El imperialismo colonial
1. Causas del imperialismo
1.1. Causas económicas
Hasta 1870, los países europeos no necesitaban expandirse tanto porque, gracias al librecambio, podían vender sus productos en otros lugares sin demasiadas restricciones.
Sin embargo, con la llegada de la crisis de 1873 la situación cambió drásticamente. Las potencias comenzaron a proteger sus economías nacionales mediante la adopción del proteccionismo, imponiendo aranceles y barreras a los productos extranjeros.
1.2. Causas políticas
La política imperialista estuvo fuertemente ligada a las disputas de poder. Los Estados buscaban dominar rutas comerciales estratégicas, como los canales de Suez y Panamá, fundamentales para el comercio marítimo mundial.
Asimismo, las potencias aspiraban a ganar prestigio internacional, consolidar su hegemonía y evitar el fortalecimiento de países rivales, justificando la expansión colonial como un acto de defensa de sus intereses nacionales.
1.3. Causas ideológicas
En el plano ideológico, se difundió un nacionalismo exacerbado que sostenía el deber de manifestar la grandeza nacional mediante la expansión territorial.
A esto se sumaron teorías pseudocientíficas racistas que defendían la supuesta superioridad de la raza blanca y su autoproclamada «misión civilizadora». Estas posturas se sustentaban en el darwinismo social, utilizado para legitimar la dominación y el sometimiento de otros pueblos.
1.4. Causas religiosas
La expansión colonial también se argumentó desde el deseo de difundir el cristianismo entre poblaciones con otras creencias y prácticas religiosas.
A través de misiones católicas y protestantes, se promovió la evangelización y ciertas labores humanitarias, como la oposición a la trata de esclavos. No obstante, las misiones actuaron también como instrumentos de asimilación cultural y legitimación colonial, fenómeno conocido como aculturación occidental.
1.5. Causas científicas
El afán explorador impulsó numerosas expediciones hacia el interior del continente africano, utilizando los grandes cauces fluviales como vías de penetración geográfica, lo cual facilitó la posterior ocupación militar y administrativa.
Las sociedades geográficas financiaron expediciones y difundieron información colonial por medio de publicaciones periódicas, mientras que las asociaciones coloniales promovieron el fervor imperialista entre la opinión pública.
2. Las formas de dominación colonial
Aunque al comienzo la administración colonial recayó en compañías comerciales privilegiadas, progresivamente el control pasó a manos directas de los Estados metropolitanos. Se distinguen cuatro modelos principales de dominación:
Colonias: territorios sometidos directamente a la soberanía de la metrópoli, administrados por un gobernador e instituciones impuestas.
Dominios: territorios con autogobierno en política interior pero subordinados a la metrópoli en política exterior y defensa (típicos del Imperio británico).
Protectorados: territorios que mantenían sus autoridades locales y su estructura interna, reservándose la metrópoli el control militar y las relaciones exteriores.
Concesiones: cesiones temporales de puertos o enclaves estratégicos por parte de un Estado soberano para su explotación económica por una potencia extranjera.
3. El reparto de África
Francia y el Reino Unido lideraron el proceso colonizador en África. La rivalidad por el control estratégico del canal de Suez en Egipto evidenció las primeras tensiones entre ambas potencias.
Para evitar conflictos mayores, en 1884-1885 se convocó la Conferencia de Berlín, en la que se fijaron las normas de ocupación efectiva de los territorios africanos.
A pesar de estos acuerdos, se produjeron fricciones relevantes:
Incidente de Fachoda (1898): enfrentamiento de intereses entre Francia y Reino Unido en el alto Nilo, resuelto por vía diplomática.
Guerra anglo-bóer (1899-1902): conflicto en África austral que concluyó con la anexión británica de las repúblicas bóers y la posterior creación de la Unión Sudafricana (1910).
Crisis marroquíes: disputas a comienzos del siglo XX entre varias potencias, en particular Alemania y Francia, por el dominio de Marruecos.
4. Las consecuencias del imperialismo
4.1. Explotación económica
La metrópoli implementó una economía del pillaje orientada al beneficio propio. Se expropiaron tierras a las comunidades indígenas en favor de colonos y compañías concesionarias, instaurando el sistema de plantaciones y la extracción masiva de materias primas y fuentes de energía. Para asegurar la salida de mercancías, se construyeron redes ferroviarias, carreteras, puertos y tendidos telegráficos.
4.2. Impacto demográfico, político y social
La violencia militar, los trabajos forzados y las enfermedades causaron una alta mortandad en las poblaciones autóctonas. Asimismo, el trazado de fronteras artificiales fracturó comunidades preexistentes o integró forzosamente a grupos rivales, sentando las bases de conflictos étnicos y territoriales duraderos.
5. Otras potencias imperialistas
5.1. El expansionismo japonés
Tras una rápida modernización durante la era Meiji, Japón proyectó su influencia sobre Corea y China motivado por la presión demográfica y la necesidad de asegurarse materias primas y mercados exteriores.
5.2. El imperialismo estadounidense
Estados Unidos consolidó su expansión impulsado por factores geopolíticos, económicos e ideológicos, como la Doctrina Monroe y el concepto del Destino Manifiesto.
