La Motivación y la Frustración
La motivación es la fuerza o estímulo que nos impulsa a actuar de cierta forma para satisfacer una necesidad o lograr un objetivo. Por ello, se explica que haya cosas que nos gusten más que otras. Las motivaciones tienen una serie de características:
Pueden ser intrínsecas y extrínsecas.
- Las motivaciones intrínsecas están originadas por necesidades, carencias y deseos del propio sujeto, y las conductas que provocan se llevan a cabo por el placer de realizarlas. Estas necesidades pueden ser, a su vez, de dos tipos:
- Primarias o biológicas: Son innatas (por ejemplo, dormir, respirar, comer).
- Secundarias o sociales: Son aprendidas, pertenecen a nuestra naturaleza social y están determinadas por la sociedad y la cultura (por ejemplo, la autoestima, el conocimiento, la seguridad).
- Las motivaciones extrínsecas son aquellas que proceden de un estímulo externo al sujeto (como puede ser la presión del entorno social o familiar) y, por tanto, la conducta que motivan no tiene interés por sí misma, sino por la recompensa externa asociada a ella. Un ejemplo de motivación extrínseca puede ser la que tiene un trabajador de una fábrica por conseguir dinero, y otro ejemplo de motivación intrínseca sería que el trabajador lleva a cabo su tarea para sentirse competente.
- Las motivaciones intrínsecas están originadas por necesidades, carencias y deseos del propio sujeto, y las conductas que provocan se llevan a cabo por el placer de realizarlas. Estas necesidades pueden ser, a su vez, de dos tipos:
Se organizan jerárquicamente. Hay motivaciones que están más relacionadas que otras con aspectos básicos de nuestra vida. Así, satisfacemos necesidades secundarias cuando hemos satisfecho las primarias.
Pueden ser conscientes o inconscientes. No siempre somos conscientes de la motivación de nuestra conducta.
Suelen ser persistentes y fuertes hasta lograr el objetivo.
La Frustración
Si la motivación nos lleva a actuar, también podemos hablar de algo que nos lleva a lo contrario: no actuar. Se trata de la frustración, un estado emocional desagradable que se produce cuando una necesidad no puede ser satisfecha. La frustración se debe a la aparición de obstáculos. Hay tres tipos:
- Internos: La causa reside en la propia persona.
- Externos: La causa es ajena al sujeto.
- Disminución de la motivación: El obstáculo provoca una reducción del impulso.
Principales Teorías de la Motivación
La Teoría Humanista
Esta teoría pone el acento en la autorrealización personal para explicar la motivación. Su principal representante es Abraham Maslow. Según él, el ser humano tiende de forma innata a la maduración personal. Este proceso se refleja en una jerarquización de las motivaciones. Maslow ordena las necesidades en escalones, como si fueran una pirámide. Cuando han sido satisfechas las de un determinado nivel, se pueden atender las siguientes:
- Necesidades Fisiológicas: (Sed, hambre, descanso).
- Necesidades de Seguridad: (Seguridad física, empleo, recursos).
- Necesidades de Afiliación y Afecto: (Querer y ser querido, amistad, pertenencia y participación dentro de un grupo).
- Necesidades de Reconocimiento: (Autoestima, reputación, afirmarse frente a los demás).
- Necesidad de Autorrealización: Cuya satisfacción supondrá el desarrollo integral de la persona (desarrollo de las propias capacidades, satisfacción personal, creatividad, espontaneidad).
Maslow también dice que si no llegamos al último escalón, significa que no hemos completado el proceso de maduración, es decir, de autorrealización.
