El Anfiteatro Flavio
El Anfiteatro Flavio se sitúa en el contexto del Alto Imperio, concretamente durante la dinastía Flavia, a finales del siglo I d. C., tras la crisis política del año 69. En ese momento, los emperadores impulsaron grandes construcciones públicas como medio de propaganda y control social.
Construido entre los años 70 y 80 d. C. bajo Vespasiano, con inauguraciones posteriores de Domiciano, su función era albergar espectáculos públicos como combates de gladiadores, cacerías y naumaquias. Desde el punto de vista arquitectónico, el edificio presenta una planta elíptica. Tenía 80 arcos por cada uno de sus tres niveles, con columnas de abajo a arriba de órdenes toscano, jónico y corintio. Está organizado en torno a una arena central, rodeada por la cavea, formada por pisos reservados para las diferentes clases sociales (podium, maenianum primum). El velarium era una cubierta de tela desplegable accionada mediante poleas; en la parte superior de la fachada se colocaban los huecos en los que se anclaban los mástiles de madera que soportaban los cables. La estructura se articula mediante un sistema de anillos concéntricos y muros radiales, que distribuían las cargas y permitían la circulación fluida del público a través de pasillos y escaleras. Destaca el uso de los vomitorios, accesos que facilitaban la entrada y salida rápida de miles de personas.
El Panteón de Agripa
El Panteón de Agripa se corresponde al siglo II d. C., en época de Adriano. Fue construido originalmente por Marco Vipsanio Agripa, aunque fue reconstruido por Adriano tras el incendio en el año 80 d. C., en época de Domiciano. Destacan dos elementos fundamentales: un pórtico clásico y una rotonda cubierta por una cúpula. El pórtico presenta un frontón compuesto por dieciséis columnas monolíticas de orden corintio hechas con granito. Estaban organizadas en tres hileras, generando un pronaos, siendo la entrada más ancha cubierta por una bóveda de cañón. El acceso conduce al espacio principal, una planta circular cubierta por una impresionante cúpula. Entre sus materiales destaca el uso del hormigón romano (opus caementicium) revestido de ladrillo, así como el uso de materiales más pesados para la base como el travertino, y materiales progresivamente más ligeros como la toba y la piedra pómez. La cúpula se apoya sobre un tambor con arcos de descarga y pilares. En su interior se encuentra el casetonado, que no solo cumplía una función decorativa sino también estructural. La cúpula se culmina con un óculo central que ilumina el espacio creando un efecto espiritual y simbólico.
Obras y Monumentos Destacados
- Relieves del Arco de Tito: Finales del siglo I, dinastía Flavia, bajo el mandato de Domiciano, en honor a Tito.
- Columna Trajana: Siglo II (año 113 d. C.), dinastía Ulpio-Aelia, Alto Imperio; arquitecto: Apolodoro de Damasco.
- Urna Villanoviana: Siglos IX y VIII a. C.
- Teatro de Pompeyo: Siglo I a. C., durante la República (en torno al año 55 a. C.).
- Templo de la Fortuna: Siglo I d. C.
- Togado Barberini: Siglo I a. C., época tardorrepublicana.
- Apolo de Veyes: Periodo arcaico, finales del siglo VI a. C.; artista: Vulca.
- Juego de Phersu: Pintura etrusca, periodo arcaico (520 a. C.), Tumba de los Augures.
El Foro de Trajano
El Foro de Trajano fue construido a comienzos del siglo II d. C., durante el gobierno del emperador Trajano, en el contexto del Alto Imperio romano y tras las victorias militares en las guerras dacias. Estas conquistas proporcionaron riqueza al Imperio y sirvieron para financiar grandes obras públicas destinadas a exaltar el poder imperial y la propaganda política. Desde el punto de vista arquitectónico, fue el foro más grande de Roma y estaba organizado de forma axial y simétrica. El conjunto incluía una gran plaza porticada, la Basílica Ulpia, bibliotecas y la famosa Columna de Trajano, decorada con relieves que narraban las campañas militares del emperador. Destaca el uso de espacios monumentales y abiertos para impresionar a la población y reforzar la autoridad imperial. En cuanto a las técnicas constructivas, los romanos emplearon hormigón romano (opus caementicium), ladrillo y mármol. También utilizaron bóvedas y arcos para sostener grandes estructuras y facilitar la distribución de cargas.
Figura Histórica: Catón el Viejo
Catón el Viejo vivió entre los siglos III y II a. C., durante la etapa de expansión de la República romana tras las Guerras Púnicas. Representó los valores tradicionales romanos, defendiendo la austeridad, la disciplina y las costumbres antiguas frente a la creciente influencia cultural griega en Roma. Desde el punto de vista político, destacó como cónsul, censor y orador. Durante su censura promovió reformas morales y económicas, vigilando las costumbres públicas y defendiendo el poder del Senado. También es conocido por su constante oposición a Cartago, pronunciando la famosa frase “Carthago delenda est” (“Cartago debe ser destruida”). En el ámbito cultural, escribió la obra De Agri Cultura, considerada el tratado en prosa latina más antiguo conservado. En ella refleja la importancia de la agricultura como base económica y moral de Roma.
Villa Adriana
La Villa Adriana, cerca de Roma en Tívoli, fue el lugar de reposo donde el emperador Adriano unió lo mejor de la arquitectura y el arte de su tiempo. Al pie de la montaña Rigoli, aprovechando las irregularidades del terreno, Adriano construyó una verdadera ciudad de planta simétrica, organizada alrededor de dos ejes convergentes. Destaca el Canopo, construido en el año 135 d. C., última obra que recordaba a Egipto. Hay un gran lago-canal de 80 metros de ancho y 220 de largo, rodeado por pórticos de columnas y esculturas. Al fondo se encuentra el Serapeum, un edificio cubierto por una bóveda de luneto revestida de mosaicos que servía para alzar un triclinio adornado con juegos de agua. Entre las esculturas se pueden distinguir muchas copias de originales griegos, como las cariátides del Erecteion o las amazonas del concurso de Éfeso. Adriano buscaba hacer con su villa una especie de museo de las obras que más le gustaban, mezclando estilos arquitectónicos. Esta combinación del sistema arquitrabado con el abovedado se convertiría en un motivo con mucho futuro, presente en el Templo de Éfeso, el Palacio de Diocleciano o en las naves de las basílicas constantinianas.
La Tumba de Regolini-Galassi
La Tumba de Regolini-Galassi pertenece a la civilización etrusca y se sitúa en el siglo VII a. C., durante el período orientalizante, una etapa en la que los etruscos recibieron influencias artísticas y culturales del Mediterráneo oriental gracias al comercio. Fue descubierta en Cerveteri, una de las ciudades etruscas más importantes. Desde el punto de vista arquitectónico, se trata de una tumba de corredor o dromos que conduce a varias cámaras funerarias cubiertas mediante falsa bóveda. Su función era servir como enterramiento de familias aristocráticas, reflejando el poder y la riqueza de la élite etrusca. En el interior se encontraron ajuares funerarios de gran valor, como joyas de oro, objetos de bronce y cerámicas. Destaca el uso de piedra y bloques de toba volcánica, además de una cuidada decoración con objetos metálicos trabajados mediante técnicas avanzadas de orfebrería, como el granulado y la filigrana.
