Impacto Humano en el Medio Natural y Desafíos del Desarrollo Sostenible


La Actividad Humana y el Medio Natural

La actividad humana en el medio natural ha tenido siempre dos dimensiones contradictorias: por un lado, ha ocasionado la alteración e incluso destrucción del paisaje natural, diversos problemas medioambientales como la contaminación o la sobreexplotación del medio hasta la desaparición total o parcial de algunos paisajes; por otro lado, la preocupación por el medio natural ha ido creciendo desde épocas más recientes, hasta motivar políticas de protección del medio natural y de reversión de algunas alteraciones. De hecho, hoy el objetivo principal, a nivel mundial, es alcanzar el desarrollo sostenible: hacer compatible el crecimiento económico con un uso racional de los recursos naturales, a través de la prevención, de la corrección de problemas y de políticas de conservación del medio natural, creando espacios protegidos.

Vamos a identificar cuáles son los principales problemas que genera la actividad humana, sus causas, consecuencias y posibles soluciones a medio o largo plazo:

1. La alteración del relieve

Generalmente motivado por la extracción minera y explotación de canteras, así como la creación de una infraestructura de transporte por tierra. Provocan la destrucción del relieve o la utilización de escombreras para crear otros relieves artificiales. Uno de los tipos de relieve más afectados es el relieve costero, excesivamente explotado por la presión urbanística derivada del turismo o la construcción de infraestructuras como puertos, que han destruido buena parte de las playas naturales. Las soluciones no son fáciles y se han centrado sobre todo en la conservación o restauración de los relieves afectados, creándose un patrimonio geológico a través de los geoparques o parques geológicos que propicien su conservación, una explotación más sostenible y su puesta en valor.

2. La alteración de la atmósfera

Tres son los principales problemas de la atmósfera:

A. La contaminación atmosférica

Provocada por la emisión de sustancias contaminantes (dióxido de azufre, óxidos de nitrógeno, partículas de polvo o gases de efecto invernadero). En general, esta contaminación procede de la industria, el transporte, el sector agrario (quema de la biomasa) y, sobre todo, de la combustión de combustibles fósiles o las centrales térmicas. Tres son los tipos de contaminación:

  • Lluvia ácida: precipitaciones contaminantes con sustancias acidificantes.
  • Campana de polvo o smog: niebla formada en torno a las grandes ciudades debido a las partículas en suspensión procedentes de la combustión.
  • Niebla fotoquímica: formación de ozono troposférico como consecuencia de una reacción de la luz solar con diversos contaminantes.

Las consecuencias son devastadoras tanto en la salud humana (problemas respiratorios) como para el medio natural (bosques, agua, fauna) e incluso los edificios. Las soluciones se han ido implementando a través de la intervención de compromisos internacionales (Unión Europea, ONU) y nacionales, que condujeron a la aprobación de la Ley de Calidad del Aire (2007), que fija los niveles de emisión de los principales contaminantes y también crea las estaciones de calidad del aire, que miden la contaminación a lo largo del año.

B. Reducción del ozono estratosférico

Capa situada en la estratosfera y que filtra sobre todo las radiaciones ultravioletas procedentes de la luz solar. Normalmente, la causa es la emisión de los CFC (clorofluorocarburos) procedentes de los aerosoles, refrigerantes y extintores. El daño a la salud humana, animal y vegetal es muy importante (aumento de los cánceres de piel o de cataratas oculares). La solución más importante vino de la aprobación del Protocolo de Montreal, que prohibía los CFC. En los últimos años, la capa de ozono se ha recuperado y estabilizado bastante.

C. El efecto invernadero y el cambio climático

El efecto invernadero se produce por la acumulación en la atmósfera de gases contaminantes que actúan como si de un invernadero se tratara, dejando pasar las radiaciones solares, pero impidiendo que el calor terrestre escape a la atmósfera, produciendo un incremento de las temperaturas medias que a largo plazo suponen un cambio climático con consecuencias catastróficas: la elevación del nivel del mar, la reducción de las precipitaciones, de los glaciares y de los recursos hídricos. Esto produce efectos devastadores en el medio ambiente, como la reducción de la biodiversidad (extinción de especies animales o vegetales), erosión del suelo (desertización), aumento de plagas y epidemias. Las soluciones se han tratado en el Protocolo de Kioto y posteriormente en diversas Cumbres del Clima que han llevado a España a implementar el Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático (2006), con el objetivo de reducir las emisiones de contaminación que lleva al calentamiento global.