La Teoría Cognitiva
La teoría cognitiva tiene en cuenta la satisfacción de necesidades y también una serie de factores y procesos cognitivos que intervienen en ella, como el miedo al fracaso, la frustración, las expectativas y los tipos de obstáculos. La motivación de un individuo depende de su interpretación de todos estos elementos. En ese sentido, es fundamental para llevar a cabo una acción que creamos en aquello que vamos a realizar, es decir, que desde nuestro punto de vista su realización esté justificada. Este planteamiento también explica que nos sintamos más motivados para realizar aquellas acciones que creemos que dependen de nosotros que aquellas cuyos resultados consideramos incontrolables. Por lo mismo, la gente tiende a atribuirse la causa de sus éxitos, mientras que atribuye a factores externos sus fracasos. Algunos autores relevantes son Edward Chase Tollman, Fritz Haider, León Festinger, John William Action y Bernard Weiner.
La Afectividad
La afectividad corresponde a hechos subjetivos, es decir, a sucesos que solo pueden ser experimentados individualmente. Y es que, aunque varias personas puedan estar alegres o tristes por el mismo motivo, cada cual lo experimenta a su manera. Los afectos no se refieren tanto a un hecho exterior, sino a la actitud del sujeto ante hechos o situaciones. Por ejemplo, si estoy triste porque se acaban las vacaciones, mi tristeza tiene que ver menos con un hecho objetivo. Por eso, a veces alguien puede sentirse triste o enfadado sin saber por qué. La afectividad está más ligada a la actitud ante los hechos.
Dentro del mundo de la afectividad, hay que distinguir entre varias categorías:
Apetito: Es el impulso que nos lleva a desear algo.
Sensación: La impresión que algo causa en nuestros sentidos.
Emoción: Consiste en una respuesta o reacción visible ante un estímulo ambiental o externo. Se presenta en el presente, son intensas y pasajeras. Es difícil determinar cuántas emociones hay debido a la complejidad de nuestra mente y a las distintas maneras en que sentimos y somos afectados, de manera que algunas emociones pueden combinarse entre sí para dar lugar a otras. Lo que sí tiene aceptación general es la distinción entre emociones primarias y secundarias:
- Primarias: Son innatas, se desarrollan de forma natural (por ejemplo, la alegría, la tristeza, la ira, el miedo…). Además, son la base de las secundarias.
- Secundarias: Son adquiridas de la combinación de emociones básicas (la culpabilidad, la vergüenza, la mezcla de la culpa…).
Las emociones ayudan a dirigir nuestra conducta y la intensidad de esta, o incluso a inhibirla. Ante una emoción positiva, como la confianza, puedo mejorar mis relaciones sociales o mi situación laboral. En ese sentido, las emociones son útiles como mecanismo de adaptación y supervivencia. Las emociones pueden estimular nuestro aprendizaje sobre ciertos aspectos de la realidad que hayan despertado en nosotros emociones, ayudando a resolver problemas y lograr objetivos. Las emociones pueden desempeñar un importante papel como estímulo de la iniciativa y la autonomía.
Sentimiento: Se trata de una experiencia consciente en la que el sujeto se encuentra implicado e interesado. Influye en el estado de ánimo y puede provocar reacciones psicológicas. Los sentimientos son privados, no visibles. Se basan en las emociones, pero son más estables, menos intensos y más duraderos. Son ejemplos de sentimientos el amor o el odio. Los sentimientos son un instrumento para relacionarnos con la realidad y tienen un papel importante en el comportamiento social.
Pasión: Se trata de una mezcla de emoción y sentimiento, porque resulta visible a los demás, es intensa y es duradera.
Introducción a la Antropología Filosófica
La palabra Antropología está formada a partir de los términos griegos anthropos, ‘hombre, ser humano’, y logos, ‘razón, discurso’. Literalmente, significa ‘estudio del hombre’. La Antropología se divide en varias ramas:
- Antropología Física o Biológica: Se ocupa de la dimensión biológico-evolutiva.
- Antropología Social o Cultural: Que estudia las diferentes sociedades y culturas.
- Antropología Filosófica (o Filosofía del Hombre): Que busca los rasgos específicos y universales.
