Desarrollo Industrial Español (S. XIX) y el Revisionismo Político de Alfonso XIII


Contexto y Fuente Historiográfica

Nos encontramos ante una fuente historiográfica secundaria: un mapa de tipo económico que muestra la distribución y desarrollo de las principales industrias españolas a lo largo del siglo XIX (como indica la leyenda), así como sus zonas de distribución por España. La fuente de este mapa es el Atlas Didáctico del Instituto Geográfico Nacional.

Distribución Geográfica de la Industria y la Minería

En el mapa se observan las zonas de mayor implantación industrial y minera en España:

  • Industria siderúrgica: Málaga, Asturias y País Vasco.
  • Industria textil: Principalmente en Cataluña.
  • Minería: Suroeste andaluz, valles mineros de Asturias y País Vasco.

Estas zonas suelen estar cercanas a la costa, lo que facilita el transporte. Relacionado con esto, se incluye la actividad portuaria. En el caso de Canarias, destaca la implantación de los Puertos Francos a partir de 1852. El mapa puede considerarse también un mapa de flujos, ya que indica la dirección de algunas exportaciones o tráfico comercial.

El Desarrollo Industrial en el Siglo XIX

La Industria Textil Catalana

La expansión de la industria moderna en la España del siglo XIX se inició en Cataluña, centrada en el sector algodonero. Su importancia radica en que, desde sus inicios, fue un sector dedicado a producir para el mercado y no para el autoconsumo. En el resto de España, la actividad industrial no experimentó la misma modernización.

La industria textil catalana creció a principios del siglo XIX gracias a la introducción de máquinas movidas por ruedas hidráulicas o máquinas de vapor. Su evolución se vio afectada por el parón de la Guerra de la Independencia y la pérdida de las colonias americanas. Posteriormente, se recuperó y expandió la fabricación de hilados (1830-1855). Entre 1870 y 1898, vivió otro periodo importante debido al monopolio mercantil con Cuba y Puerto Rico.

Sin embargo, tuvo dos limitaciones importantes:

  • La escasez de carbón de la minería catalana y las dificultades de su transporte. Esto estimuló el desarrollo de colonias industriales.
  • La debilidad del mercado español, compuesto por un campesinado con pocos recursos. Las industrias textiles exigieron constantemente al gobierno la aprobación de medidas proteccionistas para hacer frente a la competencia extranjera.

La Industria Siderúrgica y Minera

La industria siderúrgica explotó principalmente hierro y carbón. Los primeros intentos de crear una siderurgia moderna se desarrollaron en 1826 en Málaga, pero esta entró en decadencia a mediados del siglo XIX.

Los yacimientos de hulla de Asturias se convirtieron en el centro siderúrgico de España entre 1864 y 1879. Su dominio se mantuvo hasta finales del siglo XIX, cuando la llegada del carbón galés hizo perder la competitividad asturiana.

Vizcaya poseía extensas minas de hierro. A partir de 1876, con la llegada del carbón galés, se reafirmó la industria siderúrgica en esta región, formándose el eje Bilbao-Cardiff (que también influyó en Cantabria). Este eje se basó en la exportación de hierro a Gran Bretaña y la importación de carbón galés.

En 1880 se creó la empresa Altos Hornos de Vizcaya, y en 1885 se instaló el primer convertidor de Bessemer de España para la fabricación de acero. Vizcaya se convirtió así en el mayor productor de hierro del país.

La minería estuvo estancada casi todo el siglo por diversos factores. Sin embargo, la Ley de Bases sobre Minas (1869) y otras normativas de carácter librecambista favorecieron la actividad extractiva, a la vez que crecía la demanda.

Concesiones y Exportación Minera

Se concedieron explotaciones a compañías extranjeras, destacando:

  • Minas de Almadén (mercurio).
  • Minas del sur peninsular (plomo).
  • Minas de Riotinto (cobre).

La mayor parte del mineral fue exportado (1899-1908), representando las exportaciones de metales y minerales un tercio de las exportaciones totales españolas.

El aumento de la demanda de carbón fue impulsado por la máquina de vapor y el desarrollo siderúrgico. En Asturias, la minería de carbón se desarrolló gracias a la abundancia y la cercanía al transporte marítimo.

La minería de hierro se expandió con la difusión del convertidor Bessemer, que requería un mineral sin fósforo (característica del hierro vasco). La cercanía de las minas vizcaínas al mar abarató los transportes.

La escasa demanda interior provocó que la mayor parte de la producción se destinara a la exportación (principalmente a Gran Bretaña, Alemania, Francia y Bélgica), convirtiendo a España en el principal abastecedor de mineral de hierro de Europa.

Nota sobre Canarias: Extracción de Agua

La extracción de agua de galerías y pozos en Canarias (gestionada por manos privadas) aumentó debido a la alta demanda de la población y, sobre todo, de la agricultura, agotando los acuíferos de las islas.

El Revisionismo Político y el Regeneracionismo (Inicios del Siglo XX)

El Espíritu del Regeneracionismo

La primera parte del reinado de Alfonso XIII estuvo marcada por el espíritu del Regeneracionismo, la idea de cambiar el sistema político heredado de Cánovas. Este movimiento surgió tras la Crisis del 98, cuando España perdió sus últimas colonias.

El Regeneracionismo fue un movimiento ideológico clave. Joaquín Costa lo presentó en 1901 en su informe Oligarquía y caciquismo en el Ateneo de Madrid. Costa criticó los problemas del sistema político y propuso formas de modernizar España, influyendo significativamente en la clase política.

El Revisionismo Político y la «Revolución desde Arriba»

Las primeras décadas del siglo XX fueron un periodo de reformas dentro de un sistema que se alejaba cada vez más de las necesidades populares. El intento de reformar el sistema de Cánovas para atraer apoyos a la monarquía de Alfonso XIII, sin alterar la esencia conservadora, fue lo que Antonio Maura denominó la «Revolución desde arriba».

Tras la muerte de los líderes de los partidos tradicionales, Cánovas (1897) y Sagasta (1903), se inició el Revisionismo político. Los primeros gobiernos del siglo XX intentaron renovar el régimen desde dentro.

Este periodo estuvo dirigido principalmente por Maura (del Partido Conservador) y Canalejas (del Partido Liberal). Los líderes del Partido Conservador al frente del revisionismo fueron Silvela y Maura.

El Fin del Gobierno de Maura

La Semana Trágica de Barcelona (1909) impidió que Maura completara su «revolución». Renunció en octubre de 1909, después de que el rey perdiera la confianza en él a raíz de la reacción internacional generada por la ejecución del anarquista Francisco Ferrer Guardia.

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