La Poesía Española desde 1936
La Guerra Civil (1936-1939) determinó un corte radical en la literatura que se había estado escribiendo. Durante la guerra, los escritores abandonaron los caminos de experimentación y escribieron una literatura comprometida con alguno de los dos bandos: Nacional o Republicano. De ahí que predominase una literatura de propaganda ideológica de poca calidad literaria.
Cuando termina la guerra, es imposible continuar con las líneas anteriores por la muerte (Lorca) o el exilio de muchos de los escritores (Salinas, Cernuda…), por la fuerte censura que se implantará con la dictadura de Franco, que controla todo lo que se imprime para evitar las críticas contra el Régimen, y por la prohibición de la difusión de obras extranjeras.
Años Cuarenta
La desolación en la que quedó España tras la Guerra Civil, su aislamiento internacional, la censura y el exilio supusieron un verdadero frenazo poético. En líneas generales, los vencedores apoyaron la “poesía arraigada”, que exaltaba las ideas dominantes y buscaba la evasión; y los partidarios del bando perdedor la “poesía desarraigada”, de tipo existencialista y trágica que reflejaba la angustia por la situación de España y el horror de la guerra. Ambas denominaciones fueron obra de Dámaso Alonso, poeta del grupo del 27 que tuvo durante toda su vida un papel esencial como crítico, teórico de la literatura y director de la RAE.
Poesía arraigada
Presenta una visión del mundo alegre y armónica, ya que se identificaba con el bando de los vencedores de la guerra. No quería saber nada de la realidad del momento. Imitó a Garcilaso y trató temas como el amor, la naturaleza, la religión o la patria en metros y estrofas clásicos. Destacan Luis Rosales, Leopoldo Panero, Dionisio Ridruejo y José García Nieto (quien dirigía la revista Escorial).
Poesía desarraigada
Poesía más íntima, de mayor contenido humano y existencial, expresaba el dolor ante el sufrimiento con poemas muy subjetivos en verso libre. Muchos de sus versos aparecieron en la revista Espadaña. Destaca Dámaso Alonso con Hijos de la ira, Vicente Aleixandre con Sombra del paraíso, Gabriel Celaya con Tranquilamente hablando, José Hierro con Tierra sin nosotros y Blas de Otero con Ángel fieramente humano. Son libros de grito, de rebeldía y de asco provocados por la guerra.
Años Cincuenta
Hubo cierta apertura internacional que trajo una apertura ideológica y mayor denuncia social. En los tres géneros (poesía, novela, teatro) se dio una literatura realista donde se intenta reflejar la realidad del momento con mayor carga de denuncia social y de compromiso que en años anteriores. Se tratan temas como la situación de España, la solidaridad, la lucha por la libertad y las injusticias sociales.
Destacan en la poesía social:
- Blas de Otero con Pido la paz y la palabra.
- Gabriel Celaya con Cantos íberos (“Tal es mi poesía: poesía-herramienta / a la vez que latido de lo unánime y ciego / tal es, arma cargada de futuro expansivo / con que te apunto al pecho”).
- Gloria Fuertes, autora de cuentos que colaboró con programas infantiles y fue profesora de poesía en EE. UU.
Destaca también José Hierro, en cuya obra sobresalen dos formas poéticas: los reportajes (poemas narrativos sobre algún hecho del que se ofrece un punto de vista) y alucinaciones (a partir de imágenes irracionales, se expresan emociones subjetivas).
Años Sesenta
Hubo un desarrollo económico debido a la emigración y al turismo. Esto permitió la influencia literaria extranjera que produjo una renovación formal por la que los escritores dejaron un poco de lado las cuestiones sociales y políticas y se dedicaron a investigar y experimentar por nuevas vías literarias. Se empieza a hablar de poesía como experiencia o conocimiento, frente a la poesía como comunicación de la década anterior. En el 66 desaparece la censura en los escritos, aunque permanece en el teatro.
En la llamada “promoción del 60” vemos un grupo de poetas que, sin olvidar las cuestiones sociales, trataron temas personales como el amor como cauce erótico, la familia, el paso del tiempo… buscando nuevas formas de expresión con un estilo sencillo. Destacan, entre otros, Jaime Gil de Biedma, Claudio Rodríguez, Félix Grande, Ángel González y José Ángel Valente.
A partir de 1975
Con la llegada de la democracia, la creación literaria se desprendió de toda la censura. Cuando los autores empezaron a expresarse libremente aparecieron orientaciones diversas que hasta nuestros días están en continua renovación. Además, llegó toda la literatura extranjera que había sido censurada.
Surgió una nueva promoción de poetas llamada los “Novísimos”, que incorporaron asuntos propios del cine, la televisión, y produjeron una ruptura con la tradición literaria. Destacan Pere Gimferrer, Ana María Moix, Félix de Azúa, Leopoldo María Panero y José María Álvarez.
Desde 1975, los autores se orientan en muy diversas tendencias:
- Poesía de la experiencia: trata temas cotidianos y el poeta nos habla de su intimidad con un estilo sencillo y coloquial. Destacan Luis García Montero, Jon Juaristi y Miguel D’Ors.
- Neopurismo: poemas breves que tienden a la concentración de ideas o concentración conceptual y buscan sugerir por medio de lo que no dicen. Destacan Andrés Sánchez Robayna y Jaime Siles.
- Otras tendencias: entre las que destaca Luis Alberto de Cuenca, que ha producido las letras de algunas canciones famosas de autores musicales.
Conclusión
En conclusión, la poesía española desde 1936 ha evolucionado de manera diferente a la poesía anterior. Esto también se debe al período de guerra y dictadura que hubo en España. Se han desarrollado diferentes tipos de poesías entre las que destacan: Poesía del exilio, Poesía arraigada, Poesía desarraigada, Poesía social… También cabe mencionar a Miguel Hernández, que hizo de puente entre la Generación del 27 y la Generación del 36.
