Origen y Fundación de la Iglesia
El inicio de la Iglesia se remonta a la vida pública de Jesús, quien se rodeó de un grupo de seguidores, conocidos como discípulos.
La Elección de los Doce Apóstoles
De entre el numeroso grupo de discípulos que le seguían, Jesús escogió a doce, a quienes denominó Apóstoles (que significa «enviados»).
Misión Fundamental de los Apóstoles
Jesús les encomendó una misión crucial:
- Hacer discípulos a todas las naciones.
- Anunciar y extender el Reino de Dios.
Para llevar a cabo esta misión, Jesús prometió el envío del Espíritu Santo, quien sería enviado por el Padre una vez que Jesús no estuviera físicamente con ellos.
El Pentecostés: Manifestación del Espíritu Santo
En el evento de Pentecostés, se manifiesta la presencia del Espíritu Santo, entendido como la presencia de Dios amor. Este fenómeno interior transformó a los discípulos, dándoles la fuerza necesaria para ser testigos de Jesús.
El Espíritu Santo es el defensor prometido, derramado en los corazones de los discípulos, capacitándolos para predicar. La manifestación en lenguas extranjeras subraya el mandato de Jesús de predicar a todos los pueblos, indicando que el mensaje no es exclusivo para los judíos.
Con este evento, los discípulos comprendieron la naturaleza trinitaria de Dios, pues el Espíritu es Dios amor hecho fuerza interior que acompaña y anima. Jesús cumplió su promesa de no abandonarlos; Su Espíritu permanece presente a lo largo de toda la historia.
La Misión de la Iglesia en la Historia
La misión principal de la Iglesia es predicar y llevar el Evangelio a los confines de la tierra, buscando congregar a toda la humanidad.
El Concilio Vaticano II: Renovación Eclesial
El Concilio Vaticano II (acontecimiento central del siglo XX para la Iglesia) buscó ofrecer un nuevo rostro a la Iglesia, esforzándose por discernir la voluntad del Espíritu de Jesucristo para esta etapa de la historia. Fue un encuentro histórico con la participación de unos 2500 padres conciliares de todo el mundo, e incluyó invitaciones a protestantes y ortodoxos.
Definición de la Iglesia post-Concilio
Los documentos conciliares definieron claramente el ser y la misión de la Iglesia. Entre los puntos clave se encuentran:
- La Iglesia como Pueblo de Dios: Renovando su imagen ante sí misma y ante el mundo.
- Dimensión Comunitaria: La Iglesia se presenta como un misterio de comunión, tanto con Dios como con los hombres.
- Novedad en la Continuidad: El Concilio no supuso una fractura con el magisterio anterior, sino una renovación dentro de la tradición, reconociendo la diversidad de ministerios y carismas.
Compromiso Social y Fraternidad
La misión de la Iglesia implica:
- Ser Testimonio de Fraternidad: Dios busca derribar barreras entre los hombres, llamándolos a la fraternidad universal.
- Solidaridad con el Sufrimiento: El Concilio Vaticano II enseña que la Iglesia se siente absolutamente solidaria y cercana a todos los sufrimientos y alegrías de los hombres y mujeres de nuestro tiempo.
- Trabajo por un Mundo Justo: La Iglesia no se desentiende de los problemas mundiales, sino que mira al mundo y a la sociedad con amor, ofreciendo el mensaje del Evangelio y trabajando por un mundo más justo.
Sacramentos para Fortalecer la Comunidad
Dos sacramentos fundamentales para fortalecer la vida comunitaria y la misión son:
- La Confirmación.
- El Orden Sacerdotal.
