Reinos cristianos en la Edad Media


1.3 CONQUISTA Y ROMANIZACIÓN DE LA PENÍNSULA IBÉRICA.
La llegada de los romanos a la Península se produjo dentro del escenario general de la Segunda Guerra Púnica en el Mediterráneo, que enfrentaba a Roma y Cartago. En el 220 a.C., Aníbal fue elegido jefe del ejército púnico e ideó la conquista de Roma desde la Península, atravesando los Pirineos y los Alpes. En su avance, atacó la ciudad de Sagunto, aliada de Roma, y como represalia y con el fin de impedir el paso de Aníbal hacia Italia, los romanos enviaron a la Península dos ejércitos que desembarcaron en Ampurias el 218 a. C. Fue el inicio de la conquista romana de la Península Ibérica. Este largo proceso de conquista se realizó en diversas etapas, interrumpidas por periodos de inactividad bélica.
Primera fase (218-197 a.C.): Los romanos desembarcan en Ampurias y luchan 12 años contra los Cartagineses, hasta que hacia el 206 a.C. Logran dominar la costa mediterránea y expulsar a los enemigos de la Península.
Segunda fase (197-133 a.C.): Los romanos conquistan la Meseta y se encuentran con una feroz resistencia por parte de los pueblos indígenas. La rebelión de los Lusitanos y el asedio de Numancia fueron dos episodios relevantes de la resistencia a la ocupación romana. En esta etapa se realizó la conquista de las Islas Baleares.
Tercera fase (29-19 a.C.): Para completar la dominación de la Península, el emperador Augusto llevó a cabo las guerras cántabras para someter a cántabros y astures.
Finalizada la conquista los romanos impusieron en Hispania su estructura económica y sus formas de organización administrativa, política y social.
Durante la conquista, los romanos organizaron sus dominios en dos provincias: Hispania Citerior e Hispania Ulterior. En tiempos de Augusto, el número de provincias aumentó a tres: la Tarraconensis, la Baetica y la Lusitania. Diocleciano establecíó cinco provincias, añadiendo la Carthaginensis y la Gallaecia. Posteriormente se creó la Baleárica. 
Roma impuso en Hispania sus estructuras económicas: la formación de latifundios agrícolas, la propiedad privada de la tierra, la utilización de mano de obra esclava, la ciudad como centro de producción y la moneda. La economía crecíó de forma considerable.La actividad agrícola y ganadera fue la base económica de los habitantes de Hispania. Los cultivos esenciales fueron, en secano, los cereales, la vid y el olivo; y en regadío, los frutales y las hortalizas. El vino y el aceite fueron los dos productos de exportación más importantes. Introdujeron nuevas técnicas, como el barbecho, el regadío y la utilización de animales de tiro. En cuanto a la actividad pesquera, se desarrollaron sectores como la producción de sal y la salazón de pescado.La artesanía conocíó un gran impulso en las ciudades y parte de su producción se exportaba a Roma. El comercio a larga distancia se realizaba a través de las calzadas, y sobre todo, por vía marítima.Los romanos también explotaron las minas y aumentaron su producción. La presencia romana introdujo en Hispania los elementos culturales  y la estructura social y económica de la civilización romana, proceso conocido como romanización, que fue más asimilado en el área Ibérica que en el norte.La lengua latina se difundíó por todo el Imperio, tanto como lengua de cultura como lengua hablada, y se impuso a la mayoría de las lenguas autóctonas, y pervivíó tras la caída del Imperio, siendo la base de las posteriores lenguas romances peninsulares El derecho romano legado por Roma constituye el núcleo fundamental de todo el derecho de Occidente.Nuestro territorio fue cuna de intelectuales como Séneca, Quintiliano y Marcial, y de emperadores como Trajano, Adriano y Teodosio.
