1.1. El final del Antiguo Régimen
¿Qué era el Antiguo Régimen? Era el sistema político, social y económico que existió en Europa desde finales de la Edad Media hasta la Revolución francesa. Sus características principales eran la monarquía absoluta, la sociedad estamental y la economía agraria.
Monarquía absoluta. Durante los siglos XVI y XVII, se consideraba que el poder del rey procedía de Dios. El monarca concentraba los poderes legislativo (hacía las leyes), ejecutivo (las aplicaba) y judicial (juzgaba si se cumplían).
Sociedad estamental. La sociedad se dividía en privilegiados y no privilegiados. La nobleza y el clero tenían privilegios y poseían grandes extensiones de tierra organizadas en señoríos. El tercer estado o pueblo llano no tenía esos privilegios. La mayoría eran campesinos; en las ciudades vivían grupos populares y la burguesía, dedicada principalmente al comercio y a la artesanía.
Economía. La agricultura era la actividad principal. También existían la artesanía y el comercio interior e internacional, aunque estaban menos desarrollados que la agricultura. Hasta el siglo XVIII predominó el mercantilismo. En el siglo XVIII surgió la fisiocracia, que consideraba que la riqueza procedía de la agricultura y defendía el libre mercado basado en la oferta y la demanda.
La Ilustración. En el siglo XVIII se extendió la idea de que la sociedad podía progresar mediante el conocimiento. La Ilustración utilizaba la razón para comprender el mundo, valoraba la experiencia y defendía el progreso, una mayor igualdad y la felicidad. Su espíritu crítico llevó a cuestionar el absolutismo, la sociedad estamental y el poder de la Iglesia.
Principales ilustrados
Montesquieu, en El espíritu de las leyes, defendió la separación de poderes para evitar la tiranía. Voltaire criticó el poder de las Iglesias y la superstición. Rousseau, en El contrato social, defendió que el Estado surgía de un acuerdo entre ciudadanos y que la soberanía residía en ellos.
Despotismo ilustrado. Algunos monarcas aplicaron reformas económicas, culturales y administrativas para mejorar el Estado y aumentar su poder, pero sin acabar con el absolutismo ni los privilegios. Se resume en «todo para el pueblo, pero sin el pueblo». En España destacó Carlos III.
1.2. El liberalismo y las revoluciones
¿Qué defendía el liberalismo? Surgió en Gran Bretaña en el siglo XVII y defendía la libertad política y económica del individuo. Sus principios fueron la base de los sistemas democráticos actuales:
- Derechos y libertades: libertad de pensamiento, expresión y religión, además de separación entre Iglesia y Estado.
- Soberanía nacional: el poder procede de la nación y no solo del rey. Los ciudadanos eligen representantes; en sus inicios, el sufragio solía ser censitario y masculino, por lo que solo votaban determinados hombres con rentas o propiedades.
- División de poderes: legislativo (Parlamento), ejecutivo (rey o presidente) y judicial (jueces y tribunales).
- Igualdad ante la ley: rechazo de los privilegios estamentales y defensa de que todos estén sometidos a las mismas leyes.
El parlamentarismo inglés
En 1688 fue derrocado Jacobo II. El Parlamento impulsó la Carta de Derechos o Bill of Rights, que limitó los poderes de la Corona. El Parlamento estaba formado por la Cámara de los Lores y la Cámara de los Comunes.
La independencia de Estados Unidos
Gran Bretaña fundó trece colonias en América y limitó algunas de sus actividades económicas. La guerra comenzó en 1775. El 4 de julio de 1776 se proclamó la Declaración de Independencia, redactada por Thomas Jefferson con la colaboración de Benjamin Franklin. Francia y España ayudaron a los colonos; las victorias de Saratoga (1777) y Yorktown (1781) contribuyeron al triunfo. Gran Bretaña reconoció la independencia en el Tratado de París de 1783.
La Constitución estadounidense
En 1787 se aprobó una Constitución inspirada en el liberalismo. Estableció una república federal, con poderes para los estados y un gobierno federal. El presidente era jefe del Estado y del Gobierno y comandante en jefe del Ejército. El poder legislativo se organizó en dos cámaras: Congreso y Senado. El sufragio estaba limitado, entre otros, a los hombres blancos propietarios.
Causas de la Revolución francesa
Francia sufría una crisis financiera por las guerras y los gastos de la corte; una crisis agraria, provocada por malas cosechas y baja productividad, que elevó el precio del pan; y la difusión de las ideas liberales entre la burguesía y algunos sectores de la nobleza y el clero.
La revolución de 1789
En mayo, el tercer estado pidió votar por persona y no por estamento, pero su petición fue rechazada. En junio sus representantes formaron la Asamblea Nacional Constituyente y afirmaron representar la soberanía nacional. El 14 de julio, el pueblo de París tomó la Bastilla después de que el rey intentara disolver la Asamblea. El 4 de agosto se abolieron los privilegios feudales y el 27 de agosto se proclamó la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, basada en libertad e igualdad.
