La Filosofía Epicúrea: Placer, Tranquilidad y la Búsqueda de la Felicidad


Epicuro y la Doctrina del Placer

Epicuro afirmó que es bueno todo lo que produce placer.

Epicuro definió el placer como la satisfacción de las necesidades del cuerpo y la tranquilidad del alma. El ser humano está compuesto de cuerpo y alma, y los placeres del alma son superiores a los del cuerpo. En su opinión, la paz interior puede alcanzarse al reducir las necesidades del cuerpo y acabar con las inquietudes y temores. La ética epicureísta dice que para vivir una vida feliz, es muy importante superar el miedo a la muerte; Epicuro dijo: «La muerte no nos concierne, pues mientras existimos, la muerte no está presente y cuando llega la muerte, nosotros ya no existimos«.

El Placer y el Dolor en el Epicureísmo

Para el Epicureísmo, lo malo es todo aquello que le produce dolor al ser humano. Son las cosas que nos hacen o nos afectan en el sentido espiritual y corporal. Epicuro señaló que el placer no tiene que ser necesariamente un placer sexual, sino también algo que nos produzca placer el hacerlo, como: respirar tranquilamente en el campo o tomar helado, pero sobre todo los placeres espirituales como la música de calidad o un buen libro también.

Contexto Histórico y Concepción del Alma

En la época de Epicuro, Sócrates y Platón estaban protegidos por la polis, pero en el tiempo de Epicuro cae la polis y genera inestabilidad política, moral, etc. La visión que tiene Epicuro es diferente acerca de la palabra alma. Con la palabra alma, los epicúreos hacían referencia a la afectividad. El alma es una función del cuerpo; no existe el alma inmortal.

La Carta a Meneceo: Caminos hacia la Felicidad

En la Carta a Meneceo dice Epicuro que para alcanzar la salud del alma, nunca se es demasiado viejo. Además, este decía que la felicidad es la filosofía para alcanzar la salud mental y física, para la cual hay que vivir de cierta forma.

Superación de los Miedos Fundamentales

La primera condición para vivir bien es eliminar ciertos miedos: miedo al fracaso, al dolor, la muerte y los dioses. El miedo es una emoción y las emociones existen porque hay una creencia, una idea, un pensamiento que la hace aparecer. Si nosotros modificamos las creencias podemos eliminar el miedo.

1. Miedo a los Dioses

  • Epicuro es un griego materialista. Él afirma que los Dioses existen, pero que no tenemos conocimiento de ellos y no se ocupan de los humanos.
  • Lo que nos pasa tiene que ver con el azar, las decisiones que tomamos. Esto roza una postura atea, pues ellos no interfieren en la vida de los humanos.
  • El problema filosófico del miedo a los Dioses es que los humanos creen que intervienen y castigan, pero en realidad estos no intervienen en los humanos.

2. Miedo a la Muerte

  • La gente le tiene miedo a la muerte, pero la muerte no es real para los vivos ni los muertos.
  • El concepto es que la muerte es ausencia de sensaciones. Uno puede temerle al dolor de una enfermedad o sufrir por la muerte de otro, pero no se puede temer a la muerte en sí misma.
  • Se puede evitar temer a la muerte porque es ausencia de sensaciones, no es una experiencia de sufrimiento.
  • Epicuro trata de resaltar la vida porque no tiene sentido desarrollar teorías de la muerte, ya que no es un problema real; debemos enfocarnos en los problemas reales que es la vida. La muerte no es experiencia de la vida porque ya no hay vida. Si te violan o te pegan un disparo, lo sentís, pero la muerte no la sentís. ¿Qué sentido tiene temerle a un después que es hipotético?, dice Epicuro, hablemos de lo real que es lo que nos pasa ahora.

3. Miedo al Dolor

  • Algunos dolores son necesarios; no siempre hay que evitarlos. Para Epicuro, el placer es bueno, pero no siempre. El dolor no siempre es un mal, por ejemplo, el dolor del parto.

«Todo dolor es un mal, pero no todos deben evitarse siempre«.

Virtudes y Tranquilidad Emocional

Epicuro habla de no tenerle miedo al futuro, pues el futuro no es algo que podamos controlar; está más sujeto al azar. Habla de la prudencia, que dice que es la madre de todas las virtudes. No es posible vivir placenteramente sin prudencia, justicia y honestidad. La felicidad es el objetivo de todo ser humano. Vivir feliz es vivir con las virtudes: prudencia, honestidad y justicia. Estas virtudes llevan a una vida feliz. El placer, entendido como no sufrimiento, es el no dolor.

Ataraxia y Aponía

La Carta a Meneceo también dice: «Ataraxia» (imperturbabilidad). Si se quiere ser feliz, no puede haber pasiones; es decir, a nivel emocional deben ser sentimientos tranquilos. Servidumbre y evitar conflictos innecesarios, por ejemplo, políticos o religiosos. Eran contrarios a la religión dogmática y al matrimonio (visto como fuente de conflicto). Esto lo logra el que vive con sensatez y prudencia.

Aponía es ausencia de dolor. Si se quiere vivir bien, hay que evitar las fuertes pasiones y conflictos, evitar el dolor. Hay que corregir creencias con respecto a la muerte y el futuro. Si modificamos esas nociones, podemos ser felices. Los epicúreos eran movidos por las cosas que lastiman, es decir, para correr esas cosas que molestan; esas cosas incensarías.

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