Novecentismo o Generación del 14
El Novecentismo, también conocido como Generación del 14, es una corriente estética y literaria que se sitúa entre la Generación del 98 y la Generación del 27. No fue un grupo cohesionado con manifiestos comunes, pero sus autores comparten una serie de ideas y características formales.
Esta generación está formada principalmente por ensayistas y escritores con una elevada formación intelectual. Buscan la belleza formal, el rigor estético y una obra perfectamente elaborada, alejada de la improvisación. Su mirada se orienta hacia Europa, lo que contrasta con el nacionalismo castellano de la Generación del 98.
Características principales del Novecentismo
- Ruptura con el pasado, especialmente con el sentimentalismo romántico. El arte debe ser intelectual más que vital; se rechaza lo anecdótico y emocional.
- Obsesión por la perfección formal: pulcritud, equilibrio y orden.
- Literatura elitista, destinada a minorías cultas.
- Búsqueda del “arte puro” y autonomía de la obra artística.
- Renovación del lenguaje: uso de palabras arcaicas, ritmos armónicos y referencias clásicas greco-romanas.
- Deseo de cambio estético desde una élite intelectual para transformar la sensibilidad colectiva.
- Separación entre vida y literatura.
- Cosmopolitismo y europeísmo frente al regionalismo. Importancia de la ciudad y la cultura urbana.
- Predominio del ensayo como género principal, aunque también se cultiva la poesía y la novela.
Autores representativos
- José Ortega y Gasset: Filósofo y ensayista, defensor del racionalismo y la modernidad europea.
- Gabriel Miró y Ramón Pérez de Ayala: Novelistas con un estilo refinado y cuidado.
- Juan Ramón Jiménez: Poeta onubense, Premio Nobel de Literatura. Su obra evoluciona desde el modernismo hacia una poesía pura e intelectual. Destaca Platero y yo, una obra de prosa poética que reflexiona sobre la infancia, la naturaleza y una crítica al progreso materialista.
Movimientos de Vanguardia
A principios del siglo XX, surgieron en Europa y América diversos movimientos artísticos conocidos como vanguardias. Estos movimientos buscaban romper radicalmente con las formas tradicionales del arte y crear un nuevo lenguaje expresivo.
Características generales de las vanguardias
- Rechazo del realismo y del arte tradicional.
- Deshumanización del arte.
- Búsqueda extrema de originalidad y novedad.
- Carácter experimental y provocador.
- Incorporación del mundo irracional, inconsciente y onírico.
Principales movimientos de vanguardia
- Cubismo
- Inspirado en la pintura, busca mostrar múltiples perspectivas de un objeto al mismo tiempo. En literatura, destaca el francés Apollinaire con sus caligramas, poemas cuya disposición visual forma una figura relacionada con el contenido.
- Futurismo
- Fundado por Filippo Tommaso Marinetti. Exalta la máquina, la velocidad, la guerra y el dinamismo de la vida moderna. Propone eliminar la sintaxis, los signos de puntuación y usar verbos en infinitivo. Es agresivo y anti-tradicional.
- Dadaísmo
- Movimiento absurdo y antilógico, fundado por Tristan Tzara. Rechaza el arte, la belleza y cualquier norma establecida. Sus obras son breves, caóticas y buscan provocar. El nombre «Dadá» no tiene significado.
- Surrealismo
- Liderado por André Breton. Es el movimiento más influyente. Se basa en el subconsciente, los sueños y el automatismo psíquico. La escritura automática permite liberar el pensamiento de la razón. Tuvo gran impacto en España, con figuras como Dalí, Buñuel y Lorca.
La Vanguardia en España
En España, el espíritu vanguardista se difunde rápidamente. El escritor más importante en este proceso fue Ramón Gómez de la Serna, quien introdujo y promovió estas nuevas tendencias. Creó la greguería, una metáfora ingeniosa y humorística (por ejemplo: «El piano es un bosque de dientes negros y blancos»).
Además, surgieron dos movimientos propios:
- Ultraísmo
- Creacionismo
La Generación del 27
Este grupo de poetas recibe su nombre del homenaje que rindieron a Luis de Góngora en 1927, con motivo del tercer centenario de su muerte. Aunque no todos tenían la misma edad, compartían formación, ideales estéticos y vínculos personales.
Características comunes
- Edades parecidas y sólida formación cultural. Muchos pasaron por la Residencia de Estudiantes de Madrid.
- Relaciones estrechas con artistas como Dalí, Buñuel, Falla.
