Expansionismo Nazi y el Nuevo Orden Europeo: Historia de la Segunda Guerra Mundial


El proyecto racial y el expansionismo nazi

Hitler inició, en 1933, una política de fuerza en el ámbito internacional al abandonar la Sociedad de Naciones. Ya lo había hecho Japón (1931) y también lo haría Mussolini (1935) tras conquistar Abisinia en su pretensión, fallida, de construir un imperio colonial en África Occidental.

El «Nuevo Orden» y el espacio vital

La política exterior nazi tenía como objetivo imponer un «nuevo orden» en Europa, a partir del dominio de la raza aria. Ello comportaba la creación de su propio «espacio vital» (Lebensraum), subordinando a los países del Este de Europa y sometiendo a Europa Occidental. Con este objetivo, Alemania inició una política internacional agresiva:

  • Practicó una política de hechos consumados con la incorporación del Sarre (1935), la Renania (1936), Austria (Anschluss, 1938) y, poco después, los Sudetes (Checoslovaquia), que consideraba habitados por alemanes.
  • En 1936, intervino en la Guerra Civil Española en favor de los sublevados, lo cual fue decisivo para su victoria. También reforzó su alianza con Mussolini formando el Eje Berlín-Roma.
  • En 1939, acrecentó su liderazgo europeo con tratados con Yugoslavia y Rumanía, con el Pacto de Acero con Italia y con el Pacto de No Agresión con la URSS. Este pacto establecía el reparto de Polonia entre ellas y aceptaba que la URSS recuperase el control de territorios perdidos en 1918 (Finlandia, Letonia, Lituania y Estonia).

Los inicios de la guerra relámpago

La invasión de Polonia duró tres semanas y mostró el nuevo tipo de guerra que iniciaba Alemania para imponer el «nuevo orden» en Europa: la guerra relámpago (Blitzkrieg). Esta consistía en una acción rápida y por sorpresa, basada en la superioridad militar nazi, que destruía al enemigo y devastaba el territorio. Esta estrategia se mantuvo hasta finales de 1941, cuando se vio frenada por la URSS.

La ocupación de Polonia Occidental significó su destrucción como país y el asesinato y trato brutal a la población, reducida a la condición de mano de obra esclava.

La expansión hacia el Norte y la caída de Francia

El siguiente paso se dirigió al Norte, donde Suecia, neutral, mantenía un trato preferente con los nazis y les facilitaba el abastecimiento de hierro. Al considerar que los británicos amenazaban el suministro, Hitler invadió Dinamarca y Noruega (abril de 1940). Chamberlain dimitió y dio paso a un nuevo gobierno de unidad nacional encabezado por Winston Churchill.

Alemania necesitaba incorporar a Francia en el «nuevo orden» y apartarla de la guerra. Los nazis entraron en París el 14 de junio de 1940. El gobierno del general Pétain capituló y firmó un armisticio (22 de junio de 1940), que dividió Francia en dos zonas: el Norte, bajo dominio directo alemán, y el Sur, donde se estableció un régimen colaboracionista con los nazis presidido por Pétain, con capital en Vichy.

La formación del Eje: De la Batalla de Inglaterra a Stalingrado

En el verano de 1940, Hitler decidió atacar al Reino Unido, al que sometió a intensos bombardeos. Los británicos resistieron y frustraron las aspiraciones nazis de invadir las islas. Los ataques se mantuvieron hasta la primavera de 1941.

Para entonces, Hitler había decidido la «Operación Barbarroja», es decir, la invasión de la URSS, contraviniendo el Pacto de No Agresión. Por su lado, la URSS había invadido Polonia Oriental y procedido a la conquista de Finlandia y de las repúblicas bálticas. La obsesión por exterminar las razas eslavas y el bolchevismo, así como el acceso a los recursos naturales y a mano de obra para la industria alemana, impulsaron un ataque relámpago.

El avance fue muy rápido. Las ciudades fueron arrasadas, los prisioneros soviéticos exterminados sobre el terreno y las masacres de población civil fueron constantes. Pero, a finales de 1941, el Ejército Rojo frenó a los nazis a las puertas de Moscú, y Leningrado resistió el sitio durante casi 900 días.

Mientras, Hitler invadió Ucrania e inició la toma de Stalingrado (agosto de 1942), pero tras siete meses de asedio, la derrota nazi fue un hecho sin precedentes, ya que el ejército alemán quedó totalmente destruido.

El Pacto Tripartito y el frente africano

Mussolini entró en la guerra (10 de junio de 1940) atacando Francia y firmó el Pacto Tripartito que constituyó el Eje Berlín-Roma-Tokio. Proyectó la ocupación de Grecia, pero fracasó por la fuerte resistencia helénica. Entonces, Hitler desplazó su atención al Este y consiguió transformar Hungría, Rumanía, Eslovaquia y Bulgaria en Estados satélites, pero topó con una fuerte resistencia en Yugoslavia, por lo que procedió al bombardeo de Belgrado (abril de 1941) y a la destrucción del país. En su lugar, se implantó el Estado independiente de Croacia, de carácter fascista. Días después doblegó Grecia.

También se abrió un nuevo espacio bélico en el Norte de África, con la intervención del ejército nazi, que pretendía acceder al petróleo del Próximo Oriente frente a los británicos.

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