La Literatura Española de Posguerra
La Guerra Civil supuso un trauma en la sociedad y en los intelectuales que, desde el exilio, protagonizaron una ruptura con las generaciones previas, aunque autores como Baroja o Azorín continuaron publicando. La carestía, la dura represión ideológica, la censura de la dictadura y el aislamiento marcaron la posguerra.
- Exilio: Arturo Barea (La forja de un rebelde), Ramón J. Sender (Réquiem por un campesino español) y Max Aub (Muertes de perro) compusieron obras realistas y sociales comprometidas con la problemática española.
- Años 40: Algunos autores, como Agustín de Foxá, escribieron una prosa triunfalista, aunque la tónica literaria general mostró pesimismo al tratar temas como la soledad y la muerte.
La Generación del 36 y el Existencialismo
El grupo de literatos recibió el nombre de «generación del 36» y contó con figuras como Camilo José Cela, Miguel Delibes o Carmen Laforet. El existencialismo fue una corriente de pensamiento que se acomodó a la situación española de posguerra por el pesimismo con que afrontó los dilemas del ser humano.
- Tremendismo: Inaugurado por C. J. Cela con La familia de Pascual Duarte, donde se refleja la dura realidad de la miseria y la brutalidad humana con un argumento truculento.
- Otras vertientes: Continuaciones más tradicionales como el «realismo cruel» y el «realismo fantástico».
Los Años 50: El Realismo Social
En los años 50, los autores protagonizaron un acercamiento a los problemas sociales, el «paso del yo al nosotros», con el que pretendieron concienciar a la sociedad de situaciones que el franquismo invisibilizaba. Se redujo la presencia del narrador y los personajes se describieron por sus propios actos y palabras.
Ejemplos destacados:
- La colmena (C. J. Cela): representa con sutil ironía la sociedad urbana.
- La noria (Luis Romero) y El Jarama (Rafael Sánchez Ferlosio).
- Obras sobre el mundo rural (Los bravos, de Jesús Fernández Santos), la clase obrera (La mina, de Armando López Salinas) o crítica burguesa (Entre visillos, de Carmen Martín Gaite).
Años 60: Experimentación Técnica
A partir de los años 60, los autores investigaron posibilidades técnicas más experimentales influidas por autores europeos y norteamericanos como James Joyce, M. Proust y F. Kafka. Se renunció a la omnisciencia, dando lugar a un enfoque múltiple, secuencias interrumpidas y el uso de analepsis y prolepsis.
Obras clave:
- Tiempo de silencio (Luis Martín Santos): mezcla descripciones, digresiones, monólogo interior y diálogos interrumpidos.
- Cinco horas con Mario (Miguel Delibes): monólogo interior de una mujer ante el féretro de su marido.
- La saga/fuga de J. B. (Gonzalo Torrente Ballester).
A partir de 1975, con La verdad sobre el caso Savolta de Eduardo Mendoza, se aprecia un cambio de rumbo hacia una literatura que recupera el placer de contar historias, mezclando elementos tradicionales, policiacos y folletinescos.
Renovación y Diversidad Literaria
Tras el agotamiento del realismo social, se produjo una renovación inspirada en el «boom hispanoamericano». Las técnicas narrativas introdujeron la ruptura de la cronología, el multiperspectivismo, el monólogo interior y el flujo de conciencia.
Géneros y Tendencias Actuales
- Novela negra: Impulsada por Manuel Vázquez Montalbán (detective Pepe Carvalho) y A. Muñoz Molina (El invierno en Lisboa).
- Novela histórica: Autores como A. Pérez-Reverte (El capitán Alatriste), Julia Navarro, Santiago Posteguillo y Fernando Aramburu.
- Novela de la Guerra Civil: Javier Cercas (Anatomía de un instante) y Alberto Méndez (Los girasoles ciegos).
- Ficción metanovelesca e intimista: E. Vila-Matas y Belén Gopegui (La escala de los mapas).
En las últimas décadas, autores como Javier Marías (Corazón tan blanco), Jesús Carrasco (Intemperie), Marta Sanz y Sara Mesa reflejan la influencia de la posmodernidad y los cambios en el acceso a la literatura.
Literatura Hispanoamericana Contemporánea
La literatura hispanoamericana ha evolucionado notablemente a lo largo del siglo XX y XXI.
Poesía y Vanguardias
El Modernismo de Rubén Darío abrió paso a las vanguardias (Creacionismo de Vicente Huidobro y Ultraísmo de Jorge Luis Borges). Posteriormente, el Surrealismo impulsó a poetas como César Vallejo, Pablo Neruda y Octavio Paz hacia un profundo compromiso social.
Narrativa: Del Regionalismo al Boom
- Novela regionalista: Hasta los años 40, obras como Doña Bárbara (Rómulo Gallegos) o Huasipungo (Jorge Icaza) se centraron en la lucha contra la naturaleza.
- Realismo Mágico: Tras la Segunda Guerra Mundial, autores como Miguel Ángel Asturias (El señor presidente) y Alejo Carpentier (El reino de este mundo) integraron lo fantástico en la realidad.
- El «Boom»: Fenómeno de los años 60 con autores como Gabriel García Márquez (Cien años de soledad), Mario Vargas Llosa (La ciudad y los perros) y Julio Cortázar (Rayuela).
La narrativa posterior al «boom», representada por autores como Isabel Allende, Roberto Bolaño (Los detectives salvajes) y Manuel Puig, se ha diversificado, abordando temas como la cultura de masas, la tecnología y la reivindicación de las minorías.
