La enseñanza religiosa: un derecho de la persona y de los padres
La enseñanza religiosa: un derecho de la persona y de los padres.
Estatuto original
La formación religiosa trae consigo la necesidad de un diálogo interdisciplinar y de un discernimiento. La dimensión religiosa constituye la instancia última, el criterio definitivo en torno al cual el hombre organiza su existencia. La religión es una disciplina escolar importante y, a su vez, una enseñanza que no puede imponerse. La fe cristiana es una interpelación a la libertad del hombre. La respuesta al mensaje cristiano es siempre la adhesión libre, un consentimiento responsable a la palabra de Dios y, por ello, un acto de fidelidad a la propia conciencia. Por esta razón, la formación religiosa en los centros docentes no se puede imponer, pero tampoco puede negarse a nadie el derecho de recibirla.
Derecho de los padres
Es corresponde a los padres decidir si debe enseñarse o no la enseñanza religiosa a un determinado grupo de alumnos, impartiendo dicha enseñanza a aquellos alumnos cuyos padres la desean. Esto constituye un derecho fundamental del niño y del adolescente, del que se deriva el derecho de los padres a exigir que se ofrezca o no a sus hijos esta formación en la escuela, y a que se les eduque en una u otra confesión religiosa.
El derecho a la enseñanza religiosa
No le corresponde al Estado decidir la orientación del saber sobre el significado último de la vida humana con respecto a las decisiones del hombre en materia de fe, sobre cuyo contenido no deben decidir ni el Estado ni los partidos políticos. Esta es tarea de las comunidades religiosas y grupos culturales, los cuales guían el conocimiento sobre la naturaleza, el origen y el fin del hombre y de la sociedad.
Escuela, sociedad y Estado
La educación, como servicio necesario de la sociedad a sus miembros, se canaliza a través del Estado. El Estado debe hacer posible, por la vía de la escuela estatal y de la no estatal, la formación religiosa para los alumnos cuyos padres la deseen.
La enseñanza religiosa en un plano distinto a la política
Las ideologías políticas apuntan a ser eficaces en la acción, formalmente a través de la consecución del poder. Frente a ellas, el universo de lo cristiano se mueve en un nivel de gratuidad. Una escuela abierta a todos debe contribuir a la educación cívica de los ciudadanos. En la enseñanza religiosa se propondrá también a los alumnos la obligación de asumir sus compromisos cívicos, pero sin canalizar ni promover ninguna línea política determinada.
Formación del Antiguo Testamento y del Nuevo Testamento
Formación del Antiguo Testamento y del Nuevo Testamento
A continuación se presentan las etapas históricas que marcan la formación de las tradiciones del Antiguo Testamento:
Etapa patriarcal
Primer capítulo de la historia de Israel. Está ligada a tres generaciones de patriarcas arameos: Abraham, Isaac y Jacob. Son personajes con una vida nómada y con gran esperanza en las promesas divinas de una tierra y de una numerosa descendencia.
Etapa mosaica
Los libros del Éxodo y Levítico narran las vicisitudes de los descendientes de Jacob-Israel, que pasan de la esclavitud de Egipto a convertirse en pueblo de Dios a través de la Pascua de liberación.
Etapa de la monarquía
La palabra que acompaña estos acontecimientos es el mensaje de fidelidad a la Alianza que los profetas repiten a favor del monoteísmo. Este periodo incluye el anuncio de las promesas mesiánicas de salvación. Además, se ponen por escrito dos grandes tradiciones: la yawista y la eloísta. En el 612 a. C. se descubre en el templo de Jerusalén el rollo de la Ley. El libro del Deuteronomio se sitúa en la corriente de tres ejes de inspiración: la tradición mosaica, el profetismo y la sabiduría.
Etapa del exilio
En el 587 a. C. Jerusalén cae en poder de los babilonios y con ello se desmoronan los fundamentos de la vida religiosa. Los cincuenta años del exilio van a ser la época dorada de la literatura profética y sapiencial, con libros como los de Ezequiel y el segundo Isaías. Aparece también la tradición sacerdotal: los sacerdotes en la Antigua Ley habían sido siempre los hombres de las tradiciones, especialistas de la Torá.
Etapa del judaísmo
Denominada así porque solo vuelve a Jerusalén un resto de los descendientes de Judá. El pueblo vive sometido a poderes extranjeros. Se distinguen tres periodos: el persa, donde se debilita el profetismo y se redacta el Pentateuco; el helenístico, donde se redactan los libros de las crónicas y se retoca el libro de los Salmos; y el periodo macabeo, donde se escriben los dos libros de los Macabeos y surge la literatura apocalíptica.
Evangelización e inculturación de la fe
Evangelización e inculturación de la fe. Las culturas suelen expresar también las limitaciones, el mal y el orgullo que anida en el corazón del hombre. En vez de colaborar al verdadero desarrollo del ser humano, estas formas culturales, heridas por el pecado, degradan, manipulan y deshumanizan al hombre.
Así pues, evangelizar significa, en primer lugar, el encuentro y la encarnación del Evangelio en un determinado ámbito humano y cultural, de tal modo que el Evangelio llegue a penetrar en esa cultura y a expresarse con los elementos propios de la misma. En segundo lugar, significa que el Evangelio se convierta en principio inspirador de esa cultura, en fermento que transforme y origine una nueva realidad cultural. Los principios para el proceso de la inculturación de la fe son la encarnación y la redención.
La Iglesia y la cultura
La Iglesia y la cultura. La dinámica de la sociedad tiende a absolutizar el presente, aislándolo del patrimonio cultural del pasado y sin proyectar debidamente el futuro. La Iglesia aparece como la gran defensora de una sana y elevada tradición.
En el Concilio Vaticano II, la Iglesia, a partir de una renovada conciencia de la tradición católica, toma en serio, discierne y supera las críticas que estuvieron en la base de las fuerzas que caracterizaron la modernidad. La Iglesia considera su misión prioritaria en la cultura actual: mantener despierta la búsqueda de la verdad y, consecuentemente, de Dios.