La Antropología Filosófica se pregunta qué es el hombre, es decir, qué nos define, aquello que tenemos en común. Tiene en cuenta las aportaciones de otros saberes (Antropologías Física y Cultural, Psicología, Lingüística, Biología, Historia, etcétera), interpretándolas e integrándolas. A diferencia de ellos, aborda al ser humano desde una perspectiva global, en su conjunto, donde el todo es más que la suma de las partes.
La Antropología Filosófica no es el estudio aislado de las características propiamente humanas, porque toda aproximación que tratemos de hacer a la realidad, ya sea física, moral, política, metafísica, etcétera, está condicionada por la concepción que tengamos del ser humano y, a su vez, esta idea se ve afectada por nuestro conocimiento de la realidad. Es decir, el hombre es la condición de posibilidad y el punto de partida de todo conocimiento sobre el mundo, a la vez que su conocimiento de la realidad retroalimenta la propia imagen que el ser humano tiene de sí. Kant sostiene que toda pregunta que el hombre pueda hacerse se refiere, en última instancia, a la Antropología. La Filosofía del Hombre emplea los métodos propios de la Filosofía, que la distinguen de las ciencias particulares.
Concepciones Históricas del Ser Humano
1. La Concepción del Ser Humano en la Filosofía Antigua
El interés por el ser humano ya se encuentra en el mito. Sin embargo, este no ofrece una reflexión que aspire a comprender la condición humana; solo da explicaciones sobre su origen o modelos de referencia para aspirar al éxito. En cambio, el pensamiento filosófico reflexiona sobre el hombre para comprenderlo, para determinar su esencia y su modo de ser en el mundo. A partir del siglo IV a. C., los filósofos antiguos construyeron su filosofía en grandes sistemas que aspiraban a hacer una síntesis del ser del mundo y del hombre.
1.1. El Dualismo Platónico
En la filosofía de Platón (427-347 a. C.), el dualismo ontológico se traduce en un dualismo antropológico. El ser humano está compuesto por dos elementos: el alma y el cuerpo.
- El cuerpo es la parte material del hombre. Es corruptible y mortal.
- El alma es la parte inmaterial, no puede captarse por los sentidos porque su naturaleza es intelectual. Es la verdadera esencia del hombre y es incorruptible e inmortal.
Para Platón, el alma tiene más valor que el cuerpo. Atrapada en él como en una cárcel, su función principal es controlarlo. El alma pertenece al Mundo Inteligible, que es su destino tras su estancia provisional en el mundo sensible y cambiante. El Mundo Inteligible es el mundo de las Ideas (la Verdad), donde el alma las contempla. Estas son los modelos perfectos y las causas de todos los seres y cosas. El alma sufre reencarnaciones. Para Platón, todo conocimiento verdadero es recuerdo del alma de esas Ideas perfectas.
El alma humana tiene tres partes:
- Concupiscible o Sensual: Está relacionada con el cuerpo y sus necesidades. Es la fuente de los malos impulsos.
- Irascible: También está relacionada con el cuerpo, pero en ella residen los impulsos nobles (por ejemplo, el valor, la ambición, la esperanza).
- Racional: Se identifica con la razón y la voluntad. A diferencia de las dos anteriores, es inmortal. Su función es el conocimiento y guiar las otras dos partes del alma.
Según Platón, todos los seres humanos poseen las tres partes del alma, aunque en cada uno predomina una de ellas. En función de esto, organiza el Estado: aquellos individuos en los que prevalezca el alma concupiscible deberán asumir las tareas de producción de bienes materiales; aquellos en los que predomine el alma irascible serán los encargados de la defensa; y aquellos en los que sobresalga el alma racional se encargarán del gobierno de la polis.
1.2. El Hilemorfismo de Aristóteles
Aristóteles (384-322 a. C.) fue discípulo de Platón. Sostiene que lo único realmente existente es el individuo concreto, pues argumenta que solo a los individuos se les pueden atribuir cualidades. Aristóteles dice que los individuos o sustancias están compuestos de dos elementos inseparables: la materia y la forma. Este planteamiento es conocido como Teoría Hilemórfica.
