La coherencia entre los principios del conocimiento, los instrumentos del conocimiento y el resultado de conocimiento del proceso de conocimiento


1.La influencia de los mitos en Platón

Para comprender la filosofía platónica deben tenerse en cuenta algunas creencias míticas, ancestrales y tradicionales en la cultura griega. Platón no solo las acepta, sino que él mismo inventa nuevos mitos para expresar simbólicamente lo que racionalmente le resulta difícil explicar:
• La distinción entre lo material y lo inmaterial. Para los griegos, hay entidades materiales, como los cuerpos, y entidades inmateriales o espirituales, como las almas: la humana y la de animales y plantas. Otras entidades inmateriales son causa de los fenómenos cósmicos, que pertenecen a la misma unidad de la Naturaleza.
• La preexistencia de las almas. Como ser inmaterial, el alma humana preexistía antes de su incorporación al cuerpo, era habitante de un lugar llamado supra celeste. En el mismo lugar residen las ideas de todo cuanto hay en el mundo real o sensible. El alma conviviría con las ideas, aunque luego las olvida. Volverá a “recordarlas” cuando se encuentre con las cosas reales, cuando se reencarne en un cuerpo.
• La incorporación del alma. El alma se encarnó en el cuerpo por obra de un artífice celeste (demiurgo), ordenador de la totalidad del universo; él hizo que las ideas se combinasen con la materia.
• El Bien como modelo. El demiurgo es bueno: en él “no tiene cabida la envidia”.
• Las funciones espirituales. Porque es inmaterial, el alma tiene funciones inmateriales o espirituales, como el conocimiento y todo el ámbito intelectual, afectivo y moral. Porque es inmaterial, tiene que ser inmortal (Fedón).


2.La naturaleza compleja del alma

Alma y cuerpo no forman una unidad substancial: cada uno mantiene su entidad diferenciada del otro. Forman una uníón accidental; el alma cae en un cuerpo y busca purificarse. El alma es inmaterial e inmortal. El alma tiene una composición triple con funciones diferenciadas: inteligible, irascible y concupiscible.
• El alma es entendimiento. Su parte inteligible se ejerce como cono- cimiento, entendimiento y capacidad de razonar. Predomina en sabios y filósofos.
• El alma es sentimiento. Su parte irascible es impulso de los sentimientos y afectos más nobles. Actúa como corazón, al que se asocia toda la esfera afectiva del ser humano. Predomina en los guerreros y militares.
• El alma es impulso pasional. De su parte concupiscible se originan las pasiones, deseos e impulsos más específicamente corporales. Predomina en los artesanos y comerciantes.

Toda alma tiene esas tres tendencias diferenciadas, con predominio de una de ellas.

10. Formas de organización política

El mejor régimen de gobierno puede variar según las circunstancias: aristocracia, monarquía y democracia. Para Platón, el ideal sería la monarquía
aristocrática, en la que el mando correspondería al más sabio, más prudente y más honrado de los ciudadanos. La democracia (gobierno de los demos o aldeas) es buena si no degenera en anarquía. “Ya que es difícil encontrar un rey ideal, el poder del monarca debe sustituirse por la dictadura de la ley”, lo que parece aproximarse a la exigencia de una ley básica o constitución como norma fundamental del Estado.


3.¿Qué es y qué significa el mundo de las ideas?

Platón defendía la existencia de dos mundos: el mundo de las ideas o inteligible y el mundo real o sensible.
Platón creía en la preexistencia de las almas, así como todos los griegos creían que todas las realidades materiales son combinación y transformación de una materia anterior. Las ideas son de la misma naturaleza que el alma: inmateriales y espirituales.
• El alma tiene la capacidad de encontrar en sí misma las ideas de las cosas, cuando conviva con ellas en este mundo material o sensible;
• El alma contiene todos los ideales racionales, estéticos, éticos, políticos: la ciencia, el amor y la amistad.
• En el alma radican los axiomas y principios lógico-matemáticos: principio de no contradicción, de identidad, del tercero excluido, la idea de infinito, etc.
El mundo de las ideas, por tanto, no está fuera de este mundo.

4.La relación entre el mundo de las ideas y el mundo sensible

La relación entre el mundo real o sensible, percibido por los sentidos, y el mundo de las ideas, que se encuentra en nuestra alma-entendimiento. Platón aclara a través de varios conceptos:
• Las ideas son trascendentes. Su significación no depende de quién las usa ni del objeto al que son aplicadas.
• Las cosas son participaciones de su idea.
• Las ideas son núcleos de sentido ideales desde el punto de vista lingüístico. De ellos extraemos el significado que atribuimos a las cosas. Nuestro lenguaje usual tiene sentido porque las palabras expresan ideas.


5. Estructura ética del alma-entendimiento

Platón propone la idea de Bien en sus primeros diálogos y la culmina en República.
El Bien se erige así en principio originario de la verdad y de los bienes sensibles. Cuando buscamos la idea correcta para nombrar o definir una cosa, tenemos la garantía de acertar en virtud de la acción del Bien, que preside el entendimiento y obliga a aplicar a cada cosa su idea más apropiada, y no la que más nos convenga.
Se debe tener en cuenta que el Bien existe únicamente para quienes tienen la voluntad de buscarlo: el que lo busca lo encuentra. El Bien constituye la cúspide de la jerarquía de las ideas. Toda la filosofía platónica va encaminada a hacer propuestas para que la verdad y el bien se hagan reales en el mundo y en la sociedad.

