Juego tradicional: orígenes, evolución y valor sociocultural


¿Podemos entender el juego como una manifestación cultural?

Lavega (2000) afirma: «considerando todos estos aspectos, este juego refleja parte de las relaciones de la época y de su contexto, por lo cual también se puede afirmar que se trata de una manifestación cultural».

Podemos resumir que:

  1. El juego refleja una buena parte de los aspectos, elementos y características de los jugadores y su entorno.
  2. Cada época y lugar hacen que esos aspectos cambien en función de la mentalidad del momento.
  3. Los juegos han evolucionado; no son los mismos que hace 200 años.
  4. El material usado para jugar era común al entorno próximo (ramas de árboles, cajas de cerillas, etc.).

¿Juego autóctono, popular o tradicional?

El juego se aprende jugando, hablando con los compañeros e imitando otros juegos; es decir, a través de la vía oral. Esto provoca que no existan documentos fiables sobre el origen de muchos juegos, solo referencias. Una de las fuentes que permite conocer algunas referencias han sido las prohibiciones: es curioso que gracias a una prohibición se hayan descubierto deportes y juegos tradicionales como la pelota vasca.

Por ello, resulta muy arriesgado hablar de juego autóctono o vernáculo, o de adjetivos que impliquen nacimiento. La denominación pelota valenciana no puede significar necesariamente origen en Valencia, igual que los bolos cartageneros. El gentilicio que se añade se debe al arraigo o a las modificaciones propias que los jugadores lugareños aportan a su juego favorito. Por ejemplo, la pelota vasca suele considerarse del País Vasco, pero si nos acercamos a los orígenes observamos que se trata de un juego denominado jeu de paume o juego de la palma, muy arraigado en Francia en el siglo XV. Este juego fue modificado en cada región de España según sus intereses y preferencias lúdicas, pero no se puede afirmar que sea autóctono.

Como si de una mochila se tratase, los juegos han viajado con sus protagonistas allí donde se han instalado y se han convertido en seña de identidad. Este tipo de juegos se denominan populares, ya que representan al pueblo, sus costumbres y su estilo de vida.

Todos aquellos juegos que se conocen de toda la vida, que las personas ancianas han practicado y han visto practicar a sus mayores, serían los denominados tradicionales.

Origen y evolución del juego popular tradicional

Cuatro principales orígenes:

  1. La exploración lúdica del ser humano: El afán competitivo de las personas crea las condiciones idóneas para el desafío y el reto. Navarro comenta que el afán de jugar del ser humano no tiene límite. Este espíritu juguetón ha originado muchas prácticas en las que retar o desafiar a otros era un divertimento. Según Lavega (2000), «al principio todos jugamos solos, luego con objetos, posteriormente aceptamos jugar con otras personas y finalmente decidimos compartir objetivos divirtiéndonos conjuntamente». La evolución, tanto cultural como de preferencia lúdica, es una pauta repetida. Este instinto lúdico se observa en el reino animal: los juegos de los cachorros los forman para su vida.
  2. La supervivencia y el trabajo: El instinto de supervivencia se haría muy patente en las primeras sociedades cazadoras. Manejar instrumentos de caza o labranza era imprescindible para la sociedad y se hacía mediante retos y competiciones para divertirse (concursos de perros, carreras de caballos, etc.). Ejemplos en España son los lanzamientos y concursos con azada y barra. En la región de Murcia la más popular: el lanzamiento de legón en Aguazas y el de azaón en Jumilla.
  3. El juego como preparación para la vida sedentaria y los conflictos bélicos: Asentarse en una zona implicó tener que defender posesiones y propiedades. Esto provocó las primeras formas de juego como preparativo o entrenamiento bélico. El entrenamiento bélico pudo hacer surgir competiciones y retos que sirvieron además de diversión y entretenimiento para los espectadores. Ejemplos: las diferentes modalidades de lucha, desde la canaria o leonesa hasta juegos de lucha con palo o garrote canario.
  4. El culto y las creencias religiosas y mágicas: Los seres humanos siempre hemos buscado argumentos que nos tranquilicen para explicar hechos cotidianos. El juego ha sido nexo de unión en muchas manifestaciones religiosas o rituales: lo divino y lo lúdico en una misma actividad. Ejemplos: juegos bailados que imploraban a los dioses, juegos de azar que buscaban ayuda en situaciones difíciles o juegos de pelota que confrontaban fuerzas de la naturaleza.

