moral: se hizo famoso el grito de «¡no pasarán!» y el de «Madrid, tumba del fascismo»
La primera batalla tuvo lugar en la Ciudad Universitaria, pero ahí fueron detenidos. Se emprendíó entonces por Franco la alternativa de las maniobras envolventes para el aislamiento de la capital. Por el Jarama para cortar la carretera de Valencia, a partir del 6 de Febrero. Fracasado este objetivo, se monta la operación desde la zona de Guadalajara, desde donde parte la ofensiva el 8 de Marzo con un fulminante avance del cuerpo expedicionario italiano. Detenido éste, los republicanos lanzan una contraofensiva que hace fracasar la operación.
Nos encontramos ante un documento, en el que se nos muestran dos carteles propagandísticos de la Guerra Civil española.
Podemos ver, que cada uno de ellos, hace referencia a uno de los bandos que se enfrentaron en el conflicto.
Nos encontramos ante un documento de fuente primaria, puesto que se elaboraron en el momento del conflicto militar, y de contenido político propagandístico, ya que pretenden influir en la población.
El primer cartel está editado por el Servicio Nacional de Propaganda, se puede establecer en torno a 1937, cuando se produjo una mayor organización del aparato propagandístico franquista; mientras que el del bando republicano procede de la Federación Española de Trabajadores de la Tierra (UGT), y se enmarca a finales de 1936 y 1937.
Su interés radica en que permite comprender mejor la dimensión ideológica y social de la Guerra Civil española, reflejando los valores, objetivos y el proyecto político del bando que emite cada cartel.
La idea principal del documento es mostrar cómo, la propaganda se utiliza como un instrumento fundamental para influir en la población durante la Guerra Civil Española. Su principal objetivo es movilizar a la sociedad y conseguir su apoyo para cada uno de los bandos enfrentados. La propaganda sirve para difundir las ideologías de cada bando, simplificando los mensajes mediante símbolos y consignas fácilmente
comprensibles. Por tanto, no solo informa, sino que persuade, refuerza la moral, convirtiéndose en un arma clave dentro del conflicto ideológico.
Por otro lado, dentro del cada cartel las ideas son las siguientes. En el primer cartel, perteneciente al bando sublevado o “nacional” se presenta la guerra como una cruzada religiosa y patriótica.
Muestra el conflicto como una lucha del bien contra el mal. Por otra parte, en la imagenvemos España en el centro del mundo como orientadora espiritual, haciendo referencia a su historia imperial y católica.
El cartel del bando republicano o “leal” se promueve la colectivización de la tierra como un acto de justicia social y eficacia económica. Con esta idea, el cartel defiende la expropiación y socialización de la tierra como solución al latifundismo y la injusticia secular. Fue una medida revolucionaria que buscaba cambiar la estructura de propiedad en territorios que quedaron en el bando republicano; El cartel destaca los beneficios concretos de esta solución: aumento de la producción, mejora de nivel de vida de los jornaleros.