Determinismo y Cultura en Filosofía


La negación de la libertad

– Se llama determinismo a la postura que niega la libertad del ser humano y afirma que todo su comportamiento tiene su origen en unos factores que no dependen de su voluntad.

  • Materialista

– Considera que los elementos físicos, biológicos o fisiológicos limitan cuanto sucede.

  • Sociólogo

– Sostiene que la presión del medio social, las ideas dominantes, etc., anulan la libertad. El individuo ser a un resultado de la clase social a la que pertenece o de la educación que recibe.

– Auguste Comte y Karl Marx

  • Psicológico

– Según esta concepción, la voluntad estaría determinada psíquicamente, ya sea por el motivo que la razón enjuicie de mayor peso, ya sea por factores inconscientes.

– Sigmund Freud.

  • Metafísico

– El ser humano es finito y limitado. La voluntad está sometida por el destino y, en consecuencia, las acciones humanas voluntarias son, en realidad, pura apariencia.

– Martín Lutero, Juan Calvino y Georg W. Hegel

La cultura y la sociedad

– La cultura es el conjunto de conocimientos, actitudes y signos históricamente transmitidos de generación en generación por medio de los cuales los seres humanos se comunican entre sí y organizan su vida en sociedad.

– Componentes de la cultura:

  • Lenguaje

– Es un sistema de signos que permite que los miembros de una sociedad expresen su forma de vida.

  • Valores

– Son las cualidades que hacen apreciable o estimable una realidad. Orientan la existencia de las sociedades y de las personas.

  • Normas sociales

– Son las reglas según las cuales la gente orienta su conducta social. Las normas concretan las exigencias generales de los valores en pautas definidas de obrar (la solidaridad)

  • Instrumentos

– Son los artefactos propios de cada sociedad. Cada cultura desarrolla sus instrumentos típicos en armonía con los objetivos y los valores que más aprecia. El teléfono móvil.

Sociedad, técnica e identidad personal

El Transhumanismo

En 1997, el transhumanismo adquiere su carta fundacional. Joe Harris publicó en 2007 su libro. El transhumanismo instaura la llamada medicina del deseo.

El uso de la tecnología está destinado no a subsanar aspectos de la realidad humana limitada, sino a la eliminación de todo signo de debilidad, dando paso así a una realidad nueva: la posthumanidad.

El proyecto transhumanista pretende conectar las redes neurales a dispositivos cibernéticos. A esto se une la eugenesia prenatal, que permite crear embriones a la carta y eliminar los que no sirvan.

De la combinación entre genes y neuronas, por un lado, y de las máquinas cibernéticas, enlazadas con las diversas partes del cuerpo, por otro lado, resultaría el ejemplar transhumano, mitad orgánico y mitad cibernético.

La idea de que la mejora de las condiciones biológicas conduce necesariamente a una mayor felicidad olvida la interioridad de la persona. Ciertamente, la felicidad puede verse obstaculizada por el sufrimiento físico, pero de un modo mucho más hondo por el vacío existencial.

La perspectiva de género

– La diferencia entre sexo y género proviene de la doble dimensión, genética y cultural, que ofrece la diferenciación del ser humano como varón y mujer.

  • De identidad o correspondencia fija: Hace depender a la mujer del hombre, negando la igualdad y sobrevalorando las diferencias. Es una postura determinista para la que la biología impone roles sociales al varón y a la mujer.

  • De igualdad en la diferencia: Todo ser humano está dotado de unas «condiciones naturales» que ha de perfeccionar libremente. Tanto su dimensión cultural como la biológica son, por tanto, parte constitutiva de su identidad personal.

  • De separación e independencia: El sexo se concibe como algo meramente cultural y de elección. En la que la dimensión biológica no se considera un principio que constituya al ser humano. En su raíz se encuentra Simone de Beauvoir.

De la perspectiva de género a la ideología de género

Desde 1968, hay un cambio y podías decir de qué género te identificabas dejando aparte el aspecto biológico. En su aspecto positivo, este giro cultural significó una apertura al respeto a la dignidad de la mujer y a la defensa de su igualdad con el varón.

Sin embargo, la separación radical de lo natural y lo cultural ha dejado al ser humano en manos de una libertad sin raíces. Este desarraigo deja a la persona sin criterios con los que poder juzgar sus propias vivencias y comportamientos. Como sucedía con el proyecto transhumanista, el deseo de autoconstruir la propia identidad, prescindiendo de una de sus dimensiones,

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