- La Materia es aquello a partir de lo cual está hecho algo. Por sí sola, la materia es indeterminada y necesita de algo que la saque de la indeterminación y la haga algo concreto.
- La Forma es la estructura u orden que adopta la materia para que un individuo o sustancia sea lo que es y no otra cosa. La forma proporciona la esencia de la cosa en cuestión, pero necesita de la materia.
Por tanto, materia y forma son interdependientes. En los seres vivos, el cuerpo es la materia y el alma, la forma, y se necesitan mutuamente. El alma es principio de vida y movimiento. Al mismo tiempo, el alma no puede realizar sus actividades o funciones (hablar, pensar, desear) sin un cuerpo. Luego, para Aristóteles, el alma es mortal, porque no puede existir sin el cuerpo.
Hay distintos tipos de alma:
- Vegetativa: Se encarga de las funciones básicas para vivir. Es propia de todo ser vivo.
- Sensitiva: Su función es la percepción sensible y el desplazamiento. Es característica de los animales y los humanos.
- Racional: Proporciona capacidades intelectuales como el pensamiento, el entendimiento, la volición o la comunicación, por tanto, también capacita para la vida en sociedad. Es exclusiva del ser humano.
Para Aristóteles, todo ser vivo tiene solamente un alma (forma), pero esta le permite desarrollar las actividades específicas. En conclusión, el planteamiento aristotélico rechaza el dualismo platónico. No obstante, en la concepción del ser humano, Aristóteles coincide con Platón en poner el acento en el elemento racional. Para Aristóteles, el ser humano es un animal racional y social por naturaleza.
2. La Introspección en Agustín de Hipona
Agustín de Hipona (354-430) es el primer gran pensador cristiano. En su filosofía se fusionan cristianismo y platonismo. Agustín, al igual que Platón, tiene una concepción antropológica dualista: el ser humano es un compuesto de cuerpo y alma. Pero el elemento cristiano de su pensamiento le lleva a entenderlos de otra manera. Coincide con Platón en que el cuerpo está sometido al alma, que le da vida y rige sobre él; pero este no es su cárcel ni es malo en sí, pues es creado y querido por Dios y es un instrumento para acercarse a Él, de acuerdo con la doctrina cristiana de la resurrección, tampoco muere definitivamente.
El alma no es eterna, sino creada, es la parte inmaterial y más noble del ser humano. Agustín solo distingue el alma racional, aunque provista de tres facultades: memoria, entendimiento y voluntad.
La principal aportación de Agustín a la Filosofía del Hombre reside en su idea de introspección o autoconciencia. Su propuesta enlaza con la tradición socrática y es un precedente de las antropologías filosóficas actuales. Agustín destaca en el ser humano un “sentido interior” que llama introspección. Por medio de ella, observa su interior, su subjetividad o intimidad y se conoce a sí mismo. Agustín descubre una triple verdad:
- Somos: Porque es evidente que cometo errores; si no existiera, no podría cometerlos.
- Conocemos: Porque, aunque las cosas que conozco fueran falsas, es innegable que las conozco.
- Amamos: Porque puedo equivocarme en lo que amo o quiero, pero el hecho de amarlo o quererlo sigue siendo auténtico y verdadero.
La verdad se encuentra en el interior del alma. La verdad absoluta, eterna, inmutable no puede hallarse en los acontecimientos externos. Estas verdades deben proceder de Dios. La búsqueda de uno mismo conduce a encontrar a Dios. El hallazgo de Dios en la interioridad del alma lleva a Agustín a otro descubrimiento importante para la Antropología Filosófica: la libertad interior, presente en el conflicto interno de la voluntad, por un lado, apegada a lo mundano y, por otro, deseosa de Dios. En conclusión, la importancia del planteamiento antropológico de Agustín radica en que no apunta a una idea abstracta sino al “yo concreto”.
