Zaragoza Subterránea: El Juego Mortal de los Túneles Romanos


Esta historia tiene lugar en Zaragoza, España.
Alex, un niño de 18 años fanático de los juegos en línea (Camelot) (Roll), después de un rato se aburre y se mete en un chat para hablar con sus amigos. Para esto debe crearse un nick y anota NECRONOMICON. Cuando pone esto le llegan unos mensajes con unas direcciones, unas contraseñas y un mensaje que decía: “que no abras, experimentado jamás algo tan fuerte” (LOVECRAFT). Entra a esa dirección, presiona Enter y le pide el nick y la contraseña. Una vez que los introduce, ve puras imágenes tenebrosas y gritos de personas muriendo. Después de esto se corta la luz y se le apaga el computador. De repente se abre la puerta de su casa y se lo llevan (8 de octubre).
16 días después, Gabriel, Mateo y Lucía se juntan, y Gabriel cuenta que el día anterior encontró su celular con 5 llamadas perdidas de Alex de la misma noche en que Alex desapareció (1:05 a. m. - 1:09 a. m.). Al día siguiente, Lucía y Mateo fueron a la comisaría a hablar con el inspector Garcés sobre la desaparición y le contaron lo de las llamadas, pero el inspector no le da importancia. Mientras tanto, a Gabriel le llega un mensaje de (supuestamente) Alex que decía que se tenían que juntar en la carretera a las 2:00, y que no le contara a nadie.
• Aquella noche habían invitado a Antoni Valls, un viejo arqueólogo, a una industria abandonada para hablar sobre túneles romanos, y en ese lugar lo acechan y lo degüellan, dejándole unas pastillas de droga en sus bolsillos para que parezca que narcotraficantes lo mataron.
Mateo y Lucía se juntaron en la casa de Alex para buscar pistas sobre su desaparición, y se meten en el computador para revisar los historiales. Se dan cuenta de que todo había sido borrado, pero, como Lucía era muy buena en informática, descubre el juego al que Alex había entrado la noche de su desaparición.
Mientras tanto, Gabriel fue a la carretera donde había quedado en juntarse con “Alex”, y cuando llegó no había nadie. Se bajó del auto y se puso a caminar por ahí; en eso se da cuenta de que el motor de su auto se apaga, y cuando regresa ve sombras que aparecen y lo atacan. Ellos empiezan a pelear, Gabriel queda herido, pero alcanza a entrar al auto y escapar.
Después, los amigos se juntan en la casa de Mateo para entrar a la página web en la que había entrado Alex. Una vez dentro, ven un video de una persona que corría por un túnel con antorchas a los costados; de repente cae y un montón de ratas lo atacan. Luego, se corta la luz, sienten un ruido en la puerta y en ese momento se dan cuenta del peligro en que están. Abren la ventana: Mateo y Lucía salen por ahí, pero Gabriel no alcanza a salir, y unos hombres encapuchados lo agarran y le dicen que no investiguen más acerca de Alex, o todos ellos morirán.
• Juan Balmes, un limpiaalcantarillas jubilado, estaba en su casa cuando le tocan la puerta. Al ir a ver, entra a su casa un grupo de hombres de negro encapuchados, que lo agarran y lo obligan a tomar pastillas para dormir; toma tantas que muere, para que parezca un suicidio.
Gabriel, Mateo y Lucía fueron a hablar con el inspector, sobre todo por los ataques que sufrieron. Ahí Mateo le dice a Garcés que aquella persona que habían visto en el juego era Alex. Ahora el inspector Garcés se toma esto en serio y comienza a buscar en los archivos policiales otras desapariciones parecidas a la de Alex, y aparecen 12 casos. Lucía anota las direcciones de los casos y van a investigar; les llama la atención que todas se encuentran en el casco antiguo de la ciudad, menos la de Alex. Mientras investigan en las casas, a Gabriel le llama la atención que, afuera de las casas de los desaparecidos, las tapas de las alcantarillas son distintas a las que hay en toda Zaragoza.
Pistas hasta ahora, según el inspector Garcés (página 105):
1. Todos los jóvenes <> de domicilios que pertenecen a distritos de la zona centro y, más en concreto, del casco histórico (excepto Alex).
2. Todos dejaron algún tipo de mensaje de despedida (excepto Alex).
3. Todos son jóvenes, con edades comprendidas entre 18 y 22 años.
4. Aficionados a los juegos de ordenador, y con equipo informático en su propia habitación.
5. Qué curioso: no hay ni una sola chica entre los desaparecidos; todos son chicos.
6. Las presuntas víctimas son de muy diversa extracción social.
7. De acuerdo con los documentos, se trata de jóvenes solitarios —varios de ellos vivían solos, en pisos de alquiler—, tímidos, de escasa actividad social, mmmmmmm… interesante.
8. La mayoría han tenido episodios de conflicto con los padres, algunos incluso fugas anteriores.
• Ramón Alonso, arquitecto, estaba en su casa leyendo cuando se le corta la luz y escucha unos ruidos. Se esconde detrás de un sofá, pero lo encuentran, lo agarran y lo empujan por el ventanal del tercer piso de su casa; cuando cae, muere.
