Grandes Figuras de la Literatura Española: Antonio Machado y Josefina de la Torre


Antonio Machado: El Poeta de la Generación del 98

Antonio Machado fue un poeta y escritor español nacido en Sevilla en 1875. Su infancia estuvo marcada por los cambios de residencia de su familia debido al trabajo de su padre como profesor. En 1899, se trasladó a Madrid para estudiar en la Universidad Central, donde conoció a su esposa, Leonor Izquierdo, quien falleció a los pocos años de casarse, hecho que lo marcó profundamente.

Trayectoria Literaria y Obras Clave

En su carrera literaria, Machado se unió al grupo de escritores conocidos como la «Generación del 98», quienes cuestionaron la situación política y social de España en esa época. En 1907 publicó su primer libro de poesía, Soledades, al que le siguieron Campos de Castilla (1912), considerado su obra más importante, y Nuevas canciones (1924).

En 1936, durante la Guerra Civil española, Machado se exilió a Francia, donde falleció poco después en Collioure en febrero de 1939. Su legado literario y poético ha sido fundamental para la literatura española y ha sido reconocido tanto en su país como a nivel internacional.

Temas y Corrientes Estilísticas

Sus temas principales son el dolor por España y lo que ocurre, reflejado en el carácter y la esencia castellana, además de la melancolía, el existencialismo y la tristeza por la enfermedad de su mujer.

El poeta logró tomar contacto principalmente con tres corrientes que marcaron los inicios del siglo XX: el simbolismo francés, el modernismo americano y la Generación del 98. Las primeras dos afectaron su obra en cuanto al aspecto estilístico y, sobre todo, en su primera etapa, Soledades (1903). La Generación del 98 fue el marco productivo en el cual se insertó Machado para tratar temas relacionados con la decadencia de España. Trabajó esta temática particularmente en Campos de Castilla (1912), obra por la cual se considera a Machado como el gran poeta de la Generación del 98.

Estudio del Poema «A un olmo seco»

El tema del poema es la esperanza frente a la angustia por la dura realidad, palpable sobre todo en los últimos versos: «mi corazón espera también, hacia la luz y hacia la vida otro milagro de la primavera», en los que se expresa la esperanza del poeta de un futuro mejor para ese olmo seco y carcomido.

Contexto y Simbolismo

El poema de Antonio Machado «A un olmo seco» fue compuesto el 4 de mayo de 1912, poco después de que su esposa enfermara gravemente y falleciera el 1 de agosto de ese mismo año. El simbolismo del poema podría estar relacionado con la enfermedad de su esposa. Algunos sugieren una interpretación más amplia, relacionada con la decadencia de España y la esperanza de regeneración. El poema describe a un olmo seco que, a pesar de estar cerca de la muerte, sigue resistiendo y ha brotado hojas verdes. Machado se siente abatido por la enfermedad de su esposa y encuentra esperanza en la imagen del olmo. El poema sigue una técnica poética simbolista al presentar primero un objeto y luego desvelar su significado profundo: la esperanza frente a la tragedia que se teme.

Estructura y Recursos Estilísticos

El poema se divide en tres partes:

  • Primera parte: Se extiende hasta la tercera estrofa; describe el olmo y sus hojas verdes.
  • Segunda parte: Desde el verso quince al veintisiete; reflexiona sobre su destino y destaca las ramas verdecidas.
  • Tercera parte: Cierra con la esperanza de un milagro en los últimos tres versos.

La estructura externa consta de cinco estrofas, treinta versos de arte mayor y menor, y una combinación de rima consonante, exceptuando el verso vigésimo cuarto que está suelto. Los catorce primeros versos recuerdan a un soneto modernista, mientras que el resto del poema es una silva de dieciséis versos con un contenido más reflexivo.

Lenguaje y Figuras Retóricas

Resalta la sencillez y sobriedad léxica de su mensaje poético. Encontramos muchos términos del campo semántico de la naturaleza: «olmo», «hojas», «lluvias», «sol», «musgo»… También se observa una adjetivación que transmite el reflejo de la desesperanza: «hendido», «viejo», «centenario», «polvoriento», que contrasta con la esperanza a medida que avanza el poema: «vida», «hojas verdes», «luz», «milagro», «primavera».

En cuanto a los recursos estilísticos, encontramos varios símbolos:

  • El olmo seco: Referencia a la enfermedad.
  • Las ramas verdes: Pretenden mostrar la curación.
  • El río: El paso del tiempo.
  • El mar: La muerte.

El poeta también utiliza personificaciones para referirse a los árboles, como al nombrar las «entrañas del árbol» o los «álamos cantores». Hay varias metáforas como «arañas que urden telas» en referencia a la soledad y el abandono, o «ejército de hormigas en hilera», remitiéndonos a la enfermedad implacable. En seis de los treinta versos identificamos también una anáfora («antes que»), con la que hace patentes los fines drásticos que puede tener el olmo a su muerte. Cabe mencionar el empleo del hipérbaton que aporta un gran efecto rítmico: en los cuatro primeros versos se antepone el CI, «al olmo», para resaltar el objeto; en el segundo apartado se antepone el CCT «Antes que te derribe…» para resaltar la urgencia del tiempo ante la destrucción.