3. La Sustancia Pensante de Descartes
René Descartes (1596-1650), considerado el padre de la Filosofía Moderna y del Racionalismo, propone un modelo mecanicista, según el cual la naturaleza, de la que forma parte el ser humano, es concebida como si fuera una máquina. El mecanicismo es determinista, puesto que sostiene que todos los fenómenos naturales están causalmente determinados.
Descartes se encuentra con un problema: si el hombre es parte del universo y está sometido a las mismas leyes, no hay lugar para la libertad humana. Para resolver este problema, Descartes distingue tres tipos de sustancias o realidades: Sustancia Infinita (Dios), Sustancia Pensante (Alma) y Sustancia Extensa (Cuerpo). En consecuencia, Descartes se acoge al dualismo y sostiene que el ser humano es un compuesto de las sustancias pensante y extensa.
- Como Sustancia Extensa, está sometido a las leyes físicas y funciona como una máquina.
- Como Sustancia Pensante, es libre, capaz de pensar y dar órdenes.
Descartes salva el problema de la libertad; sin embargo, surge otro, que es el de la comunicación o relación entre alma y cuerpo. Descartes creyó encontrar la solución en la glándula pineal o epífisis, donde, según él, tendría lugar el contacto entre ambas sustancias, que posibilitaría su interacción.
De la Antropología Filosófica de Descartes cabe destacar su concepción del ser humano como fundamentalmente alma, mente, pensamiento. Esto es así porque considera que lo primero de lo que tenemos conciencia clara y segura es de que somos seres o sustancias pensantes. Según él, podemos dudar de los conocimientos relativos a nuestro cuerpo e incluso de la realidad exterior, pero lo que es indudable es que pienso. En consecuencia, existo, aunque solo sea como ser pensante: «Pienso, luego existo» (Cogito, ergo sum).
4. El Mecanicismo Materialista del Siglo XVIII
En el siglo XVIII, el dualismo cartesiano fue puesto en duda. Surgió entonces una teoría alternativa basada en el materialismo, que sostenía que el ser humano estaba constituido por una única realidad: el cuerpo. De ahí su nombre, Monismo Materialista. Esta teoría aceptaba el mecanicismo de Descartes. Destacó J. O. de La Mettrie (1709-1751). Según este, el cuerpo, como única realidad material y sensible, tiene en sí un principio de movimiento por el que se explicarían todos los fenómenos psíquicos. La sustancia alma y la sustancia cuerpo son una misma cosa. La Mettrie resolvió el problema de la comunicación entre sustancias. Sin embargo, es insuficiente para explicar la conciencia o algunos sentimientos y emociones. Se adelantó a las tesis desarrolladas posteriormente por el evolucionismo (Darwin), según las cuales entre el ser humano y los animales no habría una diferencia cualitativa.
5. Voluntad frente a Mecanicismo
La principal objeción contra el mecanicismo materialista se encuentra en la voluntad. Si admitimos su existencia, las personas no pueden ser solo máquinas biológicas. La voluntad es la facultad o capacidad humana para querer, en el sentido de desear o preferir. Para que tal acto de elección tenga lugar, es necesario que exista otra alternativa equilibrada; de lo contrario, nuestra elección estaría determinada. La voluntad está ligada a la conciencia: una acción voluntaria es una acción consciente. Por tanto, la idea de voluntad choca directamente con el determinismo que caracteriza al mecanicismo.
En cambio, la voluntad está estrechamente relacionada con la libertad, que es lo opuesto a la necesidad. La libertad es la capacidad humana de la espontaneidad. Por tanto, está fuera de toda determinación. La libertad está relacionada con la posibilidad del error (Descartes) y hace posibles la moral y la dignidad humana. Por ello, la libertad (y la voluntad) es un elemento definitorio de lo humano.