Gabriel, Lucía y Mateo fueron a hablar con Garcés sobre las tapas de las alcantarillas que habían visto fuera de las casas de los desaparecidos.
Después, Mateo, Lucía y Gabriel se juntan fuera de una de esas alcantarillas (iban armados) [le dijeron a sus padres que iban a una fiesta de cumpleaños] para ver qué había debajo. Cuando entran, descubren que en la muralla de la alcantarilla hay un túnel en el cual hay una cinta que dice “Prohibido el paso – Policía Local”, y deciden entrar por ahí.
Mientras tanto, Garcés va a investigar al Ayuntamiento de Zaragoza sobre el sistema de alcantarillado de la ciudad y habla con Ernesto Abad, quien le dice que Zaragoza posee dos sistemas de alcantarillado, independientes uno del otro. Después de esta conversación, Garcés decide hablar con Juan Balmes, pero Ernesto le dice que había muerto en extrañas circunstancias, y que Juan ya estaba medio loco porque escuchaba gritos desesperados en algunos tramos del alcantarillado (el callejón de las 11 esquinas). Además le contó que Juan había ayudado en la elaboración de un plano subterráneo del alcantarillado de Zaragoza para la Universidad de Zaragoza; estos planos estaban relacionados con unos túneles romanos del casco antiguo que se habían mandado a tapar. Garcés va a la universidad para buscar los planos.
Mientras tanto, Mateo, Lucía y Gabriel caminaban por el túnel prohibido cuando, de repente, Mateo y Gabriel se ponen a discutir y se dan cuenta de que Lucía ya no está; la buscan desesperadamente. A Lucía la había agarrado un hombre de negro encapuchado, que le quitó su linterna y su cuchillo. Tras avanzar por esos laberintos, llegan a una galería sin salida, pero en realidad sí tenía salida, cubierta por una cortina pintada; del otro lado había una puerta con llave. El hombre la abrió y, al otro lado, había una serie de luces con detectores de movimiento y cámaras en el techo. Siguieron avanzando y, en un momento, Lucía patea fuertemente en la entrepierna a su captor, quien cae al suelo y la suelta. Entonces Lucía le quita el cuchillo y la linterna. Mientras tanto, Gabriel y Mateo siguen buscando a Lucía, y Gabriel se da cuenta de que están perdidos (no tienen idea de cómo volver).
Garcés, en la universidad, descubre que el único ejemplar del plano de los túneles había desaparecido, y que los autores de estos planos eran Antoni Valls y Ramón Alonso. Al investigarlos, descubre que habían muerto, y piensa que debe haber un cuarto hombre relacionado con estos planos (quien mandó hacerlos y mató a los autores).
Mientras tanto, Lucía corría desesperada por los túneles, hasta que vio un túnel con antorchas y cámaras en el techo, y se dio cuenta de que estaba dentro del juego. Aparecieron dos hombres de negro encapuchados armados con puñales, que empezaron a perseguirla. Ella corría para que no la atraparan, pero sin querer se metió en un pasadizo sin salida, y los hombres la alcanzaron y le dijeron: “Estás en un recinto privado, tenemos que sacarte de aquí”. La desarmaron y la llevaron a unos calabozos.
Mientras tanto, Gabriel y Mateo escucharon un ruido que provenía de uno de los hombres de negro, y empezaron a seguir a ese hombre, quien los llevó a una puerta. Cuando él se dispuso a abrirla, Mateo se le fue encima y lo golpeó con todas sus fuerzas en la cabeza. El hombre cayó, ellos lo amarraron, le robaron las llaves y un puñal, y abrieron la puerta. En ese instante se dieron cuenta de que por esa puerta había pasado Lucía, porque en el suelo estaba su pulsera.
Mientras tanto, Lucía, en el calabozo, escucha una secuencia de golpes desde la muralla y descubre que la cantidad de golpes corresponde al número de cada letra en el abecedario (le habían dicho HOLA [8, 17, 12, 1]). Mientras tanto, Gabriel y Mateo también le quitaron la antorcha al hombre, le sacaron la ropa, y Mateo se disfrazó de hombre de negro encapuchado; luego traspasaron la puerta, buscando a Lucía. Mientras tanto, en el calabozo habían entrado dos hombres, uno de ellos llamado Dahmer. Después de que se fueron, Lucía le dijo a su vecino de calabozo que ella se llamaba Lucía, y el otro le respondió que él era Alex.
De repente, aparecen frente a Gabriel y Mateo dos hombres de negro encapuchados, y los cuatro empiezan a pelear. En la pelea, Gabriel golpea a uno de ellos con el mango del puñal, en el ojo; luego agarra una piedra y le pega en la cabeza. Mateo mata al segundo encapuchado con un puñal.