6. Estructura lógica del alma-entendimiento

Este ensamblaje entre las ideas y las cosas no lo soluciona Platón recurriendo a la explicación de que las cosas son imitaciones y participaciones de las ideas, como había repetido en diálogos anteriores. En estos últimos diálogos propone una estructura del alma-entendimiento que actúa mediante la combinación (symploké) de diversos principios lógicos, que llama Géneros Supremos.
Los Géneros Supremos son algo similar a las ideas matrices o estructurales del entendimiento, que se combinan de modo espontáneo cuando el entendimiento aplica una idea universal a un objeto concreto del mundo sensible. Su aplicación constituye la llamada dialéctica descendente.
Esto quiere decir que el propio entendimiento está dotado de una estructuración lógica mediante la cual aplicamos a cada cosa una idea universal, al tiempo que hacemos comprensibles sus cambios y admitimos sus diferencias respecto a otros seres de su misma especie.


7. Educación y currículo escolar

Todo ser humano, también su alma, debe ser elevado de la situación natural en la que nace hasta un orden más elevado: intelectual, moral y social. La educación surge todo el orden cultural y la vida comunitaria. Para Platón, sin educación, la vida queda reducida a las vivencias primitivas, arcaicas y sin horizontes; no surgen las ideas que hagan posible el conocimiento y la ciencia; se hacen inalcanzables las virtudes o excelencias prácticas; es imposible organizar la vida social y política.

Platón propone en varios diálogos una auténtica programación educativa y científica, que debía impartirse durante más de treinta años.
• Educación física: por su mediación, se debe fomentar la parte irascible del alma para favorecer el esfuerzo y la valentía.
• Educación científica: matemáticas, astronomía, artes, música y poesía. Deben ejercitarse desde la infancia la lectura y la escritura.

-Educación filosófica: formar en la capacidad reflexiva para buscar lo mejor y lo más verdadero en todos los campos. Equi- vale, por tanto, al conocimiento y al cultivo de las ideas.
• Formación moral: la educación debe dirigirse a “toda el alma” para encauzar sus deseos concupiscibles, sus ambiciones irascibles y hacer eminentes sus capacidades intelectuales.
Platón critica las artes y la escritura. Dirige su crítica a la forma en que ambas pueden ser erróneamente interpretadas, cuando se confunde la obra de arte con la realidad que representa. La escritura, por su parte, puede favorecer el olvido (puesto que algo está escrito, no hace falta recordarlo).
Platón pretende que no se conceda validez objetiva a lo que solo es representación ficticia, apartando la atención de los objetos reales y de sus ideas.


8. Las virtudes: excelencias en la acción

Los griegos dieron el nombre de virtud a la excelencia en cualquier orden de actividad: la virtud del ojo es la agudeza visual; la del perro, guardar la casa; la del cuerpo, la salud vigorosa, etc.
La virtud no es un acto aislado, sino un hábito permanente. Las virtudes antropológicas son excelencias del alma, es decir, hábitos que impulsan a actuar y obrar con la mayor perfección posible.
• Sabiduría/Prudencia. Representa la parte más divina del ser humano, al que motiva hacia lo más adecuado para alcanzar la verdad intelectual y el bien moral. Es favorecida por el conocimiento y la ciencia.
• Fortaleza. Es esfuerzo y capacidad para sobreponerse al trabajo, al sufrimiento y al dolor. Requiere entrenamiento y educación corporal y psicológica y dominio de la ambición.
• Templanza. Es dominio de uno mismo, serenidad y moderación. Fomenta la liberación de las pasiones que perturban la paz psicológica y espiritual.
• Justicia. Virtud general que une y armoniza todas las demás, asignando a cada una su función. En la práctica, es el resultado del funcionamiento armónico de todas las virtudes, a modo de reflejo del orden general: en el individuo, es consecuencia de la armónía de sus diversas tendencias anímicas; en la sociedad, se deriva del recto reparto de bienes y funciones.


9. La vida social y política

Toda la obra de Platón perdería sentido sin su intención de intervenir en la política, sin dedicarse a ella. Toda su filosofía tiene una preocupación: trabajar para que “los mejores gobiernen”. Para ello, propone una serie de exigencias muy concretas:
• Los ciudadanos desempeñarán los cargos y profesiones más adecuados con la tendencia predominante de su alma.
• Platón distingue tres clases sociales: los gobernantes, los guardianes y los comerciantes y artesanos o productores. En cada grupo predomina una parte del alma tripartita: inteligible en los gobernantes, irascible en los guardianes y concupiscible en los comerciantes.
• La justicia se refleja, en el “cumplimiento por cada clase social de la función específica que le corresponde”.
• Las leyes deben buscar el bien común, basadas en ideas o principios universales, y no en visiones de grupo o de intereses particulares.
• La educación va dirigida fundamentalmente al alma, para suscitar en ella el aprendizaje y el conocimiento. Debe orientarse hacia los más aptos para el gobierno: intelectuales y sabios (gobernantes), y a los que deben defender la ciudad (guardianes o militares).
• Para las dos clases superiores (gobernantes y militares), propone la comunidad de bienes, mujeres e hijos como medio para que todos trabajen para todos, sin fines individualizados.

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