6. El Ser Humano como Proyecto (Existencialismo)
Una corriente filosófica que pone el acento en la libertad es el Existencialismo. Sus principales representantes son Karl Jaspers (1883-1969), Martin Heidegger (1889-1976) y Jean-Paul Sartre (1905-1980). El ser humano carece de esencia, es decir, no tiene unas características o cualidades predeterminadas que digan qué o quién es. Por ello, su esencia debe ser construida durante su vida. El ser humano debe hacerse a sí mismo y para ello se ve obligado a elegir constantemente. Como dice Sartre, «estamos condenados a ser libres».
Eso significa que el ser humano es un proyecto abierto. El hombre es un proyecto por hacer, una posibilidad siempre abierta, mediante el cual debe comprenderse, encontrar un sentido y lograr una existencia auténtica. Resumiendo, para el Existencialismo, el ser humano construye su propia esencia a través de las elecciones que libremente hace a lo largo de su vida.
7. El Papel de la Afectividad en la Antropología Filosófica Contemporánea
Tradicionalmente, la filosofía dio más importancia a la razón que a los afectos, incluso los consideró un obstáculo para la actividad intelectual. Sin embargo, esta opinión ha ido cambiando con el paso del tiempo, sobre todo, desde el siglo XIX. La causa de este cambio hay que buscarla en la valoración del papel de la afectividad. Se trata de otra dimensión más de la compleja realidad humana. Y es que las emociones y los sentimientos desempeñan un papel notable en los procesos intelectuales:
- Influyen en la toma de decisiones. La razón se ve afectada por ellos hasta el punto de que no reflexionamos o juzgamos igual cuando estamos afectados por algún sentimiento que cuando no lo estamos.
- Las emociones y sentimientos pueden ser reacciones a la interpretación que hacemos de hechos y situaciones. Un mismo hecho puede provocar emociones diferentes.
- Pueden influir directamente en nuestras acciones o inhibirlas.
- Las emociones y sentimientos positivos y agradables pueden convertirse en fines de nuestra conducta, de manera que buscaremos que se repitan los comportamientos o situaciones.
No obstante, algunos autores sostienen que no hay afectos positivos o negativos, sino personas que saben hacer un uso adecuado de ellos y otras que no. Es el caso de Daniel Goleman (1946-), quien con su concepto de «Inteligencia Emocional» se refiere a la habilidad de reconocer los propios sentimientos y emociones, así como los de los otros, y saber gestionarlos para adaptarnos a una situación o lograr un objetivo. Por tanto, se rompe con la tradicional concepción de la inteligencia, a la vez que se pone de manifiesto el papel de la afectividad en las relaciones sociales, un elemento clave para comprender al ser humano.
Notas y Fragmentos del Documento Original
A continuación, se incluyen fragmentos del texto original que, aunque redundantes o incompletos, se mantienen para cumplir con la restricción de no eliminar contenido.
1. Motivación y Frustración (Fragmento A): La motivación es la fuerza o estímulo que nos impulsa a actuar de cierta forma para satisfacer una necesidad de lograr un objetivo. Por ello, se explica que haya cosas que nos gustan más que otras. Las motivaciones tienen una serie de características: A) Pueden ser intrínsecas y extrínsecas. Las primeras están originadas por necesidades, carencias y deseos del propio sujeto y las conductas que provocan se llevan a cabo por el placer de realizarlas. Esas necesidades pueden ser, a su vez, de dos tipos: Primarias o biológicas, que son innatas (por ejemplo, dormir, respirar, comer). Secundarias o sociales, que son aprendidas, pertenecen a nuestra naturaleza social y están determinadas por la sociedad y la cultura (por ejemplo, la autoestima, el conocimiento, la seguridad). Las motivaciones extrínsecas son aquellas que proceden de un estímulo externo al sujeto (como puede ser la presión del entorno social familiar) y, por tanto, la conducta que motivan no tiene interés por sí misma, sino por la recompensa externa asociada a ella. Un ejemplo de motivación extrínseca puede ser la que tiene un trabajador de una fábrica por conseguir dinero, y otro ejemplo de motivación intrínseca sería que el trabajador lleva a cabo su tarea para sentirse competente. B) Se organizan jerárquicamente. Hay motivaciones que están más relacionadas que otras con aspectos básicos de nuestra vida. Así satisfacemos necesidades secundarias cuando hemos satisfecho las primarias. C) Pueden ser conscientes o inconscientes. No siempre somos conscientes de la motivación de nuestra conducta. D) Suelen ser persistentes y fuertes hasta lograr el objetivo. Si la motivación nos lleva a actuar, también podemos hablar de algo que nos lleve a lo contrario, no actuar. Se trata de la frustración.
