El Movimiento Obrero durante el Franquismo
Aparecen nuevas organizaciones sindicales obreras de carácter ilegal que deben permanecer en la clandestinidad; estas actúan al margen del sindicalismo oficial. Es el caso de Comisiones Obreras (CCOO), que nace en 1960 con inspiración en el comunismo. La táctica de estos sindicatos era lograr que sus miembros fueran elegidos como enlaces sindicales e infiltrarse, de este modo, dentro de los sindicatos verticales franquistas. Así, en 1966, Marcelino Camacho es elegido como enlace.
A CCOO hay que añadir otros sindicatos que se encontraban en la clandestinidad: UGT, USO (Unión Sindical Obrera), CNT, entre otros. El régimen luchaba contra la existencia de estos sindicatos y no dudaba en emplear la represión policial y la cárcel contra sus miembros. Eso es lo que ocurre en 1973 con el denominado Proceso 1001, que condenaba a prisión a toda la cúpula directiva de CCOO, a los que había arrestado en una reunión clandestina.
Las sentencias fueron muy duras en un primer momento, acusados de asociación ilícita y coincidiendo el juicio con el asesinato de Carrero Blanco; más tarde, las sentencias son rebajadas y finalmente serán indultados por el rey pocos días después de la muerte de Franco.
Conflictividad Laboral y Resistencia
La aparición de los sindicatos conlleva el aumento de la conflictividad laboral. En este contexto destaca la huelga de 1962, donde los mineros asturianos desafiaron al régimen y mantuvieron una huelga general durante dos meses. Desde el gobierno se le resta importancia y se da una visión negativa de lo que está ocurriendo; la información a los huelguistas les llega a través de Radio España Independiente (conocida como La Pirenaica).
Apoyos Sociales del Régimen
El régimen contará con el respaldo de aquellos que apoyan los valores tradicionales, el orden público y la autoridad, con el fin de poner fin a los desmanes de la etapa anterior. Sus principales bases sociales fueron:
- Élite económica: Empresarios, comerciantes, industriales y financieros apoyan las medidas autoritarias que ponen fin a la conflictividad laboral (ausencia de huelgas, de peticiones y de sindicatos vinculados a partidos).
- Pequeños y medianos propietarios del medio rural: Respaldan a Franco por su defensa de lo tradicional, la familia y la propiedad.
- Clases medias urbanas: Apoyan el orden y se benefician de la depuración del personal de la administración (profesores y maestros, abogados, militares republicanos, etc.).
- Ejército y clero: Tenían un gran peso en el régimen. Los militares ocupan cargos políticos con mayor presencia en los primeros momentos.
El clero recibe todo tipo de ayudas y favores de un régimen que se declaraba católico y mantenía a la Iglesia. Por ello, el clero no duda en apoyar a Franco decididamente.
Evolución Económica: De la Autarquía al Desarrollismo
La Guerra Civil tuvo efectos devastadores sobre la economía española. La situación empeora con respecto al período republicano: sin divisas ni oro, con ciudades dañadas e infraestructuras que deben ser reconstruidas, sumado al aislamiento internacional y la falta de recursos y ayudas.
La Etapa de la Autarquía (1939-1951)
España decide adoptar una política autárquica, tratando de ser autosuficiente y autoabastecerse mediante un fuerte intervencionismo del Estado en la economía. Se intenta ejecutar una rápida industrialización del país y, para ello, nace el INI (Instituto Nacional de Industria) en 1941, encargado de planificar y organizar la industrialización.
El Estado se convierte en empresario y nacen las empresas públicas (ENDESA, ENSIDESA, RENFE…), produciéndose la nacionalización de sectores fundamentales y la concesión de ayudas estatales a empresas consideradas de interés nacional.
Sin embargo, la producción agraria es insuficiente. Para alimentar a la población se establece el racionamiento de alimentos hasta 1952. Son los «años del hambre», una dura posguerra que exige el sacrificio popular del «plato único». Aparece un mercado negro en el que se pueden encontrar una gran variedad de productos a precios muy elevados que pocos podían permitirse, conocido popularmente como estraperlo.
Los resultados de esa política autárquica no fueron los deseados: cayeron los niveles de producción y consumo, disminuyó el nivel de vida de la población y se marcó una gran diferencia en el nivel de bienestar con respecto al resto de países de Europa Occidental.
El Desarrollismo (1959-1973)
A partir de 1959, el aumento de las exportaciones, la llegada de turistas y las inversiones extranjeras permiten un crecimiento importante. El gobierno lleva a cabo una planificación de la economía a través de los Planes de Desarrollo. López Rodó es el impulsor de los tres planes ejecutados entre 1964 y 1973.
El Estado fijaba unos objetivos para la empresa pública y ofrecía ayudas y ventajas a las empresas privadas que aceptasen y asumiesen las condiciones y objetivos del Plan. Se pretendía:
- Convertir a España en un país industrializado.
- Estimular las áreas deprimidas a través de los Polos de Desarrollo, que concedían ayudas a las empresas que se establecieran en esas áreas (doce polos entre 1964 y 1972: Vigo, Zaragoza, Burgos, Huelva, Valladolid, Oviedo, etc.).
- En la agricultura, fomentar las obras de regadío y estimular la concentración parcelaria buscando un aumento de la producción (1952).
El Milagro Económico y sus Consecuencias
La mano de obra sobrante en el campo emigra en busca de oportunidades a las áreas industriales o hacia los países europeos que demandan mano de obra poco cualificada. España crece a gran ritmo, aumenta el poder adquisitivo y, con ello, la demanda de bienes que estimula la producción.
El turismo proporciona importantes divisas; el modelo de sol y playa, el patrimonio cultural y la gastronomía se convierten en un reclamo para los turistas europeos. Asimismo, los emigrantes españoles colaboran al crecimiento con el envío de divisas, con las que esperan emprender un negocio a su regreso o ayudar a sus familias. Esta emigración ayuda, además, a aliviar la tensión social del elevado paro.
España se convierte en un lugar atractivo para la inversión extranjera por las ayudas estatales y su mano de obra barata y poco conflictiva. Se llegó a hablar del “milagro español” o de los “felices sesenta”. No obstante, la crisis mundial del petróleo se dejó notar en 1973, provocando un freno importante en el crecimiento que pone fin a este período de bonanza.