El culto a los dioses romanos fue practicado en todo el Imperio, y a partir del siglo III, el Cristianismo se difundíó por Hispania y sus seguidores fueron perseguidos hasta la proclamación del edicto de Milán (313), que declaró la libertad religiosa.El patrimonio artístico heredado de Roma ha quedado reflejado en las numerosas edificaciones y obras de ingeniería que han llegado hasta nuestro tiempo
En el año 476 el Imperio romano y toda su estructura se hundíó definitivamente.


1.4 EL REINO VISIGODO: ORIGEN Y ORGANIZACIÓN POLÍTICA. LOS CONCILIOS
En el año 409, diversos pueblos bárbaros (vándalos, suevos y alanos) atravesaron las fronteras de Imperio y penetraron en Hispania. Para frenar este avance, el debilitado Imperio romano pactó un acuerdo con otro pueblo bárbaro, los Visigodos, para asentarse en el sur de la Galia y controlar los territorios de Hispania.
Al desaparecer el Imperio en el 476, el reino visigodo de Tolosa, que se extendía desde el Loira al Tajo, alcanzo su independencia. Pero en el año 507, tras su derrota en la batalla de Vouillé, los visigodos fueron desplazados de la Galia por los francos y establecieron en Hispania un reino visigodo independiente con capital en Toledo.
La monarquía visigoda construyó su dominio sobre las tierras peninsulares a partir de un proceso de unificación territorial, político, religioso y jurídico:
Unificación territorial: Leovigildo y su hijo Recaredo consiguieron dominar a vascones, cántabros y astures y expulsar a los suevos establecidos en el noroeste y contener a los francos por el norte.
Unificación religiosa: propiciada por Recaredo en el III Concilio de Toledo declara el catolicismo religión oficial, renunciando al arrianismo (589).
Unificación jurídica: Recesvinto promovíó una única ley para ambos pueblos, el Líber Iudiciorum (Fuero Juzgo) (654), promovíó la igualdad de ambos pueblos y derogó la ley que prohibía los matrimonios mixtos.
Entre las instituciones destacaron:
La monarquía.  Por tradición germana tenía un carácter electivo entre los magnates del reino, y aunque los reyes intentaron imponerla hereditaria no se consiguió por la elección y el derrocamiento continuo. Esa fue la causa principal de su hundimiento en el 711.
Aula Regia, órgano asesor del rey, formado por altos funcionarios, aristócratas y clero, de carácter consultivo.
Concilios de Toledo, inicialmente eran asambleas eclesiásticas, pero con la conversión de Recaredo adquieren una dimensión política, adquiriendo más poder la Iglesia. Eran convocados y presididos por el rey y en ellos se tomaban decisiones políticas y religiosas.
Las disputas entre nobles visigodos por el control del trono fueron frecuentes. Así las rivalidades entre los partidarios del noble Witiza y el último monarca visigodo, Rodrigo, facilitaron la invasión de la Península por un ejército de bereberes procedentes del norte de África en 711. Los seguidores de Witiza pactaron con estos pueblos de religión musulmana y las tropas leales a Rodrigo fueron derrotadas en Guadalete. 


2.1 AL-ÁNDALUS: LA CONQUISTA MUSULMANA DE LA PENÍNSULA IBÉRICA. EMIRATO Y CALIFATO DE CÓRDOBA
En el año 711 un ejército bajo el mando de Tariq, formado por bereberes del norte de África, cruzo el estrecho de Gibraltar, vencíó al último rey visigodo, Rodrigo, en la batalla de Guadalete, e inicio la conquista de la Península. Buena parte de los nobles visigodos pactó la sumisión y el pago de tributos a los invasores, a cambio de conservar sus tierras. Sólo las regiones montañosas de las zonas cantábrica y pirenaica escaparon al control de los musulmanes.
(714-756)  Emirato Dependiente de Damasco, gobernado por un valí y sumido en un clima de constantes tensiones. Los musulmanes realizaron algunas incursiones por el norte de la Península Ibérica, pero fueron derrotados por los astures en Covadonga (722), lo que garantizó la independencia del pequeño núcleo Astur. Fracasaron en el intento de llevar la conquista más allá de los Pirineos y son derrotados en el 732 en Poitiers por los Francos.
