Hidrología y vegetación en España: vertientes, factores y recursos hídricos


Hidrología

La hidrología es la rama de la geografía que estudia las aguas continentales, tanto las aguas superficiales (ríos, lagos y humedales) como las subterráneas (acuíferos). En España, la hidrografía se caracteriza por una gran diversidad, una marcada irregularidad y una fuerte relación con el territorio. Predomina una disposición de los ríos hacia el océano Atlántico, existe una importante desigualdad entre zonas húmedas y secas y se observa la presencia de estiajes acusados en el Levante y en el sur peninsular.

Conceptos básicos

Una cuenca hidrográfica es el territorio cuyas aguas desembocan en un mismo río principal, delimitado por las divisorias de aguas. El conjunto formado por el río principal y sus afluentes constituye la red hidrográfica. Las vertientes hidrográficas agrupan los ríos según el mar en el que desembocan. El cauce es el lecho por el que discurre el río, pudiendo permanecer seco en zonas áridas, como ocurre en las ramblas mediterráneas o los uadis en Ceuta y Melilla. El caudal es la cantidad de agua que transporta un río por segundo y el régimen fluvial describe su comportamiento anual, pudiendo ser pluvial, nival o mixto.

Factores que influyen en la hidrología

Entre los factores físicos, el clima es el más importante, ya que las precipitaciones determinan el caudal y la regularidad de los ríos. En el norte peninsular predominan ríos caudalosos y regulares, mientras que en el dominio mediterráneo son frecuentes los estiajes y las crecidas torrenciales. La latitud explica el descenso de caudales hacia el sur, y la situación geográfica favorece la llegada de borrascas atlánticas y episodios de lluvias intensas asociadas a las DANA (Depresiones Aisladas en Niveles Altos), también conocidas como gotas frías.

El relieve influye en la pendiente y la erosión; la litología condiciona la infiltración y la existencia de acuíferos; y la vegetación regula el caudal y reduce la erosión. Entre los factores humanos destacan los embalses y los trasvases.

Vertientes hidrográficas

Vertiente atlántica

La vertiente atlántica es la más extensa y concentra aproximadamente el 65 % de los ríos peninsulares. Está formada por ríos largos, de amplias cuencas, pendiente suave y caudal irregular, con estiajes en verano y crecidas en invierno. Destacan el Miño, Duero, Tajo, Guadiana y Guadalquivir, que nacen en el interior peninsular y reciben numerosos afluentes. Son ríos muy regulados por embalses para garantizar el abastecimiento y el regadío.

Vertiente cantábrica

La vertiente cantábrica agrupa ríos cortos, muy caudalosos y de régimen regular, debido a las abundantes precipitaciones oceánicas. Presentan gran pendiente por la cercanía de la Cordillera Cantábrica al mar, lo que les confiere un fuerte poder erosivo. Representan aproximadamente el 5 % de los ríos españoles. Destacan ríos como el Nalón, Sella, Nervión, Bidasoa y Eo.

Vertiente mediterránea

La vertiente mediterránea es la más problemática y compleja. Sus ríos son, en general, cortos, de caudal escaso y muy irregulares, con fuertes estiajes en verano y crecidas violentas en otoño, asociadas a lluvias torrenciales provocadas por DANAs o gotas frías. Representa alrededor del 30 % de los ríos españoles.

El Ebro constituye la gran excepción, ya que es el río más caudaloso de España y posee una extensa cuenca que recoge aportes de afluentes como el Aragón, Gállego, Segre y Jalón. Otros ríos importantes de esta vertiente son el Júcar, Turia y Segura, que presentan un elevado riesgo de inundaciones, especialmente en áreas urbanas y agrícolas. En esta vertiente son frecuentes las ramblas, cauces que permanecen secos gran parte del año y se activan bruscamente en episodios de lluvias intensas.

Vegetación

La vegetación es el conjunto de especies vegetales que crecen de forma natural en un territorio. Su distribución depende fundamentalmente del clima, el relieve, los suelos y la acción humana. La ciencia que estudia la vegetación es la biogeografía, rama de la geografía. España presenta una gran diversidad vegetal debido a la variedad climática, la complejidad del relieve y la intensa intervención humana a lo largo de la historia. Destacan la elevada biodiversidad, la presencia de endemismos —como la violeta del Teide o la manzanilla de Sierra Nevada— y de especies relictas, como el pinsapo, que sobrevivieron a climas más húmedos del pasado.

Formaciones vegetales

Las formaciones vegetales se organizan en distintos estratos: arbóreo, arbustivo y herbáceo (sotobosque). Se distingue entre vegetación clímax, que es la vegetación natural en equilibrio con el clima, y vegetación secundaria, resultado de la degradación de la vegetación original por la acción humana. Entre estas formaciones secundarias destacan:

  • Matorral
  • Maquia
  • Garriga
  • Dehesa

Factores condicionantes

El clima es el factor más importante, ya que determina las temperaturas y las precipitaciones. El relieve influye a través de la altitud y la orientación de las laderas, originando pisos de vegetación. Los suelos, según su composición, condicionan las especies que se desarrollan.

Población y aprovechamientos

La vegetación y los recursos forestales influyen en el poblamiento y en las actividades económicas. Atraen población dedicada a su explotación y conservación. Los aprovechamientos se pueden clasificar en varios usos:

  1. Sectores vinculados a la silvicultura: Constituyen la base de la silvicultura; explotación de bosques para papel, madera y frutos.
  2. Materias primas para la industria: Proporcionan materias primas para la madera, textiles (como el algodón o el lino), la industria papelera y la industria farmacéutica y de perfumería.
  3. Ocio y turismo: La vegetación es un recurso de ocio y visita.

Región atlántica

La región atlántica se localiza en el norte y noroeste de la Península Ibérica y está condicionada por un clima oceánico, caracterizado por precipitaciones abundantes y regulares a lo largo del año y temperaturas suaves, sin grandes contrastes térmicos. Estas condiciones favorecen el desarrollo de una vegetación densa y frondosa, con hojas grandes que facilitan la transpiración.

El relieve es montañoso en muchas zonas, lo que incrementa las precipitaciones por efecto orográfico. Los suelos son mayoritariamente ácidos, especialmente sobre sustratos silíceos, lo que favorece determinadas especies forestales como el roble y la haya.

Intervención humana y alteraciones

La acción humana ha modificado considerablemente la vegetación original. Tradicionalmente se han producido talas para obtener madera y ampliar tierras de cultivo y pastos. En época contemporánea, especialmente durante el siglo XX, se realizaron repoblaciones forestales con especies de rápido crecimiento como el pino y el eucalipto, destinadas a la industria papelera, lo que ha alterado los ecosistemas naturales. También han influido los incendios forestales y la expansión de zonas ganaderas.

La vegetación clímax es el bosque caducifolio, compuesto por árboles de hoja caduca, troncos rectos y gran altura. Las especies más representativas son el roble y la haya. El sotobosque es muy abundante, formado por helechos, musgos y arbustos que crecen gracias a la elevada humedad. En zonas de mayor altitud o donde el bosque ha sido degradado, aparecen prados naturales, utilizados tradicionalmente para la ganadería.

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