Literatura Española e Hispanoamericana desde la Posguerra hasta los Años 70 y 80


1. El Teatro Español desde los Años 40 hasta los Años 70

El Teatro en los Años 40

Tras la Guerra Civil, el panorama teatral español quedó condicionado por la muerte o el exilio de autores innovadores, una rígida censura sobre los textos dramáticos y penurias socioeconómicas que empujaron al público de clase media a buscar obras orientadas a la evasión y al entretenimiento.

Prevalencia del teatro comercial y convencional

Destacan piezas bien construidas y de diálogo cuidado, continuadoras de la tradición teatral previa:

  • Comedia de salón (melodrama y comedia de tesis): recreación de un mundo feliz, aparentemente sin conflictos ni problemas.
  • Alta comedia del siglo XIX y comedia burguesa de Benavente: teatro evasivo con una crítica amable y superficial de las costumbres.
  • Teatro costumbrista (Carlos Arniches y los hermanos Álvarez Quintero): reflejo pintoresco y divertido de la realidad.
  • Características generales: acciones desarrolladas en ambientes de clase media-alta, basadas en enredos sentimentales, humor fácil y una moral defensora de valores universales como la fidelidad, el matrimonio y la honradez.
  • Autores destacados: Jacinto Benavente (con gran éxito popular hasta su muerte en 1954), Joaquín Calvo Sotelo (Plaza de Oriente), José López Rubio (Celos del aire) y Edgar Neville (El baile).

Teatro cómico de evasión e innovación escénica

Se caracterizó por la ironía y la búsqueda de eludir la realidad cotidiana, pese a guardar en ocasiones un trasfondo crítico y amargo:

  • Enrique Jardiel Poncela: comedias de humor disparatado y verosímil mediante el misterio y la extravagancia de sus personajes (Eloísa está debajo de un almendro).
  • Miguel Mihura: autor de veintiséis comedias con aguda crítica de la realidad contemporánea, como Tres sombreros de copa, donde denuncia lo absurdo de la cotidianidad y las convenciones sociales que frustran la felicidad del individuo.

Finales de los años 40: el teatro soterrado

  • Surge un enfoque realista con obras de contenido más hondo.
  • La censura y la cautela de los empresarios impiden su llegada comercial a los escenarios convencionales.
  • Se difunde principalmente en círculos universitarios (como el TEU) y compañías de aficionados.
  • Este denominado teatro soterrado aborda inicialmente un contenido existencial que pronto derivará hacia lo social.

El Teatro en los Años 50: El Teatro Social

Nace un teatro nuevo próximo a los planteamientos ideológicos de la novela y la poesía social de la época.

  • Temas: testimonio crítico de las injusticias y desigualdades sociales, denuncia y protesta colectiva.
  • Técnica teatral: formas del teatro realista combinadas con recursos propios del sainete, distorsión expresiva y rasgos tomados del esperpento (degradación de personajes).
  • Recursos contra la censura: los dramaturgos buscan la empatía del espectador y emplean elementos simbólicos referidos a la opresión, la falta de libertad y la injusticia social en marcos espacio-temporales concretos.

Antonio Buero Vallejo

El estreno de Historia de una escalera (1949) inicia formalmente esta etapa. Se trata de un drama existencial y social que reflexiona sobre el sentido de la vida, la condición humana y la frustración ante el fracaso de las ilusiones. Muestra la mediocridad de tres humildes familias madrileñas en un mismo inmueble y su imposibilidad de progresar: la escalera simboliza el inmovilismo de la sociedad española durante tres décadas.

Las obras de Buero Vallejo parten de una realidad concreta y eluden las respuestas concluyentes, prefiriendo dejar interrogantes abiertos que inciten a la reflexión crítica del espectador. Su trayectoria se divide habitualmente en:

  • Etapa contemporánea: Historia de una escalera, En la ardiente oscuridad (1950) y El tragaluz (1967), centradas en la ambientación coetánea y los conflictos inmediatos.
  • Etapa histórica: Un soñador para un pueblo (1958) y Las Meninas (1960), donde recurre a hechos pretéritos para eludir la censura y reflexionar sobre cuestiones sociales y existenciales.
  • Etapa final: desarrollada en décadas posteriores con un lenguaje formalmente más arriesgado.