Para concluir, al igual que Unamuno, Antonio Machado consideró que su misión era «eternizar lo momentáneo». Este poema trata magníficamente el tema del tiempo y lanza un inequívoco mensaje poético de esperanza.

Josefina de la Torre: Voz Singular de la Generación del 27

El poema «Me busco y no me encuentro» corresponde al género lírico, caracterizado por el tema íntimo que expresa la poetisa: esta se encuentra en un momento de desasosiego espiritual, en el que se busca y no logra encontrar la paz ni la satisfacción personal. Este poema forma parte de su tercer poemario, Marzo incompleto (1968), que incluye poemas escritos entre 1930 y 1936. Se trata de un libro íntimo, aunque con un tono más trágico que los anteriores.

Biografía y Trayectoria

Josefina de la Torre nace en Las Palmas de Gran Canaria en 1907 en el seno de una familia burguesa de intelectuales; su hermano fue Premio Nacional de Literatura en 1923. A la edad de veinte años viajó a Madrid con su hermano, donde dio clases de canto y participó en varias revistas literarias como España (1915), Verso y prosa (1927) y La Gaceta Literaria (1927). En el año 1927, Josefina publica su primera obra literaria, Versos y estampas, con prólogo de Pedro Salinas. Dos años más tarde publica Poemas de la isla.

Con el estallido de la Guerra Civil vuelve a Las Palmas de Gran Canaria y, junto con su hermano y su esposa, fundan la colección “La novela ideal”, donde escribe bajo el seudónimo Laura de Comminges novelas de amor. Concluida la guerra vuelve a Madrid y debuta como actriz en 1940. La represión franquista, que había disuelto a los poetas del 27, le haría decantarse más por la actuación y dejar de lado la poesía. En 1946, funda una compañía teatral junto con quien años más tarde sería su marido, llamada la “Compañía de Comedias de Josefina de la Torre”. En el 2001 se crea una exposición en su nombre: Los álbumes de Josefina de la Torre. En el 2002 se le concede la Cruz de la Orden de las Islas Canarias. Muere en Madrid ese mismo año.

Estilo y Pertenencia a la Generación del 27

Nos encontramos ante una poetisa que se inscribe dentro de la Generación del 27, caracterizada por representar una voz singular, personal y compacta, creadora de una poesía íntima y rica en vivencias personales. Estéticamente estableció vínculos con la corriente vanguardista hispánica y con poetas como Salinas, Guillén, Lorca y Alberti. Comparte con ellos el gusto por la sencillez formal, el lirismo interior, un lenguaje cercano a la expresión popular y las innovaciones vanguardistas. Pero también Josefina se dejó contagiar de grandes poetas grancanarios como los modernistas Alonso Quesada, Saulo Torón y Tomás Morales.

Estudio del Poema «Me busco y no me encuentro»

El tema del poema expresa el sentimiento de desarraigo y búsqueda de sentido en la vida por parte de la autora, que se siente perdida y rodeada de oscuridad. Este sentimiento de insatisfacción se relaciona con su imposibilidad de tener hijos, lo que marcó un momento decisivo en su creación poética. Esta frustración personal la vemos reflejada en versos como: “Rondo por las oscuras paredes de mí misma” o “yo no pude ser tierra, ni esencia, ni armonía”.

Estructura y Métrica

En cuanto a la estructura del texto, podemos dividirlo de la siguiente manera:

  • Primer bloque (versos 1-5): La autora expone el tema de manera íntima, recordando al romanticismo de Bécquer.
  • Segundo bloque (versos 6-11): Expresa su frustración por no poder ser una mujer creadora de vida.
  • Tercer bloque (últimos dos versos): Retoma la idea de la búsqueda de sí misma con un ligero optimismo («esperando el momento de descubrir mi sombra»), dando una estructura circular.

Métricamente, se trata de un poema de 13 versos, en los que se combinan versos de siete sílabas (heptasílabos) con versos de catorce sílabas (alejandrinos). Los heptasílabos solo aparecen en los versos 1 y 5; el resto responde al verso alejandrino.

Recursos Estilísticos y Plano Léxico

El poema viene marcado por numerosos recursos estilísticos:

  • Personificaciones: «interrogó al silencio» y «las sordas paredes», para expresar la falta de respuestas.
  • Hipérbaton: «no este desalentado y lento desangrarse».
  • Enumeración: «tierra, ni esencia, ni armonía», «fruto, sonido, creación y universo».
  • Metáforas: «rondo por las oscuras paredes de mí misma».
  • Antítesis: «me busco y no me encuentro», que refleja el vacío interior.
  • Comparaciones: «y ahora voy como dormida en las tinieblas».
  • Epítetos: «torpe vacío», «sordas paredes», con connotaciones de soledad.
  • Aliteración: El uso de la consonante /r/ dota de sonoridad a los versos iniciales.

En el aspecto morfosintáctico, predominan los sustantivos de carácter abstracto y oraciones simples o coordinadas copulativas con finalidad reiterativa. El valor connotativo del lenguaje es alto, con un léxico que fluye cargado de significaciones metafóricas sobre la pesadumbre y el desasosiego. El espacio es una constante intrínseca, pero se trata de un espacio interior y metafísico.

A modo de cierre, este poema es un magnífico ejemplo de lo que significó para las letras hispánicas la figura de la canaria Josefina de la Torre y el viraje trágico que supuso su obra Marzo incompleto.

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