Evolución política y social de España (1923-1936): Del Directorio a la Reforma


El Directorio Civil (1925-1930)

Primo de Rivera decidió transformar el Directorio Militar en un Directorio Civil. El objetivo del nuevo régimen era institucionalizar la Dictadura, y para ello hacía falta una norma que sustituyera a una verdadera constitución. De esta manera, en 1927, se convocó una Asamblea Nacional Consultiva, compuesta por representantes del Estado, de la Unión Patriótica y de las distintas provincias. Por primera vez, 15 mujeres fueron elegidas.

La política económica se caracterizó por el intervencionismo estatal y el nacionalismo económico. Impulsó la industria nacional mediante elevados aranceles y la concesión de ayudas a grandes empresas. También creó monopolios estatales como CAMPSA y Telefónica, fomentó las obras públicas y creó confederaciones hidrográficas. Por último, incrementó el gasto público, lo que conllevó la emisión de deuda pública.

Durante este periodo hubo poca conflictividad social, debido a la amplia política social y a una legislación laboral basada en el nuevo sistema corporativo. La Organización Corporativa Nacional tenía como misión resolver los conflictos mediante negociaciones, y su puesta en marcha contó con los socialistas y con la UGT. Los años 20 fueron de una prosperidad económica y de una modernización del país.

El fin de la Dictadura

A partir de 1926, la oposición a la dictadura fue creciendo. Un grupo de republicanos y liberales dieron un golpe militar denominado la Sanjuanada. Algunos intelectuales comenzaron a criticar la falta de libertades políticas y en las universidades promovieron campañas antidictatoriales. La oposición política se agrupó en torno a la Alianza Republicana, formada por la Acción Republicana de Manuel Azaña, el Partido Republicano de Lluís Companys y el Partido Radical de Alejandro Lerroux. Los anarquistas se agruparon en torno a la Federación Anarquista Ibérica (FAI), fundada en 1927. La llegada de la crisis económica provocó la dimisión de Primo de Rivera en 1930.

El rey encargó al general Dámaso Berenguer formar un nuevo gobierno con el fin de retornar a la normalidad constitucional, pero no fue apoyado. Se implantó de nuevo la Constitución de 1876, pero el intento de volver al régimen anterior fracasó. La campaña antimonárquica iba en aumento. La oposición se agrupó mediante el Pacto de San Sebastián, promovido por la Alianza Republicana, buscando proclamar la República y reconocer la autonomía catalana. Se organizó un “comité ejecutivo”, encabezado por Alcalá-Zamora, para acabar con la monarquía, pero finalmente los componentes del comité fueron detenidos. El gobierno de Berenguer también entró en crisis y cayó. El nuevo gobierno, presidido por el almirante Juan Bautista Aznar, convocó elecciones municipales en 1931 y, de esta manera, el 14 de abril de 1931 Alcalá-Zamora proclamaba la II República y el rey Alfonso XIII abandonaba España, partiendo hacia el exilio.

El bienio reformista (1931-1933)

El gobierno contó desde el principio con una fuerte oposición, tanto por la derecha, liderada por el Partido Radical de Lerroux, como por la izquierda, liderada por la CNT, FAI y PCE. La UGT, en cambio, apoyaba al gobierno al igual que la FETT. El gobierno de Azaña se encontró ante una fuerte conflictividad social, con enfrentamientos entre las masas obreras y campesinas y las fuerzas del orden público. El 31 de diciembre tuvo lugar el episodio de Castilblanco y el 6 de enero el de Arnedo. Días después, el 21 de enero, se producía el primer intento revolucionario protagonizado por los mineros del Alto Llobregat para proclamar el comunismo libertario.

