Que sectores sociales apoyaron a rosas


1. Introducción general
A partir de 1959, el franquismo entró en una nueva etapa. Después de los años de posguerra, autarquía, hambre y aislamiento, la situación económica obligó al régimen a cambiar de rumbo. España estaba atrasada respecto a Europa, con problemas de inflación, déficit comercial y falta de modernización. Para evitar una crisis mayor, Franco permitíó la entrada en el gobierno de ministros tecnócratas, muchos de ellos vinculados al Opus Dei, con formación universitaria y perfil técnico. Estos ministros no pretendían democratizar el país, sino modernizar la economía para asegurar la continuidad política del franquismo. Por eso, esta etapa combina dos realidades: por un lado, un fuerte crecimiento económico y modernización social; por otro, la continuidad de la dictadura, la falta de libertades y la represión política.

2. El Plan de Estabilización de 1959
El punto de partida de esta etapa fue el Plan de Estabilización de 1959. Este plan supuso el abandono definitivo de la autarquía y el inicio de una economía más abierta al exterior. Fue impulsado bajo la influencia de organismos internacionales como la OECE y el FMI, que recomendaron liberalizar la economía española. El plan tenía varios objetivos. En primer lugar, buscaba la liberalización exterior, eliminando obstáculos al comercio internacional, devaluando la peseta y atrayendo inversiones extranjeras. En segundo lugar, pretendía una liberalización interior, reduciendo el intervencionismo del Estado, eliminando organismos interventores y acabando con parte de la regulación de precios. En tercer lugar, buscaba la estabilización económica, reduciendo la inflación y el déficit público mediante la congelación salarial, la subida de tipos de interés, la reforma fiscal y la reducción del gasto público. A corto plazo, el Plan de Estabilización fue duro para muchos trabajadores porque implicó congelación de salarios y ajuste económico. Pero a medio plazo permitíó abrir la economía española, atraer capital extranjero y preparar el crecimiento de los años sesenta.

3. El desarrollismo económico, 1960-1973
Tras el Plan de Estabilización comenzó una fase de fuerte crecimiento económico conocida como desarrollismo. El régimen buscaba estabilidad económica y social para mantener la continuidad política de la dictadura. No se trataba de democratizar España, sino de mejorar la economía para reforzar el régimen. El desarrollismo se organizó mediante los Planes de Desarrollo, tres planes cuatrienales aplicados entre 1964 y 1975. Estos planes apostaron especialmente por el sector industrial, la creación de polos de desarrollo, la diversificación productiva, la construcción, la mejora de infraestructuras y la modernización agrícola. La industria crecíó mucho, sobre todo en sectores como la metalurgia, la química, la alimentación y la construcción. También se modernizó parcialmente la agricultura gracias a la mecanización, el aumento del regadío y el cambio en la demanda urbana. Se produjo un aumento de la producción de leche, carne, verduras y frutas, mientras disminuía el peso de los cereales. Además, el sector servicios crecíó de forma muy importante, sobre todo por el turismo, el comercio, el transporte, las comunicaciones y la banca.


4. Factores exteriores del crecimiento
El crecimiento económico español no se explica solo por las decisiones internas del régimen. Fue fundamental la influencia del contexto exterior. Durante los años sesenta, Europa occidental vivía una etapa de expansión económica, y España se benefició de esa situación. Tres elementos fueron especialmente importantes. Primero, las remesas de los emigrantes, es decir, el dinero que enviaban a España los trabajadores españoles que habían emigrado a países europeos como Alemania, Francia o Suiza. Segundo, las divisas del turismo, porque España se convirtió en un destino turístico de masas, especialmente por su clima, sus playas y sus precios bajos. Tercero, las inversiones de empresas extranjeras, que llegaron atraídas por los bajos salarios, la estabilidad política del régimen y las nuevas condiciones económicas. Gracias a estos factores, España pudo financiar importaciones de maquinaria, tecnología y materias primas. Sin embargo, esto también provocó que el modelo económico español fuera muy dependiente del exterior.