2. Frustración y Teorías (Fragmento B): La frustración es un estado emocional desagradable, que se produce cuando una necesidad no puede ser satisfecha. La frustración se debe a la aparición de obstáculos. Hay tres tipos: A) Internos, la causa reside en la propia persona. B) Externos, ajena al sujeto. C) Se disminuye la motivación. Principales teorías de la motivación. La Teoría Humanista.
3. Teoría Humanista (Fragmento A): Esta teoría pone el acento en la autorrealización personal para explicar la motivación. Su principal representante es Abraham Maslow. Según él, el ser humano tiende de forma innata a la maduración personal. Este proceso se refleja en una jerarquización de las motivaciones. Maslow ordena las necesidades en escalones, como si fueran una pirámide. Cuando han sido satisfechas las de un determinado nivel, se pueden atender las siguientes. En el escalón más bajo se sitúan las necesidades fisiológicas (sed, hambre, descanso). En el siguiente nivel están las de seguridad (seguridad física, empleo, recursos). Cuando estas necesidades son satisfechas, se atienden las de afecto y afiliación (querer y ser querido, amistad, pertenencia y participación dentro de un grupo). Luego vienen las de reconocimiento (autoestima, reputación, afirmarse frente a todos). Por último, están la necesidad de autorrealización, cuya satisfacción supondrá el desarrollo integral de la persona (desarrollo de las propias capacidades, satisfacción personal, creatividad, espontaneidad). Maslow también dice que si no llegamos al último escalón, significa que no hemos completado el proceso de maduración, es decir, de autorrealización.
4. Teoría Cognitiva (Fragmento B): Tienen en cuenta la satisfacción de necesidades y también una serie de factores y procesos cognitivos que intervienen en ella, como el miedo al fracaso, la frustración, las expectativas, los tipos de obstáculos. La motivación de un individuo depende de su interpretación de todos estos elementos. En ese sentido, es fundamental para llevar a cabo una acción que creamos en aquello que vamos a realizar, es decir, que desde nuestro punto de vista su realización esté justificada. Este planteamiento también explica que nos sintamos más motivados para realizar aquellas acciones que creemos que dependen de nosotros que aquellas cuyos resultados consideramos incontrolables. Por lo mismo, la gente tiende a atribuirse la causa de sus éxitos, mientras que atribuye a factores externos sus fracasos. Algunos autores son Edward Chase Tollman, Fritz Haider, León Festinger, John William Action y Bernard Weiner.
5. Goleman y la Inteligencia Emocional (Fragmento 3b): Daniel Goleman (1946-), quien con su concepto de «Inteligencia Emocional» se refiere a la habilidad de reconocer los propios sentimientos y emociones, así como los de los otros, y saber gestionarlos para adaptarnos a una situación o lograr un objetivo. Por tanto, se rompe con la tradicional concepción de la inteligencia, que la reducía a las capacidades cognitivas y a la resolución de problemas (razón instrumental), a la vez que se pone de manifiesto el papel de la afectividad en las relaciones sociales, un elemento clave para comprender al ser humano.
6. Dualismo Platónico (Fragmento 4a): En la filosofía de Platón (427-347 a. C.), el dualismo ontológico se traduce en un dualismo antropológico. El ser humano está compuesto por dos elementos o realidades distintas, el alma y el cuerpo. El cuerpo es la parte material del hombre, es decir, se puede captar por los sentidos. Es corruptible y mortal. El alma es la parte inmaterial, no puede captarse por los sentidos porque su naturaleza es intelectual o espiritual. Además, es la verdadera esencia del hombre y es incorruptible e inmortal. Para Platón, el alma tiene más valor que el cuerpo. Atrapada en él como en una cárcel, su función principal es controlar el cuerpo.