El movimiento obrero
1. La clase obrera y los problemas sociales
El proletariado es la clase social surgida con la industrialización, integrada por los trabajadores asalariados de las fábricas. Procedía principalmente de campesinos desposeídos, artesanos arruinados y antiguos trabajadores domiciliarios incapaces de competir con la mecanización.
Las condiciones laborales se caracterizaban por jornadas extenuantes de entre 14 y 16 horas diarias, salarios precarios, ausencia de coberturas ante enfermedad o despido y deficientes condiciones de salubridad en los centros de trabajo.
El trabajo femenino e infantil era habitual en la minería, el servicio doméstico y la industria textil, con remuneraciones considerablemente inferiores a las masculinas. Aunque en el Reino Unido la Factory Act de 1833 restringió el trabajo a menores de 9 años, su aplicación inicial fue muy deficiente.
2. Las bases ideológicas del movimiento obrero
2.1. Socialismo utópico
Corriente que denunciaba las injusticias del capitalismo y promovía modelos de convivencia igualitarios basados en la solidaridad y la cooperación pacífica:
Saint-Simon: consideraba la industrialización como motor de progreso y abogaba por una sociedad planificada por técnicos y productores.
Charles Fourier: ideó los falansterios, cooperativas autosuficientes de producción y consumo con equidad social y de género.
Robert Owen: aplicó mejoras laborales en sus fábricas, redujo la jornada, eliminó el trabajo infantil y creó escuelas obreras.
2.2. Socialismo marxista
Fundado por Karl Marx y Friedrich Engels, propone una interpretación materialista de la historia basada en la lucha de clases como motor del cambio social. Plantea la superación del sistema capitalista mediante la revolución obrera y la conquista transitoria del Estado (dictadura del proletariado) para avanzar hacia una sociedad sin clases ni propiedad privada de los medios de producción.
Conceptos fundamentales:
Burguesía: propietarios de los medios de producción.
Proletariado: trabajadores que solo disponen de su fuerza de trabajo.
Plusvalía: valor generado por el obrero por encima de su salario, origen del beneficio capitalista y de la explotación.
Modos de producción: estructuras históricas de organización económica (esclavista, feudal, capitalista).
2.3. Anarquismo
Teoría política que rechaza cualquier forma de autoridad impuesta, postulando la supresión inmediata del Estado, del ejército y de la propiedad privada en favor de la libre federación de comunas colectivas.
Principales divergencias con el marxismo:
Marxismo: defiende la toma organizada del poder político y estatal de manera transitoria.
Anarquismo: propone la abolición inmediata y directa de toda estructura estatal y rechaza la participación electoral.
3. Orígenes y evolución del movimiento obrero
El movimiento obrero engloba las iniciativas asociativas y de movilización de los trabajadores para conquistar derechos laborales y políticos.
Sociedades fraternales (friendly societies): mutualidades de ayuda mutua que sirvieron de germen para los primeros sindicatos.
Ludismo: protestas obreras tempranas basadas en la destrucción de maquinaria fabril, a la que culpaban del desempleo y la precariedad.
Combination Laws (1799-1800): leyes británicas que ilegalizaron el asociacionismo obrero, derogadas en 1824; la legalización plena sindical se logró entre 1871 y 1875.
Masacre de Peterloo (1819): violenta represión militar contra una concentración pacífica en Mánchester en protesta por los precios de los alimentos y la falta de representación electoral.
Grand National Consolidated Trades Union (1834): sindicato promovido por Robert Owen con el fin de agrupar al sindicalismo británico, debilitado posteriormente por la represión patronal y estatal.
Cartismo: movimiento político inglés que reclamaba sufragio universal masculino, renovación parlamentaria y salarios para los diputados mediante la Carta del Pueblo (1838), activo hasta 1848.
4. La Primera Internacional (AIT)
La Asociación Internacional de Trabajadores (AIT) fue constituida en Londres en 1864 con el objetivo de coordinar la solidaridad y la acción obrera a escala internacional.
Divergencias doctrinales: Marx frente a Bakunin
Marxistas: apoyaban una organización centralizada y la intervención en la lucha política mediante partidos obreros.
Bakuninistas (anarquistas): defendían la autonomía de las secciones locales y se oponían frontalmente a la acción política e institucional.
Los acontecimientos de la Comuna de París (1871) agudizaron las tensiones. En el Congreso de La Haya (1872) se aprobó la expulsión de Bakunin y el traslado del Consejo General a Nueva York, lo que condujo a la disolución de la AIT en 1876.
5. La Segunda Internacional
Fundada en París en 1889, reunió a los partidos socialistas y confederaciones sindicales europeas. Entre sus objetivos prioritarios figuraron la jornada laboral de ocho horas, la prohibición del trabajo infantil y la conmemoración del 1 de Mayo como día reivindicativo internacional.
Tendencias internas
Revisionismo (Eduard Bernstein): planteaba la consecución pacífica del socialismo a través de reformas democráticas y parlamentarias continuadas.
Ala izquierda (revolucionaria): liderada por figuras como Lenin o Rosa Luxemburgo, que defendía la vía insurreccional y la quiebra revolucionaria del orden capitalista.
Centro: partidarios de conciliar la pureza teórica marxista con la práctica parlamentaria y reformista inmediata.
El estallido de la Primera Guerra Mundial y el triunfo de la Revolución bolchevique (1917) causaron la ruptura irreversible del socialismo internacional, consolidada con la creación de la Tercera Internacional (Komintern) en 1919.