5. Consecuencias del crecimiento económico
El crecimiento económico tuvo consecuencias profundas. En primer lugar, cambió la estructura productiva del país. Disminuyó el peso de la agricultura y aumentó el empleo en la industria y los servicios. España dejó de ser un país mayoritariamente rural y empezó a parecerse más a las economías industriales europeas. En segundo lugar, aumentó la renta per cápita y familiar. Muchas familias mejoraron su nivel de vida y comenzaron a acceder a bienes de consumo que antes eran impensables. Se inició así la sociedad de consumo, con mayor presencia de electrodomésticos, automóviles, televisores y nuevos hábitos de ocio. Pero el crecimiento también tuvo límites y desequilibrios. Fue un modelo muy dependiente del exterior, basado en el turismo, la emigración, las inversiones extranjeras y la compra de tecnología. Además, aumentaron o se mantuvieron los desequilibrios territoriales, porque el desarrollo se concentró sobre todo en las zonas industriales tradicionales, como Cataluña, País Vasco, Madrid y algunas áreas del litoral. También hubo una construcción urbana desordenada, con barrios periféricos mal planificados y falta de infraestructuras.

6. Cambios demográficos
El desarrollo económico fue acompañado de importantes cambios demográficos.
La población española crecíó de forma notable. Este aumento se debíó al descenso de la mortalidad, al mantenimiento de una natalidad relativamente alta y al aumento de la esperanza de vida. Como consecuencia, la población se rejuvenecíó y crecíó de manera sostenida. También fueron muy importantes los movimientos migratorios. Por un lado, hubo emigración internacional hacia países europeos, donde muchos españoles buscaron trabajo. Por otro lado, hubo fuertes migraciones internas, especialmente del campo a la ciudad. Este éxodo rural afectó tanto a movimientos dentro de una misma provincia como entre diferentes regiones. Las ciudades crecieron rápidamente, muchas veces sin planificación suficiente. Surgieron nuevos barrios periféricos y áreas metropolitanas, pero también problemas como el barraquismo, la falta de viviendas dignas, la ausencia de servicios básicos y la escasez de infraestructuras urbanas.


7. Cambios sociales
Los cambios económicos y demográficos transformaron profundamente la sociedad española. El mundo rural perdíó peso, aumentó el proletariado urbano y aparecíó una nueva clase media vinculada a la industrialización, al sector servicios, a la administración y al crecimiento económico. La sociedad española se modernizó. Aunque el régimen seguía siendo autoritario y nacionalcatólico, la vida cotidiana cambió. Se produjo una progresiva laicización social, es decir, una pérdida de influencia práctica de la religión en la vida diaria de muchas personas. También cambiaron los patrones familiares, el consumo y las expectativas sociales. El papel de la mujer empezó a cambiar lentamente. Aunque el franquismo seguía defendiendo un modelo tradicional y subordinado de mujer, el crecimiento económico favorecíó una mayor incorporación femenina al mundo laboral y a la educación. También mejoró el acceso a la enseñanza básica, lo que contribuyó a una sociedad más formada y menos dependiente del control ideológico tradicional. En resumen, la sociedad española de los años sesenta era cada vez más moderna, urbana, consumista y abierta, mientras que el sistema político seguía siendo una dictadura cerrada y represiva. Ahí aparece una contradicción clave del final del franquismo.

8. La oposición política
Durante esta etapa aumentó la oposición al régimen. La oposición de izquierdas denunciaba la falta de libertades políticas y las malas condiciones de vida de buena parte de la clase trabajadora. El PCE tuvo un papel muy importante porque estaba presente en movimientos sociales, conflictos laborales y organizaciones clandestinas. El PSOE, en cambio, tenía menos presencia dentro de España durante buena parte de esta etapa. También existíó una oposición moderada formada por monárquicos, liberales y antiguos sectores próximos al régimen que empezaron a criticar la represión y el carácter antidemocrático del franquismo. Además, crecieron las oposiciones nacionalistas, como el PNB en el exilio, la Assemblea de Catalunya o Convergència Democràtica de Catalunya. Junto a estas oposiciones políticas, aparecieron organizaciones armadas o terroristas como ETA y el FRAP, que aumentaron su actividad en los últimos años del régimen.