(756-929) Emirato independiente de Damasco con Abd al-Rahmán I, de la familia de los Omeyas que había escapado de la muerte violenta de su familia a manos de los Abbasíes. Se inicia una época de estabilidad: consolidó el nuevo estado Andalusí aumentando los impuestos, organizando un nuevo ejército mercenario (bereberes, eslavos,…) y se produjo una rápida en intensa islamización.
(929-1031) Califato de Córdoba. Abd al-Rahmán III, se sintió suficientemente fuerte para declarar su independencia religiosa y se proclamó califa, asumiendo la máxima autoridad religiosa. 
Constituye el período de máximo esplendor andalusí, época de apogeo económico, político y cultural con grandes dirigentes (Al-Hakam II, el visir Al-Mansur), que amenazaron la existencia de los pequeños reinos cristianos del norte y defendieron las fronteras.
El poder que ejercíó el califa fue absoluto: podía legislar, era juez supremo y general de los ejércitos. Con Almanzor, caudillo militar, se dio una dictadura militar y a su muerte, en 1002 las luchas entre bandos rivales acabaron con el califato, que terminaría en 1031 cuando una rebelión depuso al último califa Hisham III, y Al-Ándalus se fragmentó en numerosos reinos de taifas.                


2.2. AL-ÁNDALUS: REINOS DE TAIFAS. REINO NAZARÍ
Desde comienzos del Siglo XI, aprovechando la crisis y debilidad del Califato, algunos territorios habían comenzado a independizarse. Con la desaparición del último califa, Hisham III, se perdíó el símbolo de la unidad de Al-Ándalus, que se fragmentó en múltiples reinos de taifas (Primeros reinos de Taifas)
Los rasgos esenciales de esta etapa:
Frecuentes disputas entre los diferentes reinos
Su elevado número inicial se fue reduciendo (la taifa de Sevilla se anexiónó una decena de taifas, Algeciras, Huelva, Córdoba…)
La supervivencia de las taifas dependía del pago de parias
La debilidad política no se tradujo ni en crisis económica ni cultural
A finales del Siglo XI, ante el avance militar y la creciente fuerza de los reinos cristianos, las taifas comprendieron la necesidad de ponerse de acuerdo y solicitar ayuda exterior, y tras la conquista cristiana de Toledo (1085), los reyes de Sevilla, Badajoz y Granada, reclamaron el apoyo de los Almorávides, musulmanes ultraortodoxos que habían creado un gran Imperio en el norte de África, que desembarcaron en 1086 venciendo a las tropas de Alfonso VI en la batalla de Sagrajas. Al tiempo los reinos de Taifas fueron cayendo uno en su poder.
Sin embargo, el poder de los Almorávides no llegó a consolidarse por varias razones: por un lado, la pérdida de ciertos territorios como Zaragoza o la incapacidad de recuperar otros, como Toledo, les desprestigiaron militarmente y, además, su fanatismo religioso provocó el descontento, no sólo de cristianos y judíos, sino de los propios musulmanes que añoraban la tolerancia y libertad de pensamiento que caracterizaba a Al-Ándalus. Por todo ello, hacia 1145, la descomposición del poder Almorávide propició un retorno a la fragmentación política (Segundos reinos de Taifas).
Los Almohades fueron los protagonistas de un intento de recomposición de las Taifas (1147). Estos habían constituido un nuevo Imperio en el norte de África y cruzaron a la Península incorporando a sus dominios los reinos de taifas post-Almorávides y convirtiendo a Sevilla en la capital de su Imperio.
Los últimos años del Siglo XII representaron su momento de máximo esplendor con victorias sobre los reinos cristianos importantes como la de Alarcos, en 1195, pero éstos últimos reaccionaron unificando sus fuerzas y derrotaron a los Almohades en la decisiva batalla de las Navas de Tolosa (1212), con la que comenzó su declive y un nuevo impulso reconquistador de los reinos cristianos, así como una nueva fragmentación (Terceros reinos de Taifas).