Alfonso Sastre

Debido al marcado compromiso político y social de sus obras y a sus artículos teóricos, no logró estrenar de manera normalizada hasta 1953. Promovió la creación de grupos y compañías independientes para dinamizar la escena española.

  • Escuadra hacia la muerte (1953): un grupo de soldados castigados y abocados a un destino fatal se subleva y asesina a su cabo; conjuga la denuncia del militarismo y la reflexión sobre la libertad y la condición humana.
  • Su producción posterior extrema el compromiso sociopolítico: El cubo de la basura (revolución) y La mordaza (el autoritarismo y la opresión).

Otros dramaturgos sociales

Destacan Lauro Olmo con La camisa y Carlos Muñiz con El grillo.

El Teatro en los Años 60: La Renovación y las Vanguardias

Hacia finales de los 50 y durante los años 60, cierta permisividad censora facilitó la asimilación del teatro de vanguardia europeo y del teatro del absurdo, dando paso a una experimentación escenográfica y textual profunda.

  • Evolución de Buero Vallejo: continúa al margen de la comedia burguesa con obras como El tragaluz (1967), donde aborda el conflicto entre vencedores y vencidos tras la Guerra Civil, manteniendo una ventana a la esperanza.
  • Renovación escénica: el texto pasa a segundo término frente al valor del espectáculo, la escenografía visual y los recursos audiovisuales. Se emplean el símbolo, la distorsión grotesca y lo imaginativo, presentando a personajes desorientados e incomunicados ante un mundo incomprensible.
  • Fernando Arrabal: creador del Teatro Pánico (en alusión al dios Pan, conciliando lo irracional, lo absurdo, lo festivo y lo trágico) y adscrito al teatro del absurdo. Emplea la crueldad para sacudir la pasividad del espectador. Sobresalen Pic-nic y El cementerio de automóviles.
  • Francisco Nieva: dramaturgia centrada en la frustración del ser humano por culpa de la represión social y religiosa, con influencias del surrealismo, el esperpento y el teatro clásico español. Clasificó su producción en:
    • Teatro furioso: censura implacable de la moral castrante (La carroza de plomo candente).
    • Teatro de farsa y calamidad: de inclinación metafísica (Malditas sean Coronada y sus hijas).
    • Teatro de crónica y estampa: reinterpretación de la historia y la política (Sombra y quimera de Larra).
  • Finales de los 60: resurge un nuevo teatro subterráneo centrado en la alienación capitalista, el consumismo y la opresión, recurriendo a lenguajes multidisciplinares (circo, música y danza).

El Teatro entre 1970 y 1975: Grupos Independientes

El tramo final de la dictadura y los inicios de la Transición transformaron la escena con la recuperación de obras prohibidas, espectáculos musicales y subvenciones públicas.

Cobran especial relevancia los grupos de teatro independiente, volcados en creaciones colectivas que subordinan el texto al impacto gestual y visual (influencias del circo, cabaret, mimo y danza), fundiendo lo vanguardista con la fiesta popular. Entre ellos destacan:

  • Tábano (Madrid).
  • La Cuadra (Sevilla).
  • Els Joglars, Els Comediants y La Fura dels Baus (Cataluña).

2. La Narrativa Hispanoamericana en el Siglo XX

Contexto y Ruptura hacia los Años 40

La historia contemporánea hispanoamericana estuvo marcada por la inestabilidad institucional, desigualdades socioeconómicas, dictaduras militares, movimientos revolucionarios y la hegemonía exterior de Estados Unidos. Literariamente, tras agotar la novela regionalista o «de la tierra» y el realismo de denuncia de los años 30, los autores buscaron una renovación estética inspirada en el pensamiento existencialista, el surrealismo y las vanguardias de Kafka, Proust, Joyce y Faulkner.