3. Contaminación acústica y lumínica

  • La contaminación acústica: Es la producción de ruido por encima de 55 decibelios, cuando molesta a las personas y demás seres vivos. Los principales emisores son: el tráfico, las obras, las actividades industriales (especialmente la construcción) y establecimientos con música a todo volumen. Tiene como consecuencias problemas del sistema nervioso como ansiedad, sordera, cansancio, insomnio, dolor de cabeza o agresividad. La solución viene de la mano de la Ley del Ruido (2003), que trata de cumplir la normativa de la UE al respecto. Obliga a crear “mapas del ruido” en las ciudades y elaborar planes para reducirlos.
  • La contaminación lumínica: se produce de noche con la emisión de un exceso de luz artificial. Ocasiona daño a los ecosistemas nocturnos en torno a las ciudades, suponiendo además un gasto energético innecesario. Las soluciones pasan por iluminar solo lo necesario utilizando luminarias con pantallas que dirijan la luz hacia abajo.

4. Alteración, sobreexplotación y contaminación de las aguas

La alteración se produce en el cauce de algunos ríos o humedales con la desaparición de la vegetación que protege las aguas, el vertido de escombros o sedimentos, alterándose los ecosistemas acuáticos que albergan. La solución pasa por la limpieza y recuperación de la vegetación de ribera. Respecto a los humedales, España firmó la adhesión al Convenio Ramsar para su conservación y recuperación.

La sobreexplotación de las aguas se debe a un excesivo consumo para usos agrarios (irrigación), industriales o urbanos. El problema es la reducción del caudal de ríos, lagos o humedales con el riesgo de su desecación e incluso salinización. Se soluciona fomentando el uso racional del agua y limitando el uso de los acuíferos.

Finalmente, la contaminación de las aguas se produce al verter en ellas desechos de todo tipo: industriales, agrarios, urbanos y transporte marítimo. Las consecuencias pasan por la pérdida de calidad de las aguas que afecta a los ecosistemas acuáticos e incluso al consumo humano. Como soluciones se proponen el control de los vertidos y la depuración de las aguas. En el mar se crean Áreas Marinas Protegidas.

5. Daños, alteración y destrucción de la vegetación

Las plagas, la contaminación atmosférica (lluvia ácida) y la subida de temperaturas (riesgos de incendios) producen daños a veces irreversibles en los bosques. Otro problema es la alteración de la vegetación autóctona y su sustitución por otras que reducen la biodiversidad y modifican el suelo, afectando a la fauna de la zona. La deforestación supone la destrucción de la cubierta vegetal a través de las talas masivas para obtener tierras para la agricultura o la construcción de infraestructuras. Los incendios son otro grave problema. Las consecuencias de la desaparición de la cubierta vegetal son el aumento de las emisiones de CO2, la erosión del suelo, la reducción de la biodiversidad e incluso el avance de la desertización. Como solución existe un Plan Forestal Español (2002-2023) que combina la protección de los bosques con el aprovechamiento racional de los mismos.

6. Contaminación y erosión del suelo

Los suelos se contaminan con el abuso de fertilizantes y pesticidas en el sector agrario, por la actividad minera, los vertidos urbanos e industriales. La erosión de los suelos puede ser natural, pero a menudo es provocada por la mano del hombre, a través de la deforestación, incendios provocados y degradación de las zonas más áridas que conducen a la desertificación. Las consecuencias son la desaparición de la flora y fauna, la pérdida de fertilidad y la destrucción de los suelos. Como soluciones, la ley obliga a las empresas a pagar por su contaminación; se han creado estaciones de seguimiento de la erosión y desertización de los suelos, la Red RESEL, y la elaboración del Plan de Acción Nacional contra la Desertización.

7. La producción de residuos

El aumento de los residuos, especialmente de los residuos sólidos urbanos (RSU), ha llevado a la construcción incontrolada de vertederos que provocan problemas sanitarios además de contaminar el suelo y las aguas. Otro problema es la emisión de malos olores y gases de efecto invernadero. Las soluciones son variadas: el reciclaje de los residuos, la reutilización de los mismos, la reducción de residuos sólidos y la disminución de los vertidos.

8. La reducción de la biodiversidad

Todos los problemas medioambientales anteriores provocan una pérdida, a veces irreversible, de la biodiversidad española. Urge detener la pérdida de la biodiversidad mediante políticas sectoriales y recuperar las especies amenazadas, creándose un Catálogo de Especies Amenazadas (2011), controlar la caza y la pesca, y finalmente, crear espacios naturales protegidos: Parques Nacionales, Parques Naturales, Paisajes Protegidos y Reservas Naturales.

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