7. Hilemorfismo Aristotélico (Fragmento 4b): Aristóteles (384-322 a. C.) fue discípulo de Platón. Pero a diferencia de su maestro, sostiene que lo único realmente existente es el individuo concreto, pues argumenta que solo a los individuos se les puede atribuir cualidades, no pudiendo existir estas con independencia de aquellos. Ahora bien, Aristóteles dice que los individuos o sustancias están compuestos de dos elementos inseparables: la materia y la forma. Este planteamiento es conocido como Teoría Hilemórfica.
8. Afectividad y Razón (Fragmento 5): El papel de la afectividad en la Antropología Filosófica. Tradicionalmente, la filosofía dio más importancia a la razón que a los afectos, incluso los consideró un obstáculo para la actividad intelectual. Sin embargo, esta opinión ha ido cambiando con el paso del tiempo, sobre todo, desde el siglo XIX. La causa de este cambio hay que buscarla en la valoración del papel de la afectividad. Se trata de otra dimensión más de la compleja realidad humana. Y es que las emociones y los sentimientos desempeñan un papel notable en los procesos intelectuales: influyen en la toma de decisiones. La razón se ve afectada por ellos hasta el punto de que no reflexionamos o juzgamos igual cuando estamos afectados por algún sentimiento que cuando no lo estamos. Las emociones y sentimientos pueden ser reacciones a la interpretación que hacemos de hechos y situaciones. Un mismo hecho puede provocar emociones diferentes. Pueden influir directamente en nuestras acciones o inhibirlas. Las emociones y sentimientos positivos y agradables pueden convertirse en fines de nuestra conducta, de manera que buscaremos que se repitan los comportamientos o situaciones. No obstante, a propósito de esta última idea, algunos autores sostienen que no hay afectos positivos o negativos, sino personas que saben hacer un uso adecuado de ellos y otras que no. Es el caso de Daniel Goleman (1946-), quien con su concepto de «Inteligencia Emocional» se refiere a la habilidad de reconocer los propios sentimientos y emociones, así como los de los otros, y saber gestionarlos para adaptarnos a una situación o lograr un objetivo. Por tanto, se rompe con la tradicional concepción de la inteligencia, a la vez que se pone de manifiesto el papel de la afectividad en las relaciones sociales, un elemento clave para comprender al ser humano.
9. La Triple Verdad de Agustín (Fragmento 6): La principal aportación de Agustín a la Filosofía del Hombre reside en su idea de introspección o autoconciencia. Su propuesta enlaza con la tradición socrática y es un precedente de las antropologías filosóficas actuales. 1) Somos, porque es evidente que cometo errores; si no existiera no podría cometerlos. 2) Conocemos, porque, aunque las cosas que conozco fueran falsas, es innegable que las conozco. 3) Amamos, porque puedo equivocarme en lo que amo o quiero, es decir, que lo amado o querido no responda a mis expectativas, pero el hecho de amarlo o quererlo sigue siendo auténtico y verdadero.
10. El Cogito Cartesiano (Fragmento 7): De la Antropología Filosófica de Descartes cabe destacar su concepción del ser humano como fundamentalmente alma, mente, pensamiento. Esto es así porque considera que lo primero de lo que tenemos conciencia clara y segura es de que somos seres o sustancias pensantes. Según él, podemos dudar de los conocimientos relativos a nuestro cuerpo e incluso de la realidad exterior, pero lo que es indudable es que pienso; y aunque el contenido de esos pensamientos sea dudoso, es absolutamente verdadero que estoy pensando. En consecuencia, existo, aunque solo sea como ser pensante: «Pienso, luego existo».
