Nada de Carmen Laforet: Claves Literarias y Evolución de la Novela Española


Estudio Crítico de Nada de Carmen Laforet

Argumento

Nada es una novela que refleja la realidad cotidiana de unos seres angustiados, ubicados en la posguerra española y cuya existencia recuerda una pesadilla llena de confrontaciones y frustraciones. El dolor y el pesimismo son la base de la narración, que se reflejan en sus personajes y en el punto de vista de Andrea, una muchacha que irá madurando a lo largo de su estancia en Barcelona.

Estructura de la obra

  • Primera parte (capítulos I-IX, octubre-febrero): Se centra en la vida en la calle Aribau.
  • Segunda parte (capítulos X-XVIII, marzo-junio): Mayor apertura al exterior, la universidad y el personaje de Ena.
  • Tercera parte (capítulos XIX-XXV, julio-septiembre): Llega la resolución, aunque se considera una novela abierta.

El Narrador

Andrea, la protagonista, es la narradora en primera persona. No es una narradora protagonista convencional, sino una narradora-testigo que nos cuenta todo lo que observa; por lo tanto, solo tenemos su perspectiva. Sin embargo, la autora introduce otros puntos de vista en algunos episodios; por ejemplo, la visita al barrio chino de Juan, narrada de forma dinámica y sin apenas estilo poético.

Temas principales

  • Búsqueda de la libertad: Presente en los capítulos I, X, XVIII, XX y XXV.
  • Deseo de liberación femenina: Especialmente en el capítulo XIX, donde Margarita se confiesa a Andrea y explica qué entiende por emancipación personal y cómo influye en la protagonista.
  • Lucha contra ciertos patrones de la sociedad.
  • Búsqueda de un modelo femenino.
  • Rechazo del matrimonio y de lo romántico: Visible en los capítulos XII, XVII y XVIII.

Da la sensación de que la autora no quiere entrar en temas polémicos como la política.

Tiempo y espacio

La acción transcurre durante el curso 1939-40, aunque hay algunos flashbacks a través de los recuerdos de otras estancias de Andrea en Barcelona (los veranos en casa de sus abuelos, en la calle Aribau, antes de la guerra). También hay algunos acontecimientos adelantados, como el final de su estancia barcelonesa.

En cuanto al marco espacial, es concreto y reconocible: Barcelona. La obra comienza cuando la protagonista llega a la ciudad y termina cuando se marcha de ella. Casi toda la novela transcurre en espacios urbanos, donde queda muy marcada la diferencia entre:

  • Espacios interiores (la casa de Aribau): Representan la opresión y la frustración. En demasiadas ocasiones, Andrea se refugia en su habitación después de la partida de Angustias.
  • Espacios exteriores: Representan la libertad y la felicidad. Estos se dividen en dos ámbitos sociales: uno perteneciente a la clase acomodada de Barcelona (la burguesía industrial) y el otro a la clase marginal.

Forma y estilo

El estilo de Carmen Laforet es sencillo, natural y sobrio, especialmente en los diálogos, que reflejan un estilo coloquial. Predomina la descripción, que es, por un lado, impresionista (Andrea describe todo lo que le rodea según su percepción personal). En la presentación de la ciudad, sus edificios y sus barrios adquieren un valor simbólico.

Por otro lado, destaca la animalización, un recurso utilizado para degradar a algunos de los personajes que le resultan antipáticos. En los fragmentos narrativos, la narradora utiliza un lenguaje lleno de recursos poéticos cuya forma se ajusta al tema de la novela, basándose en una descripción cruda de la realidad desde una perspectiva intimista y sensible. Abundan las personificaciones, las metáforas y las comparaciones.

A pesar de que la novela no posee una intriga central basada en el esquema tradicional (inicio, nudo y desenlace), mantiene el interés del lector gracias a técnicas que crean una atmósfera de incertidumbre y plantean intrigas secundarias que no acaban de resolverse.

El Personaje de Andrea

Es la protagonista que se muda a Barcelona para estudiar en la universidad. Se aloja en la casa de sus abuelos maternos, donde también vive su tía Angustias. Andrea cree que la ciudad será la “palanca de su vida” y llega con ansias de vivir, excitada por la libertad. Sin embargo, esta idea cambia debido a la constante tensión nerviosa provocada por el acoso de Angustias, ante el cual Andrea se siente presa.

Busca apoyo en sus compañeros de universidad y allí encuentra a Ena, quien será un apoyo fundamental. A esta alegría se suma la marcha inesperada de Angustias, con la que Andrea consigue su mayor deseo: que la dejen en paz para sentirse libre. Comienza una vida independiente que acaba derivando en hambre, depresión y desesperación tras la partida de Ena. Su fortuna cambia con la llegada de una carta. Se cierra así la etapa en la ciudad donde soñó que empezaría a vivir y, en realidad, aprendió a sobrevivir. “De la casa de Aribau no me llevaba nada. Al menos, así creía yo entonces”. Con esta última frase, sugiere que, con el tiempo, se dio cuenta de que realmente sí obtuvo un aprendizaje de aquella experiencia.

Contexto Histórico y Evolución de la Novela Española

La novela de los años 40: Novela Existencial

El ambiente de vacío y desorientación cultural de los años 40 es muy acusado. Se rompe con la tradición inmediata: se prohíben las novelas de contenido social o fuera de la ortodoxia católica, así como las obras de los exiliados. Dos fechas marcan el inicio del género existencial:

  • 1942: La familia de Pascual Duarte (Camilo José Cela).
  • 1944: Nada (Carmen Laforet).

Ambos autores reflejan de forma amarga la vida cotidiana de posguerra sin llegar a la denuncia social explícita debido a la censura. Sus temas son la soledad, la inadaptación y la muerte, con personajes marginales y angustiados que revelan el malestar del momento desde una esfera personal.

La novela de los años 50: El Realismo Social

La colmena (1951) de Camilo José Cela, ambientada en un Madrid sumido en la miseria económica y moral, supone un cambio importante. Los novelistas de la Generación del 50 intentan dar testimonio de la guerra, los conflictos colectivos y los ambientes laborales para producir un cambio en la sociedad. Esta corriente supera a la existencialista en innovación técnica y actitud ideológica.

La novela experimental de los años 60

En los años sesenta, aunque persiste la preocupación social, destaca la experimentación. El argumento pierde importancia y surgen nuevas formas de puntuación, tipografía y técnicas como el contrapunto, el perspectivismo y el monólogo interior. El personaje suele estar en conflicto consigo mismo o con un medio social que intenta destruirlo. La obra que inaugura este ciclo es Tiempo de silencio.

La narrativa a partir de 1975

Tras 1975, la novela recupera el interés del público y la crítica. Se presenta un panorama diverso donde los autores tienden a recuperar el placer por contar una historia con un orden cronológico lineal y lenguaje natural. El protagonista suele ser un ser inseguro y desorientado que busca su identidad en un mundo en el que ha perdido la fe. Un representante de esta vuelta a la narratividad es La verdad sobre el caso Savolta.

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