A Garcés, que estaba en su oficina, le llega una llamada del padre de Gabriel diciendo que su hijo aún no ha llegado a casa, lo que es muy poco común. Garcés piensa que los jóvenes fueron a explorar las alcantarillas, y manda al detective Ramos (con un celular con GPS) a buscarlos cerca del callejón de las 11 esquinas. Mientras tanto, Garcés revisa los archivos sobre otras desapariciones y descubre que uno de los desaparecidos era también novio de Raquel. Para estar seguro de que era la misma Raquel, llamó a la familia de ese desaparecido y pidió una foto de ella; no quedó ninguna duda: era la misma.
Gabriel y Mateo obligaron al encapuchado herido a llevarlos a la salida. Este hombre los condujo hacia una puerta, pero Gabriel y Mateo se dieron cuenta de que no era la misma por la que habían entrado, así que lo obligaron a abrirla.
Dahmer saca a Lucía del calabozo y la lleva a la sala de control del juego, donde le cuenta por qué habían escogido a Alex para ese malévolo juego: Alex, por casualidad, puso un nick [NECRONOMICON] y recibió información confidencial sobre ese programa. Como sabía esa información, y Dahmer sabía que estaba solo en casa, lo raptaron esa misma noche.
Garcés fue a la casa de Raquel a interrogarla para saber qué relación tiene con la malvada organización de los túneles, y ve que tiene una cadena que dice OBSCURITAS. Garcés le dice que ya no tiene escapatoria y que mejor delate a su jefe, y que ya había mandado a José María Ramos. En ese momento Raquel se ríe, y Garcés se da cuenta de que ella ya conocía al detective Ramos y que, además, él también era cómplice. Garcés llama a Ramos para que no busque a Mateo, Gabriel y Lucía, pero Ramos no le hace caso y sigue buscando. Entonces Garcés confirma de forma certera que Ramos era cómplice, y se dirige rápidamente hacia donde el GPS indicaba la ubicación del celular.
Dahmer enciende unas pantallas y empieza a mostrarle a Lucía las imágenes de Mateo y Gabriel en los túneles. Del otro lado de la puerta había un gran rottweiler, criado para destrozar a cualquier ser vivo. Dahmer le explica que para ellos el miedo es una sensación sublime y que la capacidad de generarlo es un arte; que él es un artista que consigue que la gente experimente sensaciones que ni en sus peores pesadillas lograría concebir, y que el objetivo es alcanzar el terror en estado puro, como una especie de nirvana del horror en el cual la muerte es el límite.
El rehén abrió la puerta, de la cual salió un feroz perro que atacó al hombre de negro. Ellos comenzaron a correr, y aparece el detective Ramos, quien les dice que venía a ayudarlos. Mateo le cree, pero Gabriel lo convence de que debe ser un cómplice. Ramos les empieza a disparar, y los jóvenes escapan. Mientras tanto, se registraba la casa de Ramos, y Julio jaqueaba la agenda electrónica de Ramos; Garcés encontró un papel con el mismo símbolo que el collar (una guadaña), en el que estaba escrito que Ramos tenía una reunión con Arturo Ramos. Garcés recordó que Arturo era el tío de José María, y descubrió que Arturo era quien organizaba los asesinatos en los túneles y el hombre que había mandado diseñar los planos de estos túneles.
Uno de los disparos de José María le llegó a Gabriel en el brazo, pero no deja de correr. Gabriel y Mateo llegan a una puerta, la abren y pasan al otro lado, un espacio de unos 10 metros de largo con otra puerta cerrada al fondo. Se dan cuenta de que hay cámaras en el techo y de que están dentro del juego. La puerta por la que entraron se cierra, y desde el suelo empiezan a salir miles de ratas. Mateo se sube a los hombros de Gabriel para sacar una antorcha y espantar a las ratas, pero Ramos le dispara a la puerta para abrirla; al hacerlo, las ratas se le vienen encima y lo matan. Mateo y Gabriel escapan de ahí.
Garcés llega a la casa de Arturo Ramos y lo llama para conversar. Mientras tanto, Dahmer tiene que dejar a Lucía bajo la vigilancia de uno de sus sirvientes. Lucía rápidamente agarra todos los cables que encuentra y amenaza al sirviente con sacarle los cables y tirarles agua si él no sale. El sirviente sale, y Lucía activa los altavoces de los túneles y comienza a dar órdenes a Mateo y Gabriel para que puedan escapar. Garcés interroga a Dahmer y ve que tiene un collar que dice OBSCURITA; Garcés pide verlo más de cerca, y en ese momento Arturo saca un cuchillo y le corta parte del cuello. Garcés pide refuerzos y empieza un tiroteo en la casa.
Los hombres de negro tratan de abrir la puerta donde está Lucía, pero no lo logran. Lucía ve en la pantalla del mapa de los túneles que Dahmer está escapando, y manda a alguien a matarlo. Dahmer se da cuenta de que lo quieren matar, y que la persona que lo busca es Thor, quien lo mata a hachazos.
Los policías logran entrar donde estaba Lucía, le dicen que todos están a salvo y los sacan a todos de los túneles. Garcés, gravemente herido, es llevado al hospital. Luego, todos se reúnen en el hospital, y le dan las gracias a Garcés.