9. Movimiento obrero, estudiantil y vecinal
El movimiento obrero fue uno de los principales focos de oposición. Las protestas obreras reclamaban mejoras laborales, como mejores salarios y condiciones de trabajo, pero también libertades políticas, libertad sindical y derechos civiles. En este contexto nacieron Comisiones Obreras, CCOO, en 1964, y también la USO, un sindicato de inspiración cristiana progresista. La oposición estudiantil también crecíó. Los estudiantes comenzaron a organizar sindicatos alternativos al SEU, el sindicato universitario oficial del régimen. Las movilizaciones universitarias fueron aumentando y se convirtieron en un conflicto permanente para la dictadura. También tuvieron importancia los movimientos sociales y las asociaciones de vecinos, especialmente en barrios obreros y periféricos. Estas asociaciones reclamaban mejoras urbanas, infraestructuras, vivienda, servicios públicos y libertades. Todo esto mostraba que la sociedad española era cada vez más difícil de controlar mediante los mecanismos tradicionales del franquismo.


10. El nuevo papel de la Iglesia
Uno de los cambios más importantes fue la evolución de parte de la Iglesia católica. Durante los primeros años del franquismo, la Iglesia había sido uno de los principales apoyos del régimen. Sin embargo, a partir de los años sesenta, especialmente tras el Concilio Vaticano II, una parte del mundo católico empezó a defender posiciones más abiertas y favorables a las libertades democráticas. La sociedad española también se estaba secularizando y descendía el número de vocaciones religiosas. Algunos movimientos católicos de base, como la HOAC, se vincularon al mundo obrero y participaron en el nacimiento o apoyo de movimientos como CCOO. Aun así, no toda la Iglesia rompíó con el régimen. Una parte importante de la jerarquía eclesiástica mantuvo su apoyo al franquismo, pero el distanciamiento progresivo de sectores católicos debilitó una de las bases tradicionales de la dictadura.

11. Evolución política: la fase tecnocrática, 1959-1969
Desde el punto de vista político, los años sesenta se conocen como la fase tecnocrática. El régimen intentó modernizar su imagen, reformar la administración y promover el crecimiento económico, pero sin abandonar el autoritarismo ni permitir una verdadera democratización. Los tecnócratas impulsaron el desarrollismo y buscaron presentar el franquismo como un régimen moderno, eficaz y estable. Sin embargo, la represión continuó. Un ejemplo fue la creación del Tribunal de Orden Público, TOP, una jurisdicción civil para delitos políticos que manténía el control represivo sobre la oposición. También se aprobaron algunas leyes que pretendían dar una imagen de apertura limitada. La Ley de Seguridad Social de 1967 inició un cierto Estado del bienestar, aunque muy retrasado respecto a Europa. La Ley Orgánica del Estado de 1967 confirmó la monarquía como forma futura del Estado y separó formalmente las figuras de jefe del Estado y presidente del gobierno. También se aprobaron la Ley de Prensa e Imprenta de 1966, la Ley de Libertad Religiosa de 1966 y la Ley de Representación Familiar, que permitía unas elecciones a Cortes muy limitadas y no democráticas. En 1969, Franco designó a Juan Carlos I como sucesor a título de rey. Esto pretendía asegurar la continuidad del régimen después de la muerte de Franco.

12. La fase de descomposición del régimen, 1969-1975
Desde 1970, el franquismo entró en una fase de descomposición. El régimen seguía existiendo, pero sus bases estaban cada vez más debilitadas. Había tensiones internas entre los aperturistas, que defendían algunos cambios limitados, y los inmovilistas, que se opónían a cualquier democratización. Franco y Carrero Blanco estaban más cerca del inmovilismo. En 1973, Carrero Blanco fue nombrado presidente del gobierno, pero fue asesinado por ETA ese mismo año. Después, Arias Navarro asumíó el gobierno en 1974, en un contexto de crisis creciente. La oposición obrera, estudiantil y vecinal aumentó. También se organizaron plataformas políticas unitarias, como la Junta Democrática, impulsada por el PCE, y la Plataforma de Convergencia Democrática, impulsada por el PSOE. Ambas reclamaban un régimen democrático. Además, aumentó la actividad terrorista de ETA, FRAP y GRAPO. La Iglesia se distanciaba cada vez más del régimen. A esto se sumó el problema del Sáhará Occidental, ocupado por Marruecos mediante la Marcha Verde, y la decadencia física de Franco, afectado por el envejecimiento y el párkinson. Todo ello hizo que el franquismo llegara a 1975 muy debilitado.

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