El Realismo Mágico o «Lo Real Maravilloso»

Consiste en la integración natural de componentes fabulosos, mitológicos o extraordinarios dentro de la cotidianidad del relato, tratándolos con completa normalidad verosímil y revelando al mismo tiempo el absurdo o la riqueza mágica de la realidad hispanoamericana.

  • Temas esenciales: la figura del dictador, la reflexión metafísica sobre el tiempo y la muerte, el sincretismo de leyendas populares y la despersonalización del entorno urbano.
  • Innovaciones técnicas: multiplicidad de puntos de vista, alternancia del narrador con el monólogo interior, experimentación sintáctica y léxica, rupturas de la línea cronológica (estructuras in media res e in extrema res) y empleo de técnicas de montaje cinematográfico.
  • Iniciadores del cambio: Miguel Ángel Asturias (Leyendas de Guatemala, El señor presidente), Alejo Carpentier (El siglo de las luces), Jorge Luis Borges (Ficciones, El Aleph), Ernesto Sabato (El túnel), Juan Rulfo (Pedro Páramo) y Julio Cortázar (Rayuela, Historias de cronopios y de famas).

El «Boom» de los Años 60 y la Posnovela

En la década de 1960 se consolidó el fenómeno editorial y estético internacional denominado Boom hispanoamericano, impulsado por premios literarios, la crítica y una intensa difusión editorial:

  • Rasgos: ambientación urbana combinada con lo mítico, continuidad del realismo mágico y radicalización de las técnicas formales.
  • Figuras clave: Gabriel García Márquez (Premio Nobel; Cien años de soledad, El coronel no tiene quien le escriba, Crónica de una muerte anunciada), Mario Vargas Llosa (Premio Nobel; La ciudad y los perros, Pantaleón y las visitadoras, La tía Julia y el escribidor), Carlos Fuentes (La muerte de Artemio Cruz) y Guillermo Cabrera Infante (Tres tristes tigres).
  • Última narrativa hispanoamericana: con un tono menos hermético formalmente, revitaliza la oralidad y profundiza en el rechazo a las dictaduras del Cono Sur, la memoria de los desaparecidos y la búsqueda de justicia personal y colectiva. Destacan Augusto Monterroso (La oveja negra y demás fábulas), Cristina Peri Rossi (La nave de los locos), Laura Esquivel (Como agua para chocolate), Alfredo Bryce Echenique (Un mundo para Julius) y Luis Sepúlveda (Un viejo que leía novelas de amor).

3. La Poesía Española de los Años 60 a los 80

La Poesía de los Años 60: Generación del 50

En un contexto de desarrollismo económico, transformaciones industriales y apertura exterior, la lírica superó los moldes de la poesía social testimonial anterior sin perder la mirada crítica, asimilando influjos universales e íntimos.

  • Concepción poética: entienden el poema como una vía de conocimiento moral y exploración interior, tomando como modelos a Antonio Machado, Luis Cernuda y la Generación del 27.
  • Temas: la rememoración de la infancia y adolescencia, la amistad, el erotismo y el paso devastador del tiempo.
  • Estilo: tono conversacional y coloquial, pero dotado de un depurado rigor métrico y estético.
  • Autores representativos: Jaime Gil de Biedma (Las personas del verbo), Ángel González (Tratado de urbanismo), José Ángel Valente (La memoria y los signos) y Claudio Rodríguez (Don de la ebriedad).

La Poesía de los Años 70: Los Novísimos

La publicación de la antología Nueve novísimos poetas españoles (1970), a cargo de Josep Maria Castellet, certificó la ruptura con el realismo previo mediante una estética experimental y culturalista.

  • Características: frialdad o distanciamiento del «yo» íntimo, primacía de la forma estética, metapoesía y asimilación de la cultura popular (cómic, cine de Hollywood, televisión y música pop).
  • Técnicas: escritura automática, acumulación caótica, collage y ambientaciones decadentes o exóticas inspiradas en Ezra Pound, T. S. Eliot y la lírica hispanoamericana (Octavio Paz, Lezama Lima).
  • Autores centrales: Pere Gimferrer (Arde el mar, La muerte en Beverly Hills), Leopoldo María Panero (Poemas del manicomio de Mondragón), Guillermo Carnero, Antonio Colinas y Ana María Moix.