Transformación del juego tradicional y evolución

Tres criterios básicos: pérdida del componente divino, mágico y religioso; juegos de adultos que pasan a ser de niños; y progresiva pérdida de la agresividad y la violencia en los juegos.

Con el paso del tiempo los rituales han perdido el componente de culto, pero ha perdurado la parte más lúdica del mismo, dando como resultado nuevos juegos. Existen juegos de bolos femeninos que previamente habían sido formas de saber cuál sería su futuro amoroso en forma de bolo. Uno de los ejemplos más claros es la rayuela, que pasó a formar parte del repertorio infantil perdiendo interés para los adultos. Las tareas más duras de defensa precisaban del máximo potencial físico de una persona; los juegos de carácter exigente desde el punto de vista físico, y muy relacionados con el tipo de trabajo, quedaron relegados a juegos.

La riqueza sociocultural del juego tradicional popular

¿Podemos aprender cultura a través del conocimiento lúdico?

Conociendo las condiciones de juego de una localidad podremos identificar aspectos de la cultura local: sus hábitos, sus costumbres y los materiales propios de la zona. Sin olvidar el papel de la familia.

  1. Las zonas de juego: Uno de los aspectos más curiosos es el lugar donde se desarrollan los diferentes juegos de una localidad. Lugares típicos:
    • Bares o cantinas: juego de la rana, caliche y bolos huertanos, la morra…
    • Plazas mayores y zonas cercanas a la iglesia: juegos de pelota, juegos bailados, lucha leonesa.
    • La calle: pelota valenciana, juegos infantiles.
    • El patio de la escuela: todo tipo de juegos de niños.
    • Varios espacios: caminos y zonas cercanas (bolos).
  2. Los momentos de juego y su significado: Podemos encontrar juegos que se practican todo el año y otros que dependen del momento del año, de una festividad o celebración. Es muy común que los juegos infantiles se desarrollen según determinadas modas: un día predominan las peonzas, al día siguiente las canicas. La variabilidad responde a criterios de idoneidad del clima o a la simple preferencia lúdica. Muchas aportaciones proceden de las fiestas: la dimensión festiva es enorme.
  3. Los protagonistas de la acción: Si analizamos a los protagonistas del juego, podemos comprender muchas cosas de su vida diaria. Ejemplos aproximados: Mujeres: bolos, caliche. Niños: rayuela, comba, peonza, canicas, cromos. Hombres: bolos, caliche, tanga, corta, remo, lanzamientos de barra, salto pastor, tiro de bola…
  4. Materiales del juego: Todos hemos usado objetos del entorno para jugar. No siempre eran juguetes construidos ad hoc. Dos grandes familias:
    • Recogidos y utilizados para jugar: tiza y piedras para pintar y jugar a la rayuela, latas para el bote, etc. Esta es una de las grandes riquezas perdidas de los juegos tradicionales.
    • Útiles de trabajo reutilizados como material de juego: por ejemplo, el calabazo canario, un recipiente que se llenaba de agua para el regadío. Los trabajos perdidos han vuelto a reconocerse en algunas localidades gracias a la restauración de juegos tradicionales.
  5. ¿Qué apostamos? Uno de los elementos más próximos al juego ha sido la apuesta. El tipo de apuesta ha sido sustituido en algunos entornos por trofeos o puntos de competición. Por ejemplo, se contemplan apuestas de dinero en el juego de caras y cruces, muy popular en la Región de Murcia. Muchos juegos practicados en los bares, además, por hombres mostraban apuestas; esto lo copiaban los más pequeños apostando canicas, peonzas, cromos o incluso la paga semanal. En Murcia el juego de bolos sufrió mala prensa por las apuestas, llegando casi a prohibirse.
  6. Las expresiones particulares del juego: Todos los deportes y juegos tienen un vocabulario propio. Los juegos suelen tener un nombre, generalmente asociado al material o a la acción principal. La mayor parte de los juegos infantiles expresan circunstancias cotidianas del momento social o personajes; por eso un mismo juego puede recibir muchos nombres y tener reglas distintas según la zona.

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