La reforma agraria creó grandes expectativas entre los jornaleros del campo, pero su solución no era fácil. En la estructura de la propiedad agraria predominaban los valores extremos y los grandes propietarios (nobleza y burguesía) no estaban dispuestos a perder sus tierras. El Estatuto de Cataluña planteaba otro problema, enfrentando a fuerzas de derecha y a intelectuales como Unamuno y Ortega y Gasset. El 10 de agosto, el general Sanjurjo protagonizó un fallido golpe de Estado y el 9 de septiembre se aprobaron la Ley de Reforma Agraria y el Estatuto de Autonomía de Cataluña. El Estatuto proclamaba a Cataluña “región autónoma dentro del Estado español”. Más tarde, tras el triunfo de Esquerra Republicana de Catalunya, Francesc Macià se convirtió en Presidente de Cataluña. Mientras tanto, los nacionalistas del PNV seguían tramitando su Estatuto de Autonomía, aprobado finalmente en 1936.

Crisis y caída del gobierno

Con la Ley de Reforma Agraria se pretendía acabar con el latifundismo, pero su aplicación a través del Instituto de Reforma Agraria (IRA) fue muy lenta. En 1933 volvió el “comunismo libertario”. En Casas Viejas, los sucesos fueron muy graves, ya que la sangrienta represión de la Guardia Civil y la Guardia de Asalto contra los líderes de la insurrección provocó 8 muertos. Tras esto, el gobierno de Azaña cayó.

La oposición al gobierno se intensificó: por un lado, la derecha aumentó sus críticas al aprobarse la Ley de Congregaciones Religiosas; por otro, en el PSOE surgieron diferencias internas sobre la colaboración en el gobierno, radicalizándose hacia la izquierda bajo la postura de Largo Caballero. En la derecha se produjo una profunda reorganización: en febrero de 1933 se creó la Confederación Española de Derechas Autónomas (CEDA), dirigida por José María Gil-Robles. La derecha empezó a radicalizarse con la aparición de grupos antirrepublicanos como Renovación Española, la Comunión Tradicionalista Española, Falange Española y las JONS. Alcalá-Zamora disolvió las Cortes y convocó elecciones para el 19 de noviembre de 1933.

Paz de París (1898)

El Tratado de París, firmado el 10 de diciembre de 1898 entre España y EE. UU., puso fin a la guerra que mantenían ambos países desde abril de ese mismo año en Cuba y Filipinas. Se trata de un texto de naturaleza jurídica y contenido político, concretamente un tratado internacional. Es una fuente primaria.

Tras la Paz de Zanjón (1878), los gobiernos españoles no acometieron con decisión las reformas descentralizadoras, lo que, junto a una política proteccionista, favoreció nuevas revueltas. El gobierno Cánovas designó al general Martínez Campos y, posteriormente, al general Valeriano Weyler para sofocar la insurrección. Sin embargo, la superioridad militar y técnica norteamericana fue decisiva.

  • Consecuencias: España abandonó Cuba, Puerto Rico y Filipinas, que pasaron al dominio de EE. UU.
  • Impacto: Supuso el fin del imperio colonial español y sumió al país en la “crisis del 98”.

Clara Campoamor y el sufragio femenino

El 30 de septiembre de 1931, Clara Campoamor pronunció en las Cortes Constituyentes un discurso histórico reivindicando el papel de la mujer en la vida política, especialmente el derecho al voto. Es una fuente primaria de naturaleza política.

Logros y contexto

Aunque solo había tres mujeres en las Cortes, Clara Campoamor fue la más destacada en la defensa de los derechos de la mujer, logrando que el artículo 25 de la Constitución reconociera la igualdad de derechos sin importar el sexo, clase social, riqueza o creencias religiosas. A pesar de estos avances, el disfrute de estos derechos fue efímero debido a la posterior Guerra Civil y la dictadura franquista.

Puntos clave del discurso:

  • Igualdad: Defendió que hombres y mujeres son iguales en todo, excepto en la capacidad biológica de alumbrar.
  • Justicia: Argumentó que la equiparación de la mujer no era un peligro para la República, recordando su lucha contra la dictadura de Primo de Rivera.
  • Participación: Criticó a los diputados que cuestionaban la capacidad política femenina, recordando su papel activo en protestas históricas como las de la guerra de Cuba o la conquista de Marruecos.

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