Infecciones Bacterianas Cutáneas: Flora, Impétigo y Foliculitis


Enfermedades Bacterianas de la Piel

Flora de la Piel Normal

Factores Modificadores de la Flora Normal

La flora normal de la piel puede ser modificada por diversos factores, como el medio ambiente, ya que se ha visto que la humedad y la temperatura aumentan el crecimiento bacteriano, así como la hidratación del estrato córneo, mientras que el lavado también contribuye a la dispersión y diseminación de las colonias, ya que estas disminuyen temporalmente, pero al fragmentarse y esparcirse favorecen la diseminación.

La edad, sexo y raza también son factores determinantes, ya que las características cutáneas varían de unos a otros favoreciendo la colonización y proliferación de determinados grupos de microorganismos. Por ejemplo, los lactantes presentan una flora inestable y variada, con predominio de S. epidermidis y estreptococos; en los púberes y adultos jóvenes aumenta la colonización por Propionibacterium por el aumento en la producción sebácea, y en la edad avanzada nuevamente se aumenta la población por estreptococos.

En el sexo masculino se han aislado en mayor porcentaje el S. aureus, mientras que en el sexo femenino existe predominio de micrococos.

La colonización de la piel depende de las características particulares de cada zona topográfica del cuerpo, y de acuerdo a esta también varía el predominio de ciertos grupos de microorganismos.

Manifestaciones Clínicas

Las lesiones están bien delimitadas, pero pueden ser múltiples. Afecta en su mayoría superficies expuestas, como miembros y cara (de localización preferentemente periorificial alrededor de las narinas y la boca).

  • Impétigo no bulloso: mácula de 2 a 4 mm, que pasa a pápula y vesícula de contenido claro rodeada de un halo eritematoso, que posteriormente se transformará en una pústula que se agranda y se rompe en el término de 4 a 6 días y termina en una gruesa costra. Las lesiones se curan lentamente y dejan un área despigmentada.
  • Impétigo bulloso: las bullas se inician como vesículas superficiales, que posteriormente coalescen y forman bullas flácidas con un contenido amarillo claro, que luego se vuelve turbio y a veces purulento. Cuando la bulla se rompe, es cubierta de una fina costra amarronada. Puede acompañarse de linfadenitis regional, aunque los síntomas sistémicos en general están ausentes.

Foliculitis

La foliculitis es una inflamación del folículo pilosebáceo caracterizada clínicamente por una pústula, a menudo con un pelo central, clásicamente causada por el S. aureus y posteriormente descrita en infecciones por Candida albicans, Malassezia spp., Pseudomonas aeruginosa y otras bacterias; de evolución aguda, subaguda o crónica.

Existen dos formas clínicas de foliculitis: foliculitis superficial, que involucra solo el infundíbulo, y foliculitis profunda, cuando se compromete el istmo, el tallo y el bulbo.

Foliculitis Infecciosa

Se le clasifica en dos grandes grupos:

1. Por la profundidad de la invasión:
  • Foliculitis superficial
  • Foliculitis profunda
2. Por su etiología:
  • No estafilocócicas y Estafilocócicas

Clasificación por Profundidad

1) Foliculitis Superficiales
  • Se les conoce también con el nombre de «impétigo folicular» o «de Bockhart».
  • Pústula pequeña y frágil, en forma de cúpula, sobre el infundíbulo (ostium, abertura u orificio) de un folículo piloso.
  • En la población pediátrica predominan en la piel cabelluda, y en los adultos, en la barba, axilas, extremidades y regiones glúteas.
  • Son secundarias a colonización por Staphylococcus aureus, Malassezia, herpes simple, Demodex y Pseudomonas aeruginosa.
2) Foliculitis Profundas
  • Involucran el istmo y bulbo del folículo pilosebáceo.
  • Se manifiestan por lesiones de aspecto nodular, eritematosas y fluctuantes. Es frecuente que se presenten en áreas afeitadas u ocluidas: extremidades, ingle y área genital.
  • Cuando el compromiso folicular es extenso, se forma un absceso central.
  • Cuando involucra únicamente el rostro, se denomina «sicosis», y cuando afecta otras partes del cuerpo, «furúnculo». La confluencia de furúnculos constituye un ántrax.

Diagnóstico y Tratamiento

Diagnóstico: Siempre clínico y confirmación etiológica con Gram y cultivo.

Tratamiento

1. En las foliculitis superficiales:

  • Lavado con jabón de clorhexidina o similar.
  • Antibiótico tópico de mupirocina o ácido fusídico.
  • Solo en casos excepcionales de gran extensión o reacción inflamatoria se realizará tratamiento con antibióticos sistémicos.

2. Furúnculos y ántrax:

  • Calor local con compresas húmedas para ayudar a localizar la lesión y el drenaje.
  • Lavado y aplicación de pomadas antibióticas para disminuir contagio.
  • Escisión y drenaje quirúrgico de la lesión fluctuante.
  • Inmovilización de la zona afectada.
  • Antibióticos sistémicos frente a S. aureus: Cloxacilina o cefadroxilo, Amoxicilina + ácido clavulánico.
  • Si existe afectación del estado general debe realizarse tratamiento parenteral.

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