Evolución de los Soportes de Escritura: Del Papiro al Códice Medieval


UD01. Historia del Libro

1.1. El Papiro

Fue un elemento básico en Egipto, utilizado desde el 1800 a. C. Servía para la confección de cestas, ropas, calzado, cuerdas y como soporte de escritura.

El papiro es un junco de sección triangular que puede llegar a medir 3 metros de alto y crece espontáneamente en las riberas del Nilo y en otras regiones del mundo como Siria, Palestina y Etiopía. Al papiro se le quitaba la corteza, pues lo que se reutilizaba era el tallo, que se cortaba en finas láminas. Estas se depositaban sobre una tabla humedecida, una encima de otra, procurando guardar una cierta superposición; después, se ponía una capa perpendicular a la anterior hasta formar un rectángulo. La hoja así obtenida se prensaba y se secaba al sol. Después, varias hojas eran unidas lateralmente mediante el empleo de un pegamento formado por agua, harina y vinagre. El borde derecho se superponía sobre la hoja siguiente para consolidar mejor la línea de sutura entre ambas hojas y, a la vez, se favorecía la escritura, ya que la unión se hacía en el sentido de la misma.

Esta fue la primera forma de libro, pues se vendía por rollos y no por hojas. Estos se enrollaban y guardaban en cilindros de madera. Para leer el libro, se desenrollaba por entero sujetándolo con una mano mientras la otra lo recogía formando el rollo de nuevo.

Para escribir se empleaba un junco que, machacado por uno de sus extremos, permitía obtener unas hebras parecidas a un pincel. El papiro tenía el inconveniente de que solo se podía escribir por una sola cara: aquella en la que las tiras estaban colocadas de forma horizontal. A los soportes que solo pueden ser escritos por una sola cara se les denomina anopistógrafos, y a los que se les puede escribir por las dos, opistógrafos.

1.2. Tablillas de cera

En el siglo IV a. C., los griegos utilizaban como forma de libro el rollo de papiro, pero de dimensiones inferiores a los egipcios (alrededor de 7 m de longitud). Estas hojas con las que se formaban los rollos se llamaban collemata.

Pero también disponían de otros materiales para escribir, como las tablas enceradas, que consistían en una tabla rectangular con un marco; en su interior se extendía una mezcla de cera y resina que los griegos llamaban ostraca. Las tablas podían recibir una preparación consistente en una capa de yeso recubierta de barniz que proporcionaba una apariencia brillante, llamada leucomata.

La columna equivalente a nuestra página se llamaba collema y quedaban perfectamente alineadas por la izquierda e irregulares a la derecha. Para escribir sobre estas tablas empleaban el estilo de hueso o metal, puntiagudo por un extremo y plano por el opuesto para borrar. Para el papiro se usaba el cálamo, una caña que terminaba en punta dura y hendida con un corte en el centro. Con este cálamo resultaba más fácil trazar las letras griegas que pintarlas con un pincel, como hacían los egipcios. (JMRA)

En el siglo III a. C., el libro romano es una prolongación del griego. En su aspecto material continúa siendo el rollo de papiro y en su contenido refleja la cultura romana con su lengua propia en latín y con su alfabeto propio derivado del griego.

En este siglo, los romanos mantenían buena relación con Egipto y no tenían dificultades para proveerse de materia prima. El papiro se llamaba papirus y charta; el primero se refiere a la planta y el segundo al rollo en blanco, aunque después llegó a significar la obra escrita. Las columnas se llamaban paginae y las hojas plagulae. Los papiros se enrollaban en una varilla central o umbriculus, cuyos extremos se adornaban con borlas. Del rollo colgaba una etiqueta identificativa: el titulus o index. El rollo se mantenía cerrado con unas cintas y, si era valioso, se guardaba en una bolsa de cuero o en una caja de forma cilíndrica con un asa para el transporte.

Escribían con tintas usando el calamus y, como en Oriente y Grecia, era de caña acabado en punta cuya parte central se hendía; más tarde usarían plumas de ave, de ganso preferiblemente. También escribían sobre tablillas enceradas usando el stilus.

1.3. El pergamino

Empezó a fabricarse en Pérgamo, antigua ciudad del Asia Menor que rivalizaba con Alejandría por poseer la mejor biblioteca. Como los egipcios ponían dificultades para la exportación de papiros, los de Pérgamo idearon en el siglo III a. C. el uso de pieles de animales curtidas convenientemente.

