1.1. El Paleolítico y el Neolítico
Los restos humanos más antiguos hallados en la Península Ibérica datan de unos 800.000 años, localizados en Atapuerca (Burgos), donde apareció el Homo antecessor. El Homo sapiens llegó hace 40.000 años. El proceso de hominización supuso una evolución física, cognitiva y cultural a través de distintas especies (Antecessor, Heidelbergensis, Neandertal y Sapiens).
Estos homínidos europeos, de vida nómada, desarrollaron:
- La caza organizada y el dominio del fuego.
- La mejora del utillaje y el lenguaje articulado.
- Los enterramientos (de carácter religioso en los neandertales).
Hacia el 5000 a.C. surgieron las primeras comunidades neolíticas, que iniciaron la agricultura, la ganadería y la producción de cerámica. La agricultura favoreció el sedentarismo, apareciendo poblados y una progresiva jerarquización social. En la península destacan culturas como la cerámica cardial, los sepulcros en fosa y la cultura de Almería.
La Península Ibérica conserva abundantes ejemplos de pintura rupestre:
- Zona cantábrica: Arte figurativo centrado en animales, con técnica naturalista y efectos de volumen (ej. Altamira).
- Levante: Escenas narrativas con figuras humanas que tienden a la esquematización.
1.3. La Hispania romana
La conquista romana se desarrolló en varias etapas:
- Primera etapa (218-197 a.C.): En el contexto de la Segunda Guerra Púnica, Roma dominó la costa mediterránea y el sur.
- Segunda etapa (197-133 a.C.): Se sometieron la Meseta y el oeste, destacando la lucha de los lusitanos de Viriato y el sitio de Numancia.
- Última fase (29-19 a.C.): Roma conquistó a cántabros y astures.
Tras la conquista se inició la romanización, proceso de implantación de la organización y cultura romanas. La ciudad se convirtió en el elemento básico, regida por un régimen municipal. Se difundieron el latín, el derecho romano y un notable legado artístico (teatro de Mérida, acueducto de Segovia). La economía se basó en la tríada mediterránea (cereales, vid, olivo) y el esclavismo.
1.4. La Monarquía visigoda
Tras la caída del Imperio romano en 476, los visigodos se asentaron definitivamente en Hispania con capital en Toledo (507-711). Emprendieron un proceso de unificación:
- Leovigildo: Terminó con el reino suevo.
- Recaredo: Abandonó el arrianismo por el catolicismo (III Concilio de Toledo).
- Recesvinto: Unificó jurídicamente el reino mediante el Liber Iudicorum o Fuero Juzgo.
El gobierno se articulaba en la Asamblea de hombres libres y el Officium Palatinum (Concilios y Aula Regia). La figura cultural más importante fue San Isidoro de Sevilla, autor de las Etimologías.
2.1. Al-Ándalus: evolución política
En 711, Tariq invade la península y vence al último rey visigodo en la batalla de Guadalete. Al-Ándalus se convirtió en la provincia más occidental del imperio musulmán, inicialmente dependiente de Damasco.
Etapas principales:
- Emirato dependiente (711-757): Marcado por la inestabilidad y la derrota en Poitiers (732).
- Emirato independiente (756-929): Proclamado por Abderramán I, rompiendo la dependencia política de Bagdad.
- Califato (929-1031): Iniciado por Abderramán III, alcanzó su máximo esplendor cultural y constructivo (Mezquita de Córdoba, Medina Azahara).
- Reinos de Taifas: Tras la muerte de Almanzor, el territorio se fragmentó, facilitando la expansión cristiana.
- Almorávides y Almohades: Intentaron unificar el territorio frente al avance cristiano, hasta su derrota en la batalla de Las Navas de Tolosa (1212).
El dominio musulmán quedó reducido al Reino Nazarí de Granada, que sobrevivió hasta 1492, año en que los Reyes Católicos pusieron fin a 781 años de presencia musulmana.
