La Mezquita Mayor de Sevilla: Orígenes y Legado de la Giralda
La Mezquita Mayor de Sevilla se construyó en la segunda mitad del siglo XII. Presentaba diecisiete naves longitudinales que respondían al esquema típico de la Mezquita de Córdoba. Se distinguían dos partes principales: el patio porticado al descubierto y la sala de oración interior. De esta grandiosa construcción, que fue derrumbada para erigir la Catedral Gótica, hoy día se conservan el Patio de los Naranjos y el alminar, mundialmente conocido como la Giralda.
La Giralda cumplía la función de alminar. Su construcción se atribuye a Ahmed ben Baso y a Alí al-Gomari. Está hecha de ladrillo y en su decoración destacan los paños de sebka, una retícula de rombos con trazos lobulados de carácter ornamental. También es notable el uso de arcos polilobulados y los balcones geminados, es decir, aquellos que poseen un pequeño parteluz. La torre presenta una planta cuadrada de trece metros de lado y en su interior encierra un gran pilar central, denominado machón, alrededor del cual se desarrolla una rampa de acceso. El remate actual de la torre es el campanario, construido en el siglo XVI por los cristianos.
El Arte Nazarí: Esplendor del Reino de Granada
Contexto Histórico del Reino Nazarí
El Reino Nazarí de Granada nació cuando el caudillo musulmán Alhamar se proclamó sultán en 1232. En 1246, firmó un pacto con Fernando II el Santo (conocido como el Pacto de Jaén), que marcó el inicio de la existencia de este reino como feudatario de Castilla. Este reino perduró hasta el año 1492, cuando los Reyes Católicos reconquistaron Granada y pusieron fin al periodo de al-Ándalus.
La Alhambra: Fortaleza Roja y Palacio de Ensueño
La principal obra del arte nazarí es la Alhambra, construida sobre la colina de la Sabika. Su nombre proviene del árabe al-Qalat Ahma, que significa «fortaleza roja». El complejo de la Alhambra se divide en tres partes principales:
- La Alcazaba, con una función eminentemente militar.
- La zona de los Palacios, destinada a la vivienda y la vida cortesana.
- La Medina (ciudad), donde existían barrios para los servidores y la población asociada al palacio.
También se distingue el Generalife, situado en un cerro superior a este complejo. Era un palacio rodeado de jardines, concebido con una función recreativa. Todo el conjunto está cerrado por murallas y torres defensivas jalonadas.
Características del Arte Islámico en la Alhambra
Las características que se presentan en la Alhambra son rasgos propios del Arte Islámico:
- La sobriedad del exterior en contraste con la riqueza decorativa del interior.
- Empleo de materiales modestos, como el ladrillo, el yeso y la madera, que se transforman con una ornamentación exquisita.
- Gran variedad de arcos: peraltados, mixtilíneos, angrelados y de mocárabes. Las columnas son esbeltas, de fuste delgado, y muchas presentan capiteles originales con dos cuerpos: uno cilíndrico y otro de forma cúbica.
- Empleo de los mocárabes como un elemento decorativo espectacular, creando efectos de estalactitas.
- Profusa decoración con cerámica en las partes bajas de los muros, desarrollando complejos patrones geométricos.
- Integración armoniosa entre la arquitectura y la naturaleza, muy visible por la presencia constante de agua, espacios abiertos y una exuberante vegetación en todo el conjunto.
La Alhambra: Cronología Constructiva y Aportes de los Sultanes Nazaríes
Muhammad I (Alhamar): Los Cimientos de la Fortaleza
Alhamar, proclamado Muhammad I, fue quien inició la construcción de la Alcazaba en una posición estratégica, situada en una colina desde la cual se divisa toda la ciudad y que se encuentra frente al Albaicín. La Alcazaba presenta una planta trapezoidal irregular. El centro está ocupado por la Plaza de Armas, donde se disponían diversas construcciones para las dependencias militares. En esta parte destacan la Torre de la Vela, que se sitúa en el extremo de la Alcazaba mirando hacia la ciudad, y la Torre del Homenaje, que albergaba la residencia del sultán. También se ha de mencionar la Torre Quebrada, que presenta una fisura.
Muhammad II: La Belleza del Generalife
A Muhammad II se le atribuye la construcción del Generalife, un palacio realizado en torno a un patio central de desarrollo longitudinal. El palacio en sí está rodeado de jardines y huertas, concebido como un espacio destinado al recreo y al ocio, especialmente para pasar el verano. Este palacio es el máximo ejemplo de la integración del paisaje en la arquitectura nazarí.
Muhammad III: El Palacio del Partal y la Mezquita
A Muhammad III, en el siglo XIV, se le debe la construcción del Palacio del Partal. Consiste en una residencia centrada en torno a una alberca, rodeada de jardines, y se trata de una residencia tipo qubba, es decir, un pabellón de forma cúbica que también cuenta con una torre denominada Torre de las Damas. Este pabellón está abierto al exterior por una serie de arcos angrelados (arcos con pequeños lóbulos). También se le atribuye la construcción de la mezquita de la Alhambra, de la cual no se conserva nada, ya que en su lugar se construyó la Iglesia de Santa María de la Alhambra.
Yusuf I y Muhammad V: El Apogeo Constructivo
En el siglo XIV, bajo el mandato de Yusuf I (1333-1354) y Muhammad V, se realizaron las mayores construcciones, y prácticamente desde entonces no se ha llevado a cabo ninguna obra más significativa en la Alhambra hasta hoy día.
Aportaciones de Yusuf I (1333-1354)
Durante el periodo de Yusuf I, se reconstruyeron toda la muralla, las torres y las puertas. Destacan:
- La Puerta de las Armas, que daba acceso a la Alcazaba desde la zona del río Darro.
- La Puerta de la Justicia, conocida también como la Puerta de la Explanada, quizás el mejor ejemplo de puerta monumental. Esta última sobresale por sus grandes dimensiones, por su arco de herradura apuntado y por la entrada con recodos, que servía para dificultar el paso de tropas atacantes.
A Yusuf I se le atribuye también la zona del Palacio de Comares. Este fue concebido como un espacio residencial donde destaca la Torre de Comares, que al exterior parece de carácter defensivo, pero en su interior albergaba el Salón de los Embajadores, donde se encontraba el trono del sultán. Este Salón de los Embajadores está muy ricamente decorado y presenta una techumbre artesonada donde se realiza una representación simbólica de los siete cielos del paraíso islámico. En el espesor del muro tiene excavadas varias alcobas, de las cuales la que está frente a la entrada albergaba el trono. De forma previa al Salón, se encontraba la Sala de la Barca, que servía como antesala. Se le denominaba Sala de la Barca porque la techumbre era de madera y se asemejaba a una barca invertida.