El avance cristiano provocó que los demás reinos desaparecieran, excepto la Taifa de Granada, reino Nazarí, que consiguió aguantar aunque sometida por Fernando III, rey de Castilla y León, al que pagaban parias.
 En 1492 fue incorporado a Castilla por los Reyes Católicos, siendo Boabdil su último rey.


3.3 EL Imperio DE LOS AUSTRIAS: ESPAÑA BAJO Carlos I. POLÍTICA INTERIOR Y CONFLICTOS EUROPEOS
Con Carlos I de España y V de Alemania comenzó la dinastía de la Casa de Austria o de Habsburgo que reinó hasta 1700. Fue el primer monarca común a Castilla, Aragón y Navarra.
En política interior, recién comenzado su reinado, se produjeron los levantamientos de las Comunidades y de las Germánías, que presentaron el carácter de revueltas políticas, las primeras de la Edad Moderna, pero también tuvieron un fuerte componente social y antiseñorial.
Las Comunidades (1520-1522)
Surgen en Castilla donde las Cortes reclamaron a Carlos I más atención a los asuntos del reino, pero el rey solamente las convocó para pedir dinero para su coronación como emperador. Los Comuneros reclamaban la protección de la industria nacional, sobre todo la textil, el respeto a las leyes del reino y una mayor participación política
En 1520, el monarca marchó hacia Alemania, donde recibiría la corona imperial, en medio de un malestar creciente. Una serie de ciudades (Toledo, Segovia, Ávila, Burgos) se sublevaron contra la monarquía, se constituyeron en gobierno del reino y ofrecieron la Corona a la madre de Carlos I, la reina Juana. Pero los comuneros fueron vencidos en la batalla de Villalar (1521), y sus dirigentes (Padilla, Bravo y Maldonado), ejecutados, aunque Carlos I cambió la orientación de su gobierno en Castilla, prescindiendo de los extranjeros en el gobierno de este reino y a partir de ese momento se convirtió en eje de la monarquía.
Las Germánías (1519-1523)
Estallaron en la Corona de Aragón, y fue una revuelta de la burguésía artesana de las ciudades, a las que se unieron campesinos, contra la oligarquía ciudadana, la nobleza y el alto clero. Pedían la democratización de los cargos municipales, la mejora de los arrendamientos agrarios y la protección del monarca frente a los abusos de los poderosos. Carlos I se alió con la nobleza y los Agermanados fueron derrotados en 1521, saliendo la monarquía reforzada.
En cuanto a los conflictos en el exterior a los que tuvo que enfrentarse en su aspiración por conseguir una monarquía universal-cristiana fueron:
-La ruptura de la unidad católica como consecuencia de la reforma religiosa denominada protestante, fue el principal problema de la monarquía de Carlos I. El fraile Martín Lutero había pedido la reforma de la Iglesia. El protestantismo fue adoptado por diversos príncipes alemanes, en Flandes e Inglaterra. Carlos I, se enfrentó al protestantismo en dos ámbitos: el político-militar y el religioso y derrotó a los príncipes protestantes en la Batalla de Mülberg (1547), pero no acabó con el problema. Al final se llegó a la Paz de Augsburgo (1555), en la que los protestantes consiguieron que cada príncipe pudiera elegir la religión de sus Estados.
-Carlos I y Francisco I de Francia se enfrentaron por el dominio de los reinos y ducados de Italia, fundamentalmente el Milanesado. Las tropas de Carlos I ganaron la batalla de Pavía en 1525. Más tarde la actitud profrancesa del Papa llevó al saqueo de Roma por las tropas del emperador.
-El Imperio Otomano: Carlos I quiso defender la cristiandad ante el avance turco por el Mediterráneo y lanzó con éxito un ataque contra Túnez (1535), pero fracasó en la conquista de Argel (1541).
Carlos I abdicó en su hijo Felipe II en 1556, enfermo y vencido políticamente, con la idea de separar el Imperio Español y la Corona Imperial, que cedíó a su hermano Fernando I.

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