- Actitud liberal y apertura a influencias internacionales.
- Vocación poética predominante, aunque algunos cultivan teatro, ensayo y narrativa.
- Procedencia mayoritaria de Andalucía.
- Colaboración en revistas literarias como Litoral o Revista de Occidente.
- Conciencia de pertenecer a una generación.
Influencias principales
- Tradicional: Góngora, Garcilaso, Quevedo, San Juan de la Cruz, Bécquer.
- Moderna: Modernismo (Rubén Darío), Simbolismo.
- Contemporánea: Juan Ramón Jiménez, vanguardias, Ramón Gómez de la Serna.
Técnica y lenguaje
- Uso de recursos vanguardistas: verso libre, versículo, sinestesia, símbolos.
- Metáforas originales y sorprendentes.
- Recuperación de metros clásicos, especialmente el romance.
- Léxico renovado con palabras de la vida moderna.
- Combinación de lo popular y lo culto.
Etapas de la Generación del 27
- Hasta 1927: Influencia del novecentismo y Juan Ramón Jiménez. Poesía pura, formal, intelectual.
- 1927–1936: Etapa surrealista. Mayor expresividad, emoción, angustia existencial. Rehumanización del arte.
- 1936–1939: Guerra Civil. Poesía comprometida, social y política. Temas de dolor, exilio y denuncia.
Autores principales
- Pedro Salinas: Poeta del amor. Para él, el amor es una fuerza vital que da sentido a la existencia. Destacan la belleza, autenticidad e inteligencia en su obra.
- Jorge Guillén: Su poesía transmite entusiasmo por la vida y un profundo optimismo. Su estilo es sobrio, pulido y despojado de ornamentos.
- Gerardo Diego: Escribió tanto poesía vanguardista como clásica. Fue académico y profesor, y uno de los impulsores del grupo.
- Rafael Alberti: Su trayectoria tiene tres fases: poesía popular andaluza (Marinero en tierra), etapa vanguardista y surrealista (Sobre los ángeles), y poesía comprometida durante la Guerra Civil por su militancia comunista.
- Luis Cernuda: Expresa la tensión constante entre sus deseos personales y la realidad hostil. Temas recurrentes: soledad, amor, exilio y búsqueda de la belleza absoluta.
- Vicente Aleixandre: Uno de los pocos que permaneció en España tras la guerra. Premio Nobel de Literatura en 1977. Su obra pasa de un surrealismo pesimista a una poesía de solidaridad humana y, finalmente, a un tono reflexivo y sereno.
- Federico García Lorca: Considerado el máximo representante de la generación. Combina elementos populares (cante jondo, folklore) con innovaciones vanguardistas. Su obra está marcada por la vitalidad, el dolor, la muerte, la injusticia y el destino trágico. Usa una simbología personal: la luna, la sangre, los caballos. Autor de Romancero gitano, Poeta en Nueva York y obras de teatro como Bodas de sangre.
Las Sinsombrero: Otras voces de la Generación del 27
- Concha Méndez: Poetisa vanguardista con temas tecnológicos al principio. Tras el exilio, su poesía se vuelve más nostálgica y tradicional.
- Carmen Conde: Muy influida por Juan Ramón Jiménez y los místicos. Durante la Guerra Civil escribió poesía republicana. Fue la primera mujer en ingresar en la Real Academia Española.
- Ernestina de Champourcín: Inició con influencias modernistas, luego exploró el amor humano y, en el exilio, se acercó al amor divino y la espiritualidad.
Epígonos
Miguel Hernández: Aunque autodidacta y de origen humilde, se considera un epígono de la Generación del 27. Su poesía es apasionada, directa y profundamente comprometida, especialmente durante la Guerra Civil.
Contraste Estético: Generación del 98 vs. Novecentismo
La Generación del 98 y el Novecentismo representan dos actitudes muy distintas frente a la cultura y España.
Los autores de la Generación del 98, tras la crisis de 1898, se centran en España, especialmente en Castilla, buscando regenerar el país desde sus raíces históricas y morales. Su tono es apasionado, introspectivo y profundamente comprometido con el destino de la nación.
En cambio, el Novecentismo mira hacia Europa, rechaza el nacionalismo cerrado y defiende una cultura racional, elitista y cosmopolita. Valoraban la perfección formal, el arte puro y el distanciamiento emocional, priorizando la belleza y la inteligencia sobre el sentimiento. Mientras los del 98 se preguntaban por el alma de España, los novecentistas apostaban por modernizarla con ideas europeas y una estética refinada.
