La Casa de Bernarda Alba: Personajes, Simbolismo y Estructura Dramática


Martirio y La Poncia: Psicología y Conflicto

Martirio, en el fondo, desea amar y ser amada. Tras su fracaso con Enrique Humanas, propiciado por su madre, que impide su encuentro, Martirio se fija en el prometido de su hermana, Pepe el Romano; de ahí que robe su retrato y vigile de cerca a su hermana Adela, quien también está enamorada de él.

A diferencia de Adela, que se rebela y expresa con mayor libertad sus sentimientos, Martirio no los muestra y complace a su madre. Sin embargo, los deseos contenidos la consumen. Martirio es quien propicia, con su mentira, que Adela se suicide. Consigue que su hermana, más decidida y valiente, haga lo que ella no se ha atrevido a hacer. Con la muerte de Adela parece que la envidia termina, pero el castigo de Martirio es seguir envidiando en su hermana algo que ella ya no va a tener: la dicha de haber gozado del hombre que amaba («Dichosa ella mil veces que lo pudo tener»).

El papel de La Poncia

La Poncia es la vieja criada de la casa. Tiene 60 años y lleva toda la vida con Bernarda. Su nombre proviene del personaje bíblico que se lava las manos sin intervenir en el juicio. Su papel en la casa es muy particular, pues es como de la familia, salvo cuando Bernarda le recuerda cuál es su sitio. La Poncia sirve de contacto entre los personajes de la casa y el mundo exterior.

Con las hijas mantiene una relación de confianza y las educa a su manera. Pese a ello, muestra otra cara: la del rencor y el desapego hacia su ama y sus hijas. Al principio, le cuenta a la Criada que desea recriminar a Bernarda y estarle «escupiendo un año entero», «hasta ponerla como un lagarto machacado por los niños».

La Poncia está al tanto de todo lo que ocurre en la casa e intenta ponerle remedio, hablando abiertamente con Adela e insinuando lo que pasa a Bernarda, pero de ambas recibe una respuesta amarga. En estas disputas, madre e hija le recuerdan a la Poncia quién es, e incluso Bernarda hace alusión en un par de ocasiones a la madre de la Poncia, en relación con un lupanar. El conocimiento de ese hecho otorga a Bernarda poder sobre su criada, a la vez que hace crecer en esta el rencor. Sin embargo, es ella quien descubre el cuerpo sin vida de Adela y quien permanece con la familia hasta el final.

El Tiempo y la Estructura Dramática

La obra se sitúa en un tiempo indeterminado, contemporáneo al autor, a principios del siglo XX. Cada acto sucede en un período distinto del día, durante la estación estival, que condiciona la forma de actuar de las hijas de Bernarda, creando un clima agobiante y denso.

Aunque pueda parecer que se trata de las tres partes de un mismo día, existen constantes elipsis temporales entre acto y acto, necesarias para dar verosimilitud a los hechos. Así, observamos que han pasado semanas o incluso algún mes, pero solo se representan tres momentos en escena como si fueran partes de un solo día. Esta técnica dramática sirve a García Lorca para construir una ilusión de tiempo continuo y crear un ambiente aún más lento y monótono. Los días, las tardes y las noches son iguales para estas mujeres encerradas, sin esperanza ni futuro.

Género: Entre el Drama y la Tragedia

Federico García Lorca subtitula esta obra como Drama de mujeres en los pueblos de España. Sin embargo, podría considerarse también una tragedia, al igual que Bodas de sangre y Yerma, con las que se agruparía en la denominada trilogía rural.

  • Elementos de drama: Personajes populares, retrato de costumbres y lenguaje popular (ej. el responso al alma del difunto).
  • Elementos de tragedia: El destino premonitorio, el amor irracional de Adela, la presencia de María Josefa y el suicidio final.

Simbolismo en la Obra

  • Agua: Símbolo de vida y fecundidad. El río representa vitalidad y erotismo; el pozo, agua estancada y muerte; el mar, libertad. La sed es símbolo de un anhelo no saciado y deseo sexual.
  • Campo: Símbolo de libertad, fecundidad y alegría, ligado a los hombres y al proceso agrícola.
  • Caballo: El caballo garañón simboliza el deseo sexual masculino, la fuerza indomable y la libertad.
  • Fuego y calor: Representan el deseo sexual que nace en las hermanas.
  • Bastón: Símbolo de la autoridad represiva de Bernarda.
  • Colores:
    • Blanco: Vida, libertad, pureza y virginidad.
    • Negro: Luto, pena y muerte.

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