Los pergaminos se obtenían de pieles de ternera, cabra, oveja y otros animales como el antílope y la gacela:

  • Ternero: Se obtenía el de mejor calidad, pues su color es el más blanco.
  • Cabra: Se obtenía un buen pergamino, pero el color tendía al grisáceo, sobre todo en el lado del pelo.
  • Oveja y carnero: Se obtenían pergaminos muy porosos, pero al ser la piel más grasienta de todas, su color tendía al amarillo.

Excepcionalmente se utilizaban pieles de animales lechales y los fetos de animales nacidos muertos; el pergamino elaborado a partir de aquí es el de más calidad de todos, recibiendo el nombre de virginio o vitela.

Instrumentos de escritura:

  • Junco: En forma de pincel.
  • Cálamo: Caña con punta afilada.
  • Pluma de ave: Generalmente de ganso.
  • Estilo: De hueso o de metal.

La piel de los animales se halla constituida por varias capas de tejidos putrescibles que son:

  1. Epidermis: Capa externa de la piel donde se encuentra el pelo o la lana.
  2. Dermis: Capa intermedia y la más importante, formada por fibras que, después del proceso de curtición, se convierten en pergamino o cuero.
  3. Hipodermis: Capa interna de la piel formada por músculos y tejido adiposo.

La piel sufría un proceso de curtido que consiste en transformar la masa fibrosa de la dermis en un compuesto inalterable y duradero. Básicamente, las operaciones para la obtención de un pergamino son las siguientes:

  • Remojo de la piel: La piel es sumergida en abundante agua durante un largo periodo de tiempo para su hidratación y limpieza.
  • Encalado: Consistía en esparcir cal por la epidermis para ablandar la superficie.
  • Depilación: Consistía en eliminar la masa pilosa de la epidermis.
  • Descarnado: Se raspaba el tejido subcutáneo de la hipodermis.
  • Tensado: De la piel en un bastidor.
  • Acuchillamiento: Para conseguir el grado de finura deseado en toda la piel.
  • Pulimentado: Se alisaba la piel con piedra pómez.
  • Acabado: Diversas operaciones necesarias para dejar la piel en condiciones de uso, tales como el arreglo de defectos, blanqueo y corte.

El Nacimiento del Códice

Con el uso del pergamino apareció el libro en cuadernos en lugar de rollos, como se hacía con el papiro. A la reunión de varias hojas de pergamino de forma cuadrada o rectangular y escritas, incluso por las dos caras, se le llamó codex y, posteriormente, códice.

La adopción al final del Imperio romano de un nuevo formato de libro, el códice de pergaminos, se debe a los inconvenientes que presentaba el papiro, como:

  • La dificultad de encontrar un pasaje concreto.
  • Su fragilidad, pues se desgarraba fácilmente.
  • La necesidad de usar las dos manos durante la lectura.
  • Su capacidad limitada si se quería que el rollo fuera manejable.

El códice tenía las ventajas de su larga duración; su almacenamiento era más fácil, al igual que su transporte por ser plano y con menor volumen. Ofrecía una mayor capacidad, pues admitía escritura por las dos caras, resultaba barato y en él se localizaba cualquier pasaje con mayor rapidez. A partir del siglo III, el códice terminó imponiéndose, quedando relegado el rollo de papiro para documentos diplomáticos y honoríficos por ser grande el peso de la tradición en los documentos rituales y formales.

El códice da lugar a la aparición de una nueva técnica libraria: la de la encuadernación, que es la colección de varios cuadernillos mediante su cosido para formar un volumen dotado de tapas protectoras, generalmente de una materia fuerte como el cuero o, cuando el número de páginas era elevado, de madera forrada con cuero.

El Libro en la Civilización Bizantina

En el año 330, Constantino decidió establecer la capital del Imperio en una pequeña y antigua ciudad griega: Bizancio, al extremo de Europa y enfrente de Asia Menor, de la que solo estaba separada por un canal, y fue bautizada con el nombre de Constantinopla en honor del emperador. Esta fecha y el hecho pueden considerarse como el inicio de la Edad Media, pues el cambio del paganismo al cristianismo justifica una división histórica.

El tipo de libro corriente en la civilización bizantina fue el códice de piel, que lentamente hizo desaparecer los papiros. Los libros son de Astrología, Alquimia, Enigmas y Magia. La encuadernación bizantina influyó en la Europa occidental y dio lugar a un estilo denominado bizantino o a la griega.

Se caracterizaba porque las tapas eran de la misma dimensión que el cuerpo del manuscrito; las tapas de tablas iban forradas de cuero y el volumen se cerraba con uno o varios broches. Si el manuscrito era de lujo, las tapas iban forradas de piel de cabra, seda o brocados que se adornaban con metales y piedras preciosas.

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