Evolución en los Años 80: Poesía de la Experiencia y Pluralidad

La llegada de la democracia favoreció la coexistencia de múltiples caminos: neobarroquismo, surrealismo (Blanca Andreu), clasicismo, culturalismo de tono veneciano (Antonio Colinas) y poesía minimalista o del silencio.

La corriente predominante fue la poesía de la experiencia, encabezada por Luis García Montero, Felipe Benítez Reyes y Carlos Marzal. Influenciados por Gil de Biedma y Manuel Machado, recuperan la narratividad urbana, la cotidianidad, el humor, la ironía desengañada y el compromiso cívico en un lenguaje comunicativo y accesible.

4. La Narrativa Española desde los Años 60 hasta la Democracia

La Renovación de los Años 60: La Novela Experimental

Frente al agotamiento de la novela social y del realismo testimonial de los años 50, se introdujeron técnicas vanguardistas influidas por Joyce, Kafka, Proust, Faulkner y los novelistas del Boom hispanoamericano.

El hito de Tiempo de silencio (1962)

La novela de Luis Martín-Santos supuso una revolución formal en las letras españolas. Aunque mantenía el fondo crítico respecto a la miseria y el atraso del país, sustituyó las fórmulas tradicionales por recursos complejos:

  • Monólogo interior y flujo de conciencia.
  • Técnica del contrapunto y perspectivismo.
  • Desarticulación cronológica y digresiones ensayísticas.
  • Riqueza léxica, con neologismos, cultismos y parodias de registros populares.

Expansión del experimentalismo

Otros novelistas asumieron estas innovaciones técnicas en obras fundamentales:

  • Miguel Delibes: Cinco horas con Mario.
  • Juan Marsé: Últimas tardes con Teresa y Si te dicen que caí.
  • Juan Goytisolo: Señas de identidad.
  • Juan Benet: Volverás a Región.
  • Camilo José Cela: San Camilo, 1936.
  • Jesús Fernández Santos: El hombre de los santos.
  • Carmen Martín Gaite: Retahílas.

Hacia finales de la década, el afán experimental cayó en ocasiones en un exceso artificioso y opaco que alejó al público lector. Sin embargo, fórmulas templadas o lúdicas lograron un gran valor literario, como La saga/fuga de J.B. de Gonzalo Torrente Ballester y Escuela de mandarines de Miguel Espinosa.

La Narrativa Española a partir de los Años 70

Con la Transición democrática y la muerte de Franco (1975), la narrativa recuperó el placer de contar historias sin renunciar al enriquecimiento formal previo, dando paso a una trama más ágil, personajes vulnerables y una acentuada variedad de subgéneros:

  • Novela lírica o poemática: ambientaciones sugerentes, recursos oníricos y prosa de alta carga subjetiva, como Son de mar (Manuel Vicent).
  • Metanovela: reflexión sobre el acto mismo de la escritura dentro de la trama, como Papel mojado (Juan José Millás).
  • Novela testimonial y memorialística: híbrido de memoria histórica y literatura, como La gallina ciega (Max Aub).
  • Novela policiaca o de intriga: reinterpretación del género negro en el contexto español, destacando la serie del detective Pepe Carvalho con títulos como Los mares del Sur (Manuel Vázquez Montalbán).
  • Novela histórica: recreación rigurosa o ficcional de épocas pasadas y episodios de la Guerra Civil, como Soldados de Salamina (Javier Cercas).
  • Novela intimista y existencial: meditación sobre la identidad personal, la desolación y el paso del tiempo, patente en El desorden de tu nombre (Juan José Millás) y La lluvia amarilla (Julio Llamazares).

El panorama contemporáneo se caracteriza por la pluralidad estilística, donde conviven la exploración psicológica, la memoria colectiva, la soledad urbana y el replanteamiento de los vínculos afectivos.