La monarquía constitucional
En 1790 la Asamblea confiscó bienes de la Iglesia para mejorar las finanzas del Estado. En 1791, tras el intento de fuga de la familia real, se aprobó la primera Constitución francesa. Establecía una monarquía constitucional, división de poderes, igualdad jurídica, libertades individuales y sufragio censitario masculino.
La República y la Convención
En 1792 se proclamó la Primera República. Los sans-culottes asaltaron el palacio de las Tullerías y el rey fue suspendido. Luis XVI fue acusado de traición y ejecutado en enero de 1793. En la Convención participaron los girondinos (moderados), los jacobinos (radicales, apoyados por las clases populares) y la Llanura (grupo de centro).
El Terror
Ante la crisis, los jacobinos implantaron una etapa dictatorial conocida como el Terror. Se incautaron cosechas, se persiguió a los enemigos de la revolución y se modificó el calendario. Robespierre dirigió la represión hasta su caída el 27 de julio de 1794 (9 de termidor).
Napoleón Bonaparte
Tras la etapa del Directorio, formado por cinco miembros y dos asambleas, Napoleón dio un golpe de Estado en noviembre de 1799 y se convirtió en gobernante. Fue cónsul vitalicio y en 1804 se coronó emperador. Creó el Código Civil y centralizó la administración.
El gobierno y las guerras napoleónicas
Napoleón expandió el dominio francés por Europa. En 1805, Francia y España fueron derrotadas por Gran Bretaña en Trafalgar, mientras que Napoleón venció a Austria, Prusia y Rusia en otras campañas. En 1807 obtuvo permiso para atravesar España e invadir Portugal, pero también invadió España, lo que provocó la Guerra de la Independencia. En 1812 fracasó la invasión de Rusia y sufrió nuevas derrotas. Abdicó y fue enviado a la isla de Elba; regresó en 1815 durante los Cien Días, pero fue derrotado en Waterloo y desterrado a Santa Elena.
1.3. La Europa de las naciones
La Restauración
Tras la derrota de Napoleón, las potencias vencedoras se reunieron en el Congreso de Viena (1814-1815). Austria, Prusia, Rusia y Reino Unido acordaron restaurar el absolutismo y el Antiguo Régimen. La Santa Alianza y la Cuádruple Alianza se comprometieron a intervenir militarmente para defender el nuevo orden.
El nacionalismo
Ideología que defiende el derecho de los pueblos a formar una nación con autogobierno. El nacionalismo liberal entendía la nación como una asociación voluntaria de ciudadanos con elementos comunes, como la historia, la geografía o la lengua. El nacionalismo conservador consideraba que la nación se basaba en rasgos heredados, como la lengua, la historia o el origen.
Dos tendencias nacionalistas
La fuerza unificadora pretendía unir territorios divididos, como Italia y Alemania. La fuerza disgregadora buscaba que pueblos integrados en grandes imperios se separaran y formaran sus propios Estados, como ocurrió en los imperios austríaco y otomano.
Oleadas revolucionarias
En 1820 comenzó una oleada con el pronunciamiento liberal de Riego en España y el inicio del proceso de independencia griego. En 1830 la revolución francesa derrocó el absolutismo de Carlos X y estableció la monarquía de Luis Felipe; Bélgica logró la independencia en 1831. En 1848, la Primavera de los Pueblos se extendió por gran parte de Europa y en Francia se proclamó la Segunda República.
Romanticismo
Corriente cultural nacida a finales del siglo XVIII y extendida hasta mediados del XIX. Rechazó el racionalismo ilustrado y exaltó la libertad individual, las emociones y lo subjetivo. También influyó en la política y en las identidades nacionales.
La unificación italiana
El nacionalismo italiano se difundió con las revoluciones y el Risorgimento, movimiento cultural que exaltaba la cultura italiana. Piamonte-Cerdeña dirigió el proceso. En 1859, con ayuda francesa, derrotó a Austria y obtuvo Lombardía. Entre 1860 y 1861 se incorporaron varios territorios y Garibaldi conquistó el Reino de las Dos Sicilias y lo cedió a Piamonte. En 1861 nació el Reino de Italia con Víctor Manuel II como rey. En 1866 se incorporó el Véneto y en 1870 Roma se convirtió en capital.
La unificación alemana
El canciller prusiano Otto von Bismarck dirigió la unificación para excluir a Austria y unir los territorios alemanes. En 1864, Austria y Prusia lucharon contra Dinamarca por Schleswig y Holstein. En 1866 Prusia derrotó a Austria en Sadowa y creó la Confederación Alemana del Norte. En 1870 Prusia derrotó a Francia en Sedán y los Estados alemanes del sur se incorporaron a Alemania.
Similitudes entre las unificaciones
Ambos procesos recibieron impulso de las revoluciones de 1848 y fueron dirigidos por Estados ya existentes: Piamonte-Cerdeña en Italia y Prusia en Alemania. Austria fue un obstáculo importante. Sus líderes fueron el conde de Cavour en Italia y Bismarck en Alemania.
